<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Los Convidados &#187; Poesía hispanoamericana</title>
	<atom:link href="http://losconvidados.com/tag/poesia-hispanoamericana/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://losconvidados.com</link>
	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
	<lastBuildDate>Tue, 08 May 2012 13:50:11 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>El ajedrez en la literatura</title>
		<link>http://losconvidados.com/el-ajedrez-en-la-literatura/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/el-ajedrez-en-la-literatura/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 09:33:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía portuguesa contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[traductores]]></category>
		<category><![CDATA[Ajedrez]]></category>
		<category><![CDATA[Ajedrez y literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios en español]]></category>
		<category><![CDATA[Fernando Pessoa]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Luis Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Juan José Arreola]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura Portuguesa]]></category>
		<category><![CDATA[Mempo Giardinelli]]></category>
		<category><![CDATA[Omar Khayam]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Posía argentina]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Reis]]></category>
		<category><![CDATA[Santiago Gamboa]]></category>
		<category><![CDATA[T.S. Eliot]]></category>
		<category><![CDATA[Vladimir Nabokob]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=961</guid>
		<description><![CDATA[El ajedrez ha sido una de las aficiones de mi vida. Un pasatiempo que por suerte comparto con algunos buenos amigos. Mempo Giardinelli, por ejemplo, a falta de un cuarteto para el dominó, no desdeña cambiar fichas por trebejos y retarme a una partida. Durante los años en que coincidí en París con el colombiano Santiago [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<div>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 211px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/chess1.jpg?t=1245515561" alt="chess1.jpg picture by antoniosarabia" />El ajedrez ha sido una de las aficiones de mi vida. Un pasatiempo que por suerte comparto con algunos buenos amigos. Mempo Giardinelli, por ejemplo, a falta de un cuarteto para el dominó, no desdeña cambiar fichas por trebejos y retarme a una partida. Durante los años en que coincidí en París con el colombiano Santiago Gamboa, íbamos por las noches al acogedor bar del hotel Ritz, el Hemingway, donde entonces había instalada una mesita de ajedrez para entretener a los parroquianos. Ahí jugamos multitud de partidas mientras yo paladeaba unos whiskies y él cierta bebida exótica, de la que he olvidado el nombre, con la que nuestro cantinero había ganado un certamen internacional en Shanghai. No voy a decir el resultado de nuestros encuentros para no avergonzar a Gamboa, pero cada nueva noche, mientras acomodábamos las piezas para la primera partida, Santiago, con oportuna mala memoria, repetía una frase que se ha hecho célebre entre los dos: &#8220;¿cómo quedamos la última vez&#8230; dos a uno, verdad?&#8221;.</p>
<p>Otros muchos autores, desde Omar Khayam a Borges y de T.S. Eliot a Nabokov o Arreola, han sentido la misma pasión por el ajedrez. El autor de Lolita, quien elevaba el juego al rango de poesía, hasta se entretenía componiendo mates en dos o tres movimientos. La semana pasada, leyendo a Pessoa o, mejor dicho, a su eterónimo Ricardo Reis, me encontré con un hermoso poema relativo al juego y me distraje traduciéndolo. Por cierto, tuve un problema que tal vez algún lector portugués me ayude a dislucidar. Fue en el verso que dice <em>E o de marfim peão mais avançado / pronto a comprar a torre, </em>¿Qué significa en portugués, en términos ajedrecísticos<em> comprar a torre? </em>Yo tuve la opción de traducir<em> listo a tomar la torre, </em>pero pensé, mala intución tal vez, que como era el peón más avanzado estaba a punto de llegar a la última hilera y<em> convertirse en torre.</em><em><span style="font-style: normal;"> Cualquier aclaración al respecto será más que bienvenida. S</span><span style="font-style: normal;">e me ocurre publicar la traducción ahora junto con un poco conocido texto de Arreola, a quien se le podía considerar un verdadero fanático del juego-ciencia, y los dos poemas inolvidables de Borges que se refieren al juego. Se admiten aportaciones y sugerencias para ampliar la página.</span></em><span id="more-961"></span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>LOS JUGADORES DE AJEDREZ<br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span><br />
Oí contar que otrora, cuando Persia<br />
tenía no sé qué guerra<br />
mientras la invasión ardía en la ciudad<br />
y las mujeres gritaban<br />
dos jugadores de ajedrez jugaban<br />
su juego continuo.</p>
<p>A la sombra del amplio árbol escrutaban<br />
el antiguo tablero<br />
y, al lado de cada uno, esperando sus<br />
momentos más holgados<br />
cuando había movido la pieza, y ahora<br />
le tocaba al adversario<br />
una jarra de vino refrescaba<br />
frugalmente su sed.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #ffffff;">&#8230;</span><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 480px; height: 366px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chessarabs-2.jpg?t=1245518192" alt="Chessarabs-2.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Ardían casas, se saqueaban<br />
las arcas y los nichos,<br />
violadas, las mujeres eran puestas<br />
contra muros caídos,<br />
traspasadas por lanzas, las criaturas<br />
eran sangre en las calles&#8230;<br />
Mas donde estaban, cerca la ciudad<br />
y lejos su ruido,<br />
los jugadores de ajedrez jugaban<br />
el juego de ajedrez.</p>
<p>Aunque en los mensajes del infértil viento<br />
les viniesen los gritos<br />
y, al reflexionar, supiesen en su alma<br />
que en verdad a las mujeres<br />
y a las tiernas hijas se violaban<br />
en la contigua distancia,<br />
y aunque en el momento en que pensaban<br />
una sombra ligera<br />
les cruzase la frente, ajena y vaga,<br />
pronto a sus ojos calmos<br />
retornaba su confianza atenta<br />
con el tablero viejo.</p>
<p>Cuando el rey de marfil está en peligro<br />
¿qué importan la carne y los huesos<br />
de las hermanas, las madres o los niños?<br />
Cuando la torre no cubre<br />
la retirada de la reina blanca,<br />
poco importa el saqueo.<br />
Y cuando la mano confiada pone en jaque<br />
al rey del adversario,<br />
poco pesa en el alma que allá lejos<br />
estén muriendo hijos.</p>
<p>Aunque de repente, sobre el muro,<br />
asome la sañuda cara<br />
de un guerrero invasor y en breve deba<br />
en sangre ahí caer<br />
el jugador genuino de ajedrez,<br />
el momento antes de ese<br />
(concentrado en el cálculo de un lance<br />
que hará horas después)<br />
sigue entregado al juego predilecto<br />
de los muy indiferentes.</p>
<p style="text-align: center;"><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 400px; height: 318px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chess4-1.jpg?t=1245519325" alt="Chess4-1.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Caigan ciudades, sufran pueblos, cese<br />
la libertad y la vida.<br />
Los haberes tranquilos y heredados<br />
ardan y se despojen,<br />
más cuando la guerra interrumpa las partidas<br />
esté el rey sin jaque<br />
o el blanco peón más avanzado<br />
listo a volverse torre.</p>
<p>Mis hermanos en amar a Epicuro<br />
y en entenderlo más<br />
de acuerdo a nosotros mismos que a él<br />
en la historia aprendamos<br />
de los calmos jugadores de ajedrez<br />
cómo pasar la vida.</p>
<p>Todo lo que es serio poco importe<br />
lo grave poco pese<br />
y el natural impulso del instinto<br />
que ceda al gozo inútil<br />
(a la sombra tranquila de los árboles)<br />
de jugar un buen juego.</p>
<p>Lo que sacamos de esta vida inútil<br />
da lo mismo si es<br />
gloria, fama, amor, ciencia o vida,<br />
como si fuese apenas<br />
la memoria de ganar la partida<br />
a un jugador mejor.</p>
<p>La gloria pesa como grueso fardo,<br />
la fama como fiebre,<br />
el amor cansa porque es serio y busca,<br />
la ciencia nunca encuentra,<br />
y la vida pasa y duele porque sabe&#8230;<br />
El juego de ajedrez<br />
prende el alma toda y, perdida, poco<br />
pesa, pues no es nada.</p>
<p>¡Ah! bajo las sombras que sin querer nos aman<br />
con un jarro de vino<br />
al lado, sólo atentos a la inútil tarea<br />
del juego de ajedrez<br />
Aunque el juego sea apenas sueño<br />
y no haya compañero<br />
imitemos los persas de esta historia,<br />
y mientras allá afuera<br />
cerca o lejos, la guerra patria y vida<br />
nos llaman, toleremos<br />
que nos llamen en vano, cada uno<br />
bajo sombras amigas<br />
soñemos, él los compañeros, y el ajedrez<br />
su indiferencia.</p>
<p>Ricardo Reis</p>
<p>(traducción Antonio Sarabia)</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: center;">EL REY NEGRO</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 320px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ChessMagritte.jpg?t=1245516048" alt="ChessMagritte.jpg picture by antoniosarabia" />Yo soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable que sacrificó la última torre para llevar un peón femenino hasta la séptima línea, frente al alfil y el caballo de las blancas.  Hablo desde mi base negra. Me tentó el demonio en la hora tórrida, cuando tuve por lo menos asegurado el empate. Soñé la coronación de una dama y caí en un error de principiante, en un doble jaque elemental&#8230;  Desde el principio jugué mal esta partida: debilidades en la apertura, cambio apresurado de piezas con clara desventaja&#8230; Después entregué la calidad para obtener un peón pasado: el de la dama. Después&#8230;  Ahora estoy solo y vago inútil de blancas noches y de negros días, tratando de ocupar casillas centrales, esquivando el mate de alfil y caballo. Si mi adversario no lo efectúa en un cierto número de movimientos, la partida es tablas. Por eso sigo jugando, atenido en última instancia al Reglamento de la Federación Internacional de Ajedrez, que a la letra dice: Inciso 4) Cuando un jugador demuestra que cincuenta jugadas, por lo menos, han sido realizadas por ambas partes sin que haya tenido lugar captura alguna de pieza ni movimiento de peón.  El caballo blanco salta de un lado a otro sin ton ni son, de aquí para allá y de allá para acá. ¿Estoy salvado? Pero de pronto me acomete la angustia y comienzo a retroceder inexplicablemente hacia uno de los rincones fatales.  Me acuerdo de una broma del maestro Simagin: el mate de alfil y caballo es más fácil cuando uno no sabe darlo y lo consigue por instinto, por una implacable voluntad de matar.  La situación ha cambiado. Aparece en el tablero el Triángulo de Deletang y yo pierdo la cuenta de las movidas. Los triángulos se suceden uno tras otro, hasta que me veo acorralado en el último. Ya no tengo sino tres casillas para moverme: uno caballo rey y uno y dos torre. Me doy cuenta entonces de que mi vida no ha sido más que una triangulación. Siempre elijo mal mis objetivos amorosos y los pierdo uno tras otro, como el peón de siete dama. Ahora tres figuras me acometen: rey, alfil y caballo. Ya no soy vértice alguno. Soy un punto muerto en el triángulo final. ¿Para que seguir jugando? ¿Por qué no me dejé dar el mate pastor? ¿O de una vez el del loco? ¿Por qué no caí en una variante de Legal? ¿Por qué no me mató Dios mejor en el vientre de mi madre, dejándome encerrado allí como en la tumba de Filidor?  Antes de que me hagan la última jugada decido inclinar mi rey. Pero me tiemblan las manos y lo derribo del tablero. Gentilmente mi joven adversario lo recoge del suelo, lo pone en su lugar y me mata en uno torre, con el alfil.  Ya nunca más volveré a jugar al ajedrez. Palabra de honor. Dedicaré los días que me queden de ingenio al análisis de las partidas ajenas, a estudiar finales de reyes y peones, a resolver problemas de mate en tres, siempre y cuando en ellos sea obligatorio el sacrificio de la dama.</p>
<p>Juan José Arreola</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>AJEDREZ</p>
<p>1<br />
En su grave rincón, los jugadores<br />
rigen las lentas piezas. El tablero<br />
los demora hasta el alba en su severo<br />
ámbito en que se odian dos colores.</p>
<p>Adentro irradian mágicos rigores<br />
las formas: torre homérica, ligero<br />
caballo, armada reina, rey postrero,<br />
