Odiseas Elytis en el duodécimo aniversario de su muerte
Escrito por: admin en PoesÃa griega contemporáneaLa grata pero inesperada visita a Lisboa de Elmer Mendoza y la adjudicación del premio internacional de PoesÃa MartÃn GarcÃa Ramos a Sara Herrera Peralta, retrasaron un par de semanas la aparición de esta entrada. Yo habrÃa querido publicarla alrededor del 18 de marzo, dÃa en que se cumplió el decimosegundo aniversario de la muerte de Odiseas Elytis (Heraclión, Grecia, 1911-1996).
No fue asà pero, ustedes estarán de acuerdo conmigo, nunca es tarde para rendir homenaje a quienes se lo merecen.
Odiseas Elytis nació con el nombre Odiseas Alepudielis en la soleada y mÃtica Creta. Sus padres lo trasladaron siendo aún muy niño, apenas tenÃa tres años, a la ciudad de Atenas. Ahà realizarÃa, con el tiempo, estudios de leyes y ciencias polÃticas. Muy joven se hizo amigo del poeta surrealista Andreas Embirikos y publicó sus primeros versos en 1935 en la revista Nea Ghrammmata (Nueva Cultura), que también darÃa a conocer los primeros trabajos de Giorgos Seferis, acreedor asimismo al premio Nobel en 1963. Al estallar la segunda guerra mundial, Elytis sirvió como subteniente en el 24º. regimiento de infanterÃa que vio acción en el frente albano y se mantuvo en la resistencia hasta la definitiva derrota alemana. De 1954 a 1958 radicó en ParÃs a donde volverÃa a causa a del golpe militar en su paÃs, entre 1969 y 1972. En la capital de Francia asistió a cursos de filologÃa y literatura en la Sorbona. Más tarde viajó por Suiza, Italia y España. Tuvo amistad con escritores como Pierre Reverdy, André Bretón, Tristan Tzara, Giuseppe Ungaretti, Paul Eluard, René Char, Pierre Jean Jouve y con pintores como Matisse, Chagall y Picasso.
En 1979, se le concedió el premio Nobel de la literatura “por su poesÃa que, asentada en la tradición griega, describe con sensual fortaleza y lúcida inteligencia la lucha del hombre moderno por su libertad creadoraâ€.
Poco después de recibir la dorada presea, Elytis se retiró a vivir en una especie de semireclusión, concentrándose tan sólo en su trabajo, en obsequiarnos a todos con la pasión, elegancia y belleza de su poesÃa, siempre envuelta en un lenguaje marino, aéreo, luminoso como los paisajes de su patria, rico en imágenes y con un pie en esa esencia del mito que conlleva el misterio, el dolor y la búsqueda.
VERDE Y PEQUEÑA MAR
Verde y pequeña mar de trece años
Quisiera adoptarte
Quisiera enviarte a la escuela de Jonia
A aprender “mandarina†y “ajenjoâ€
Verde y pequeña mar de trece años
En la torrecilla del faro a pleno mediodÃa
Quisiera que retornara el sol para escuchar
Cómo el destino se deshace y cómo
De cerro en cerro aún se comunican
Nuestros parientes lejanos
Que sujetan el aire como estatuas
Verde y pequeña mar de trece años
Con la blanca solapa y la cinta
Quisiera entrar por la ventana en Esmirna
Copiar los reflejos en el techo
De los Kirie Eleison los Glorias
Y con un poco de tramontana y un poco de levante
Volver atrás ola por ola
Verde y pequeña mar de trece años
Y dormir contigo ilÃcitamente
Y encontrar profundamente entre tus brazos
Pedazos de piedra palabra de dioses
Pedazos de piedra fragmentos de Heráclito
EL MONOGRAMA
Es temprano todavÃa en este mundo, me oyes
No han sido domesticados los monstruos, me oyes
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes
Puñal
Que corre como carnero por los cielos
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, a dónde vas y quién, me oyes
Te toma de la mano por encima de los diluvios
Enormes lianas y lava de volcanes
Llegará el dÃa, me oyes
En que nos entierren y mil años después, me oyes
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes
Humana
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes
A las aguas uno a uno, me oyes,
Mis amargos guijarros cuento, me oyes
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes
Donde a veces en las imágenes, me oyes
De los santos
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes
Y las campanas abren en lo alto, me oyes
Un hondo pasaje que permite mi paso
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos
No voy a ninguna parte, me oyes
O ninguno o los dos juntos, me oyes
Esta flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
De una vez para siempre la cortamos, me oyes
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes
En otra tierra, en otra estrella, me oyes
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes
Que tocábamos, me oyes
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos
Después de tanto invierno y tantos vientos frÃos, me oyes
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes
Levantamos toda una isla, me oyes
Con grutas y cabos y acantilados florecidos
Oye, oye
Quién habla a las aguas y quién llora -¿oyes?
Quién busca al otro, quién grita -¿oyes?
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.
IMAGEN DE BEOCIA
Aquà donde la yerma mirada recorre las piedras y los cactus
Aquà donde se oyen profundos los pasos del tiempo
Donde se abren grandes muros como estandartes de oro
Por encima de las márgenes del cielo
Dime desde dónde empezó la eternidad
Dime cuál es la cicatriz que te lacera
Y cuál el destino del gusano
Oh tierra de Beocia que te ilumina el viento
Donde está la orquesta de las manos desnudas bajo el palacio
La clemencia que ascendÃa como humo sagrado
La lengua me dieron griega
Pobre casa en los arenales de Homero,
Mi único cuidado mi lengua en los arenales de Homero.
Allà bremas y percas
Verbos que el viento azota
Corrientes verdes en el azul
Cuanto vi alumbrarse en mis entrañas
Esponjas, medusas
Con las primeras palabras de las Sirenas
Conchas rosadas con los primeros negros estremecimientos
Mi único cuidado mi lengua con los primeros estremecimientos.
Allà granadas, membrillos
Dioses morenos, tÃos y primos
Que meten el aceite en enormes tinajas
Y brisas de la vaguada fragantes
De mimbre y terebinto
Esparto y jengibre
Con los primeros gorjeos de los pinzones
Dulces salmodias con los primeros Gloria a Ti
¡Mi único cuidado mi lengua con los primeros Gloria a Ti!
Allà laureles y palmas
Incensario e incienso
Que bendicen las luchas y los mosquetones.
En el suelo preparado con el mantel de viñedos
Aroma de cordero asado, entrechocar de huevos de Pascua
Y Cristo resucitado
Con las primeras salvas de los griegos
Amores secretos con las primeras palabras del Himno
¡Mi único cuidado mi lengua con las primeras palabras del Himno!

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