<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Los Convidados &#187; Poetas mexicanos</title>
	<atom:link href="http://losconvidados.com/tag/poetas-mexicanos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://losconvidados.com</link>
	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
	<lastBuildDate>Wed, 06 Apr 2011 14:30:31 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.0.2</generator>
		<item>
		<title>El Sueño y la Vigilia de Luis González de Alba</title>
		<link>http://losconvidados.com/el-sueno-y-la-vigilia-de-luis-gonzalez-de-alba/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/el-sueno-y-la-vigilia-de-luis-gonzalez-de-alba/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2009 17:37:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios en español]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Pessoa]]></category>
		<category><![CDATA[Konstantinos Kavafis]]></category>
		<category><![CDATA[Lawrence Durrel]]></category>
		<category><![CDATA[literatura mexicana]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Cernuda]]></category>
		<category><![CDATA[Luis González de Alba]]></category>
		<category><![CDATA[Piedra de Sol]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía mexicana]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas mexicanos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=1065</guid>
		<description><![CDATA[Hace tiempo que no tengo noticias de Luis González de Alba (Charcas, México, 1944). Lo recordé ayer que revisaba mi librero y di con un breve poemario suyo, El Sueño y la Vigilia, que me envió el año pasado y que releí con gusto. No sé dónde estará pasando Luis este verano, ¿de vacaciones en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo que no tengo noticias de Luis González de Alba (Charcas, México, 1944). Lo recordé ayer que revisaba mi librero y di con un breve poemario suyo, <em>El Sueño y la Vigilia</em>, que me envió el año pasado y que releí con gusto.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 180px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/LuisGdeAlba1.jpg?t=1248628764" alt="LuisGdeAlba1.jpg picture by antoniosarabia" />No sé dónde estará pasando Luis este verano, ¿de vacaciones en su siempre añorada Grecia? ¿En su casa de Guadalajara, en México? Su última colaboración en Los Convidados se remonta a noviembre del 2007, cuando participó con unas traducciones suyas de Kavafis y Leivaditis. Hojeando su pequeño libro de poemas editado por Conaculta (no se rían, por favor, amigos portugueses, ese es el nombre con el que se conoce en México al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), me dieron ganas de transcribir algunos y dedicar a Luis un nuevo post en este blog. Que vaya con un saludo lejano y un gran abrazo al culto amigo y escritor extraordinario. Hasta pronto.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.<span id="more-1065"></span></span><br />
ISLA DE COS</p>
<p>No es la araucaria para mí<br />
porque es señora de encimadas crinolinas<br />
y toquilla de encaje bruselense.</p>
<p>En mi jardín quiero un ciprés,<br />
alto y delgado amante de Apolo,<br />
muerto de pena por haber matado,<br />
sin intención,<br />
lo que más amaba.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
MI ÚLTIMA RETSINA</p>
<p>Son para siempre<br />
todos los adioses<br />
pues no baña el mismo río<br />
jamás el mismo cuerpo<br />
ni son los mismos ojos<br />
mirando hacia el Egeo<br />
aquellos deslumbrados<br />
bajo el calor de agosto<br />
que lo vieron venir<br />
hace dos años<br />
desde Monastiraki<br />
con ese paso lento,<br />
con ese balanceo<br />
de sus veinte años.</p>
<p>Son para siempre<br />
los adioses:<br />
queda el amor,<br />
el barco en el puerto,<br />
la vid que reverdece en parra<br />
sobre los nietos<br />
y en septiembre<br />
da sus largos racimos<br />
transparentes.</p>
<p>No hay para el reencuentro<br />
ningún lugar preciso,<br />
ninguna cita hecha<br />
como no sea ésta<br />
con nuestro viejo amor<br />
que ha puesto un plato más<br />
sobre la mesa<br />
bajo la luz de otoño,<br />
el nuevo otoño aéreo<br />
con el que se despide el año<br />
y que un día,<br />
cierto como que morirá el Egeo<br />
sin que nadie lo vea,<br />
un día tan cierto como la muerte,<br />