oblicuo alfil y peones agresores.</p>
<p>Cuando los jugadores se hayan ido,<br />
cuando el tiempo los haya consumido,<br />
ciertamente no habrá cesado el rito.</p>
<p>En el Oriente se encendió esta guerra<br />
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.<br />
Como el otro, este juego es infinito.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">..</span><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 472px; height: 199px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chess61.jpg?t=1245516755" alt="Chess61.jpg picture by antoniosarabia" /><br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span><br />
2<br />
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada<br />
reina, torre directa y peón ladino<br />
sobre lo negro y blanco del camino<br />
buscan y libran su batalla armada.</p>
<p style="text-align: left;">No saben que la mano señalada<br />
del jugador gobierna su destino,<br />
no saben que un rigor adamantino<br />
sujeta su albedrío y su jornada.</p>
<p>También el jugador es prisionero<br />
(la sentencia es de Omar) de otro tablero<br />
de negras noches y blancos días.</p>
<p>Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.<br />
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza<br />
de polvo y tiempo y sueño y agonías?</p>
<p>Jorge Luis Borges</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">P.S. Antes de montar esta entrada, escribí a Santiago Gamboa preguntándole si recordaba el nombre de aquella pócima extraña que con tanto deleite consumía en el Hemingway. Acabo de recibir su respuesta:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Querido Antonio, no solo no la he olvidado (perdona, no tengo tildes, estoy en el aeropuerto de Bangkok) sino que hace poco me tome uno: es el Singapur Sling. Collins, el tenderman del Ritz, que es norteamericano, habia ganado el concurso bianual de Singapur Sling que por lo general ganaba siempre el Hotel Raffles de Singapur, donde fue inventado.</em><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Un abrazo y otro muy fuerte a Lauren,</em><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Santiago</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Queda, pues, hecha la aclaración. Tanto en el nombre de la bebida como en el del sitio en que ganó el certamen: Singapur y no Shanghai como yo dije antes. Evidentemente, al enviarme su email, Santiago no había leído aún Los Convidados de esta semana y por eso no hay referencia a los resultados de nuestras partidas de ajedrez. Ahí me toca a mí hacer la corrección. No es cierto que vayamos dos a uno como siempre recuerda Santiago. En nuestra amistad siempre ha habido un empate.</span></p>
<p><!--EndFragment--></div>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/el-ajedrez-en-la-literatura/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Blanca Varela y Meira Delmar, la doble ausencia</title>
		<link>http://losconvidados.com/blanca-varela-y-meira-delmar-la-doble-ausencia/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/blanca-varela-y-meira-delmar-la-doble-ausencia/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 22 Mar 2009 22:12:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Giacometti]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Varela]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios]]></category>
		<category><![CDATA[Blogs literarios en español]]></category>
		<category><![CDATA[Henri Michaud]]></category>
		<category><![CDATA[Jean Paul Sartre]]></category>
		<category><![CDATA[Meira Delmar]]></category>
		<category><![CDATA[Octavio Paz]]></category>
		<category><![CDATA[poesía colombiana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Peruana]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas Colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[Poetas Peruanos]]></category>
		<category><![CDATA[Rufino Tamayo]]></category>
		<category><![CDATA[Simone de Beauvoir]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=663</guid>
		<description><![CDATA[Si abril es el mes más cruel, como afirma T.S. Eliot, este año marzo no le va a la zaga. Durante sus días se extinguieron dos de las voces femeninas más importantes de lo últimos tiempos, Blanca Varela y Meira Delmar, dos poetisas estrictamente contemporáneas una de otra, ambas nacidas en países vecinos de Sudamérica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si abril es el mes más cruel, como afirma T.S. Eliot, este año marzo no le va a la zaga. Durante sus días se extinguieron dos de las voces femeninas más importantes de lo últimos tiempos, Blanca Varela y Meira Delmar, dos poetisas estrictamente contemporáneas una de otra, ambas nacidas en países vecinos de Sudamérica y muertas en su ciudad de origen, ambas autoras de una obra breve y, al mismo tiempo, luminosa, compuesta curiosamente por el mismo número de libros de poesía: ocho cada una.<br />
<span class="outline"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 217px; height: 320px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Varela2.jpg?t=1237757576" alt="Varela2.jpg picture by antoniosarabia" /></span>Blanca Varela (Lima, Perú, 1926-2009), estudió letras en la Universidad de San Marcos donde conocería a su futuro esposo, el pintor Fernando de Sziszlo. Colaboró en la revista <em>Las Moradas</em> que dirigía Adolfo Westphalen y en 1949 emigró a París. Fue el poeta mexicano Octavio Paz quien la introdujo en los círculos intelectuales del París de finales de los cuarentas y la década de los cincuentas. De ahí su amistad con Jean Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Henri Michaud, Albert Gicametti y Rufino Tamayo.<br />
Paz prologó, además, el primer poemario de Blanca Varela <em>Ese Puerto Existe</em>. Por cierto que el título original de aquella obra era <em>Puerto Supe</em>. Al poeta mexicano el título le pareció deleznable. &#8220;Pero, Octavio, ese puerto existe&#8221;, se defendió Blanca Varela. &#8220;Ahí tienes el título&#8221; exclamó Octavio Paz. Más tarde, al prologar el poemario que él mismo había ayudado a titular, Paz formula lo que podría considerarse una verdadera declaración de principios. He aquí un fragmento: <em>No creíamos en el arte. Pero creíamos en la eficacia de la palabra, en el poder del signo. El poema o el cuadro eran exorcismos, conjuros contra el desierto, conjuros contra el ruido, la nada, el bostezo, el claxon, la bomba. Escribir era defenderse, defender a la vida. La poesía era un acto de legítima defensa. Escribir : arrancar chispas a la piedra, provocar la lluvia, ahuyentar a los fantasmas del miedo, el poder y la mentira. Había trampas en todas las esquinas. La trampa del éxito, la del &#8220;arte comprometido&#8221;, la de la falsa pureza. El grito, la prédica, el silencio: tres deserciones. Contra las tres, el canto. En aquellos días todos cantamos. Y entre esos cantos, el canto solitario de una muchacha peruana: Blanca Varela. El más secreto y tímido, el más natural.</em><br />
Después de París, Blanca Varela vivió en Florencia y más tarde en Washington dedicad a las traducciones y a eventuales trabajos periodísticos. En 1962 regresó a Lima donde tuvo su residencia hasta el día de su muerte, ocurrida el pasado jueves 12 de marzo.</p>
<p><span class="outline"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 239px; height: 487px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Meira3-1.jpg?t=1237758759" alt="Meira3-1.jpg picture by antoniosarabia" /></span>Seis días después, el miércoles 18, falleció Meira Delmar (Barranquilla, Colombia 1922-2009). Nacida Olga Isabel Chams en el seno de una familia libanesa asentada en la costa colombiana, estudió arte y literatura en el centro Dante Aligheri, de Roma, y más tarde música en el conservatorio de la Universidad del Atlántico de su nativa Barranquilla. La jovencísima Olga Isabel se inventó el alias Meira Delmar sin saber que la palabra que eligió como nombre tiene un origen hebreo y significa, así de simple, &#8220;la luz&#8221;. Tenía entonces quince años. Lo utilizó como seudónimo para enviar unos poemas a la revista Vanidades. <em>Lo hice más que todo por temor a mi padre</em>, confiesa ella, <em>pues él era una persona muy severa, y yo no quería que ni él ni mis amigos se enteraran de que era yo quien escribía</em>. El apellido ideado refleja su fascinación por uno de los temas fundamentales de su poesía: el mar. Hoy, su primer libro, <em>Alba de Olvido</em>, publicado en 1942 con un tiraje de apenas cincuenta ejemplares, está considerado como una de las cien obras cumbre de la literatura colombiana del siglo XX.</p>
<p><span id="more-663"></span></p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p><strong>DE BLANCA VARELA</strong></p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p style="color: #000000;">ANVERS-SUR-OISE</p>
<p>Nadie te va a abrir la puerta. Sigue golpeando.<br />
Insiste.<br />
Al otro lado se oye música. No. Es la campanilla del<br />
teléfono.<br />
Te equivocas.<br />
Es un ruido de máquinas, un jadeo eléctrico, chirridos,<br />
latigazos.<br />
No. Es música.<br />
No. Alguien llora muy despacio.<br />
No. Es un alarido agudo, una enorme, altísima lengua que<br />
lame el cielo pulido y vacío.<br />
No. Es un incendio.</p>
<p>Todas las riquezas, todas las miserias, todos los hombres,<br />
todas las cosas desaparecen en esa melodía ardiente.<br />
Tú estás solo, al otro lado.<br />
No te quieren dejar entrar.<br />
Busca, rebusca, trepa, chilla. Es inútil.<br />
Sé el gusanito transparente, enroscado, insignificante.<br />
Con tus ojillos mortales dale la vuelta a la manzana, mide<br />
con tu vientre turbio y caliente su inexpugnable<br />
redondez.<br />
Tú, gusanito, gusaboca, gusaoído, dueño de la muerte y<br />
de la vida.<br />
No puedes entrar.<br />
Dicen.</p>
<p>II</p>
<p>Tal vez en primavera.<br />
Deja que pase este sucia estación de hollín y lágrimas hipócritas.<br />
Hazte fuerte. Guarda miga sobre miga. Haz una fortaleza de toda la corrupción y el dolor.<br />
llegado el tiempo tendrás alas y un rabo fuerte de toro o de<br />
elefante para liquidar todas las dudad, todas ls moscas, todas las desgracias.<br />
Baja del árbol.<br />
Mírate en el agua. Aprende a odiarte a ti mismo.<br />
Eres tú. Rudo, pelado, primero en cuatro patas, luego en dos,<br />
despúes en ninguna.<br />
Arrástrate hasta el muro, escuha la música entre las piedrecitas.<br />
Llámalas siglos, huesos, cebollas.<br />
Da lo mismo,<br />
Las palabras, los nombres, no tienen importancia.<br />
Escucha la música. Sólo la música.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p><strong>DE MEIRA DELMAR</strong></p>
<p>FUTURO</p>
<p>Vengo de la tristeza de tu olvido futuro<br />
como de alguna extraña ciudad deshabitada.</p>
<p>Crucé tu voz de ahora, tu corazón de ahora,<br />
el cielo que comienza detrás de tus palabras,</p>
<p>y me encontré en un tiempo donde ya no volvían<br />
tus ojos y mis ojos de una misma distancia.</p>
<p>Y vi crecer en torno sombras de ruinas, vagos<br />
espectros de jazmines, de tardes con ventanas</p>
<p>abiertas al arroyo de lumbre del verano<br />
y a la lluvia que el aire revestía de arpas.</p>
<p>Y vi también tu frente de soledad, de frío.<br />
El ángel de mi nombre en ella agonizaba.</p>
<p>Y regresé temblando de la indecible noche.<br />
Con la sangre sin júbilo.  Con el rostro sin lágrimas.</p>
<p>Como quien vuelve un día de contemplar su muerte,<br />
o como el que cruzando la primavera, pasa</p>
<p>junto al dolor pequeño de una golondrina<br />
inmóvil para siempre sobre la tierra clara.</p>
<p>&#8230;En mis manos, lo mismo que una gota de oro,<br />
está cayendo el alba.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p>EL RESPLANDOR</p>
<p>Nunca supe su nombre.<br />
Pudo<br />
ser el amor, un poco<br />
de alegría, o simple-<br />
mente nada.</p>
<p>Pero encendió<br />
de tal manera el día,<br />
que todavía<br />
dura su lumbre.</p>
<p>Dura.<br />
Y quema.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p style="color: #000000;">RUPTURA</p>
<p>Apenas nos hubimos encontrado<br />
comenzó la distancia a destejernos<br />
los ojos, las palabras, el asombro,<br />
antes que se apretaran nuestras vidas<br />
en la urdimbre del tiempo.<br />
Y quedaron los hilos en el aire.<br />
Un instante en el aire, como queda<br />
un pájaro, su vuelo,<br />
en tanto que lo borra<br />
la tormenta.<br />
Después, no más,<br />
el viento.</p>
<p style="color: #ffffff;">.</p>
<p>LOS DÍAS IDOS</p>
<p>Los días<br />
idos,<br />
los fragantes<br />
días, con los brazos<br />
