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	<title>Los Convidados &#187; Lauren Mendinueta</title>
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	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
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		<title>La Vocación Suspendida, ahora en América Latina</title>
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		<pubDate>Mon, 03 Aug 2009 01:05:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El sábado 22 de agosto a las once de la mañana en el marco de la feria del libro de Bogotá, Sala José Eustacio Rivera, la editorial Travesías, en combinación con el Ministerio de Cultura de la república de Colombia, presentará el poemario La Vocación Suspendida de Lauren Mendinueta, ganador del Premio Internacional de Poesía [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El sábado 22 de agosto a las once de la mañana en el marco de la feria del libro de Bogotá, Sala José Eustacio Rivera, la editorial Travesías, en combinación con el Ministerio de Cultura de la república de Colombia, presentará el poemario La Vocación Suspendida de Lauren Mendinueta, ganador del Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos en 2007.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 360px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Mendinueta_6404_M-5.jpg?t=1249261210" alt="Mendinueta_6404_M-5.jpg picture by antoniosarabia" />El poemario ya vio la luz en Europa, publicado en 2008 por la editorial sevillana Point de Lunettes, y fue el libro más vendido durante el Salón del Libro Iberoamericano de Gijón ese mismo año. Ahora es una editorial colombiana, con el patrocinio del Ministerio de Cultura, la que se lanza a publicarlo en América Latina. Desde Los Convidados felicito a Lauren por esta nueva edición de su hermoso poemario y a los editores de Travesías cuya incipiente colección Palabra de Poeta cuenta ya con autores de la talla de Aurelio Arturo, Homero Aridjis y Giorgios Seferis. Para celebrar el acontecimiento ofrezco a los lectores de Los Convidados el prólogo del libro, redactado por William Ospina quien se encuentra hoy en Caracas, Venezuela, recibiendo el Rómulo Gallegos, y algunos poemas de La Vocación Suspendida. Que los disfruten.</p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span id="more-1080"></span>.</span><br />
PRÓLOGO DE WILLIAM OSPINA</p>
<p>Verlaine aconsejaba una poesía de los matices y no del color (<em>Pas la couleur, rien que la nuance</em>), Borges hablaba del espíritu de una mujer hecho a discriminar, y ejercitado/ en la vacilación y en los matices, y Emily Dickinson comienza uno de sus poemas diciendo: <em>Dí toda la verdad, mas dila al sesgo / el logro está en decirla oblicuamente</em>.<br />
Pocas veces se encuentra uno con una poesía cuya primera intención es no cautivar, no deslumbrar, discurrir en matices y alusiones y no en verdades contundentes. Quien se detiene en este libro de Lauren Mendinueta, &#8220;La vocación suspendida&#8221;, y quien vuelve a sus versos, reconoce una voz que se destaca por su sosiego, que juega a ser un hilo de agua, una reflexión íntima, que no mira sino apenas se asoma, que no quiere ver las cosas de frente sino al sesgo, y que no las ve perderse en la distancia sino en el alma:</p>
<p><em>Me asomo a la tarde, miro las nubes de soslayo,<br />
desplazándose vistas y exaltadas sobre el pico de la montaña.<br />
Se deslizan hacia el olvido de la mirada&#8230;</em></p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 366px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/cartulalauren.jpg?t=1249260078" alt="cartulalauren.jpg picture by antoniosarabia" />Poemas hechos para que sintamos que está a punto de ocurrir una revelación, ésta no es una poesía que se vanaglorie de una existencia heroica o admirable. Quien teje las palabras prefiere compararse con la partícula de polvo que vuela por las habitaciones, con el insecto que reposa junto al estanque, y en vez de navegar por mares insólitos se muestra solamente como la mujer que pierde los barcos en la esfumatura de la niebla. Hay en su voz una voluntad de austeridad y casi de anonimato, un querer demorarse en lo apacible y en lo indiferenciado, una delicada renuncia a las vanidades de la identidad. Y es especialmente conmovedor, en esta edad de estampas y de apariencias, de reflectores y de pasión desesperada por los escenarios, oír a una joven diciendo:</p>
<p><em>Cuando me miro al espejo me sorprende lo común<br />
que parece mi rostro, y me digo:<br />
es bueno ser tan común, no te asustes</em>.</p>
<p>En &#8220;La vocación suspendida&#8221;, Lauren Mendinueta persiste en esa estética delicada y pensativa que ya estaba en otros poemas suyos:</p>
<p><em>El triunfo de lo invisible<br />
carece de espectáculo,<br />
mientras incluso en la derrota<br />
lo visible gana  notoriedad</em>.</p>
<p>La íntima convicción de estar obedeciendo a sus más arraigadas obsesiones:</p>
<p><em>Creo en los signos secretos,<br />
en las llamadas sin responder<br />
y en ciertos árboles abandonados<br />
en la orilla equivocada de los caminos.</em></p>
<p>Y es esa vocación de sutileza y de pensamiento la que le permite acuñar este aforismo, a la vez filosófico y musical:</p>
<p><em>El tiempo no se mide, se interpreta.</em></p>
<p>William Ospina</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.<!--more--><br />
</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>EL DOMINIO</p>
<p>Me asomo a la tarde, miro las nubes de soslayo,<br />
desplazándose vistas y exaltadas sobre el pico de la montaña.<br />
Se deslizan hacia el olvido de la mirada,<br />
hacia el coro urdido por el silencio, o más allá.<br />
En esta cárcel, mi condena,<br />
la muerte está sentada al otro lado de la salida.<br />
No me abandonará por ahora,<br />
ella seguirá presa en mí, mientras afuera llueve<br />
y el recordado azul del cielo se vuelve agua en los cristales.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
LA ERRANCIA Y LA PROXIMIDAD</p>
<p>El vuelo de las gallinas no es muy distinto<br />
al vuelo de las horas;<br />
a pesar de los intentos fallidos<br />
nunca aceptan su limitada naturaleza.<br />
La hora es la medida indistinta del día humano,<br />
la gallina cobarde de la inmortalidad divina.<br />
Lo más lejano ocurre con la gracia de lo imposible,<br />
mientras el presente se deshace, fluye.<br />
El tiempo no se mide, se interpreta:<br />
así lo enseña la música.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
EL ESPEJO QUE HUYE</p>
<p>En la orilla de las aguas inmemoriales,<br />
junto al abandono de la contemplación,<br />
mi tristeza se desliza hasta tocar lo puro,<br />
lo inmaculado de esas aguas rebeldes<br />
donde el reflejo de mi rostro me observa.<br />
Estoy sola, contemplada por mí misma,<br />
juzgada y condenada a existir ahora,<br />
más triste que nunca en la certeza<br />