no volverá.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span style="color: #000000;"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 313px; height: 240px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Grecia5.jpg?t=1248629086" alt="Grecia5.jpg picture by antoniosarabia" /></span>.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>VISTA DE POROS</p>
<p>Grecia: mar amable<br />
que no conoces el océano,<br />
mar sin olas,<br />
aunque de ellas<br />
hablen tus canciones</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
LA ANTIGUA LEY</p>
<p>La gacela levanta su cuello y con ojos inyectados de sangre observa sus tripas devoradas por los leones.</p>
<p>Vuelve a recostarse y mira el turbio horizonte de acacias, la impasible planicie, sus hermanas pastando indiferentes pocos metros aparte.</p>
<p>Los leoncitos cachorros dejan sus maromas infantiles y corren al festín.</p>
<p>La gacela levanta una vez más su cuello y con ojos desorbitados observa sus tripas devoradas por los leones, revueltas en el suelo.</p>
<p>Vuelve a recostarse y mira el cada vez más turbio sol brillando en las acacias, la implacable planicie polvorienta.</p>
<p>Ah, sí, lo olvidaba: es que Tu amor es infinito, dicen.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
NUEVA ALTA TRAICIÓN</p>
<p>No amo la Literatura<br />
su L mayúscula<br />
me mueve a risa.<br />
No he leído a Joyce<br />
ni podido terminar Lezama alguno.</p>
<p>Pero, aunque no daría la vida,<br />
la arriesgaría por salvar de las olas<br />
un poema de Ritsos,<br />
dos o tres de Kavafis,<br />
los versos iniciales con que Piedra de Sol<br />
nos lanza al firmamento,<br />
el adiós de Cernuda<br />
y su esperanza de volver un día,<br />
unas vagas estrellas,<br />
Durrel,<br />
los ásperos criminales de Pessoa<br />
y tres o cuatro más<br />
que se me olvidan.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span style="color: #000000;">A UN FAUNO ADOLESCENTE</span></span></p>
<p>Te había olvidado<br />
pequeño sátiro danzante,<br />
olvido imperdonable<br />
en camaradas de mismas correrías,<br />
en amigos nocturnos<br />
y cómplices de la arboleda,<br />
del matorral, el bosquecillo incitante.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 320px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Grecia6.jpg?t=1248645624" alt="Grecia6.jpg picture by antoniosarabia" />El verano montaba en los árboles<br />
con verde y azul de arce y cielo.<br />
El vapor del río mojaba las sábanas<br />
y noches.<br />
¡Qué calor hizo aquel verano!</p>
<p>En este invierno pálido<br />
el café de Cluny es ya una pizzería,<br />
y frente al Parlamento griego<br />
se esfumaron los cafés<br />
tragados por la tarde ruidosa<br />
y sin aquella pereza<br />
de los hombres mayores,<br />
komboloi en mano:<br />
ya nadie pierde tiempo en eso.</p>
<p>El invierno me trae de nuevo a ti<br />
con ramas secas, cielo gris<br />
y estanque helado,<br />
amigo de cola breve<br />
sobre las nalgas duras,<br />
amigo de la flauta<br />
que suena a cornamusa.</p>
<p>Tú conservas aquella nuestra edad<br />
intacta,<br />
sostenido en un pie<br />
sigue tu grácil salto,<br />
yo me derrumbo<br />
y cumplo mañana sesenta años.<br />
Terminarás también<br />
joven fauno danzante,<br />
pero tus años<br />
se cuentan en milenios.</p>

	<h4>Entradas relacionadas</h4>
	<ul class="st-related-posts">
	<li><a href="http://losconvidados.com/jaime-sabines-a-los-ochenta-y-tres-anos-de-nacido/" title="Jaime Sabines a los ochenta y tres años de nacido (marzo 29, 2009)">Jaime Sabines a los ochenta y tres años de nacido</a> (4)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/un-cuento-de-antonio-sarabia/" title="Un cuento de Antonio Sarabia (abril 6, 2009)">Un cuento de Antonio Sarabia</a> (1)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/el-duque-job-y-su-duquesa-el-mexico-de-ayer-segun-manuel-gutierrez-najera/" title="El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera (febrero 16, 2009)">El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera</a> (3)</li>
</ul>

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/el-sueno-y-la-vigilia-de-luis-gonzalez-de-alba/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Jaime Sabines a los ochenta y tres años de nacido</title>