llenos de rosas, con la copa<br />
llena de vino,<br />
¿qué se hicieron?<br />
¿Hacia dónde<br />
se alejaron, envueltos<br />
en la hebra de oro<br />
de las flautas,<br />
alto el sol todavía,<br />
sin aguardar la sombra?<br />
¿Junto a quién, como antes<br />
en torno mío, tejen<br />
el armonioso friso<br />
de las antiguas ánforas,<br />
desnudos en el tiempo<br />
de su sola belleza,<br />
al aire la aromada<br />
guirnalda de su canto?<br />
Nada queda en mis manos<br />
de lo que ellos portaban,<br />
ni en la arena la forma<br />
de su danza.<br />
Me dejaron tan sólo,<br />
por olvido,<br />
la dorada memoria<br />
de sus cuerpos.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/blanca-varela-y-meira-delmar-la-doble-ausencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Lauren Mendinueta o La Vocación Suspendida… y reanudada</title>
		<link>http://losconvidados.com/lauren-mendinueta-o-la-vocacion-suspendida%e2%80%a6-y-reanudada/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/lauren-mendinueta-o-la-vocacion-suspendida%e2%80%a6-y-reanudada/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 28 Apr 2008 22:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[autores colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[Jon Juaristi]]></category>
		<category><![CDATA[Lauren Mendinueta]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Premios]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/lauren-mendinueta-o-la-vocacion-suspendida%e2%80%a6-y-reanudada/</guid>
		<description><![CDATA[Cuando conocí a Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977) una de las primeras preguntas que le hice fue si, en alguna parte de su pretigioso currículum vitae, existía una estadística sobre posibles suicidios entre sus lectores. A ella le hizo gracia la broma. Lauren es una mujer alegre, risueña, afable, afectuosa, simpática. Nada en su comportamiento [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando conocí a Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977) una de las primeras preguntas que le hice fue si, en alguna parte de su pretigioso currículum vitae, existía una estadística sobre posibles suicidios entre sus lectores. A ella le hizo gracia la broma.<a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBZWgIpGKnI/AAAAAAAAAWE/6YDpTz2toyU/s1600-h/Mendinueta_8407%5B2%5D.JPG" rel="lightbox[31]"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194434330294102642" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBZWgIpGKnI/AAAAAAAAAWE/6YDpTz2toyU/s320/Mendinueta_8407%5B2%5D.JPG" border="0" alt="" /></a><br />
Lauren es una mujer alegre, risueña, afable, afectuosa, simpática. Nada en su comportamiento habitual permite suponer la a duras penas contenida descarga emocional que nos desgarra en su obra. Su estilo es reflexivo, sobrio, conciso, desnudo de adornos que no estén vinculados a los grandes arquetipos elementales. Pero cada uno de sus versos nos sacude, nos estremece, con el suave y eléctrico trepidar de una tristeza, una desolación, un abandono que viene de muy atrás, de muy hondo, de muy lejos, y que remueve dentro de nosotros, como rozando las íntimas cuerdas de un diapasón ancestral, la evidencia de nuestro propio desamparo ante las insidias del tiempo, del desamor, de la soledad, del desarraigo y de la muerte.<br />
Esto se hace aún más patente en su más reciente trabajo, <em>La Vocación Suspendida</em>, que fue presentado el sábado 26 de abril durante la entrega del Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos al que ella se hizo acreedora el año pasado.<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBhKJIpGKqI/AAAAAAAAAWc/ubi7oYkxpQU/s1600-h/Portada+2.jpg" rel="lightbox[31]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194983690970999458" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBhKJIpGKqI/AAAAAAAAAWc/ubi7oYkxpQU/s320/Portada+2.jpg" border="0" alt="" /></a> En él, la poeta llega a dudar del sentido de su propia vocación, sobre todo en el doloroso poema final. Sin embargo, es la escritura misma del poemario en el que la pone en entredicho lo que la alienta a reactivarla.<br />
En el último párrafo de su magnífico prólogo, Jon Juaristi, quien presentó el libro en la ceremonia de Albox, escribió:<br />
“<em>La vocación suspendida </em>es un poemario orgánico, cerrado, completo: una teoría del “dolorido sentir”,  tensa hasta el desgarramiento y, a la vez, contenida. Lo suficientemente contenida como para permitir una lectura analítica y serena, que no es poca virtud y maestría. Lauren Mendinueta se revela aquí como una de las voces más individualizadas de su generación. Una voz extraordinariamente madura, dueña de sus recursos, que ha sabido edificar una tradición a su medida, sin dejarse dominar por ella, sometiéndola a lo que debiera ser el proyecto de todo poeta auténtico: la creación de un personaje dotado de una vida moral autónoma. En la obra de esta joven autora latinoamericana, con una evidente vocación universal –no ya suspendida, sino activada por su residencia lisboeta-, se encuentran algunas de las claves de lo que será la mejor lÌrica del siglo XXI, en el que la poesía renueva su vigencia ancestral”.<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBZWx4pGKoI/AAAAAAAAAWM/R9HprsvwiyY/s1600-h/Lauren+firmando.jpg" rel="lightbox[31]"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5194434635236780674" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SBZWx4pGKoI/AAAAAAAAAWM/R9HprsvwiyY/s320/Lauren+firmando.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Enhorabuena, Lauren, por tu nuevo poemario. Permítenos adjuntar, más abajo, una breve selección de los poemas que contiene. Seguro que lo agradecerán tus lectores.</p>
<p>ASÍ PASAN LOS AÑOS</p>
<p>Pasan los años,<br />
y aunque la vida me acusa de inmovilidad,<br />
también yo he viajado.<br />
Como una partícula de polvo<br />
he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros.<br />
Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias,<br />
o simplemente he sido una mujer que de tarde en tarde<br />
ha mirado hacia el mar<br />
buscando barcos olvidados por la neblina<br />
y que vuelven a la memoria,<br />
sin esperanza distinta de la muerte.</p>
<p>BOGOTÁ, DESPUÉS DE UNA VISITA A HELENA IRIARTE</p>
<p>No hay relación entre las cosas<br />
y aquello que las encarna.<br />
La realidad acaso es un vacío<br />
y el reflejo en los espejos<br />
la evidencia de su precariedad.<br />
Los nombres van por el mundo<br />
retratando la angustia de no ser lo que nombran.<br />
La gente corre afanada hacia el vagón del metro<br />
o el autobús porque la vida depende de un concepto.<br />
Tampoco la puntualidad corresponde a su palabra,<br />
pues no se puede llegar con retraso al destino.<br />
¿Es posible que convivan alma y cuerpo?<br />
¿no serán un binomio inseparable,<br />
una sola cosa que no sabemos nombrar aún?<br />
En estos temas, como en tantos otros,<br />
me atropella la retórica,<br />
y vuelvo a preguntarme si será posible<br />
nada más vivir.</p>
<p>OLVIDO DE MÍ</p>
<p>Octubre ha llegado dominado por las lluvias,<br />
y los demás meses lo han seguido hasta aquí.<br />
De repente este amontonado tiempo lo ha llenado todo,<br />
el verde de la casa, las sillas, la manta que cubre el piso<br />
cuando en el verano me recuesto a leer.<br />
En mí no es posible el abandono del tiempo,<br />
la gracia que supone el olvido<br />
me hubiese salvado de esta invasión.<br />
Ahora debo caminar con cuidado<br />
para no maltratarme con tantos recuerdos.<br />
¿Me engañaré o será verdad lo que voy a decir?<br />
Renuncio a esta visita, no le temo a la soledad.</p>
<p>LA TORRE DE MARFIL</p>
<p>El mundo es una torre de marfil, en vano<br />
busco una puerta en sus paredes curvas.<br />
Parezco una actriz representando a un borracho,<br />
camino tratando de hacer una línea recta,<br />
nunca eses. No soy una profesional<br />
de la actuación, ni siquiera me le parezco,<br />
pero caminaré tratando de hacer una línea recta.<br />
A veces me siento frente al ordenador y busco<br />
toda clase de cosas, desde zapatos hasta amor.<br />
Y sí, todo lo encuentro allí, porque el mundo es una torre<br />
y estoy atrapada con todo lo demás, es inevitable.<br />
Cuando me miro al espejo me sorprende lo común<br />
que parece mi rostro, y me digo:<br />
es bueno ser tan común, no te asustes.<br />
Vuelvo a sentarme frente al ordenador y encuentro<br />
las mismas cosas, todo, todo, hasta el amor.<br />
Y allí mismo, tecleando,<br />
trato de comprender<br />
por qué me siento libre en la jaula del pájaro.</p>
<p>EPITAFIO EN LOS DÍAS HABITUALES</p>
<p>Me pregunto cuál es la defensa de esta terca pasión,<br />
por qué no fui costurera, vendedora de cigarros, bailarina o actriz.<br />
Sobreviví por costumbre como las aves del cielo,<br />
nunca estimé la moda tanto como a los nenúfares en su limbo,<br />
visité catedrales y amé la inmovilidad de los cementerios.<br />
Magnífico hubiera sido elegir otras tareas<br />
y no esta vocación suspendida<br />
a la que la mente, de la mano del oficio, me arrastró.</p>
<p>LA VOCACIÓN SUSPENDIDA<br />
<span style="font-style:italic;">A Pierre Klossowski, in memoriam</span></p>
<p>No es honesto detenerme tratando de justificar con ideas<br />
lo que es vida en la vocación,<br />
ese algo que está a medio camino entre el color de mi atmósfera típica<br />
y la punta de la realidad.<br />
¿Cómo entender la pasión exclusiva por un oficio<br />
que lo remplaza todo, que todo lo justifica en su complacencia?<br />
Si escribo puede ser que alguna vez devele una verdad<br />
por las rutas adonde me arrastra mi sangre.<br />
Soy libre porque estoy presa en el engaño que supone todo misterio.</p>
<p>POÉTICA</p>
<p>Que mis poemas sean ligeros<br />
como hojas vivas<br />
que dibujan formas tenues<br />
sobre muros deslucidos,<br />
es un deseo estúpido,<br />
así lo siento.<br />
Espero más bien,<br />
que sean tan sólidos<br />
como el puente de mis pies<br />
en los sombríos caminos de la tierra.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/lauren-mendinueta-o-la-vocacion-suspendida%e2%80%a6-y-reanudada/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>William Ospina y el soneto al instante</title>
		<link>http://losconvidados.com/william-ospina-y-el-soneto-al-instante/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/william-ospina-y-el-soneto-al-instante/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 02 Mar 2008 00:30:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Mutis]]></category>
		<category><![CDATA[autores colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[William Ospina]]></category>
		<category><![CDATA[William Shakespeare]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/william-ospina-y-el-soneto-al-instante/</guid>
		<description><![CDATA[William Ospina (Padua, Colombia, 1954) y yo somos amigos, hermanos, si ese lazo existe fuera de la consanguineidad, desde hace más de quince años. Un verso suyo, del poema Lope de Aguirre, ”Donde los hombres solos, desprendidos del barco de los siglos, aprenden a ser crueles, / a combatir el cielo a dentelladas, a recelar [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 303px; height: 240px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/OspinayAS.jpg?t=1244283768" alt="OspinayAS.jpg picture by antoniosarabia" />William Ospina (Padua, Colombia, 1954) y yo somos amigos, hermanos, si ese lazo existe fuera de la consanguineidad, desde hace más de quince años. Un verso suyo, del poema <span style="font-style:italic;">Lope de Aguirre</span>, ”Donde los hombres solos, desprendidos del barco de los siglos, aprenden a ser crueles, / a combatir el cielo a dentelladas, a recelar en el amor la emboscada”, tituló una novela mía <span style="font-style:italic;">El Cielo a Dentelladas</span>. Cuando nos conocimos yo apenas empezaba a publicar y William, a pesar de ser bastante más joven que yo, ya era reconocido como uno de los más brillantes exponentes de la nueva poesía hispanoamericana. Me lo presentó Álvaro Mutis en una feria del libro de Guadalajara, México, y nuestra conversación de aquella noche se prolongó muchas horas después de que Álvaro se hubo retirado, hasta ya bien entrada la mañana. No ha sido la única de nuestras charlas que ha visto nacer el sol. Y no es sólo porque a veces pase el tiempo sin vernos y luego tengamos mucho que contarnos. William es uno de los mejores conversadores que conozco. No sé de nadie que se sepa más poemas de memoria y que los traiga a cuento cuando vienen tan al caso. Además de su cultivada inteligencia, de su asombrosa sensibilidad poética y de su visionaria imaginación, su talento para versificar llega a extremos prodigiosos.<br />