de que me he negado el perdón.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
LECTURA DOMINICAL</p>
<p>Leo en los periódicos la ironía profunda<br />
de lo que pretende hacerse pasar por real.<br />
Reemplazamos el mundo por las noticias sobre el mundo,<br />
en eso andamos.<br />
Nacen y se van olvidando los recuerdos,<br />
ignorados por el canto insoslayable de nuestra predilección.<br />
Es mejor ir por la vida de ignorantes<br />
que pretender saber qué ocurre,<br />
es decir, mejor errar en lo que aprueba el destino<br />
que representar el error,<br />
eso me digo ante lo que no veo.<br />
En mi cabeza, donde no está fuera el corazón,<br />
hago un repaso del tiempo<br />
para encontrarme ante las mismas preguntas:<br />
¿Ya ocurrió? ¿Ocurrirá? ¿No ocurrirá?<br />
La actualidad enmohecida no me dará  respuesta.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>P.S. Las fotos de Lauren Mendinueta, tanto la que presento al inicio del blog como la que adorna la portada de La Vocación Suspendida publicada por la editorial Travesías, fueron tomadas por el célebre fotógrafo argentino Daniel Mordzinski. También a él, gracias por su amistad y colaboración.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>

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		<title>De Ida y Vuelta</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Apr 2009 12:57:54 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Ayer por la noche en Albox, Almería, se entregó el Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos 2009 a Rubén Díez Tocado y, como es costumbre, se presentó al mismo tiempo la edición impresa del libro galardonado el año anterior, De Ida y Vuelta, de la poeta andaluza radicada en París Sara Herrera Peralta (Jerez [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ayer por la noche en Albox, Almería, se entregó el Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos 2009 a Rubén Díez Tocado y, como es costumbre, se presentó al mismo tiempo la edición impresa del libro galardonado el año anterior, <em>De Ida y Vuelta</em>, de la poeta andaluza radicada en París Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, España 1980).</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 238px; height: 320px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/SARAT3.jpg?t=1240675425" alt="SARAT3.jpg picture by antoniosarabia" />Sara tuvo a bien invitarme a escribir el prólogo de su poemario, solicitud a la que accedí gustoso porque, además de la simpatía personal que me inspira su autora, <em>De Ida y Vuelta</em> es una obra espléndida que augura a Sara Herrera Peralta un relevante porvenir dentro de las letras españolas.</p>
<p>El libro es un bello y muy bien cuidado volumen que publica la editorial Difácil, de Valladolid, bajo la dirección de César Sáenz.</p>
<p>Saludo, pues, la aparición en las librerías españolas del poemario ganador del VII Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos, <em>De Ida y Vuelta</em>, publicando el prólogo que le escribí junto a tres poemas del mismo.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>PRÓLOGO</p>
<p>La épica de Gilgamesh menciona un pasaje subterráneo que une las cimas de dos cumbres gemelas: las de las montañas que limitan el poniente y el oriente en los dos extremos del mundo. Ese es el oscuro sendero que el sol recorre durante la noche para volver a su punto de partida. El héroe, abatido por la idea de la muerte, se empeña en tomarlo y después de recorrerlo dos veces, de Ida y Vuelta durante doce etapas dobles, reaparece en la superficie y emerge ante la aurora. Ha seguido la senda que lleva de la muerte al renacimiento, de la árida y cerrada lobreguez a la fuente de la vida, del útero marchito y agotado a la resurrección.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 214px; height: 320px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Imagen1.png?t=1240675294" alt="Imagen1.png picture by antoniosarabia" /><em>Una vez creí que la vida estaba muerta </em>dice Sara Herrera Peralta en el verso que abre el poemario y, al igual que el héroe de la antigua épica, desciende -<em>me adentré en el túnel escaleras abajo</em>- para cumplir el mismo antiguo ritual iniciático en el subsuelo urbano. Las tablas de arcilla que marcan el recorrido de Gilgamesh se convierten en otros tantos carteles que señalan los nombres de las paradas en la línea seis del metro de París. De <em>Nation</em> a <em>Charles de Gaulle-Étoile</em>. La ruta que Sara recorre De Ida y Vuelta, ese mirar lúcido y condolido con el que observa cuanto le rodea, es el hilo conductor que la llevará a la salida y, al alcanzarla, a la iluminación. Sus vivencias dan cuenta de un periplo más moderno que el de Gilgamesh pero no menos arquetípico. Su testimonio no corrompe el símbolo, lo actualiza.<br />
Su poemario no es una suma de poemas aislados sino un auténtico &#8220;libro de poesía&#8221;, con una unidad temática particular en el que los versos germinan de un mismo ensimismado desasosiego para obedecer a una cohesión y a una lógica internas que los unen y que, al leerse como un todo, confieren al lector el punto de vista que le permite abarcar la experiencia completa.<br />
Porque sus reflexiones caen, fluidas, naturales y certeras sobre la hoja de papel con tonalidades en las que se advierten cadencias de la gran poesía iberoamericana, de Paz, Parra y Pizarnik, entreveradas con la de algunos poetas de su nativa tierra andaluza. Al leerla pienso en Cernuda, en Altolaguirre, en Moreno Villa, quienes en algún momento de sus vidas se nutrieron en tierra americana. Y es ahí, en ese terreno inasequible para el común de los mortales en el que la sobriedad y la elegancia en el lenguaje se dan cita con la inteligencia, el sentimiento y la intuición, donde nace la poesía de Sara Herrera Peralta. Su voz puede ser joven pero, a sus veintinueve años, posee un acento maduro y resuelto que despunta con personalidad propia entre los demás miembros españoles de su generación: Carlos Contreras Elvira, Martín López Vega, Álvaro Tato, Fruela Fernández y Elena Medel.<br />
Es conveniente mencionar que Sara, como muchos de los autores que presiento en su obra, escribe y en parte se ha formado literariamente fuera de su patria. La coincidencia, entre otros, con los Paz, Pizarnik, Cernuda, Altolaguirre o Moreno Villa mencionados anteriormente no puede ser más clara. De ese exilio físico y espiritual nace el mirar embelesado y perplejo que induce a apreciar con azorados ojos ajenos lo que para los demás no pasa de ser ordinario y trivial.<br />
