Pino Cacucci, autor y traductor
Escrito por: Antonio Sarabia en Literatura Italiana, traductoresEsta entrada podrÃa muy bien titularse “tradutore, traditore”, -traductor, traidor-, porque tiene como Convidado al excelente novelista y traductor italiano, Pino Cacucci (Alessandria, 1955), gran “cuate”, dirÃamos en México, de este autor
, y Pino sabe muy bien lo que esa palabra significa porque también es responsable de la brillante traducción de mi novela Le Arance Amare di Sviglia (Ugo Guanda Editore, 2003) y otros varios textos mÃos a la lengua del Dante. Si digo que esta entrada deberÃa llamarse “tradutore, traditore” no es, desde luego, por causa suya, ya que su trabajo, siempre preciso y fidelÃsimo, le ha merecido varios premios internacionales, entre ellos, este año, el Claude Couffon que otorga el Salón de Libro Iberoamericano patrocinado por Luis Sepúlveda en inteligente y amistoso contubernio con el ayuntamiento de Gijón y el Principado de Asturias.
Si digo que debe titularse “tradutore, traditore” es porque hace unas semanas pedà a Pino que me mandara algo suyo para incluirlo entre Los Convidados y él correspondió a mi solicitud enviándome un relato, -en el fondo una bella parábola sobre la inmigración-, pero lo hizo, como es natural, en su nativo italiano, poniéndome en el comprometido y comprometedor aprieto de tener que traducirlo yo mismo. Esa es la razón por la que esta entrada, aparte de “tradutore, traditore”, podrÃa llamarse también “El autor prueba una sopa de su propio chocolate” o, “Cuando los patos le tiran a las escopetas”.
Asà pues, esta semana yo traduzco a mi traductor, y le pido disculpas de antemano a él y a ustedes los habituales del blog por las posibles meteduras de pata porque su hermoso texto, La Resurrezione della Vite se merecÃa alguien con mayores conocimientos de la lengua italiana que yo.Â
Añado, como resarcimiento, una evocación de nuestro querido México donde Pino vivió tantos años. Se trata de un cuadro poco conocido de Diego Rivera, el gran pintor mexicano sobre cuya persona y época mi gran amigo y traductor ha escrito muchÃsimas páginas. Se titula, no faltaba más, En el Viñedo. Es de 1920.
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