En una ocasión, hace ya varios años, nos encontramos una mañana en la feria del libro de Madrid. A mediodía nos sentamos, acompañados de nuestra mutua y querida amiga la editora colombiana Ana Cristina Mejía, ante una botella de Ribera del Duero y una hilera de tapas en una las muchas tabernas que bordean el parque de El Retiro. William me entregó entonces un libro que me había traído de Bogotá. Se trataba de <span style="font-style:italic;">Veinte Sonetos</span> de su tocayo William Shakespeare que recién había él traducido y que le acababa de publicar la revista Número. Cuando se disponía a poner la dedicatoria yo detuve su mano con una broma: “Willie, le dije, ese es un libro de sonetos, ahí no cabe más que un soneto“. Él me miró sin decir palabra, dejó la pluma de lado, pensativo, apuró un nuevo trago de vino y ante mi azoro tomó otra vez el libro y escribió:</p>
<p>Yo sé bien que te había prometido<br />
Antonio, en estas líneas un soneto,<br />
no sé por qué razón ni con qué objeto<br />
ni sé si esto se verá cumplido.</p>
<p>Pero estoy intentándolo, el sentido<br />
es menos importante a nuestro objeto<br />
que la monotonía del sonido<br />
para salir, cual Lope, del aprieto.</p>
<p>A estas alturas la cosa ya esta seria<br />
pero como tu vas para la feria<br />
bajo el sol madrileño tan radiante</p>
<p>sé que harás de mis yerros poco caso;<br />
la versión es morosa, vacilante,<br />
y no será de Shakespeare el fracaso.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 213px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Sarabia_Ospina_01.jpg?t=1244283845" alt="Sarabia_Ospina_01.jpg picture by antoniosarabia" />Hace unos días, durante mi noche lisboeta, ya muy entrada la tarde en Bogotá, le envié un email para decirle que deseaba tenerlo esta semana en Los Convidados y que me gustaría mucho compartir aquella anécdota y el soneto madrileño con los lectores del blog. Aunque el poema era mío, él me lo había obsequiado y la única versión escrita está en mi propia biblioteca, era consciente de que se trataba de un texto inédito suyo y no me atrevía a usarlo sin su expreso consentimiento. Al abrir mi buzón la mañana siguiente en Lisboa, la madrugada en Bogotá, me encontré con su respuesta:</p>
<p>Sólo un soneto, Antonio, no es suficiente. Creo<br />
que hay que esforzarse un poco, y aquí lo estoy haciendo.<br />
Pero el soneto inútil que en esta tarde emprendo<br />
es más falaz, sin duda, más endeble y más feo.</p>
<p>No obtendrá de tu pluma ni hermenéutica loa<br />
ni la ilímite fama que va a tientas buscando,<br />
porque para las rimas ya no hay dónde ni cuándo,<br />
ni en Bogotá, ni en Soacha, ni en Sintra, ni en Lisboa.</p>
<p>Pasó el tiempo de Byron. Es la edad de la prosa.<br />
Se va despetalando ya la lírica rosa<br />
y cada vez el verso cae más hondo y más bajo.</p>
<p>Aunque tal vez&#8230; quien sabe&#8230; puede ser que más tarde,<br />
en Portugal, y a cántaros, la musa nos aguarde<br />
y nos abra la aurora del corazón de un Tajo.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 213px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/william_ospina_grande.jpg?t=1244283929" alt="william_ospina_grande.jpg picture by antoniosarabia" />Hoy, domingo dos de marzo, cumple William cincuenta y cuatro años. No tengo para ofrecerle sino estos recuerdos en los que va implícito el testimonio de mi admiración y afecto. En esta terraza que mira al Tajo levanto una copa de ese Ribera del Duero que tanto aprecia y brindo porque viva muchos años más, aunque me mueva también el egoísta pensamiento de que así continuará llenando este planeta de versos tan inolvidables como los que aquí transcribo. Felicidades, querido amigo, salud, y que nos veamos pronto.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>EL AMOR DE LOS HIJOS DEL ÁGUILA</p>
<p>En la punta de la flecha ya está, invisible, el corazón del pájaro.<br />
En la hoja del remo ya está, invisible, el agua.<br />
En torno del hocico del venado ya tiemblan invisibles las ondas del estanque.<br />
En mis labios ya están, invisibles, tus labios</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>LA LUNA DEL DRAGÓN</p>
<p>Hablábamos de los dones de la tiniebla,<br />
de los amores muertos,<br />
cuando se perfiló por el Oeste<br />
el oro espeso de la media luna.<br />
“Mira, es la luna del Dragón“ –me dijiste.<br />
Y los dos la miramos<br />
como si algo terrible pesara sobre el mundo.</p>
<p>El hemisferio gris parecía lleno<br />
de hondos presentimientos.<br />
No había una estrella sobre el mar en calma<br />
de humaredas y torres.</p>
<p>Nadie dijo: “Es la luz que hace al Dragón visible“.<br />
Nadie dijo: “Es la casa donde el Dragón habita“.<br />
Nadie dijo: “Es la luna que ampara a los dragones“.</p>
<p>Miramos simplemente el cuerno rojo,<br />
la sobrehumana forma que doblega al cielo,<br />
y pensamos acaso en los terrores<br />
de la culpa y la fiebre.</p>
<p>“Sólo es la Luna del Dragón –me dijiste.<br />
Pero algo negro ascendió de mi infancia<br />
y di gracias a Dios de no estar solo.</p>
<p>Seguimos en silencio<br />
mientras las nubes negras cercaban en la hondura<br />
aquel objeto de alta magia y belleza</p>
<p>-“Tal vez el nombre viene de las baladas celtas“.<br />
-“Yo no sé por qué pesa y aflige como un sueño“.</p>
<p>Era la Luna del Dragón, y nadie<br />
parecía comprenderlo.<br />
Iban las multitudes bulliciosas, urgentes,<br />
atentas sólo a su pequeño misterio,<br />
mientras sobre las hondas avenidas<br />
un oro atroz vertía su inmortal influjo,<br />
y algo terrible y bello batía sus alas rojas<br />
como un polvo impalpable sobre las tristes tierras.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>LOPE DE AGUIRRE</p>
<p>Yo vine a la conquista de la selva, y la selva me ha conquistado.<br />
Aparto con las manos los enormes ramajes,<br />
Miro a solas las encendidas flores con forma de pájaros,<br />
La extrema contorsión de la serpiente herida<br />
Que las nubes parecen reflejar en el cielo.</p>
<p>Nada es piedad aquí, nada es dulzura.<br />
¿Si son crueles los monjes en los penumbrosos claustros de España,<br />
Si son degolladores los reyes y envenenadoras las reinas<br />
En sus artísticos salones llenos de lienzos y de lámparas,<br />
Si son perversos los obispos y lascivos los papas<br />
En la nube de mármol de sus tronos romanos,<br />
Si son despiadados los clérigos, que leyeron a Homero y a Séneca,<br />
Si son salvajes los capitanes que comen la carne cocida,<br />
Salpicada de jerez y de orégano,<br />
Si bajo Europa entera aúllan las mazmorras,<br />
Cómo puedo ser manso en estas tierras,<br />
Ceñido por las selvas impracticables,<br />
Lejos de esos palacios tapizados por la letra y la música?</p>
<p>He decidido ser un tigre.<br />
La selva invade el alma como un vino.<br />
Aquí no hay bien ni mal sino el zarpazo,<br />
La rauda flecha del halcón hacia la comadreja de aguas,<br />
El estupor del conejo salvaje ante el bostezo de la enorme serpiente,<br />
El salto de la hormiga roja escapando un instante de las fauces de la salamandra,<br />
La innumerable y cíclica y recíproca voracidad<br />
De la gran selva de oscuros dioses que se alimenta de sí misma como un dragón de fiebre.</p>
<p>El rey está muy lejos, gobernando sus yermos de Castilla,<br />
Sus puertos que miran al África, sus chambelanes obsequiosos,<br />
Sus espejos prietos de cortesanos, sus olivares retorcidos como doctrinas,<br />
Su orgullo salpicado de galeones, sus panoplias marchitas (en cada daga sangre de un viejo amigo)<br />
Y la tierra gime de leones españoles desde el río Sacramento hasta los arrozales de Manila,<br />
Desde las charcas fétidas del infierno hasta las últimas plumas de los ángeles.<br />
El rey es rey del mundo, pero la selva es mía,<br />
Y ese ojeroso príncipe de piel de cera y manos puntiagudas<br />
No podría avanzar con sus tacones de nácar por estos riscos de tristeza<br />
Donde la carne pierde toda esperanza;<br />
No podría aventar con sus abanicos de pavo real<br />
En los húmedos aires a estos mosquitos rojos que prodigan la fiebre,<br />
No hundiría jamás sus tobillos lechosos<br />
En los pantanos infestados de dientes.</p>
<p>Déjame a mí el palacio de estos atardeceres de tormento que se parecen a mi alma,<br />
Donde bestiales tropas me adoran de miedo,<br />
Donde debo mirarlos como un buitre para que no me maten,<br />
Donde los últimos ángeles de mi infancia se descomponen en las ciénagas tibias,<br />
Donde los hombres solos, desprendidos del barco de los siglos, aprenden a ser crueles,<br />
A combatir el cielo a dentelladas, a recelar en el amor la emboscada.</p>
<p>Selva monumental, aire de flechas súbitas,<br />
Humaredas que traen olor de extrañas carnes,<br />
Ancianos indios extasiados de ojos amarillos<br />
Que miran como reyes o santos las vacías regiones del cielo;<br />
Y diente de jaguar para la suerte,<br />
Y montones de rojas semillas maceradas que me harán fértil,<br />
Y los senos oscuros que penden como frutos,<br />
Y la rana que se hunde en su reflejo, y bóvedas de frondas meciéndose en el agua.</p>
<p>Descendemos gritando por los ríos violentos en barcazas pesadas de odio;<br />
Sé que al darles la espalda, estos hombres me miran como perros,<br />
Sé que estoy afilando el cuchillo que pasarán por mi garganta.</p>
<p>Hemos dejado un rastro de cadáveres desde las sierras de Mérida,<br />
Por los llanos resecos, por las enloquecidas serranías,<br />
Un rastro de caseríos en llamas, alaridos de madres ya sin destino,<br />
Rostros atónitos debajo del agua que un remo empuja hacia el fondo,<br />
Pero qué puedo hacer si la selva me ha trastornado,<br />
Me reveló las bestias que habitaban mi carne,<br />
Si sólo sé mandar y codiciar todo lo que pueda ser mío<br />
Y aquí cada ramaje se opone a mis designios;<br />
Qué puedo hacer sino amasar el oro de estos pueblos brutales,<br />
Y ser el rey de sangre de estas tardes de lástima,<br />
Y poner al tucán de pico extravagante sobre mi hombro,<br />
Y coronar de flores como incendios mi cabeza aturdida,<br />
Y declarar la guerra a las escuadras imperiales que cubren los océanos,<br />
Con esta voz que grita en la selva y que jamás los alcanza,<br />
Y ser el rey de ultrajes de estos soldados rencorosos<br />
Hasta que sus cuchillos se apiaden.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>FRANZ KAFKA</p>
<p>Padre, le digo, dame tres granos de cebada para despertar al  durmiente.<br />
Pero mi padre no responde:<br />
es un enorme jinete de bronce, alto sobre colinas y sinagogas.<br />
Madre, le digo, aparta tanta niebla,<br />
muéstrame un rostro dulce, del que broten palabras ingenuas.<br />
Pero ella se ha perdido por los callejones de piedra<br />
y sólo encuentro en el espejo sus ojos inmensos.<br />
Abuelo, digo entonces, ya no luches más con el ángel,<br />
ven a contarme historias junto al fuego, mientras se hiela el Elba.<br />
Pero el viejo me mira con ojos ausentes, y comprendo<br />
que no es éste mi abuelo sino un viejo gitano que quiere venderme  un recuerdo.<br />
Hermana, bella hermana, le digo,<br />
toma mi mano que está oscuro en esta casa inmensa.<br />
Pero a mi lado pasa una condesa polaca monumental y arrogante<br />
y se escucha un violín, y se cierra una puerta.<br />
Hermano, digo, qué bello cabalgas sobre el potro de madera y  de laca,<br />
¿hacia dónde nos llevan estas tardes inciertas?<br />
Pero él es sólo una imagen, una gris fotografía en mis manos,<br />
y a lo lejos, atroces, los cañones resuenan.<br />
Goethe, le digo, cántame una canción romana,<br />
haz que yo sienta en mi corazón esta antigua tristeza.<br />
Pero la tumba calla y sobre ella vuelan grises palomas<br />
y no puedo abrir este libro porque sus páginas son de ceniza.<br />
Milena, digo luego, tal vez tú puedas finalmente salvarme,<br />
dime que soy de carne y de sangre, que esto que me atenaza es un deseo<br />
Pero ella se afantasma entre miles de seres escuálidos<br />
y apenas si percibo dos llamas que se apagan muy lejos.</p>
<p>¿Entonces es delirio todo esto? ¿A quién puedo llamar que me  salve?<br />
Su reino es de este mundo. Todos están aceptados y absueltos.<br />
Son demasiado humanos, son demasiado justos,<br />
y yo no logro hablarles con mi estruendo de élitros.<br />
y no aprendí a cruzar las puertas,<br />
y no sé defenderme.<br />
Si ves dos grises ojos de gato en la gótica noche de Praga<br />