En la segunda parte del poemario Sara abandona el submundo parisino y se eleva por los aires. <em>La maleta de Hiroshima fue mi excusa para un ticket de ida y vuelta</em>, apunta.  Los títulos de estos otros poemas corresponden a los rótulos que las compañías aéreas fijan en el equipaje de sus pasajeros para indicar el origen y destino de sus vuelos. Cada transitoria etiqueta sobre la valija equivale a una estación del Metro. El viaje, el desconsolado monólogo, continúa. Madura nuevas consideraciones en distintas esferas sobrevolando el trayecto anterior como a la superficie de un espejo. Lleva, dice la misma Sara, <em>la civilización escondida en los bolsillos</em>. Y al final del camino, en una celebración que se repite, encuentra como postrer consuelo la esperanza.<br />
Con la obtención del Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos 2008, esta joven poeta jerezana prosigue la afortunada tradición de brillantes ganadores iniciada por Carlos Contreras Elvira en el 2006 y continuada por la colombiana Lauren Mendinueta en el 2007. Si el ahora se le presenta a Sara Herrera Peralta así de espléndido sólo nos queda fabular sobre lo que le depara el futuro.<br />
Antonio Sarabia</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.<span id="more-747"></span><br />
</span><a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R-5beM6cQUI/AAAAAAAAATY/yGOcudWprrY/s1600-h/images-1.jpeg" rel="lightbox[747]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183180795570569538" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R-5beM6cQUI/AAAAAAAAATY/yGOcudWprrY/s200/images-1.jpeg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>[16. EDGAR QUINET]</p>
<p>Los dos. Cogidos de la mano. Intuyendo los vértigos venideros,<br />
los congeladores vacíos, las tardes de supermercado, las noches de cine,<br />
la rutina afrodisíaca.</p>
<p>Siempre hay una puerta que se abre. Otra que se encaja.<br />
Y en el andén, mientras todos permanecemos,<br />
ellos se separan y se vuelven los extremos del reloj. Puntuales. Modestos. Amables.</p>
<p>No existe el fuego donde no hay deseo. Ni estímulos primarios.<br />
Ni compromiso estudiado. Ni intención de nada.</p>
<p>La mitad visible y la invisible se separan. Los amantes.<br />
Ellos, que creyeron contar el uno con el otro,<br />
han destrozado todas las sábanas, todos los perfumes, todas las flores.</p>
<p>Y han ido a parar al fondo del océano.<br />
Han contado minutos.<br />
Son precipicios enfrentados.</p>
<p>Ya son andén. Ya son distancia.<br />
Ya no son nada.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>[17. GARE MONTPARNASSE]</p>
<p>Qué vanidad maldita la de los escarabajos que suben por las ventanas.</p>
<p>La lejanía del mar, ésa fue la primera culpa que sentí al pisar las calles<br />
y recorrer todos los vagones en dirección oblicua.</p>
<p>Saber que donde estemos podremos recordar<br />
es el consuelo de los expatriados.</p>
<p>La voz no queda lejos de cualquier rincón<br />
del mundo:</p>
<p>la ciudad no habría sido ésta,<br />
ni sus figuras, ni sus autores.</p>
<p>Yo llegué sin tiempo limitado,<br />
me acostumbré a sortear todos los vientos, las ráfagas, las malas rachas.</p>
<p>Y ahora me ven recorrer aceras,  pasar por el cielo y por la tierra,<br />
como una figura pequeña, sin olfato, ciega, que cree haber purificado<br />
el aire con la fuerza del miedo<br />
y la memoria.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R-5b0c6cQVI/AAAAAAAAATg/xFdToFV5FFw/s1600-h/images-3.jpeg" rel="lightbox[747]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5183181177822658898" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R-5b0c6cQVI/AAAAAAAAATg/xFdToFV5FFw/s200/images-3.jpeg" border="0" alt="" /></a></p>
<p>[28. CHARLES DE GAULLE-ÉTOILE]</p>
<p>Qué hemos guardado en los rostros durante el trayecto.<br />
Qué vejez se apresuró y qué tintes cubrieron las almas de bienvenidas.</p>
<p>Hemos oído hablar de perdedores, hemos contraído los huesos y los músculos<br />
para prepararnos. Y después llegaron los silbidos y la velocidad.</p>
<p>El vagón conoce la fiebre de los vagabundos<br />
y los granos del adolescente.</p>
<p>Quién nos sostendrá en las calles. Quién hablará de insignias, de la vida corriente,<br />
de los pájaros inventados, de los animales impuros.</p>
<p>Éstos son los símbolos y ésta la luz.</p>
<p>Las lenguas extranjeras sobrevivirán a nuestra marcha. Se derrumbarán las sombras.<br />
Y nosotros, que creímos que también en la humedad conviven la palabra y la saliva,<br />
pensaremos en los árboles extinguidos y en los muertos.</p>
<p>Hacemos números. Cargamos la maleta. Mencionan la palabra misericordia<br />
y yo, que no hablo de agonía,  que sé que no es éste el último vértigo ni el último miedo,<br />
que no oculto mi rostro, veo la luz al final del túnel.</p>
<p>Los raíles y los andenes se parecen a mi vida buscando una lámina inconfesable.<br />
Los cielos nos protegerán.</p>
<p>Hay quien dijo que queda la luz, siempre, allá donde vayamos.</p>
<p>Yo creo en todo eso.<br />
Y más, allá, aún.</p>
<p>Sara Herrrera Peralta</p>

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		<title>Cuando el coronel Aureliano Buendía mató a Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard</title>
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		<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 13:24:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Lauren Mendinueta publicó hace unos días en su blog Inventario un post que no he podido resistir la tentación de transcribir, tanto por la injusticia cometida por un homónimo, que además comparte el mismo rango militar, del célebre y entrañable personaje de Gabriel García Márquez como por la belleza del poema de Ignacio Urdaneta de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lauren Mendinueta publicó hace unos días en su blog <a onclick="window.open('http://www.laurenmendinueta.com','','');return false;" href="http://www.laurenmendinueta.com">Inventario</a> un post que no he podido resistir la tentación de transcribir, tanto por la injusticia cometida por un homónimo, que además comparte el mismo rango militar, del célebre y entrañable personaje de Gabriel García Márquez como por la belleza del poema de Ignacio Urdaneta de Brigard, su víctima. Con el consentimiento expreso de Lauren lo reproduzco ahora para los lectores de Los Convidados. Abajo, una foto de Ignacio Escobar Urdaneta, después el texto de Lauren y luego el poema ya mencionado.</p>
<p><strong><span style="font-weight: normal;"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 500px; height: 269px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/IgnacioEscobar1-1.jpg?t=1240577902" alt="IgnacioEscobar1-1.jpg picture by antoniosarabia" /></span>CUANDO EL CORONEL AURELIANO BUENDÍA MATÓ A IGNACIO URDANETA DE BRIGARD</strong> yo ni siquiera había nacido. Sin embargo la historia de esta infamia no deja de darme vueltas en la cabeza. Demasiada sangre ha corrido sobre Colombia, demasiadas vidas se han perdido por nada en un país que merece una mejor suerte. No crean que estoy hablando de un hecho literario sacado de las páginas de Cien Años de Soledad. En absoluto. La coincidencia en el nombre y el rango de los militares es apenas un hecho anecdótico y desafortunado.<br />
