Posts Tagged “Mempo Giardinelli”

La semana pasada ofrecí a Los lectores de Los Convidados unos capítulos, seleccionados por el mismo Mempo Giardinelli, de la obra que le hizo acreedor al premio italiano Giuseppe Acerbi 2009 para la novela de viajes.
Osorio_6741.jpg picture by antoniosarabiaPromet√≠ entonces que esta semana, tambi√©n seleccionados por la propia autora, tendr√≠amos fragmentos de la novela a la que los lectores italianos otorgaron el premio Giuseppe Acerbi 2009 a la literatura argentina. Se trata de Cielo de Tango, de la narradora porte√Īa Elsa Osorio (Buenos Aires, 1952) quien acompa√Ī√≥ sus textos con unas palabras de agradecimiento a quienes le confirieron el premio: es el tercer reconocimiento que otorgan a mi obra los generosos lectores italianos, nos dice en su carta. En diciembre del 2007 fue el de la secci√≥n internacional del Pi√Ļ libri pi√Ļ liberi, (M√°s libros, m√°s libres) un premio de c√≠rculos de lectura activos en bibliotecas que forman “un vero e proprio esercito di accaniti lettori”. Son lectores comunes, de bibliotecas, que llevan meses leyendo y releyendo, formando grupos de discusi√≥n sobre los libros. Un d√≠a votan, se hace un escrutinio en todas las bibliotecas y se comunica. Encontrarse con los entusiastas lectores que “ganaron” porque triunf√≥ la novela que votaron ellos es emocionante. Como si los lectores y el autor estuvieran juntos en esas urnas, fueran ellos tambi√©n el libro. Maravilloso.
Lezione2.jpg picture by antoniosarabiaPues felicidades, Elsa, que haya muchos otros premios como ese en donde el p√ļblico sea el √ļnico, definitivo e inapelable juez. Un abrazo.
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Hace unos d√≠as recibimos la noticia de que el premio literario Giuseppe Acerbi, de Mantua, Italia, que en este 2009 se dedic√≥ a los autores argentinos traducidos al italiano, hab√≠a sido otorgado a la obra Final de Novela en Patagonia de nuestro querido amigo, el escritor chaque√Īo Mempo Giardinelli (Resistencia, Argentina, 1947).
Mempo1.jpg picture by antoniosarabiaEl Giuseppe Acerbi tiene un significado especial porque no es un premio al que puedan presentarse los autores. Lo otorga el p√ļblico. Cada a√Īo, en febrero, la ciudad de Mantua solicita a un equipo acad√©mico la selecci√≥n de cuatro t√≠tulos de la literatura de un pa√≠s y el galard√≥n es fruto de una original iniciativa de lectura comunitaria.
Mempo Giardinelli recibi√≥ la notificaci√≥n oficial el 8 de julio, en la que se consignaba textualmente que su novela Finale di Romanzo in Patagonia, de la casa editora Guanda de Mil√°n, “hab√≠a suscitado un gran consenso tanto por el argumento como por el estilo narrativo”.
13_elsa-osorio-1.jpg picture by antoniosarabiaEn Los Convidados nos apresuramos a preparar una entrada con la noticia y el tradicional fragmento de la novela ganadora cuando, apenas ayer, nos lleg√≥ una rectificaci√≥n. Resulta que por error se envi√≥ el mismo comunicado tanto a Mempo Giardinelli como a Elsa Osorio, quien tambi√©n era finalista con la novela Cielo de Tango, y durante un par de d√≠as nadie pudo entender qu√© pasaba. Finalmente lleg√≥ la aclaraci√≥n de los organizadores: el Premio Acerbi de este a√Īo a la literatura argentina corresponde a la novela Cielo de tango (Lezione di tango), de Elsa Osorio, y el Premio Acerbi a la literatura de viajes 2009 corresponde a Final de novela en Patagonia (Finale di romanzo in Patagonia), de Mempo Giardinelli.
Pues felicidades a los dos, viejos amigos y colaboradores de Los Convidados. Como ya teníamos listo el post con el texto de Mempo lo ponemos a él. La próxima semana estará Elsa con algunas páginas escogidas de Cielo de Tango. Hasta entonces.