		<link>http://losconvidados.com/jaime-sabines-a-los-ochenta-y-tres-anos-de-nacido/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/jaime-sabines-a-los-ochenta-y-tres-anos-de-nacido/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 29 Mar 2009 16:18:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios en español]]></category>
		<category><![CDATA[Jaime]]></category>
		<category><![CDATA[Jaime Sabines]]></category>
		<category><![CDATA[José Emilio Pacheco]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía mexicana]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas mexicanos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=679</guid>
		<description><![CDATA[Las recientes muertes de Blanca Varela y Meira Delmar hace unos días no hicieron retrasar una semana el homenaje al gran poeta mexicano Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, México, 1926-1999) de quien este miércoles 25 de marzo celebramos el octagésimo tercer aniversario de su natalicio. Jaime Sabines es la otra cara de la moneda en una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 361px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Sabines1.jpg?t=1238340495" alt="Sabines1.jpg picture by antoniosarabia" />Las recientes muertes de Blanca Varela y Meira Delmar hace unos días no hicieron retrasar una semana el homenaje al gran poeta mexicano Jaime Sabines (Tuxtla Gutiérrez, México, 1926-1999) de quien este miércoles 25 de marzo celebramos el octagésimo tercer aniversario de su natalicio.<br />
Jaime Sabines es la otra cara de la moneda en una época en la que México estuvo casi totalmente sometido a la dictadura literaria de Octavio Paz y sus seguidores. La obra de Sabines destaca por su desenvoltura, por su originalidad, por su contundencia, porque posee una cotidianidad hecha de sangre, sudor y lágrimas, un acerbo perfume de amores sentenciados y salas de hospital que duele y embelesa.</p>
<p>Cuando estaba a punto de publicar su primer libro, su paisano, el entonces ya célebre poeta chiapaneco Carlos Pellicer se ofreció a escribirle el prólogo. Sabines se rehusó porque no deseaba, dijo, iniciar su vida de poeta apoyándose en prestigios ajenos.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/sabines5.jpg?t=1238340286" alt="sabines5.jpg picture by antoniosarabia" />En 1974 se le otorgó el premio Javier Villaurrutia, en 1985 el Premio Nacional de Ciencias y Artes, en 1991 la Presea Ciudad de México y, en 1994, el senado de la república lo condecoró con la medalla Belisario Domínguez. A pesar de los honores y la enorme fama adquirida en su país, su nombre ha traspasado a duras penas las fronteras mexicanas a pesar de que, como afirma José Emilio pacheco, muchas de sus composiciones están entre las mejores de la lengua española.<br />
Para festejar su natalicio, y para dolernos de su muerte que ocurrió el 19 de marzo de 1999, apenas unos días antes de que cumpliera 73 años, les ofrecemos tres de sus hermosos poemas de amor. Para quienes no los conozcan será un regalo inolvidable. Y quienes ya los han oído antes tendrán el inmenso placer de releerlos.</p>
<p style="color: #ffffff;">.<span id="more-679"></span></p>
<p style="color: #000000;">1<br />
No es que muera de amor, muero de ti.<br />
Muero de ti, amor, de amor de ti,<br />
de urgencia mía de mi piel de ti,<br />
de mi alma de ti y de mi boca<br />
y del insoportable que yo soy sin ti.</p>
<p>Muero de ti y de mí, muero de ambos,<br />
de nosotros, de ese,<br />
desgarrado, partido,<br />
me muero, te muero, lo morimos.</p>
<p>Morimos en mi cuarto en que estoy solo,<br />
en mi cama en que faltas,<br />
en la calle donde mi brazo va vacío,<br />
en el cine y los parques, los tranvías,<br />
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza<br />
y mi mano tu mano<br />
y todo yo te sé como yo mismo.</p>
<p>Morimos en el sitio que le he prestado al aire<br />
para que estés fuera de mí,<br />
y en el lugar en que el aire se acaba<br />
cuando te echo mi piel encima<br />
y nos conocemos en nosotros separados del mundo<br />
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 302px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Sabines3.jpg?t=1238341250" alt="Sabines3.jpg picture by antoniosarabia" />Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos<br />
entre los dos, ahora, separados,<br />
del uno al otro, diariamente,<br />
cayéndonos en múltiples estatuas,<br />