Ignacio Escobar Urdaneta nació en Bogotá en 1943. Según datos recopilados por él mismo, sus ascendientes se remontaban a Teresa de Ávila y Calderón de la Barca. Hijo de una familia acomodada, pasó buena parte de su juventud en España. Era un joven rebelde y contestatario que vivía en confrontación con la clase social a la que pertenecía. Simpatizante del Bloque Socialista, pronto llamó la atención del gobierno represor de Misael Pastrana Borrero. El 23 de abril de 1974, a la salida de una corrida de toros en Zipaquirá, fue capturado por las fuerzas secretas del gobierno. Esa misma noche fue asesinado por el coronel Aureliano Buendía. Casi parece una broma de mal gusto que el nombre de su verdugo sea el de un personaje de la literatura y que su muerte haya coincidido con el aniversario de la de Miguel de Cervantes.<br />
Estéticamente hizo parte de la Generación Desencantada, movimiento literario colombiano que surgió en los años 70, y al que también pertenecen Giovanni Quessep, María Mercedes Carranza, José Manuel Arango y Raúl Gómez Jattin, por mencionar sólo algunos nombres. El poema que publico a continuación apareció en el último número de la revista de poesía Alquitrave que dirige en Colombia el poeta Harold Alvarado Tenorio.<br />
Ignacio Escobar Urdaneta tenía apenas 31 años aquel fatídico 23 de abril de 1974. Su muerte fue injusta, cruel, inútil y nos privó de mucho.</p>
<p><span id="more-731"></span>CUADERNO DE HACER CUENTAS</p>
<p>I<br />
Las cosas son iguales a las cosas<br />
Aquello que no puede ser dicho, hay que callarlo.<br />
El ojo ve, y olvida.<br />
Pero la voz lo grita:<br />
las cosas son iguales a las cosas.<br />
El ojo las ha visto.<br />
A voz en cuello<br />
la voz las ha callado.<br />
(¿Y me volveré a ver y me diré: quién soy?)<br />
Lo que el ojo conoce de las cosas<br />
es por haberlas visto<br />
iguales a ellas mismas.<br />
(¿Y me diré otra vez: quién soy, que ya me he visto<br />
y sigo siendo yo?)<br />
El ojo ve, y olvida.<br />
El ojo no es conciencia de las cosas,<br />
ni es voz:<br />
es ojo apenas.<br />
Mudo, sordo,<br />
ojo inmóvil delante de las cosas.<br />
No sabe su sabor ni su sonido<br />
ni conoce su peso ni su fuerza<br />
ni juzga su deseo<br />
ni su sentido.<br />
El ojo ignora<br />
todo lo que es posible ignorar de las cosas.<br />
No ve lo que hay en ellas<br />
sino lo que ya sabe:<br />
y lo que sabe lo ha olvidado.<br />
Es ojo sin memoria<br />
ojo inmóvil<br />
ojo<br />
delante de las cosas.</p>
<p>El ojo es ciego<br />
en la noche del párpado.<br />
El ojo que quisiera ver las cosas,<br />
saber que las ha visto,<br />
creer que son iguales a las cosas ya vistas,<br />
no las ha visto nunca.<br />
Sólo conoce<br />
sombras<br />
en el párpado<br />
huellas<br />
en el párpado<br />
cauces<br />
en el párpado.<br />
Y así imagina el ojo mudo y sordo,<br />
el ojo quieto y ciego<br />
y que todo lo ignora,<br />
tiempos, vientos, olores, voces, fugas, silencios.<br />
(¿Quién soy, que no me veo y no me he visto?)</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 431px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/AurelianoBuenda1.jpg?t=1240319159" alt="AurelianoBuenda1.jpg picture by antoniosarabia" />II<br />
Ahora, ahora, afuera:<br />
luz de ciegos.<br />
Ojo a cántaros, ojo<br />
voraz y numeroso de los muertos.<br />
(En la memoria el golpe seco, hueco,<br />
de la luna en la piedra.<br />
En la memoria, lejos,<br />
un embudo de estruendo.<br />
Racimo, granizada,<br />
enjambre de ojos quietos.<br />
En la memoria el túnel<br />
repetido en el eco:<br />
atrás, ayer, adentro.<br />
Rastro de pasos, ecos).<br />
Ahora, ahora. Afuera:<br />
voz crecida en la voz<br />
voz igual a otras voces<br />
círculos en el círculo<br />
luz en la luz, memoria en la memoria.<br />
El alto cielo, embudo inescalable<br />
(Y el gemido<br />
de las tablas al sol, en el recuerdo).<br />
En torno, el ojo<br />
múltiple, pupulante:<br />
extático<br />
en la contemplación del arte por el arte.<br />
(Las figuras, de golpe,<br />
se desprenden del hueco de la curva,<br />
se deslizan siguiendo el arco de los pétalos<br />
cerrados como párpados.<br />
Esperan<br />
el rápido crujido de la tierra<br />
el silbido del aire en los oídos, como seda rasgada,<br />
el agrio olor del miedo<br />
metálico y espeso como el cuero.<br />
En la pupila pródiga<br />
paisaje con figuras:<br />
rígidas, fragmentadas<br />
figuras de silencio<br />
arrojadas de golpe y ahora rotas,<br />
volteadas como guantes,<br />
ingrávidas de pronto y ahora densas,<br />
inertes,<br />
rasguñadas sin fuerza<br />
por los dedos del viento).<br />
Un ojo cruel te mira<br />
(alanceado de lenguas<br />
engañado de sombras):<br />
un ojo extático<br />
en la contemplación del arte por el arte.</p>
<p>III<br />
Todo cuerpo<br />
dejado en movimiento, seguirá en movimiento.<br />
El movimiento es gobierno de sí mismo:<br />
carece<br />
del más rudimentario sentido de autocrítica.<br />
El movimiento<br />
es puro amor del movimiento<br />
ensordecido, ebrio.<br />
El movimiento<br />
baila consigo mismo, ante el espejo,<br />
(parodia del amor)<br />
la burla de la burla.<br />
El movimiento<br />
tiende a reproducirse.<br />
(Subir, subir, surcar el alto viento<br />
como si fuera necesario hundirse<br />
en la profunda cavidad del cielo.<br />
Subir sin Juicio<br />
hasta el más alto cuenco de la altura,<br />
subir con el impulso del abismo, acariciando<br />
la lisa piel del cielo,<br />
la ausente cicatriz donde se cierra el círculo<br />
y subir ya es caer:<br />
el hoyo en el espacio donde la ida se convierte en vuelta<br />
y el viaje es ya regreso.<br />
¿Para qué el movimiento<br />
si el punto de ll El movimiento<br />
no se suele plantear problemas metafísicos:<br />
todo cuerpo<br />
dejado en movimiento, seguirá en movimiento<br />
seguirá en movimiento<br />
aspirado hacia arriba por la altura,<br />
arrastrado<br />
por la atracción del vértigo,<br />
absorto, ensimismado<br />
en el delirio de los altos fondos:<br />
abrirse paso en la quietud del viento<br />
forzar<br />
los pliegues asimétricos del viento<br />
los chorros<br />
de metal en fusión, viento en el viento,<br />
rompiendo el viento, hurgando, hiriendo,<br />
penetrando la dura flor del viento<br />
hasta encontrar la sangre).<br />
Dura ley de materia<br />
que desgaja la nuez de la materia,<br />
espada<br />
que abre los labios dulces de la materia,<br />
espada<br />
tierna de luz<br />
tensa de viento.<br />
Todo cuerpo<br />
sumergido en un líquido<br />
seguirá en movimiento.</p>
<p>IV<br />
- Mira, mira: ¿qué ves?<br />
- Todo es lo mismo.<br />
- Todo es lo mismo siempre: las cosas son las cosas<br />