comprenderás que temo morir si me duermo.<br />
Si oyes una canción en la gótica noche de Praga<br />
comprenderás que intento saber dónde me encuentro.<br />
Si oyes un corazón en la gótica noche de Praga<br />
comprenderás quién sostiene todo este sueño.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/william-ospina-y-el-soneto-al-instante/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una Gravedad Alegre</title>
		<link>http://losconvidados.com/una-gravedad-alegre/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/una-gravedad-alegre/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 27 Jan 2008 22:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Cisneros]]></category>
		<category><![CDATA[Coral Bracho]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Pupko]]></category>
		<category><![CDATA[Elsa Cross]]></category>
		<category><![CDATA[Fabio Morábito]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Millán]]></category>
		<category><![CDATA[Jotamario Arbeláez]]></category>
		<category><![CDATA[Lauren Mendinueta]]></category>
		<category><![CDATA[Marco Antonio Campos]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/una-gravedad-alegre/</guid>
		<description><![CDATA[Un buen editor es la mancuerna indispensable del autor para ganar lectores. Ésto, que hace unos años podía parecer una verdad de Perogrullo, hoy no lo es. Los buenos editores están desapareciendo en un mundo regido por los intereses del mercado y son uno a uno sustituidos en las grandes editoriales por ejecutivos de ventas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Un buen editor es la mancuerna indispensable del autor para ganar lectores. Ésto, que hace unos años podía parecer una verdad de Perogrullo, hoy no lo es. Los buenos editores están desapareciendo en un mundo regido por los intereses del mercado y son uno a uno sustituidos en las grandes editoriales por ejecutivos de ventas que manejan los libros como si fueran jabones mientras sueñan con encontrar a su propio Dan Brown o J.K. Rowlling, y que Dios y J.K. Rowlling me perdonen por poner a los dos primeros en la misma cacerola.<br />
<img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160287311390297058" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50F-CZfy-I/AAAAAAAAAQQ/I7JAso4Id2A/s200/Una+Realidad...+portada.jpg" border="0" alt="" />En una de mis recientes visitas a la Agencia Literaria de Carmen Balcells, una de sus asistentes me decía que si en esta época les hubiera llegado el manuscrito de Cien Años de Soledad no les sería fácil venderlo.<br />
También se están acabando los libreros que conocían su oficio, amaban la lectura y eran capaces de recomendar libros a sus clientes. Hace un par de meses, a mi paso por Madrid, intenté comprar las aventuras de Sherlock Holmes en una aparentemente bien provista librería del Corte Inglés para obsequiárselas al hijo de una buena amiga. El empleado que me atendió no sólo no tenía la menor idea de quién fue Sir Arthur Conan Doyle sino que tampoco había oído hablar de Sherlock Holmes. Hubo que deletrearle pacientemente el nombre para que lo buscara en su computadora y, aún así, fue incapaz de dar con el libro.<br />
Pero volviendo a los editores de antaño, éstos se distinguían por su interés por educar a los lectores. Los nutrían con inteligencia para despertarles apetitos mayores. Les enseñaban a leer, en verdad a leer. Esta labor que deberían continuar, por su propio beneficio, las grandes editoriales, se circunscribe ahora a las más pequeñas. Sus propietarios, que cuando ganan, ganan poco y, cuando pierden, pierden mucho, continúan sin embargo picando piedra para forjarse un verdadero público.<br />
Ese es el caso de Daniel Pupko, en México, y su editorial Salida de Emergencia, y el de César Sanz en Valladolid, con Difácil. Ésta última acaba de publicar una bella e inteligente &#8220;antología de la poesía latinoamericana al siglo XXI&#8221; titulada <span style="font-style:italic;">Una Gravedad Alegre</span>. La selección es del también poeta y doctor en literatura latinoamericana por la Universidad de Pittsburg, Armando Romero (Cali, Colombia, 1944). Su trabajo, un excelente panorama de lo que hoy sucede en nuestros países, reune a casi sesenta poetas nacidos a partir de 1940. A Colombia le corresponde el honor de presentar al más veterano, Jotamario Arbeláez (1940), y a la más joven, Lauren Mendinueta (1977).<br />
Estas son unas cuantas muestras de los participantes y de sus obras. Felicidades a César y que continúe así. Hacen falta más editores como él.</p>
<p>Elsa Cross (México D.F., México, 1946). Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1989) y Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines (1992).  <a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50BsCZfy3I/AAAAAAAAAPY/8csjYDlHy5o/s1600-h/cross.jpg" rel="lightbox[18]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160282604106140530" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50BsCZfy3I/AAAAAAAAAPY/8csjYDlHy5o/s200/cross.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Las piedras</p>
<p>4<br />
El sol restalla en los mármoles desnudo.<br />
Las inscripciones<br />
ocultan y alumbran sus mensajes:<br />
letras como pórticos,<br />
triglifos,<br />
propileos vibrantes<br />
y allí donde chocan los nombres con las cosas<br />
se abren vetas en el mármol<br />
como entradas a otros sueños.</p>
<p>Se desmoronan los templos de palabras,<br />
el sentido se vuelve<br />
un trazo incongruente<br />
partícula que casa con el polvo.</p>
<p>Oscuridad completa bajo el sol.<br />
Ignorancia completa.</p>
<p>No hay marcas de la vía.<br />
El dios abre y cierra los destinos<br />
igual que el viento azota los postigos<br />
hasta romperlos.</p>
<p>Los pasos se repiten.<br />
y las preguntas ciegas,<br />
el balbuceo,<br />
el tumbo,<br />
el azoro de pájaro<br />
en espera de algo.</p>
<p>Caen palabras<br />
como monedas:<br />
fulgura su reflejo en estas piedras<br />
que existían aquí,<br />
antes de nosotros,<br />
y seguirán después<br />
como los dioses.</p>
<p>Corte traversa del sentido.<br />
se mira el oráculo sin comprender.</p>
<p>Todo comienza donde se cierran los ojos.</p>
<p>Antonio Cisneros (Lima, Perú, 1942). Premio Casa de Las Américas 1968.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 130px; height: 206px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/AntonioCisneros-1.jpg?t=1240833251" alt="AntonioCisneros-1.jpg picture by antoniosarabia" />Imitación de Horacio</p>
<p>a)<br />
Si quieres un amor (más o menos) eterno, no descuides<br />
detalle ninguno.<br />
Afánate porque tenga la claridad y el peso de lo escrito.<br />
Algo que puedas reclamar.<br />
Estipula los plazos. No te fíes de una sonrisa amable y sin<br />
motivo,<br />
ni de un deseo mayor que lo previsto en las horas del amor.<br />
No brindes la confianza, ni la tomes. Ama y sospecha del<br />
latido del día,<br />
del suspiro de la noche donde todo está escrito. Igual que<br />
en el papel.</p>
<p>b)<br />
Si optas en cambio, por un amor ligero (olor de hierba<br />
Que cambia con la brisa)<br />
sumérgete en el caos de amar y ser amado.<br />
Y siente que cada media hora es (a su modo) una consistente<br />
Eternidad.</p>
<p>Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977) En su país ha ganado el Premio Internacional de Poesía de Medellín, 2000, el Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana, 2000. En España el Premio Martín García Ramos 2007. Su nuevo poemario, <span style="font-style:italic;">La Vocación Suspendida</span>, será publicado en breve por otra de esas editoriales de las que estamos hablando: Point de Lunettes. <a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50DJCZfy5I/AAAAAAAAAPo/iXnllUr2qeY/s1600-h/Lauren_01.jpg" rel="lightbox[18]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160284201833974674" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50DJCZfy5I/AAAAAAAAAPo/iXnllUr2qeY/s200/Lauren_01.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Poética</p>
<p>La que sin ser yo<br />
No es otra<br />
La de tirantes dedos para acariciar<br />
El espino<br />
Escribe<br />
Pocos años   Pocas horas<br />
No menos de mil<br />
No más de mil<br />
Recoge<br />
La herida de la tierra amarga<br />
Para protegerse<br />
De la orgullosa espesura<br />
Sostenida por siete pájaros azules<br />
Su soledad<br />
No derrama pájaros<br />
Árboles con amplias miradas<br />
Antigua huella de adioses<br />
Guardaron para ella la señal<br />
Y las flores<br />
Grandes triunfadoras<br />
Le cortaron el suspiro inocente<br />
Joven aún<br />
No la conozco<br />
Ella y yo<br />
Dos manos de trazo libre<br />
Para esquivar la espera<br />
Dos pies en forma de pies<br />
Para marchar al combate<br />
Dos ojos<br />
Que siempre miran recuerdos<br />
Diosa y mujer<br />
nosotras</p>
<p><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160284584086064034" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50DfSZfy6I/AAAAAAAAAPw/sHD4J92wPqA/s200/Gonzalo_Mill%C3%A1n.jpg" border="0" alt="" /></p>
<p>Gonzalo Millán (Santiago de Chile, 1947-2006) Además de la poesía cultivó la creación artística en los campos de la poesía visual y las artes plásticas.</p>
<p>Noche</p>
<p>Atardece como un amanecer<br />
A la inversa<br />
Retrocediendo hacia la noche.</p>
<p>Y cuando la noche cae,<br />
Nadie sabe<br />
Si abre o cierra los ojos,<br />
Si se desnuda o se viste,<br />
Si se levanta o se acuesta.</p>
<p>Nadie sabe si llega o sale,<br />
Si abre o cierra la puerta,<br />
Si éstos son los sueños de ayer<br />
O las pesadillas del mañana.</p>
<p>Coral Bracho (México D.F., México 1951). Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, 1982, y Javier Villaurrutia, 2003. <a href="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50DySZfy7I/AAAAAAAAAP4/U3ANed_x8LE/s1600-h/Coral_Bracho.jpg" rel="lightbox[18]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160284910503578546" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50DySZfy7I/AAAAAAAAAP4/U3ANed_x8LE/s200/Coral_Bracho.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Una piedra en el agua de la cordura</p>
<p>Una piedra en el agua de la cordura<br />
abisma las coordenadas que nos sostienen<br />
entre perfectos círculos</p>
<p>Al fondo<br />
Pende en la sombra el hilo de la cordura<br />
entre este punto<br />
y aquel<br />
entre este punto<br />
y aquel</p>
<p>y si uno<br />
se columpia<br />
sobre sus rombos,<br />
verá el espacio multiplicarse<br />
bajo los breves arcos de la cordura, verá sus gestos<br />
recortados e iguales<br />
si luego baja<br />
y se sienta<br />
y se ve meciéndose.</p>
<p>Fabio Morábito. Aunque nació en Alejandría, Egipto, (1955) y pasó su infancia en Italia, se ha hecho poeta en México donde reside desde los quince años. Ganó el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes en 1992, y el Antonin Artaud en 2006 con un libro de cuentos, <span style="font-style:italic;">Grieta de Fatiga</span>. <a href="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50EsSZfy8I/AAAAAAAAAQA/2QcWpLXHuqw/s1600-h/fabio_morabito_fullblock.jpg" rel="lightbox[18]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160285906935991234" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50EsSZfy8I/AAAAAAAAAQA/2QcWpLXHuqw/s200/fabio_morabito_fullblock.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Hay una bestia</p>
<p>Hay una bestia adentro que me seca,<br />
se mueve por arterias,<br />
no por venas,<br />
pero soy incapaz de dibujarla,<br />
sólo la intuyo.<br />
Un verso bastaría para matarla<br />
pero es astuta<br />
se mueve en lo profundo.<br />
Me abro las venas<br />
para que caiga, para que se disperse<br />
y me conozca<br />
pero ella ayuna<br />
y a veces creo que se ha ido<br />
y me ha dejado libre.<br />
Y sin embargo sigue ahí<br />
como una raspadura inocua,<br />
como quien hace un túnel,<br />
y puedo oírla en mis mejores versos.<br />
Ella también está cautiva,<br />
está en mi círculo vicioso.<br />
¿En qué momento se desbordará<br />
para ocuparme,<br />
para integrarme más a lo que soy,<br />
para volverme idéntico a mí mismo<br />
y encarcelarme en todo lo que he escrito<br />
hasta dejarme mudo?</p>
<p>Marco Antonio Campos (México D.F., México, 1946) Ha ganado en México los premios Javier Villaurrutia, 1992, y Netzahualcóyotl, 2005. En España el premio Casa de América (2005). <a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50FLiZfy9I/AAAAAAAAAQI/nKw__mU8xF4/s1600-h/camposma.jpg" rel="lightbox[18]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5160286443806903250" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R50FLiZfy9I/AAAAAAAAAQI/nKw__mU8xF4/s200/camposma.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Los poetas modernos</p>