en gestos que no vemos,<br />
en nuestras manos que nos necesitan.</p>
<p>Nos morimos, amor, muero en tu vientre<br />
que no muerdo ni beso,<br />
en tus muslos dulcísimos y vivos,<br />
en tu carne sin fin, muero de máscaras,<br />
de triángulos oscuros e incesantes.<br />
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,<br />
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.<br />
En el pozo de amor a todas horas,<br />
inconsolable, a gritos,<br />
dentro de mí, quiero decir, te llamo,<br />
te llaman los que nacen, los que vienen<br />
de atrás, de ti, los que a ti llegan.</p>
<p>Nos morimos, amor, y nada hacemos<br />
sino morirnos más, hora tras hora,<br />
y escribirnos y hablarnos y morirnos.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p>2</p>
<p>No es nada de tu cuerpo,<br />
ni tu piel, ni tus ojos, ni tu vientre,<br />
ni ese lugar secreto que los dos conocemos,<br />
fosa de nuestra muerte, final de nuestro entierro.<br />
No es tu boca -tu boca<br />
que es igual que tu sexo-,<br />
ni la reunión exacta de tus pechos,<br />
ni tu espalda dulcísima y suave,<br />
ni tu ombligo, en que bebo.<br />
Ni son tus muslos, duros como el día,<br />
ni tus rodillas de marfil al fuego,<br />
ni tus pies diminutos y sangrantes,<br />
ni tu olor, ni tu pelo.<br />
No es tu mirada -¿qué es una mirada?-<br />
triste luz descarriada, paz sin dueño,<br />
ni el álbum de tu oído, ni tus voces,<br />
ni las ojeras que te deja el sueño.<br />
Ni es tu lengua de víbora tampoco,<br />
flecha de avispas en el aire ciego,<br />
ni la humedad caliente de tu asfixia<br />
que sostiene tu beso.<br />
No es nada de tu cuerpo,<br />
ni una brizna, ni un pétalo,<br />
ni una gota, ni un grano, ni un momento:</p>
<p>Es sólo este lugar donde estuviste,<br />
estos mis brazos tercos.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 342px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/sabines2.jpg?t=1238340896" alt="sabines2.jpg picture by antoniosarabia" />3<br />
He aquí que tú estás sola y que yo estoy solo.<br />
Haces cosas diariamente y piensas<br />
y yo pienso y recuerdo y estoy solo.<br />
A la misma hora nos recordamos algo<br />
y nos sufrimos. Como una droga mía y tuya<br />
somos, y una locura celular nos recorre<br />
y una sangre rebelde y sin cansancio.<br />
Se me va a hacer llagas este cuerpo solo,<br />
se me caerá la carne trozo a trozo.<br />
Esto es lejía y muerte.<br />
El corrosivo estar, el malestar<br />
muriendo es nuestra muerte.</p>
<p>Yo no sé dónde estás. Yo ya he olvidado<br />
quién eres, dónde estás, cómo te llamas.<br />
Yo soy sólo una parte, sólo un brazo,<br />
una mitad apenas, sólo un brazo.<br />
Te recuerdo en mi boca y en mis manos.<br />
Con mi lengua y mis ojos y mis manos<br />
te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne,<br />
a siembra, a flor, hueles a amor, y a mí.<br />
En mis labios te sé, te reconozco,<br />
y giras y eres y miras incansable<br />
y toda tu me suenas<br />
dentro del corazón como mi sangre.<br />
Te digo que estoy solo y que me faltas.<br />
Nos faltamos, amor, y nos morimos<br />
y nada haremos ya sino morirnos.<br />
Esto lo sé, amor, esto sabemos.<br />
Hoy y mañana, así, y cuando estemos<br />
en estos brazos simples y cansados,<br />
me faltarás, amor, nos faltaremos.</p>

	<h4>Entradas relacionadas</h4>
	<ul class="st-related-posts">
	<li><a href="http://losconvidados.com/el-sueno-y-la-vigilia-de-luis-gonzalez-de-alba/" title="El Sueño y la Vigilia de Luis González de Alba (julio 26, 2009)">El Sueño y la Vigilia de Luis González de Alba</a> (2)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/el-duque-job-y-su-duquesa-el-mexico-de-ayer-segun-manuel-gutierrez-najera/" title="El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera (febrero 16, 2009)">El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera</a> (3)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/de-ida-y-vuelta/" title="De Ida y Vuelta (abril 26, 2009)">De Ida y Vuelta</a> (3)</li>
</ul>

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/jaime-sabines-a-los-ochenta-y-tres-anos-de-nacido/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera</title>