¿Qué ves?<br />
- Carroñas,<br />
cadáveres, torrentes<br />
de tripas y cabezas trituradas,<br />
remolinos de cuerpos<br />
y cuerpos destruidos,<br />
destrozos, sangres, muertes,<br />
caminos de la muerte.<br />
Y tú ¿quién eres tú?<br />
- Soy el espíritu<br />
que siempre engaña.<br />
Esto es aquí<br />
esto es aquí<br />
esto es aquí<br />
y ahora.<br />
Es mía<br />
la ceguera del sordo.</p>
<p>V<br />
No se conoce sino la propia voluntad. Y no es mucho:<br />
un ojo de agua<br />
latiendo gota a gota en un pozo de sombra.<br />
Un anillo de agua<br />
nacido de la noche, dibujando<br />
el perfil de la tierra, socavando<br />
la raíz de la roca,<br />
creciendo en espirales de silencio.<br />
Agua dormida, espejo de agua oscura,<br />
apenas reluciente,<br />
rezumando<br />
su claridad callada, respirando<br />
un encerrado olor en lentos círculos.<br />
Apenas martillada<br />
de heridas, florecida<br />
su pura piel por un jaspear de huida,<br />
conmovida<br />
por corrientes profundas.<br />
No se conoce sino<br />
la propia voluntad:<br />
una boca de agua,<br />
una creciente de muchas aguas juntas.<br />
Apenas se conoce la propia voluntad. Y no es nada:<br />
un río de agua,<br />
roto de luz, llagado de tiniebla.<br />
Un ojo abierto de agua.</p>
<p>VI<br />
Los deseos vienen de afuera: chocan<br />
en el plano del agua<br />
convulso, removido<br />
por turbios borbollones,<br />
estallado en rompientes.<br />
Los deseos, las ideas,<br />
caen vibrantes de arriba, se clavan:<br />
Jabalinas,<br />
flechas de plata en sombra ya revuelta.</p>
<p>El alma cree que brotan:<br />
que prolongan<br />
los dedos de la mano como nervios de luz.<br />
Vasta armazón de fuerzas disparada hacia el cielo<br />
(red atrapando el cielo<br />
que se escapa, aleteante, por entre las junturas),<br />
oscilante estructura de cañas y de cuerdas<br />
anclada en el espacio, columpiándose<br />
con su carga de pájaros feroces<br />
- torbellino<br />
de gritos y de plumas, entrechocar de picos y de garras:<br />
Peso sonoro<br />
que ensombrece la realidad del mundo.<br />
Colgado de lo alto<br />
(temblorosa la mano en el haz de tensiones contrapuestas<br />
en el caos<br />
de cables y estampidos y látigos y riendas divergentes.<br />
templadas, paralelas, cimbreantes, zigzagueantes),<br />
colgado ahora, joya<br />
chispeante en el vacío, alfiletero<br />
erizado de puntas y de lanzas,<br />
sin peso, bamboleante,<br />
como si alguien, abajo,<br />
dejara de repente de oponer resistencia,<br />
se dejara llevar al grado de los vientos,<br />
zarandear por su empuje, suspendido<br />
del inmenso armatoste (no muy claro en su rumbo<br />
y muy difícilmente maniobrable),<br />
arrastrado<br />
por un pie o una mano mordidos hasta el hueso,<br />
ahorcado como un perro.</p>
<p>VII<br />
Toda pregunta es un malentendido<br />
venido desde afuera.<br />
Así la red de errores<br />
se afloja de repente y se deshincha<br />
y el artilugio entero se viene cielo abajo con un solo crujido<br />
(engañoso entramado<br />
de palabras, de voces<br />
oídas mal: incomprensibles)<br />
como el sol en el mar, de un solo golpe,<br />
dejando un gran silencio.<br />
No la respuesta, sino el olvido.<br />
(Entonces la fatiga<br />
de desenmarañar. Es increíble<br />
cómo se enreda todo.<br />
Es increíble que aunque nunca dejemos que la tensión cayera un solo instante<br />
y aprovechamos siempre sabiamente<br />
-o eso siempre creímos-<br />
el poderío del viento abierto,<br />
encontremos ahora inexplicables<br />
nudos de tres lazadas, nudos ciegos,<br />
nudos de tejedor y marinero,<br />
nudos de ahorcado y nudos corredizos).</p>
<p>VIII<br />
Nada queda:<br />
sólo un campo de sangre<br />
encharcado de huellas.<br />
Encrucijada de pistas ilegibles<br />
que ha pisoteado todo el mundo.<br />
Silencio, roto apenas<br />
por el propio cansancio &#8211; por el sordo<br />
dolor que ya palpita en las heridas.<br />
Nada queda:<br />
la verdad, dicha, no ha dejado nada.<br />
(Evaporada al viento como un olor de sangre,<br />
fugitiva en el agua).<br />
Sólo se conoce la propia voluntad. Y no es nada.<br />
Es todo lo que hay.</p>
<p>IX<br />
El mal es sin remedio: toparnos cara a cara<br />
con la muerte.</p>
<p>(No es fácil: muchas cosas:<br />
ojos y sombras, cuerpos, la vanidad del arte,<br />
aire y agua en las manos).<br />
El mal es sin remedio.<br />
Se nace para eso:<br />
toparnos cara a cara con la muerte.<br />
Tarea de soledad &#8211; ya no rutina<br />
ni confusión, ni distracción, ni ruido.<br />
Ahora empieza la noche, dibujando<br />
con precisión las formas.<br />
Tarea de soledad, inevitable.</p>
<p>X<br />
La ética<br />
no es tema de palabras.<br />
Comienza en el momento en que concluye<br />
una vida de hombre, en que recibe<br />
punto final el caos:<br />
el sitio en donde al fin se juntan todos<br />
los hilos de la vida en un manojo<br />
(incluidos aquellos que alguna vez fueron tajados).<br />
La ética, como la metafísica,<br />
no es juego ni materia de palabras.<br />
Lo que ahora llega (y al llegar se agota)<br />
es otra cosa:<br />
el paso en donde ya no puede<br />
andar dispersa el alma.<br />
(Una vida de hombre<br />
remata en este campo ya vivido, regado de otras muertes.<br />
Aquí termina el mundo.<br />
Mala muerte, tal vez.<br />
Toda muerte es la muerte.<br />
Inútil, vana muerte:<br />
no servirá de nada,<br />
ni convencerá a nadie.<br />
Vistosa, o cruel, o igual a muchas muertes<br />
de todos los domingos.<br />
Cada muerte es la muerte).<br />
Las cosas, que antes fueron iguales a las cosas -luz en la luz, memoria en la memoria-<br />
ya no lo son: aquí no habrá más luz,<br />
aquí se acaba la memoria.</p>
<p>XI<br />
Porque se pierde siempre<br />
(porque siempre<br />
vendrá la muerte, iremos a la muerte)<br />
es necesario haber jugado.<br />
Sin esperanza.<br />
Sin cautela.<br />
Con el ojo y la mano.<br />
No se escoge la muerte: a ella se llega<br />
acorralado por la propia vida.<br />
Hay que haber escogido<br />
esa vida que empuja hacia la muerte.</p>
<p>XII<br />
Pero el fin es palabra todavía<br />
que sólo muere en el silencio.<br />
Y el hierro, todavía,<br />
sacará borbotones de rosas de la herida.<br />
(Más allá<br />
en el vapor caliente del descuartizamiento<br />
en el rumor goteante de vísceras azules<br />
y rosadas y verdes y amarillas<br />
huele a flores cortadas en el desolladero)<br />
(1974)<br />
Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard</p>

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		<title>Lo mejor de Los Convidados, parte segunda.</title>