<p>¿Y qué quedó de las experimentaciones<br />
del “gran estreno de la modernidad”,<br />
del “enfrentamiento con la página en blanco”,<br />
de la rítmica pirueta y<br />
del contrángulo de la palabra,<br />
de ultraístas y pájaros concretos,<br />
de surrealizantes con sueños de<br />
náufragos en vez de tierra firme,<br />
cuántos versos te revelaron un mundo,<br />
cuántos versos quedaron en tu corazón,<br />
dime, cuántos versos quedaron en tu corazón?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/una-gravedad-alegre/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>6</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Poemas para despedir el año</title>
		<link>http://losconvidados.com/poemas-para-despedir-el-ano/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/poemas-para-despedir-el-ano/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 29 Dec 2007 15:43:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[Luis de Góngora]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/poemas-para-despedir-el-ano/</guid>
		<description><![CDATA[Esta semana quería dedicar el blog a una poeta griega, Lena Pappá, de la cual poseo apenas un librillo, Palabras de Vidrio, publicado por la editorial Los Vientos, en 1984. En él hay algunos poemas que habría querido compartir con los lectores este fin de año. Por desgracia, por más que he revuelto bibliotecas y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana quería dedicar el blog a una poeta griega, Lena Pappá, de la cual poseo apenas un librillo, Palabras de Vidrio, publicado por la editorial Los Vientos, en 1984.<a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R3Zr364_aBI/AAAAAAAAAN4/mG4kYJhOdf8/s1600-h/IMG_1458+copy.JPG" rel="lightbox[14]"><img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R3Zr364_aBI/AAAAAAAAAN4/mG4kYJhOdf8/s320/IMG_1458+copy.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5149421832390010898" /></a> En él hay algunos poemas que habría querido compartir con los lectores este fin de año. Por desgracia, por más que he revuelto bibliotecas y librerías, incluyendo los acostumbrados canales de Internet en los pocos idiomas que domino, aparte de que nació en Atenas no he podido averiguar nada más sobre ella, ni siquiera la fecha de su nacimiento. Continúo mis pesquisas y les prometo muestras de su extraordinario quehacer literario para la semana que viene. Si alguno de ustedes, lectores de este blog, -tal vez tú, Luis González de Alba, tan enamorado de Grecia y su cultura- tiene algún material o información que proporcionarme se le agradecería infinito.<br />Para sustituirla, mal, yo lo sé, pero el tiempo apremia y esta entrada lleva ya un día de retraso, les ofrezco algunos poemas míos, ojalá los disfruten.<br />Comienzo con uno inédito, garabateado sobre una servilleta del bar del hotel Frankfurterhoff allá por el 93 o el 94, que Carmen Balcells se llevó como recuerdo a Barcelona.</p>
<p>Nostalgia de Góngora en la Feria del Libro</p>
<p>Que animen damas hermosas<br />el vaivén de tales cosas<br />bien puede ser</p>
<p>Más que así levanten olas<br />y que luego duerman solas<br />no puede ser</p>
<p>Que se aleguen mil razones<br />para nuevas ediciones<br />bien puede ser</p>
<p>Más que acierte tanta ciencia<br />sin cierta concupiscencia<br />no puede ser</p>
<p>Pequeño poema (n)e(u)rótico</p>
<p>El ratón que nos comió la lengua <br />cuando niños<br />(¿recuerdas?)<br />persigue aún esa palabra <br />que se escabulle.</p>
<p>Silencio, <br />entre tú y yo sólo silencio, <br />y el novicio rozar <br />de los labios y los cuerpos.<br />La palma de mi mano <br />toqueteando el vacío<br />sobre tu púber vello eléctrico.<br />Y tu boca crispándose torpemente <br />en mi boca,<br />amordazando promesas que nos prohibía <br />la infancia,<br />mientras el sinvergüenza ratón <br />rondaba su agujero<br />en busca de esa palabra <br />que se escabulle.</p>
<p>Descuido</p>
<p>Se me extravió tu nombre en el recuerdo.<br />He perdido tu nombre<br />en ese sitio ambiguo en donde quedan<br />aún tantas cosas tuyas.<br />Ahí está tu sonrisa, por ejemplo, <br />-¿era esa tu sonrisa?-, y tus ojos cansados<br />de mis intemperancias,<br />y la esquiva tibieza de tu carne,<br />y tu silueta desnuda recortada<br />contra la tenue cortina de donde provenía<br />la incierta luz del alba.<br />Tú fumabas junto a la ventana,<br />recuerdo tus pechos desafiantes,<br />sus altivos pezones expuestos a mis ansias,<br />tu perfil pensativo que exploraba<br />por entre los traslúcidos pliegues de la gasa<br />el difuso contorno de los árboles<br />en la indecisa madrugada.<br />Recuerdo también que te volviste<br />y el timbre de tu voz y tu mirada<br />al decirme que ya no era posible<br />continuar con lo nuestro, que deseabas<br />ser libre como antes y seguir con tu vida<br />lejos de nuestras incongruencias cotidianas.<br />Ser libre, me dijiste pero, mira, <br />te me quedaste presa en el recuerdo,<br />aunque he olvidado tu nombre.</p>
<p>Ruinas</p>
<p>La luna cae<br />por la abertura de la chimenea<br />cual redonda moneda<br />dentro de una alcancía.<br />Se ilumina la casa<br />Pero no hay ya quien vea<br />el esplendor del astro<br />en la pieza vacía.</p>
<p>Brote</p>
<p>Algo germina en mí, <br />algo me crece<br />en el oscuro ámbito <br />del cuerpo,<br />algo como una sombra <br />densa y dulce<br />en mi interior asciende <br />a mi cerebro.<br />¿Será tal vez un yo <br />que aún no conozco<br />caminando hacia mí <br />desde mi centro<br />como una mansa bestia silenciosa?<br />¿O es una mariposa azul <br />que hizo capullo<br />entre el alto andamiaje <br />de mis huesos<br />y anhela deshacerse <br />de su cárcel<br />y volar como vuela <br />el pensamiento…?</p>
<p>Alimaña</p>
<p>Aquello que se me quedó en el inconsciente,<br />                   <span style="font-style:italic;">alacrán arrancado de su nido</span>,<br />lo que quiero y no puedo recordar,<br />                   <span style="font-style:italic;">todo lo vivido y olvidado,</span><br />viene hacia mí desde la infancia,<br />                    <span style="font-style:italic;">avanza con la cola levantada.</span></p>
<p>  ¿Cuándo llegará por fin a mí?<br />  ¿Cuándo tocará,<br />  con su aguijón en llamas,<br />  mi frente?</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/poemas-para-despedir-el-ano/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Los poetas de Daniel Mordzinski</title>
		<link>http://losconvidados.com/los-poetas-de-daniel-mordzinski/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/los-poetas-de-daniel-mordzinski/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 05 Dec 2007 20:34:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Mutis]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Gamoneda]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[Blanca Varela]]></category>
		<category><![CDATA[Carmen Yáñez]]></category>
		<category><![CDATA[Chantal Maillard]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Mordzinski]]></category>
		<category><![CDATA[Darío Jaramillo]]></category>
		<category><![CDATA[Gonzalo Rojas]]></category>
		<category><![CDATA[Jorge Luis Borges]]></category>
		<category><![CDATA[Juan Gelman]]></category>
		<category><![CDATA[Lauren Mendinueta]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Benedetti]]></category>
		<category><![CDATA[Olga Orozco]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[William Ospina]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/los-poetas-de-daniel-mordzinski/</guid>
		<description><![CDATA[Mi amistad con el gran fotógrafo argentino afincado en París Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960) data de hace casi quince años y nos hemos acompañado por tantos rincones de éste y de aquel lado del Atlántico que su estéril recuento desafiaría nuestra memoria conjunta. Esa larga complicidad nos llevó a plasmar en un libro común, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Mi amistad con el gran fotógrafo argentino afincado en París Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960) data de hace casi quince años y nos hemos acompañado por tantos rincones de éste y de aquel lado del Atlántico que su estéril recuento desafiaría nuestra memoria conjunta. Esa larga complicidad nos llevó a plasmar en un libro común, El Refugio del Fuego, nuestras correrías por la ladera del volcán de Colima, en México, a fines de los años noventas y principios del 2000.<br />
Daniel se ha forjado una brillante carrera como fotógrafo profesional. Además de colaborar en los más importantes periódicos y semanarios europeos, lleva una docena de libros publicados y las exposiciones de su trabajos se han venido realizando, cito de memoria sólo de las que me he enterado, en distintas ciudades de México, Colombia, Argentina, Portugal, España, Francia y Rusia.<br />
Dado que este es un blog literario, Daniel ha tenido la bondad de corresponder a mi invitación enviándonos las fotos de algunos de sus poetas preferidos.<br />
<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cOEhgKfAI/AAAAAAAAANQ/wQxiG_wQk-I/s1600-h/Jorge+Luis+Borges.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592970542251010" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cOEhgKfAI/AAAAAAAAANQ/wQxiG_wQk-I/s320/Jorge+Luis+Borges.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Comenzamos con una espectacular e inédita de quien alguna vez aseguró que “citar es citarse”, Jorge Luis Borges (“El hoy fugaz es leve y es eterno / otro cielo no busques / ni otro infierno”). Tal vez al enfrentar rodeado de autores la lente de su joven paisano, el poeta razonara que, si citar es citarse, fotografiar debe por fuerza ser fotografiarse.<br />
<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cN5RgKe_I/AAAAAAAAANI/Vl6ezbvxGhk/s1600-h/Olga+Orozco.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592777268722674" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cN5RgKe_I/AAAAAAAAANI/Vl6ezbvxGhk/s320/Olga+Orozco.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Porque Mordzinski capta en aquellos que retrata algo muy hondo de sí mismo. Como si su cámara accionara un mecanismo de diapasones que hicieran vibrar al mismo tiempo y en la misma frecuencia a las personas en ambos lados del objetivo. Es él entonces, Mordzinski, quien se recarga al ropero atestado de libros de Olga Orozco (“como aquellas que saben que la vida es ausencia amordazada, / y el silencio una boca cosida que simula olvido”).<br />
<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNtRgKe-I/AAAAAAAAANA/76OJGojBCpc/s1600-h/Ospina+William.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592571110292450" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNtRgKe-I/AAAAAAAAANA/76OJGojBCpc/s320/Ospina+William.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Es él quien busca en el mapa los verdes tigres del mar y no William Ospina (“nadie sino yo los ha visto. A nadie he contado que existen. / Volverían a decir que estoy loco, que mi madre murió en un asilo, / que mi padre era un borracho sin remedio”).<br />
<a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNZxgKe8I/AAAAAAAAAMw/6f93YX1_8-M/s1600-h/Roberto+Juarroz.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592236102843330" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNZxgKe8I/AAAAAAAAAMw/6f93YX1_8-M/s320/Roberto+Juarroz.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Y nos observa a través de la ventana por donde asoma Roberto Juarroz (“debemos conseguir que el texto que leemos / nos lea. / Debemos conseguir que la música que escuchamos / nos oiga. / Debemos conseguir que aquello que amamos / parezca por lo menos amarnos”).<br />
<a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNjxgKe9I/AAAAAAAAAM4/CJGCry-e4pU/s1600-h/Lauren+Mendinueta.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592407901535186" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNjxgKe9I/AAAAAAAAAM4/CJGCry-e4pU/s320/Lauren+Mendinueta.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Él se esconde tras el hermoso y pensativo perfil de Lauren Mendinueta (“¿cómo interpretar las señales / si los clavos son tan de este mundo?”).<br />