		<link>http://losconvidados.com/el-duque-job-y-su-duquesa-el-mexico-de-ayer-segun-manuel-gutierrez-najera/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/el-duque-job-y-su-duquesa-el-mexico-de-ayer-segun-manuel-gutierrez-najera/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2009 12:39:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios en español]]></category>
		<category><![CDATA[el duque Job]]></category>
		<category><![CDATA[la duquesita del duque Job]]></category>
		<category><![CDATA[Manuel Gutierrez Nájera]]></category>
		<category><![CDATA[Plateros]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas mexicanos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=562</guid>
		<description><![CDATA[No moriré del todo amiga mía / de mi ondulante espíritu disperso / algo en la urna diáfana del verso / piadosa guardará la poesía, escribió Manuel Gutiérrez Nájera (Ciudad de México 1859-1895) y tenía razón. Yo, cuando menos, nunca desde mi ya lejana adolescencia he podido escapar ni a la frescura y el encanto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><span style="font-style: normal;"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 267px; height: 346px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/GutierrezNjera.jpg?t=1234752712" alt="GutierrezNjera.jpg picture by antoniosarabia" /></span>No moriré del todo amiga mía / de mi ondulante espíritu disperso / algo en la urna diáfana del verso / piadosa guardará la poesía</em>, escribió Manuel Gutiérrez Nájera (Ciudad de México 1859-1895) y tenía razón. Yo, cuando menos, nunca desde mi ya lejana adolescencia he podido escapar ni a la frescura y el encanto de la duquesita del duque Job, ni a las estrofas melodiosas y elegantes que componen sus cuatro quintetos y catorce sextetos decasílabos y mucho menos a las sorprendentes e ingeniosas rimas que las rematan.</p>
<p>Los versos nos llevan por el México de finales del XIX, en compañía de la seductora duquesita, por un simpático recorrido a partir de la esquina del jockey club, actual Sanborn&#8217;s de los azulejos, por toda la calle de Plateros, hoy avenida Madero, hasta los antiguos almacenes de ropa de La Sorpresa, que más tarde se convertiría en La Ciudad de Londres y que hoy ha desaparecido.</p>
<p>El duque Job fue uno de los numerosos seudónimos que Gutierrez Nájera usó a lo largo de su vida. El poema está dedicado a una joven de la que se había enamorado, su duquesita, cuya vida transcurría a lo largo de las calles de Plateros y San Francisco, circunstancia que da pie al autor para enumerar los sitios de moda y evocar las costumbres de la época.</p>
<p>Reproducirlo, me parece, es mejor manera de rendir homenaje a este gran poeta mexicano que este año festejará el siglo y medio de su nacimiento y que hace unos días cumplió 124 años de muerto. Porque Manuel Gutiérrez Nájera falleció a causa de una operación quirúrgica cuando apenas cumplía treinta y seis años de edad y estaba en el apogeo de su talento creativo.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 424px; height: 237px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/m1nd1-1.jpg?t=1234753743" alt="m1nd1-1.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p><span id="more-562"></span></p>
<p>LA DUQUESA DEL DUQUE JOB</p>
<p>En dulce charla de sobremesa,<br />
mientras devoro fresa tras fresa,<br />
y abajo ronca tu perro Bob,<br />
te haré el retrato de la duquesa<br />
que adora a veces al duque Job.</p>
<p>No es la condesa que Villasana<br />
caricatura, ni la poblana<br />
de enagua roja, que Prieto amó;<br />
no es la criadita de pies nudosos,<br />
ni la que sueña con los gomosos<br />
y con los gallos de Micoló.</p>
<p>Mi duquesita, la que me adora,<br />
no tiene humos de gran señora:<br />
es la griseta de Paul de Kock.<br />
No baila Boston, y desconoce<br />
de las carreras el alto goce<br />
y los placeres del five o&#8217;clock.</p>
<p>Pero ni el sueño de algún poeta,<br />
ni los querubes que vio Jacob,<br />
fueron tan bellos cual la coqueta<br />
de ojitos verdes, rubia griseta,<br />
que adora a veces el duque Job.</p>
<p>Si pisa alfombras, no es en su casa;<br />
si por Plateros alegre pasa<br />
y la saluda madam Marnat,<br />
no es, sin disputa, porque la vista,<br />
sí porque a casa de otra modista<br />
desde temprano rápida va.</p>
<p>No tiene alhajas mi duquesita,<br />
pero es tan guapa, y es tan bonita,<br />
y tiene un perro tan v&#8217;lan, tan pschutt;<br />