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		<pubDate>Sun, 19 Oct 2008 19:48:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía arábigoandaluza]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía española]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta semana, para festejar nuestro primer aniversario, continuamos con una presentación de los mejores poemas reunidos en Los Convidados durante estos primeros doce meses de vida. Disfrútenlos.   De William Ospina y el soneto al instante, Marzo 2/08. LOPE DE AGUIRRE Yo vine a la conquista de la selva, y la selva me ha conquistado. Aparto con las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta semana, para festejar nuestro primer aniversario, continuamos con una presentación de los mejores poemas reunidos en Los Convidados durante estos primeros doce meses de vida. Disfrútenlos.</p>
<p> </p>
<p>De <em>William Ospina y el soneto al instante</em>, Marzo 2/08.</p>
<p>LOPE DE AGUIRRE<br />
Yo vine a la conquista de la selva, y la selva me ha conquistado.<br />
Aparto con las manos los enormes ramajes,<br />
Miro a solas las encendidas flores con forma de pájaros,<br />
La extrema contorsión de la serpiente herida<br />
Que las nubes parecen reflejar en el cielo.</p>
<p>Nada es piedad aquí, nada es dulzura.<br />
¿Si son crueles los monjes en los penumbrosos claustros de España,<br />
Si son degolladores los reyes y envenenadoras las reinas<br />
En sus artísticos salones llenos de lienzos y de lámparas,<br />
Si son perversos los obispos y lascivos los papas<br />
En la nube de mármol de sus tronos romanos,<br />
Si son despiadados los clérigos, que leyeron a Homero y a Séneca,<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 240px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/OspinaWilliam.jpg?t=1224443795" alt="OspinaWilliam.jpg picture by antoniosarabia" />Si son salvajes los capitanes que comen la carne cocida,<br />
Salpicada de jerez y de orégano,<br />
Si bajo Europa entera aúllan las mazmorras,<br />
Cómo puedo ser manso en estas tierras,<br />
Ceñido por las selvas impracticables,<br />
Lejos de esos palacios tapizados por la letra y la música?</p>
<p><span id="more-193"></span></p>
<p>He decidido ser un tigre.<br />
La selva invade el alma como un vino.<br />
Aquí no hay bien ni mal sino el zarpazo,<br />
La rauda flecha del halcón hacia la comadreja de aguas,<br />
El estupor del conejo salvaje ante el bostezo de la enorme serpiente,<br />
El salto de la hormiga roja escapando un instante de las fauces de la salamandra,<br />
La innumerable y cíclica y recíproca voracidad<br />
De la gran selva de oscuros dioses que se alimenta de sí misma como un dragón de fiebre.</p>
<p>El rey está muy lejos, gobernando sus yermos de Castilla,<br />
Sus puertos que miran al África, sus chambelanes obsequiosos,<br />
Sus espejos prietos de cortesanos, sus olivares retorcidos como doctrinas,<br />
Su orgullo salpicado de galeones, sus panoplias marchitas (en cada daga sangre de un viejo amigo)<br />
Y la tierra gime de leones españoles desde el río Sacramento hasta los arrozales de Manila,<br />
Desde las charcas fétidas del infierno hasta las últimas plumas de los ángeles.<br />
El rey es rey del mundo, pero la selva es mía,<br />
Y ese ojeroso príncipe de piel de cera y manos puntiagudas<br />
No podría avanzar con sus tacones de nácar por estos riscos de tristeza<br />
Donde la carne pierde toda esperanza;<br />
No podría aventar con sus abanicos de pavo real<br />
En los húmedos aires a estos mosquitos rojos que prodigan la fiebre,<br />
No hundiría jamás sus tobillos lechosos<br />
En los pantanos infestados de dientes.</p>
<p>Déjame a mí el palacio de estos atardeceres de tormento que se parecen a mi alma,<br />
Donde bestiales tropas me adoran de miedo,<br />
Donde debo mirarlos como un buitre para que no me maten,<br />
Donde los últimos ángeles de mi infancia se descomponen en las ciénagas tibias,<br />
Donde los hombres solos, desprendidos del barco de los siglos, aprender a ser crueles,<br />
A combatir el cielo a dentelladas, a recelar en el amor la emboscada.</p>
<p>Selva monumental, aire de flechas súbitas,<br />
Humaredas que traen olor de extrañas carnes,<br />
Ancianos indios extasiados de ojos amarillos<br />
Que miran como reyes o santos las vacías regiones del cielo;<br />
Y diente de jaguar para la suerte,<br />
Y montones de rojas semillas maceradas que me harán fértil,<br />
Y los senos oscuros que penden como frutos,<br />
Y la rana que se hunde en su reflejo, y bóvedas de frondas meciéndose en el agua.</p>
<p>Descendemos gritando por los ríos violentos en barcazas pesadas de odio;<br />
Sé que al darles la espalda, estos hombres me miran como perros,<br />
Sé que estoy afilando el cuchillo que pasarán por mi garganta.</p>
<p>Hemos dejado un rastro de cadáveres desde las sierras de Mérida,<br />
Por los llanos resecos, por las enloquecidas serranías,<br />
Un rastro de caseríos en llamas, alaridos de madres ya sin destino,<br />
Rostros atónitos debajo del agua que un remo empuja hacia el fondo,<br />
Pero qué puedo hacer si la selva me ha trastornado,<br />
Me reveló las bestias que habitaban mi carne,<br />
Si sólo sé mandar y codiciar todo lo que pueda ser mío<br />
Y aquí cada ramaje se opone a mis designios;<br />
Qué puedo hacer sino amasar el oro de estos pueblos brutales,<br />
Y ser el rey de sangre de estas tardes de lástima,<br />
Y poner al tucán de pico extravagante sobre mi hombro,<br />
Y coronar de flores como incendios mi cabeza aturdida,<br />
Y declarar la guerra a las escuadras imperiales que cubren los océanos,<br />
Con esta voz que grita en la selva y que jamás los alcanza,<br />
Y ser el rey de ultrajes</p>
<p>William Ospina (Padua, Colombia, 1954)</p>
<p> <br />
De <em>Sara Herrera Peralta gana el García Ramos</em>, marzo 29/08</p>
<p>[28. CHARLES DE GAULLE-ÉTOILE]<br />
Qué hemos guardado en los rostros durante el trayecto.<br />
Qué vejez se apresuró y qué tintes cubrieron las almas de bienvenidas.<br />
Hemos oído hablar de perdedores, hemos contraído los huesos y los músculos  para prepararnos. Y <img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 203px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/herrera.jpg?t=1224442377" alt="herrera.jpg picture by antoniosarabia" />después llegaron los silbidos y la velocidad.</p>
<p>El vagón conoce la fiebre de los vagabundos <br />
y los granos del adolescente.<br />
Quién nos sostendrá en las calles. Quién hablará de insignias, de la vida corriente,  de los pájaros inventados, de los animales impuros.<br />
Éstos son los símbolos y ésta la luz.<br />
Las lenguas extranjeras sobrevivirán a nuestra marcha. Se derrumbarán las sombras.  <br />
Y nosotros, que creímos que también en la humedad conviven la palabra y la saliva,  <br />
pensaremos en los árboles extinguidos y en los muertos.<br />
Hacemos números. Cargamos la maleta. Mencionan la palabra misericordia <br />
y yo, que no hablo de agonía, que sé que no es éste el último vértigo ni el último miedo, <br />
que no oculto mi rostro, veo la luz al final del túnel.<br />