<a href="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNSBgKe7I/AAAAAAAAAMo/l1bROLRlQZU/s1600-h/Carmen+Yanez.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140592102958857138" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNSBgKe7I/AAAAAAAAAMo/l1bROLRlQZU/s320/Carmen+Yanez.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Es suya esa sonrisa entre irónica y tierna que apenas curva los labios de Carmen Yáñez (“así comenzó la escritura el mudo. / Llovía a cántaros. / De la tierra surgieron los seres / y hablaban por él”).</p>
<p><a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNJxgKe6I/AAAAAAAAAMg/63nmlyUFeGk/s1600-h/Mario+Benedetti.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140591961224936354" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cNJxgKe6I/AAAAAAAAAMg/63nmlyUFeGk/s320/Mario+Benedetti.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Contempla al niño sentado en la pelota con los ojos de Mario Benedetti (“te dejo frente al mar / descifrándote sola / sin mi pregunta a ciegas / sin mi respuesta rota”)<br />
<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cM_RgKe5I/AAAAAAAAAMY/TjWmTQU7_kU/s1600-h/Gonzalo+Rojas.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140591780836309906" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cM_RgKe5I/AAAAAAAAAMY/TjWmTQU7_kU/s320/Gonzalo+Rojas.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>y nos mira recostado en el sofá donde yace Gonzalo Rojas (“¿qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida / o la luz de la muerte?”).<br />
<a href="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cM3BgKe4I/AAAAAAAAAMQ/921k5XMkVC0/s1600-h/Chantal+Maillard.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140591639102389122" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cM3BgKe4I/AAAAAAAAAMQ/921k5XMkVC0/s320/Chantal+Maillard.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Es el propio rostro de Daniel el que se refleja ante el espejo al que se mira Chantal Maillard (“doy un paso y despierto al agua / a punto de ser agua, / se asusta un ave negra a punto de ser ave a punto / de ser negra…”)<br />
<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMrRgKe3I/AAAAAAAAAMI/WaV9_f_6M8E/s1600-h/Alvaro+Mutis.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140591437238926194" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMrRgKe3I/AAAAAAAAAMI/WaV9_f_6M8E/s320/Alvaro+Mutis.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>y, en esa playa de Saint Maló, son él y Maqrol el gaviero quienes comparten la apariencia de Álvaro Mutis (“a la vuelta de la esquina / te seguirá esperando / ese que nunca fuiste, ese que se murió / de tanto ser tú mismo lo que eres”).<br />
<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMShgKe2I/AAAAAAAAAMA/6i3OKittp34/s1600-h/Blanca+Varela.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140591012037163874" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMShgKe2I/AAAAAAAAAMA/6i3OKittp34/s320/Blanca+Varela.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Es otra vez Daniel Mordzinski quien acompaña los pasos de la niña por la escalinata y no Blanca Varela (“digamos que ganaste la carrera / y que el premio / era otra carrera”)<br />
<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMIRgKe1I/AAAAAAAAAL4/jMgJQ9sKPmo/s1600-h/Antonio+Gamoneda.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140590835943504722" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMIRgKe1I/AAAAAAAAAL4/jMgJQ9sKPmo/s320/Antonio+Gamoneda.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>y podemos ver su sombra recortada a contraluz en el balcón de Antonio Gamoneda (“llevo colgados de mi corazón / los ojos de una perra y, más abajo / una carta de madre campesina”).<br />
<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMAhgKe0I/AAAAAAAAALw/ANlIwOqL-HM/s1600-h/Juan+Gelman.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140590702799518530" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cMAhgKe0I/AAAAAAAAALw/ANlIwOqL-HM/s320/Juan+Gelman.jpg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>Es de nuevo él, en México, de pie en esa esquina de la colonia Condesa donde vive el flamante ganador del premio Cervantes, Juan Gelman (“a este oficio me obligan los dolores ajenos, / las lágrimas, los pañuelos saludadores, / las promesas en medio del otoño o del fuego”),</p>
<p>y observa hacia una alta ventana medio oculta tras el follaje en lugar de Darío Jaramillo (“ese otro que también me habita / acaso propietario, invasor quizás o exiliado en este cuerpo ajeno o de ambos”).<br />
<a href="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cL2xgKezI/AAAAAAAAALo/feEgQhHYYgs/s1600-h/Dario+Jaramillo.jpg" rel="lightbox[11]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140590535295793970" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp2.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R1cL2xgKezI/AAAAAAAAALo/feEgQhHYYgs/s320/Dario+Jaramillo.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
¿Pero no es ahí donde reside el arte: en expresar mejor la humanidad de otros expresando al mismo tiempo la parte más humana y mejor de nosotros mismos? Y ese claroscuro perímetro, en el que Mordzinski se mimetisa y hasta podría intercambiarse con cada uno de sus sujetos es la prueba definitiva de su talento y universalidad como artista.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/los-poetas-de-daniel-mordzinski/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Álvaro Mutis</title>
		<link>http://losconvidados.com/alvaro-mutis/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/alvaro-mutis/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Nov 2007 14:26:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Álvaro Mutis]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[autores colombianos]]></category>
		<category><![CDATA[Claude Couffon]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Mordzinski]]></category>
		<category><![CDATA[Gabriel García Márquez]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Sepúlveda]]></category>
		<category><![CDATA[poesía colombiana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/alvaro-mutis/</guid>
		<description><![CDATA[Tengo un especial afecto por la foto que ustedes pueden ver arriba a su derecha. Fue tomada en el boulevard de Saint Germain por mi querido amigo, el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski, allá por el año de 1993. Yo, como ustedes pueden observar, me estrenaba de autor novicio e imberbe (mi primera novela recién había [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Tengo un especial afecto por la foto que ustedes pueden ver arriba a su derecha. Fue tomada en el boulevard de Saint Germain por mi querido amigo, el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski, allá por el año de 1993.<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0wuYhaQ1cI/AAAAAAAAADU/5cUbfozQfqQ/s1600-h/Mutis_Sarabia_Lucho-007.jpg" rel="lightbox[10]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5137532273743156674" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0wuYhaQ1cI/AAAAAAAAADU/5cUbfozQfqQ/s320/Mutis_Sarabia_Lucho-007.jpg" border="0" alt="" /></a> Yo, como ustedes pueden observar, me estrenaba de autor novicio e imberbe (mi primera novela recién había aparecido en España el año anterior). Álvaro Mutis (Bogotá, 1923) acababa de recibir el premio Roger Callois, máximo galardón que conceden las letras francesas a un escritor extranjero, y tanto Luis Sepúlveda como yo lo habíamos acompañado la víspera a la ceremonia en Paris, ya no sé si anterior o posterior a la de Reims. Para festejar nos metimos la tarde siguiente en aquel bar del barrio latino del que nos sacó Mordzinski para tomar la foto. Ese rotundo abrazo de oso cálido y bonachón con el que Mutis nos arropa, simboliza para mí la naturaleza profunda del creador de Maqroll el Gaviero. Porque por encima de los honoris causa y las órdenes al mérito, muy pero muy por encima de todos los reconocimientos recibidos, los Medicis, Noninos, Caillois, Principes de Asturias y Cervantes, incluso más allá de su tremendo talento narrativo y su maravillosa, turbulenta y descorazonada poesía, Álvaro es, ante todo y sobre todo, un buen hombre. Y uno de los personajes más generosos con que me he topado en la vida. En eso fuerte competencia del siempre desprendido chileno que nos acompaña en la foto, lo que no es poco decir. Son incontables las presentaciones de Álvaro en las que supuestamente debía promover algún libro suyo y él dedicaba su tiempo a ensalzar las virtudes de algún oscuro poeta centroeuropeo del que nadie había oído hablar pero que a él le parecía admirable. Por lo que a mí respecta, me consta que en esa época hubo autores que jamás se habrían tomado el trabajo de leerme de no mediar su recomendación personal.<br />
La segunda foto me es también muy querida porque Álvaro posó con el uniforme de su alter ego Maqroll, el gaviero.<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0wuHxaQ1bI/AAAAAAAAADM/nfgtAJ-fN0o/s1600-h/16.JPG" rel="lightbox[10]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5137531985980347826" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0wuHxaQ1bI/AAAAAAAAADM/nfgtAJ-fN0o/s320/16.JPG" border="0" alt="" /></a> Fue tomada en Saint Maló también por Mordzinski -¿el mismo año?, ¿al siguiente de la de Saint Germain?, yo continúo sin barba, ayúdame Daniel-. Otra vez, y no es por azar, ahí está de nuevo Sepúlveda. En aquel tiempo Lucho, como le llamamos sus amigos, y yo éramos inseparables. Si se acuerda, y me envía alguna cosa desde su retiro gijonés, tal vez pronto le dediquemos una entrada en el blog. El caso es que en la foto Álvaro Mutis aparece vestido como lo estaría Maqroll o, mejor dicho, Maqroll asoma disfrazado de Álvaro Mutis porque, y en eso está el meollo del asunto, Álvaro es en la vida real el gaviero, y Maqroll el poeta. Sólo Maqroll es capaz de escribir esa poesía lúcida, desgarrada, en la que la selva amazónica y la urbana son una y la misma. Una poesía a la que no se puede llamar desilusionada o desesperanzada porque no viene precedida de ninguna ilusión o esperanza. Una poesía de lo mejor que se ha escrito en América durante la segunda mitad del siglo veinte.</p>
<p><span id="more-10"></span><br />
Sé que en días pasados la feria del libro de Guadalajara le ha ofrecido un homenaje. Viene bien, aunque cae sospechosamente a la mano ahora que la feria tiene a Colombia como invitada especial y a Gabo se le han rendido ya, este año, todos los honores que su fatigada humanidad es capaz de resistir. Un homenaje, sí, no está mal y, desde luego, Álvaro se lo merece. Pero me pregunto si no se lo harán para paliar los sentimientos de culpa por ese premio Juan Rulfo –me consta que Claude Couffon lo propuso desde aquel 1993 de la foto- que Álvaro amerita también, y con creces, y que nunca le dieron. Menos mal que, cuando menos, esta vez le hicieron por fin justicia a Del Paso.<br />
Salud, Álvaro, felicidades y, como dice aquel hermoso poema tuyo, que nos acoja la muerte con todos nuestros sueños intactos. Amén.</p>
<p>UN BEL MORIR</p>
<p>De pie en una barca detenida en medio del río<br />
cuyas aguas pasan en lento remolino<br />
de lodos y raíces,<br />
el misionero bendice la familia del cacique.<br />
Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva,<br />
reciben los breves signos de la bienaventuranza.<br />
Cuando descienda la mano<br />
habré muerto en mi alcoba<br />
cuyas ventanas vibran al paso del tranvía<br />
y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.<br />
Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,<br />
algunos retratos en desorden,<br />
unas cartas guardadas no sé dónde,<br />
lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.<br />
Todo irá desvaneciéndose en el olvido<br />
y el grito de un mono,<br />
el manar blancuzco de la savia<br />
por la herida corteza del caucho,<br />
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,<br />
serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.</p>
<p>CANCIÓN DEL ESTE</p>
<p>A la vuelta de la esquina<br />
un ángel invisible espera;<br />
una vaga niebla, un espectro desvaído<br />
te dirá algunas palabras del pasado.<br />
Como agua de acequia, el tiempo<br />
cava en ti su arduo trabajo<br />
de días y semanas,<br />
de años sin nombre ni recuerdo.<br />
A la vuelta de la esquina<br />
te seguirá esperando vanamente<br />
ése que no fuiste, ése que murió<br />
de tanto ser tú mismo lo que eres.<br />
Ni la más leve sospecha,<br />
ni la más leve sombra<br />
te indica lo que pudiera haber sido<br />
ese encuentro. Y, sin embargo,<br />
allí estaba la clave<br />