de tal manera trasciende a Francia,<br />
que no la igualan en elegancia<br />
ni las clientes de Hélene Kossut.</p>
<p>Desde las puertas de la Sorpresa<br />
hasta la esquina del Jockey Club,<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 141px; height: 142px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/CiudaddeLondres.jpg?t=1234754031" alt="CiudaddeLondres.jpg picture by antoniosarabia" />no hay española, yanqui o francesa,<br />
ni más bonita ni más traviesa<br />
que la duquesa del duque Job.</p>
<p>¡Cómo resuena su taconeo<br />
en las baldosas! ¡Con qué meneo<br />
luce su talle de tentación!<br />
¡Con qué airecito de aristocracia<br />
mira a los hombres, y con qué gracia<br />
frunce los labios -¡Mimí Pinsón!</p>
<p>Si alguien la alcanza, si la requiebra,<br />
ella, ligera como una cebra,<br />
sigue camino del almacén;<br />
pero, ¡ay del tuno si alarga el brazo!<br />
¡Nadie lo salva del sombrillazo<br />
que le descarga sobre la sien!</p>
<p>¡No hay en el mundo mujer más linda!<br />
Pie de andaluza, boca de guinda,<br />
sprint rociado de Veuve Clicquot,<br />
talle de avispa, cutis de ala,<br />
ojos traviesos de colegiala<br />
como los ojos de Louise Theo.</p>
<p>Ágil, nerviosa, blanca, delgada,<br />
media de seda bien restirada,<br />
gola de encaje, corsé de crac,<br />
nariz pequeña, garbosa, cuca,<br />
y palpitantes sobre la nuca<br />
rizos tan rubios como el coñac.</p>
<p>Sus ojos verdes bailan el tango;<br />
nada hay más bello que el arremango<br />
provocativo de su nariz.<br />
Por ser tan joven y tan bonita,<br />
cual mi sedosa, blanca gatita,<br />
diera sus pajes la emperatriz.</p>
<p>¡Ah! Tú no has visto cuando se peina,<br />
sobre sus hombros de rosa reina<br />
caer los rizos en profusión.<br />
Tú no has oído que alegre canta,<br />
mientras sus brazos y su garganta<br />
de fresca espuma cubre el jabón.</p>
<p>Y los domingos, ¡con qué alegría!,<br />
oye en su lecho bullir el día<br />
¡y hasta las nueve quieta se está!<br />
¡Cuál se acurruca la perezosa<br />
bajo la colcha color de rosa,<br />
mientras a misa la criada va!</p>
<p>La breve cofia de blanco encaje<br />
cubre sus rizos, el limpio traje<br />
aguarda encima del canapé.<br />
Altas, lustrosas y pequeñitas,<br />
sus puntas muestran las dos botitas,<br />
abandonadas del catre al pie,</p>
<p>Después, ligera, del lecho brinca,<br />
¡oh quién la viera cuando se hinca<br />
blanca y esbelta sobre el colchón!<br />
¿Qué valen junto de tanta gracia<br />
las niñas ricas, la aristocracia,<br />
ni mis amigas del cotillón?</p>
<p>Toco; se viste; me abre; almorzamos;<br />
con apetito los dos tomamos<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 141px; height: 152px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/CasaDeLosAzulejos.jpg?t=1234754093" alt="CasaDeLosAzulejos.jpg picture by antoniosarabia" />un par de huevos y un buen beefsteak,<br />
media botella de rico vino,<br />
y en coche, juntos, vamos camino<br />
del pintoresco Chapultepec.</p>
<p>Desde las puertas de la Sorpresa<br />
hasta la esquina del Jockey Club,<br />
no hay española, yanqui o francesa,<br />
ni más bonita ni más traviesa<br />
que la duquesa del duque Job.</p>

	<h4>Entradas relacionadas</h4>
	<ul class="st-related-posts">
	<li><a href="http://losconvidados.com/vos-anda-al-arco-nestor-ponce/" title="Vos andá al arco, Néstor Ponce (junio 14, 2009)">Vos andá al arco, Néstor Ponce</a> (10)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/un-cuento-inedito-de-julio-cortazar/" title="Un cuento inédito de Julio Cortázar (mayo 4, 2009)">Un cuento inédito de Julio Cortázar</a> (0)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/un-cuento-de-antonio-sarabia/" title="Un cuento de Antonio Sarabia (abril 6, 2009)">Un cuento de Antonio Sarabia</a> (1)</li>
</ul>

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/el-duque-job-y-su-duquesa-el-mexico-de-ayer-segun-manuel-gutierrez-najera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Octavio Paz, el poeta en la minificción</title>
		<link>http://losconvidados.com/octavio-paz-el-poeta-en-la-minificcion/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/octavio-paz-el-poeta-en-la-minificcion/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 05 Oct 2008 18:12:25 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Adolfo Bioy Casares]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Luis Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Arreola]]></category>