Los raíles y los andenes se parecen a mi vida buscando una lámina inconfesable.  Los cielos nos protegerán.<br />
Hay quien dijo que queda la luz, siempre, allá donde vayamos.<br />
Yo creo en todo eso.<br />
 Y más, allá, aún.<br />
Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, España, 1980)</p>
<p> </p>
<p>De <em>Odiseas Elytis en el duodécimo aniversario de su muerte</em>, abril 6/2008</p>
<p>EL MONOGRAMA<br />
Es temprano todavía en este mundo, me oyes<br />
No han sido domesticados los monstruos, me oyes<br />
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes<br />
Puñal<br />
Que corre como carnero por los cielos<br />
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes<br />
Soy yo, me oyes<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 201px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/elytis_odysseus.jpg?t=1224442507" alt="elytis_odysseus.jpg picture by antoniosarabia" />Te amo, me oyes<br />
Te tengo y te llevo y te visto<br />
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes<br />
Dónde me dejas, a dónde vas y quién, me oyes<br />
Te toma de la mano por encima de los diluvios<br />
Enormes lianas y lava de volcanes<br />
Llegará el día, me oyes<br />
En que nos entierren y mil años después, me oyes<br />
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes<br />
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes<br />
Humana<br />
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes<br />
A las aguas uno a uno, me oyes,<br />
Mis amargos guijarros cuento, me oyes<br />
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes<br />
Donde a veces en las imágenes, me oyes<br />
De los santos<br />
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes<br />
Y las campanas abren en lo alto, me oyes<br />
Un hondo pasaje que permite mi paso<br />
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos<br />
No voy a ninguna parte, me oyes<br />
O ninguno o los dos juntos, me oyes<br />
Esta flor de la tormenta y, me oyes<br />
Del amor<br />
De una vez para siempre la cortamos, me oyes<br />
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes<br />
En otra tierra, en otra estrella, me oyes<br />
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes<br />
Que tocábamos, me oyes<br />
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos<br />
Después de tanto invierno y tantos vientos fríos, me oyes<br />
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes<br />
Levantamos toda una isla, me oyes<br />
Con grutas y cabos y acantilados florecidos<br />
Oye, oye<br />
Quién habla a las aguas y quién llora -¿oyes?<br />
Quién busca al otro, quién grita -¿oyes?<br />
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes<br />
Te amo, te amo, me oyes.</p>
<p>Odiseas Elytis (Heraclión, Grecia, 1911-1996)</p>
<p> </p>
<p>De <em>La Vocación Suspendida&#8230; y reanudada</em>, abril 29,08</p>
<p>BOGOTÁ DESPUÉS DE UNA VISITA A HELENA IRIARTE<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 259px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/CIMG6852.jpg?t=1224444463" alt="CIMG6852.jpg picture by antoniosarabia" />No hay relación entre las cosas<br />
y aquello que las encarna.<br />
La realidad acaso es un vacío<br />
y el reflejo en los espejos<br />
la evidencia de su precariedad.<br />
Los nombres van por el mundo<br />
retratando la angustia de no ser lo que nombran.<br />
La gente corre afanada hacia el vagón del metro<br />
o el autobús porque la vida depende de un concepto.<br />
Tampoco la puntualidad corresponde a su palabra,<br />
Pues no se puede llegar con retraso al destino.<br />
¿Es posible que convivan alma y cuerpo?<br />
¿no serán un binomio inseparable,<br />
una sola cosa que no sabemos nombrar aún?<br />
En estos temas, como en tantos otros,<br />
me atropella la retórica,<br />
y vuelvo a preguntarme si será posible<br />
nada más vivir.</p>
<p>Lauren Mendinueta, (Barranquilla, Colombia, 1977)</p>
<p> </p>
<p>De <em>Poemas de la España Musulmana</em>, julio 6/08.</p>
<p>La noche anida silenciosa en el pecho de la mañana,<br />
cuando caiga, equiparará<br />
al camellero de África y al porquerizo de Castilla<br />
con el que más brilló en el alto cielo.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 214px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Explorar.jpg?t=1224442858" alt="Explorar.jpg picture by antoniosarabia" />Añicos de tu corazón yacen en Córdoba y en Ronda;<br />
con Itimad se enterró el último.<br />
Para tus herederos no hay herencia,<br />
ni trino, ni arrayán, ni limpia sombra, ni agua alegre.</p>
<p>Los cuervos te parecen, desde abajo, las aves de la misericordia.<br />
La embriaguez de tu vida -caricia, espada y verso-<br />
se concluyen en esta resaca.<br />
Amar fue poseer:<br />
tu desafío no pueden mantenerlo<br />
manos cargadas de cadenas.<br />
Pregunta a Silves, donde empezó el gozo, si te recuerda.<br />
Aún las mismas palmeras se yerguen junto al mismo alcázar,<br />
la misma luna, el mismo río que reflejó la faz de Rumaiquiya.</p>
<p>Todo igual y sin ti, y tú igual sin todo.</p>
<p>Entre las albercas y los jardines, cuántos palacios para nada.<br />
&#8220;Responde Agmat&#8221;, repites, &#8220;¿Cabe en ti tal grandeza sin romperte?&#8221;<br />
Respóndeme tú a mí: ¿se rompe acaso<br />
de dolor tu memoria, triunfante siempre del ansiado olvido?</p>
<p>Una certeza te apacigua sólo:<br />
en el día de la resurrección tus ojos se abrirán otra vez en Sevilla.<br />
Pero para resucitar hay que morir: es lo que más deseas.</p>
<p>Boabdil (último rey de Granada 1460-1527)</p>

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		<title>Lo mejor de Los Convidados, parte primera</title>
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		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 14:18:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana contemporánea]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Este jueves 16 de octubre <em>Los Convidados</em> cumplen un año de su presencia en la red. Esto nos induce a una pequeña celebración. Además de la obligada botella de Burdeos (en este momento me encuentro de viaje en una gira por Francia, estoy escribiendo estas líneas sobre el traqueteo de un TGV) que me beberé esta noche a la salud de todos ustedes, se me ocurre que la mejor manera de festejarlo es hacer una entrada (o dos, o tres, según lo que encuentre más adelante) con los poemas que más he disfrutado transcribir durante estos primeros doce meses de vida. Vamos a ver&#8230; Los primeros versos del blog correspondieron, no podía ser de otro modo, a la pluma de Lauren Mendinueta. Aquí está el que he elegido de aquella entrada:</p>
<p> </p>
<p>De <em>Lauren Mendinueta</em>, octubre 25/07</p>
<p>LA FELICIDAD<br />
La felicidad, como tantas otras cosas,<br />
depende de los reflujos de la mente.<br />