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chess1.jpg picture by antoniosarabiaEl ajedrez ha sido una de las aficiones de mi vida. Un pasatiempo que por suerte comparto con algunos buenos amigos. Mempo Giardinelli, por ejemplo, a falta de un cuarteto para el domin√≥, no desde√Īa cambiar fichas por trebejos y retarme a una partida.¬†Durante los a√Īos en que coincid√≠ en Par√≠s con el colombiano Santiago Gamboa, √≠bamos por las noches al¬†acogedor bar del hotel Ritz, el¬†Hemingway, donde entonces hab√≠a instalada una mesita de ajedrez para entretener a los parroquianos. Ah√≠ jugamos multitud de partidas mientras yo paladeaba unos whiskies y √©l cierta bebida ex√≥tica, de la que he olvidado el nombre, con la que nuestro cantinero hab√≠a ganado un certamen internacional en Shanghai. No voy a decir el resultado de nuestros encuentros para no avergonzar a Gamboa, pero cada nueva noche, mientras acomod√°bamos las piezas para la primera partida, Santiago, con oportuna mala memoria, repet√≠a una frase que se ha hecho c√©lebre entre los dos: “¬Ņc√≥mo quedamos la √ļltima vez… dos a uno, verdad?”.

Otros muchos autores, desde Omar Khayam a Borges y de T.S. Eliot a Nabokov o Arreola, han sentido la misma pasi√≥n por el ajedrez. El autor de Lolita, quien elevaba el juego al rango de poes√≠a, hasta se entreten√≠a componiendo mates en dos o tres movimientos. La semana pasada, leyendo a Pessoa o, mejor dicho, a su eter√≥nimo Ricardo Reis, me encontr√© con un hermoso poema relativo al juego y me distraje traduci√©ndolo. Por cierto, tuve un problema que tal vez alg√ļn lector portugu√©s me ayude a dislucidar. Fue en el verso que dice E o de marfim pe√£o mais avan√ßado / pronto a comprar a torre, ¬ŅQu√© significa en portugu√©s, en t√©rminos ajedrec√≠sticos comprar a torre? Yo tuve la opci√≥n de traducir listo a tomar la torre, pero pens√©, mala intuci√≥n tal vez, que como era el pe√≥n m√°s avanzado estaba a punto de llegar a la √ļltima hilera y convertirse en torre. Cualquier aclaraci√≥n al respecto ser√° m√°s que bienvenida. Se me ocurre publicar la traducci√≥n ahora junto con un poco conocido texto de Arreola, a quien se le pod√≠a considerar un verdadero fan√°tico del juego-ciencia, y los dos poemas inolvidables de Borges que se refieren al juego. Se admiten aportaciones y sugerencias para ampliar la p√°gina. Lee el resto de esta entrada »

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soriano2.jpg picture by antoniosarabiaOsvaldo Soriano (Mar del Plata, Argentina 1943-1997) naci√≥ en enero de 1943 y muri√≥, tambi√©n en el mes de enero, cincuenta y cuatro a√Īos m√°s tarde dejando como herencia algunas de las novelas m√°s originales y sorprendentes de la literatura argentina del siglo XX. La nota luctuosa¬†que transcribo m√°s abajo, Un Adi√≥s a Soriano, fue escrita por m√≠ hace once a√Īos y publicada en el peri√≥dico El Mundo, de Madrid, Espa√Īa y en El P√ļblico, de Guadalajara, M√©xico un par de d√≠as despu√©s de su muerte, ¬†ocurrida el 29 de enero en su natal Buenos Aires.¬†Aparte del texto, que reproduzco ahora como un homenaje al Gran Gordo, el lector de Los Convidados encontrar√° un cuento de Soriano titulado Mec√°nicos. Una breve pero formidable muestra del talento literario puesto al servicio del humor y la pasi√≥n por la vida.

Aclaro que las ideas expresadas en mi art√≠culo de hace once a√Īos sobre las computadores Macintosh, tan queridas e imprescindibles tanto para Osvaldo como para m√≠, han sido felizmente desmentidas por el tiempo.