		<category><![CDATA[Julio Cortázar]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas mexicanos]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[Vicente Huidobro]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=143</guid>
		<description><![CDATA[En estas últimas semanas hemos venido reflexionando en Los Convidados sobre el tema de las minificciones. Con ese motivo recopilé aquí relatos brevísimos de Borges, Bioy, Cortázar, Arreola, Huidobro y varios más. Sin embargo, ayer me di cuenta de que, sin pensarlo, había dejado fuera a otro gran maestro del género: el poeta mexicano Octavio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>En estas últimas semanas hemos venido reflexionando en <em>Los Convidados</em> sobre el tema de las minificciones. Con ese motivo recopilé aquí relatos brevísimos de Borges, Bioy, Cortázar, Arreola, Huidobro y varios más. Sin embargo, ayer me di cuenta de que, sin pensarlo, había dejado fuera a otro gran maestro del género: el poeta mexicano Octavio Paz (ciudad de México, 1914-1998), premio Nobel de la Literatura el año de 1990.<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/octavio_paz2.jpg?t=1223229245" alt="octavio_paz2.jpg picture by antoniosarabia" /> Paz es más conocido por su vasta producción poética y ensayística pero, exceptuando la novela, su escritura abarca todos los demás géneros literarios. <em>Trabajos del Poeta</em>, de 1949, es una admirable incursión surrealista entre la prosa poética y el microrelato. Ninguno de sus espléndidos textos rebasa los treinta renglones. <em>¿Águila o Sol?</em>, de 1950, continúa por el mismo camino con pasajes apenas un poco más largos. Tenemos un bello ejemplo en el titulado <em>Dama Huasteca</em>:</p>
<p><em>Ronda por las orillas, desnuda, saludable, recién salida del baño, recién nacida de la noche. En su pecho arden joyas arrancadas al verano. Cubre su sexo la yerba lacia, la yerba azul, casi negra, que crece en los bordes del volcán. En su vientre un águila despliega sus alas, dos banderas enemigas se enlazan, reposa el agua. Viene de lejos, del país húmedo. Pocos la han visto. Diré su secreto: de día, es una piedra al lado del camino; de noche, un río que fluye en el costado del hombre.</em><br />
Y es de otro de sus libros de esa misma época, <em>Arenas Movedizas</em>, del que transcribimos para ustedes este otro cuento corto, una auténtica joya que está entre nuestros favoritos de siempre.</p>
<p> <span id="more-143"></span><br />
EL RAMO AZUL</p>
<p>Desperté, cubierto de sudor. Del piso de ladrillos rojos, recién regados, subía un vapor caliente. Una mariposa de alas grisáceas revoloteaba encandilada alrededor del foco amarillento. Salté de la hamaca y descalzo atravesé el cuarto, cuidando no pisar algún alacrán salido de su escondrijo a tomar el fresco. Me acerqué al ventanillo y aspiré el aire del campo. Se oía la respiración de la noche, enorme, femenina. Regresé al centro de la habitación, vacié el agua de la jarra en la palangana de peltre y humedecí la toalla. Me froté el torso y las piernas con el trapo empapado, me sequé un poco y, tras de cerciorarme que ningún bicho estaba escondido entre los pliegues de mi ropa, me vestí y calcé. Bajé saltando la escalera pintada de verde. En la puerta del mesón tropecé con el dueño, sujeto tuerto y reticente. Sentado en una sillita de tule, fumaba con el ojo entrecerrado. Con voz ronca me preguntó:</p>
<p>-¿Dónde va señor?<br />
-A dar una vuelta. Hace mucho calor.<br />
-Hum, todo está ya cerrado. Y no hay alumbrado aquí. Más le valiera quedarse.<br />
<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/OCTAVIOPAZ3.png?t=1223229733" alt="OCTAVIOPAZ3.png picture by antoniosarabia" />Alcé los hombros, musité &#8220;ahora vuelvo&#8221; y me metí en lo oscuro. Al principio no veía nada. Caminé a tientas por la calle empedrada. Encendí un cigarrillo. De pronto salió la luna de una nube negra, iluminando un muro blanco, desmoronado a trechos. Me detuve, ciego ante tanta blancura. Sopló un poco de viento. Respiré el aire de los tamarindos. Vibraba la noche, llena de hojas e insectos. Los grillos vivaqueaban entre las hierbas altas. Alcé la cara: arriba también habían establecido campamento las estrellas. Pensé que el universo era un vasto sistema de señales, una conversación entre seres inmensos. Mis actos, el serrucho del grillo, el parpadeo de la estrella, no eran sino pausas y sílabas, frases dispersas de aquel diálogo. ¿Cuál sería esa palabra de la cual yo era una sílaba? ¿Quién dice esa palabra y a quién se la dice? Tiré el cigarrillo sobre la banqueta. Al caer, describió una curva luminosa, arrojando breves chispas, como un cometa minúsculo.<br />