de tu breve dicha sobre la tierra.</p>
<p>CIUDAD</p>
<p>Un llanto,<br />
un llanto de mujer<br />
interminable,<br />
sosegado,<br />
casi tranquilo.<br />
En la noche, un llanto de mujer me ha despertado.<br />
Primero un ruido de cerradura,<br />
después unos pies que vacilan<br />
y luego, de pronto, el llanto.<br />
Suspiros intermitentes<br />
como caídas de un agua interior,<br />
densa,<br />
imperiosa,<br />
inagotable,<br />
como esclusa que acumula y libera sus aguas<br />
o como hélice secreta<br />
que detiene y reanuda su trabajo<br />
trasegando el blanco tiempo de la noche.<br />
Toda la ciudad se ha ido llenando de ese llanto,<br />
hasta los solares donde se amontonan las basuras,<br />
bajo las cúpulas de los hospitales,<br />
sobre las terrazas del verano,<br />
en donde las discretas celdas de la prostitución,<br />
en los papeles que se deslizan por solitarias avenidas,<br />
con el tibio vaho de ciertas cocinas militares,<br />
en las medallas que reposan en joyeros de teca,<br />
un llanto de mujer que ha llorado largamente<br />
en el cuarto vecino,<br />
por todos los que cavan sus tumbas en el sueño,<br />
por los que vigilan la mina del tiempo,<br />
por mí, que lo escucho<br />
sin conocer otra cosa<br />
que su frágil rodar por la intemperie<br />
persiguiendo las calladas arenas del alba.</p>
<p>AMÉN</p>
<p>Que te acoja la muerte<br />
con todos tus sueños intactos.<br />
Al retornar de una furiosa adolescencia,<br />
al comienzo de las vacaciones que nunca te dieron,<br />
te distinguirá la muerte con su primer aviso.<br />
Te abrirá los ojos a sus grandes aguas,<br />
te iniciará en su constante brisa de otro mundo.<br />
La muerte se confundirá con tus sueños<br />
y en ellos reconocerá los signos<br />
que antaño fueron dejando,<br />
como un cazador que a su regreso<br />
reconoce sus marcas en la brecha.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/alvaro-mutis/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>7</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Silvia Favaretto</title>
		<link>http://losconvidados.com/silvia-favaretto/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/silvia-favaretto/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Nov 2007 23:29:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía italiana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[autores italianos]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Silvia Favaretto]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/silvia-favaretto/</guid>
		<description><![CDATA[Desde Italia recibimos noticias de la bella e incansable Silvia Favaretto (Venecia, 1977), donde dirige, junto con su marido, Christian Panebianco, la revista digital de poesía “La fuente de las siete vírgenes”. Silvia tiene la particularidad de escribir indistintamente tanto en su natal italiano como en español y luego de traducirse ella misma a uno [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0dmQBaQ1UI/AAAAAAAAACU/AY0wK2g72Qo/s1600-h/silvia1.jpg" rel="lightbox[9]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5136186325481870658" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R0dmQBaQ1UI/AAAAAAAAACU/AY0wK2g72Qo/s200/silvia1.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Desde Italia recibimos noticias de la bella e incansable Silvia Favaretto (Venecia, 1977), donde dirige, junto con su marido, Christian Panebianco, la revista digital de poesía “La fuente de las siete vírgenes”. Silvia tiene la particularidad de escribir indistintamente tanto en su natal italiano como en español y luego de traducirse ella misma a uno u otro idioma. Los poemas que he seleccionado para esta edición de los Convidados pertenecen a su libro Palabras de Agua y los escribió originalmente en español durante una estancia en Argentina. Los dejo con la sorprendente madurez, para alguien de su edad, el vigor expresivo y la irresistible rabia juvenil de Silvia Favaretto. Disfrútenla.</p>
<p>ESTRELLA DE MAR</p>
<p>Ven a lamerme  los pies, ola<br />
trágame en un<br />
abrazo de peces<br />
grises<br />
bésame las caderas<br />
con tus labios<br />
frescos de agua,<br />
amárrame<br />
con algas<br />
los tobillos,<br />
lléname de tu<br />
sal los ojos y<br />
la boca,<br />
con esquirlas<br />
de gotas hiéreme<br />
la piel,<br />
chúpame los hombros<br />
con fuerza,<br />
quémame las cejas<br />
con tu sol,<br />
pégame en la nuca con<br />
tus cachetadas frías;<br />
contigo<br />
sé que vencer<br />
no puedo,<br />
sin embargo<br />
no me vas a manchar,<br />
ni quedará vacío<br />
mi cofre inerme<br />
y azul.</p>
<p><span id="more-9"></span></p>
<p>GUARDAR (IN MEMORIAM)</p>
<p>Vivo la vida<br />
recordada por mi bisabuela.<br />
Ella en mí quiso y defraudó,<br />
sacó las entrañas a colgar al viento,<br />
barrió el piso con su pelo.<br />
Sus placeres quitaron el polvo de la cómoda,<br />
ella se acostó con mi estirpe.<br />
Yo, en cambio,<br />
viajaré con la maleta cargada de sus sueños,<br />
soplaré en el oído de<br />
sus amantes,<br />
me bañaré en el agua caliente<br />
que tanto añoró,<br />
me limpiaré su cara con manos<br />
espumosas de jabón fino,<br />
me pondré crema en sus piernas<br />
para hidratarlas después de estos<br />
cien años de ultratumba,<br />
me pintaré sus uñas con<br />
esmalte escarlata<br />
y me encamaré con sus progenitores.</p>
<p>Vendrá el pasado y<br />
me encontrará muerta<br />
con el pelo enmarañado en el polvo<br />
y los dedos de los pies<br />
esmaltados de rojo.<br />
Y contenta, por Dios,<br />
contenta.</p>
<p>SEIS DE LA TARDE</p>
<p>Cuando llegue mi muerte<br />
serán las seis de la tarde,<br />
estaré vestida de púrpura y lista<br />
con ojos chispeantes<br />
le daré la bienvenida.<br />
Escribiré en su frente<br />
mi último poema,<br />
éste,<br />
y como agradecimiento<br />
ella me dejará<br />
todavía<br />
en vida,<br />
hasta que la poesía<br />
se seque<br />
en mí.</p>
<p>UMBRAL Y PRESAGIOS (MASCARON DE PROA)</p>
<p>Te vi alejarte<br />
bajo una luz de piedra pómez<br />
cargando,<br />
apretado bajo el brazo,<br />
el cadáver de una sirena.</p>
<p>Te vi arrancarle, en la playa,<br />
escamas grisáceas<br />
y soportando el<br />
olor a pescado podrido<br />
besarle los labios muertos<br />
de flores que ennegrecen<br />
bajo el habla del sol.</p>
<p>Te vi anochecerte<br />
en una oscuridad de luna jabonosa<br />
intentando desechar<br />
el ruido de ese canto:<br />
la canción del océano<br />
es el soplido del viento<br />
filtrándose en una calavera</p>
<p>y tus ojos sólo sal, sal quemando.</p>
<p>ROSA VIOLADA</p>
<p>Impulso irrefrenable por<br />
destruir la belleza:<br />
la rosa se defendió<br />
como pudo, picándome.<br />
Arranqué de a uno<br />
sus pétalos<br />
y no brotaba la sangre.<br />
Un dolor suyo, interior,<br />
sacudió la rosa<br />
que a pesar de su voluntad<br />
ahora enseñaba<br />
el botón que<br />
tras la presión de mis dedos<br />
revelaba un polen amarillo,<br />
despeinado,<br />
perfumado.<br />
La rosa arrugada<br />
me miró deshecha,<br />
inclinada sobre el tallo<br />
oscuro, verde profundo,<br />
pero la única sangre<br />
que había<br />
estaba entre mis manos.</p>
<p>FUEGO, NADA MÁS</p>
<p>Que yo sí quiero escribir<br />
pero me salen brasas<br />
y me sangra la nariz.<br />
Sí quiero escribir e intento hacerlo<br />
mojando las palabras en tinta de limón<br />
pero queman los ojos y secan las manos.<br />
Que yo sí, sí te dije<br />
quiero escribir pero el bolígrafo arde<br />
y las chispitas prenden fuego a la hoja<br />
y la madera del escritorio se ennegrece<br />
y cae al piso la ceniza<br />
con mi inspiración<br />
y sale humo de mis dedos<br />
y mi poema es fuego,<br />
fuego, nada más.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/silvia-favaretto/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>3</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Una tarde con Ludwig Zeller</title>
		<link>http://losconvidados.com/una-tarde-con-ludwig-zeller/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/una-tarde-con-ludwig-zeller/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Nov 2007 23:24:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Autores chilenos]]></category>
		<category><![CDATA[Ludwig Zeller]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/una-tarde-con-ludwig-zeller/</guid>
		<description><![CDATA[Hace pocas semanas, en Oaxaca, México, durante una lectura de nuestra invitada de la semana anterior, la poetisa colombiana Lauren Mendinueta, coincidí por azar con el poeta chileno Ludwig Zeller (Rio Loa, Chile, 1927). Ludwig, que ha vivido los últimos veinte años a caballo entre Canadá y México, está, a sus ochenta años, más inquieto [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/Ryu0PglNeGI/AAAAAAAAAAo/YHi4UhkuW1k/s1600-h/zeller1.jpg" rel="lightbox[6]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5128390779228485730" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/Ryu0PglNeGI/AAAAAAAAAAo/YHi4UhkuW1k/s320/zeller1.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
Hace pocas semanas, en Oaxaca, México, durante una lectura de nuestra invitada de la semana anterior, la poetisa colombiana Lauren Mendinueta, coincidí por azar con el poeta chileno Ludwig Zeller (Rio Loa, Chile, 1927). Ludwig, que ha vivido los últimos veinte años a caballo entre Canadá y México, está, a sus ochenta años, más inquieto y creativo que nunca. De nuestro convivio, además de la alegría del encuentro, quedaron como siempre en estos casos un par de libros de recuerdo. De ellos hemos extraído, para los lectores de Los Convidados, tres joyas inestimables.</p>
<p>Por el camino veo que mi padre se acerca<br />
Con los brazos abiertos. Él está muerto, pienso, ¿cómo<br />
Puede encontrarse aquí? Ríe de mis dudas chupando el humo<br />
De la pipa de ámbar. Salen figuras y el tabaco<br />
Que arde suspende en lo alto luces como signos<br />
Que al reflejarse pulen los espejos de aquel ojo interior.</p>
<p>Yo me río también. Éstos son los paisajes que he soñado,<br />
Esa ciudad invisible en la que vago escuchando las voces,<br />
Recorriendo las calles desoladas de ese cotidiano laberinto<br />
Que rodea la arena.<br />
Mi padre tiene que partir.<br />
Me abraza. Saca un pájaro que habla desde el pecho.<br />
Golpea con el báculo y los caminos se abren:<br />
Ahora escucho que sobre mi hombro izquierdo un ave misteriosa,<br />
Transparente, ha empezado a cantar.</p>
<p><span id="more-6"></span></p>
<p>ASERRAR A LA AMADA CUANDO ES NECESARIO</p>
<p>Bajo los filos del cuchillo siente<br />
Cómo giran las lunas crujiendo en el espejo,<br />
Cree soñar y escucha cómo crece en su cuerpo, puntada<br />
Tras puntada, esa espiral sin fin de la tortura.</p>
<p>Ellos la miran con amor y esperan, de pie bajo la lluvia<br />
Que ensordece, que la mano crispada allá en el fondo,<br />
Levante con el garfio esas puntas del sueño<br />
Y de la podredumbre del gusano<br />
Pueda volar la mariposa exacta.</p>
<p>Pero ya nada importa y bajo el rayo ardiente<br />
Dando vueltas y vueltas, remolinos al fin del mismo centro,<br />
Escucho voces que alguien llama a gritos, despierto<br />
Y torno a ver la misma imagen –torturador<br />
Y llagas a un tiempo- porque no sé si es agua<br />
Lo que cae de lo alto, si lograré una vez alcanzar<br />
Ese globo que va arrastrando el viento, si podremos pasar<br />
O si la noche ha de cerrar sus láminas de golpe.</p>
<p>Entonces me incorporo y ya sin ojos puedo ver el cuchillo<br />
Que alguien dejó apretado aquí en mi mano,<br />
Semillas de otro sol esas ruedas volteando en la memoria<br />
Aserrándome en hostias a mi amada.</p>
<p>TRAGAFUEGOS</p>
<p>Apretamos el freno en la luz roja. La noche<br />
Es un trapo mojado que se estira adelante<br />
De este ser de metal que ruge y canta<br />
Como aquellas sirenas que hace tanto olvidamos.</p>
<p>Un hombre salta y con sus gestos clama.<br />
¡Detén el mundo, espera, no hagas ruido!<br />
En su mano la llama y en la boca ese nudo<br />
Cerrado en el alcohol como en un filo. –sosteniendo<br />
El peligro-, que ahora lanza afuera, llamarada<br />
En mil lenguas que él aprieta en los labios<br />
Quemados y sonríe…<br />
¿La vida ya no es más que una moneda?<br />
Algo duele en el fondo de esa estrella fugaz, alguien<br />
Te dice, ¡espera!<br />
Pero sueltas los frenos y ¡adelante!<br />
La noche es implacable. La luz, verde.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/una-tarde-con-ludwig-zeller/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