UN ADIOS A SORIANO
Por Antonio Sarabia

No se puede decir que Osvaldo Soriano fuera muy le√≠do en M√©xico. Esas cortapisas misteriosas de la industria editorial, que restringen la distribuci√≥n de la obra de un autor m√°s all√° de sus fronteras nacionales, impidieron que el com√ļn de los lectores apreciara en este pa√≠s el socarr√≥n humor porte√Īo del Gran Gordo. El jueves por la ma√Īana, advertido desde la v√≠spera por un fax de Luis Sep√ļlveda y un correo electr√≥nico de Mempo Giardinelli, busqu√© in√ļtilmente una menci√≥n luctuosa en los peri√≥dicos, algo que me ayudara a comprender lo incomprensible. No hubo nada, ni siquiera una nota marginal sobre su muerte. Sent√≠ que Osvaldo se extingu√≠a discretamente, dej√°ndonos solos, tristes, solitarios y finales, atragantados por esa rabia sorda que nos empa√Īa los ojos sin resignarse a aceptar lo irremediable. Mempo propone que, en venganza, entre todos puteemos a la muerte. Al menos esta vez lo tendr√° bien merecido. Si alguien har√° falta, por su talento y originalidad, en las letras hispanoamericanas, es Osvaldo Soriano.

soriano1.jpg picture by antoniosarabiaNo me puedo jactar, aunque me encantar√≠a, de que fu√©semos √≠ntimos amigos. Compartimos, eso s√≠, multitud de camaradas, agente literario, editores en Am√©rica Latina y el mismo cuestionable amor por los ordenadores Macintosh, esas postergadas computadoras en una de las cuales desovillo trabajosamente estas l√≠neas, que desde nuevas huelen a piezas de museo. Nada m√°s natural entonces que nos conoci√©ramos, primero por tel√©fono en la ciudad de Buenos Aires y m√°s tarde en persona en el festival franc√©s de San Mal√≥. Supe entonces, aunque su hipocondr√≠a era proverbial, que en verdad hab√≠a estado muy enfermo, perdido peso, al grado de convertirse para la bulliciosa banda de compinches que asist√≠an al legendario puerto pirata en el ex Gordo Soriano. Yo lo cre√≠ restablecido. No sospech√©, ni por asomo, la mancha asesina extendi√©ndose en su pulm√≥n de antiguo fumador, mancha que √©l conoc√≠a y callaba, y que al final fue la causa indirecta de su muerte. Recuerdo su sonrisa divertida, la blancura de su piel, la manera cansada de acariciarse la calva y la barba que tanto me recordaban a mi abuelo a pesar de que Osvaldo era apenas un par de a√Īos mayor que yo. Conversamos de las cosas de costumbre, esos asuntos milagreros que entre los escritores tienen la particularidad de parecer siempre apasionantes y novedosos. Hablamos de su pasada colaboraci√≥n con Cort√°zar, de nuestra literatura y la de nuestros amigos, de sus proyectos. Una ma√Īana intercambiamos direcciones electr√≥nicas y no par√≥ de darme consejos de inform√°tica.
El jueves por la tarde nuestro com√ļn editor en la Argentina me proporcion√≥ algunos detalles de su muerte. Le hab√≠an extirpado, con √©xito, el tumor, y fue una infecci√≥n pulmonar postoperatoria la que le empuj√≥ hacia la tumba. El viernes apareci√≥, por fin, en los peri√≥dicos locales, una breve rese√Īa del entierro en Buenos Aires. Pero el Gordo jam√°s se ir√° totalmente. Nos dej√≥, en un pu√Īado de novelas sorprendentes, el corrosivo ingenio de su prosa y el trazo alucinado y alucinante de sus historias. Este seis de enero, D√≠a de Reyes, acababa de cumplir cincuenta y cuatro a√Īos. Gracias, Osvaldo, por tu obra. No habr√° m√°s penas ni olvido, hasta siempre, descansa en paz.

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Mempo Giardinelli (Resistencia, Argentina, 1947) vivi√≥ ocho a√Īos de exilio en M√©xico a finales de los setentas y principios de los ochentas, durante la dictadura militar que por esas fechas tiraniz√≥ a su pa√≠s. Yo no lo conoc√≠ en esa √©poca. Nos encontramos por primera vez en la feria del libro de Frankfurt, all√° por el 92, pocos meses antes de que se le concediera el premio R√≥mulo Gallegos 1993 por El Santo Oficio de la Memoria. Nos vimos otra vez en Buenos Aires poco tiempo despu√©s y desde entonces nos frecuentamos en esa multitud de lugares en donde nos hace coincidir la vida y nuestro a ratos errabundo quehacer literario. Nos hicimos amigos desde el primer d√≠a y lo seguimos siendo hasta ahora. Ese entra√Īable compinchinato, si se puede llamar as√≠, nos ha llevado a integrar una pareja casi imbatible al domin√≥ como han podido bien constatar muchas veces los colegas que se nos han enfrentado. En el billar la cosa no son tan claras pero vamos mejorando.

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