Caminé largo rato, despacio. Me sentía libre, seguro entre los labios que en ese momento me pronunciaban con tanta felicidad. La noche era un jardín de ojos. Al cruzar la calle, sentí que alguien se desprendía de una puerta. Me volví, pero no acerté a distinguir nada. Apreté el paso. Unos instantes percibí unos huaraches sobre las piedras calientes. No quise volverme, aunque sentía que la sombra se acercaba cada vez más. Intenté correr. No pude. Me detuve en seco, bruscamente. Antes de que pudiese defenderme, sentí la punta de un cuchillo en mi espalda y una voz dulce:<br />
-No se mueva , señor, o se lo entierro.<br />
Sin volver la cara pregunte:<br />
-¿Qué quieres?<br />
-Sus ojos señor -contestó la voz suave, casi apenada.<br />
-¿Mis ojos? ¿Para qué te servirán mis ojos? Mira, aquí tengo un poco de dinero. No es mucho, pero es algo. Te daré todo lo que tengo, si me dejas. No vayas a matarme.<br />
-No tenga miedo señor. No lo mataré. Nada más voy a sacarle los ojos.<br />
-Pero, ¿para qué quieres mis ojos?<br />
-Es un capricho de mi novia. Quiere un ramito de ojos azules y por aquí hay pocos que los tengan.<br />
<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Ptzcuaro1.jpg?t=1223229518" alt="Ptzcuaro1.jpg picture by antoniosarabia" />-Mis ojos no te sirven. No son azules, sino amarillos.<br />
-Ay, señor no quiera engañarme. Bien sé que los tiene azules.<br />
-No se le sacan a un cristiano los ojos así. Te daré otra cosa.<br />
-No se haga el remilgoso, me dijo con dureza. Dé la vuelta.<br />
Me volví. Era pequeño y frágil. El sombrero de palma la cubría medio rostro. Sostenía con el brazo derecho un machete de campo, que brillaba con la luz de la luna.<br />
-Alúmbrese la cara.<br />
Encendí y me acerqué la llama al rostro. El resplandor me hizo entrecerrar los ojos. El apartó mis párpados con mano firme. No podía ver bien. Se alzó sobre las puntas de los pies y me contempló intensamente.<br />
La llama me quemaba los dedos. La arrojé. Permaneció un instante silencioso.<br />
-¿Ya te convenciste? No los tengo azules.<br />
-¡Ah, qué mañoso es usted! -respondió- A ver, encienda otra vez.<br />
Froté otro fósforo y lo acerqué a mis ojos. Tirándome de la manga, me ordenó.<br />
-Arrodíllese.<br />
Mi hinqué. Con una mano me cogió por los cabellos, echándome la cabeza hacia atrás. Se inclinó sobre mí, curioso y tenso, mientras el machete descendía lentamente hasta rozar mis párpados. Cerré los ojos.<br />
-Ábralos bien -ordenó.<br />
Abrí los ojos. La llamita me quemaba las pestañas. Me soltó de improviso.<br />
-Pues no son azules, señor. Dispense.<br />
Y despareció. Me acodé junto al muro, con la cabeza entre las manos. Luego me incorporé. A tropezones, cayendo y levantándome, corrí durante una hora por el pueblo desierto. Cuando llegué a la plaza, vi al dueño del mesón, sentado aún frente a la puerta.<br />
Entré sin decir palabra.<br />
Al día siguiente huí de aquel pueblo.</p>

	<h4>Entradas relacionadas</h4>
	<ul class="st-related-posts">
	<li><a href="http://losconvidados.com/tardes-casi-olvidadas-con-elena-garro/" title="Tardes casi olvidadas con Elena Garro (abril 21, 2008)">Tardes casi olvidadas con Elena Garro</a> (2)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/el-arte-de-la-minificcion/" title="El Arte de la Minificción (agosto 23, 2008)">El Arte de la Minificción</a> (6)</li>
	<li><a href="http://losconvidados.com/un-convidado-fuera-del-tiempo-alfonso-reyes/" title="Un convidado fuera del tiempo: Alfonso Reyes (febrero 24, 2008)">Un convidado fuera del tiempo: Alfonso Reyes</a> (0)</li>
</ul>

]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/octavio-paz-el-poeta-en-la-minificcion/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>9</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