Pero ese vaivén de la memoria lo gobierna el azar,<br />
y por fatalidad he vivido dando rodeos<br />
acercándome quizás, sin alcanzar lo memorable,<br />
una y otra vez cayendo en lo peor de lo vivido.<br />
¿Acaso la felicidad está en lo más próximo,<br />
en lo que no es memoria sino llana realidad?<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 121px; height: 120px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/LauMendinueta.jpg?t=1223905804" alt="LauMendinueta.jpg picture by antoniosarabia" />Si es así no hay esperanza<br />
pues para llegar a lo más cercano<br />
hay que transitar por el camino más largo,<br />
que dicho sea de paso, es el más difícil.<br />
La felicidad, como un legítimo tesoro,<br />
espera en el fondo<br />
de lo ríos más caudalosos de la memoria.<br />
Sólo en esos acuosos mantos existe con pureza.<br />
Aunque en tierras cotidianas contemos con réplicas exactas<br />
dispuestas en vitrinas a precios caprichosos.<br />
Si alguno codicia las auténticas joyas<br />
tiene que sumergirse en innumerables aguas,<br />
sortear atroces peligros, arriesgarse.<br />
Pero que entienda de antemano<br />
que los tesoros verdaderos no son hallazgos de la voluntad.<br />
Yo prefiero abandonarme al azar,<br />
tal vez un día aparezca ahogada en buenas aguas.</p>
<p>Lauren Mendinueta (Barranquilla, Colombia, 1977)</p>
<p><span id="more-159"></span></p>
<p> <br />
De <em>Una tarde con Ludwig Zeller</em>, noviembre 3 del 2007</p>
<p>Por el camino veo que mi padre se acerca<br />
con los brazos abiertos. Él está muerto, pienso, ¿cómo<br />
puede encontrarse aquí? Ríe de mis dudas chupando el humo<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 156px; height: 159px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/zeller1.jpg?t=1223941611" alt="zeller1.jpg picture by antoniosarabia" />de la pipa de ámbar. Salen figuras y el tabaco<br />
que arde suspende en lo alto luces como signos<br />
que al reflejarse pulen los espejos de aquel ojo interior.</p>
<p>Yo me río también. Éstos son los paisajes que he soñado,<br />
esa ciudad invisible en la que vago escuchando las voces,<br />
recorriendo las calles desoladas de ese cotidiano laberinto<br />
que rodea la arena.<br />
Mi padre tiene que partir.<br />
Me abraza. Saca un pájaro que habla desde el pecho.<br />
Golpea con el báculo y los caminos se abren:<br />
ahora escucho que sobre mi hombro izquierdo un ave misteriosa,<br />
transparente, ha empezado a cantar.</p>
<p>Ludwig Zeller (Rio Loa, Chile, 1927)</p>
<p> <br />
De <em>Álvaro Mutis</em>, noviembre 27/07</p>
<p>UN BEL MORIR<br />
De pie en una barca detenida en medio del río<br />
cuyas aguas pasan en lento remolino<br />
de lodos y raíces,<br />
el misionero bendice la familia del cacique.<br />
Los frutos, las joyas de cristal, los animales, la selva,<br />
reciben los breves signos de la bienaventuranza.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 155px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/16.jpg?t=1223906489" alt="16.jpg picture by antoniosarabia" />Cuando descienda la mano<br />
habré muerto en mi alcoba<br />
cuyas ventanas vibran al paso del tranvía<br />
y el lechero acudirá en vano por sus botellas vacías.<br />
Para entonces quedará bien poco de nuestra historia,<br />
algunos retratos en desorden,<br />
unas cartas guardadas no sé dónde,<br />
lo dicho aquel día al desnudarte en el campo.<br />
Todo irá desvaneciéndose en el olvido<br />
y el grito de un mono,<br />
el manar blancuzco de la savia<br />
por la herida corteza del caucho,<br />
el chapoteo de las aguas contra la quilla en viaje,<br />
serán asunto más memorable que nuestros largos abrazos.</p>
<p>Álvaro Mutis (Bogotá, Colombia, 1923)</p>
<p> <br />
De <em>Los poetas de Daniel Mordzinski</em>, diciembre 05/07</p>
<p>LOS VERDES TIGRES DEL MAR<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 155px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/41572_WILLIAM-OSPINA2.jpg?t=1223906974" alt="41572_WILLIAM-OSPINA2.jpg picture by antoniosarabia" />Nadie sino yo los ha visto. A nadie he contado que existen.<br />
Volverían a decir que estoy loco, que mi madre murió en un asilo<br />
que mi padre era un borracho sin remedio.</p>
<p>William Ospina (Padua, Colombia, 1954)</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> <br />
De <em>Traducciones del Portugués</em>, diciembre 15/07</p>
<p>VIVIR SIEMPRE TAMBIÉN CANSA<br />
El sol es siempre el mismo, y el cielo azul<br />
ora es azul, nítidamente azul,<br />
ora es ceniza, negro, casi verde&#8230;<br />
mas nunca de color inesperado.</p>
<p>El mundo no se modifica.<br />
Los árboles dan flores,<br />
hojas, frutos, pájaros,<br />
como máquinas verdes.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 226px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Jose_gomes_ferreira.jpg?t=1224083938" alt="Jose_gomes_ferreira.jpg picture by antoniosarabia" />Los paisajes tampoco se transforman.<br />
No cae nieve escarlata,<br />
ni planean las flores,<br />
la luna no tiene ojos<br />
y nadie va a pintarle ojos a la luna.</p>
<p>Todo es igual, mecánico, exacto.</p>
<p>Y por supuesto los hombres son los hombres.<br />
Eructan, beben, ríen y digieren<br />
sin imaginación.</p>
<p>Y hay barrios miserables, siempre iguales,<br />
discursos de Mussolini,<br />
guerras, orgullos desquiciados,<br />
autos de carreras&#8230;</p>
<p>!Y me obligan a vivir hasta la muerte!</p>
<p>¿Qué no sería más humano<br />
morir un pedacito<br />
de cuando en cuando<br />
y recomenzar más tarde<br />
hallando todo nuevo?</p>
<p>¡Ah! Si pudiese suicidarme por seis meses,<br />
morir encima de un diván<br />
con la cabeza puesta en una almohada,<br />
y la confianza y la serenidad que da saber<br />
que me velabas tú, mi amor del Norte.</p>
<p>Cuando alguien viniera a preguntar por mí,<br />
le dirías con esa tu sonrisa<br />
donde arde un corazón en melodía<br />
&#8220;matose esta mañana<br />
y no va a resucitar ahora<br />
por una bagatela.&#8221;</p>
<p>Y vendrías después, muy suavemente,<br />
a velar por mí, sutil y cuidadosa,<br />
andando de puntillas para no despertar<br />
a la muerte aún pequeñita en mi garganta.</p>
<p>José Gómes Ferreira (Porto, Portuugal, 1900-1985)</p>
<p> <br />
De <em>Poemas para despedir el año</em>, diciembre 29/07)</p>
<p>Se me extravió tu nombre en el recuerdo.<br />
He perdido tu nombre<br />
en ese sitio ambiguo en donde quedan<br />
aún tantas cosas tuyas.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 194px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Closeup5.jpg?t=1223906268" alt="Closeup5.jpg picture by antoniosarabia" />Ahí está tu sonrisa, por ejemplo,<br />
-¿era esa tu sonrisa?-, y tus ojos cansados<br />
de mis intemperancias,<br />
y la esquiva tibieza de tu carne,<br />
y tu silueta desnuda recortada<br />
contra la tenue cortina de donde provenía<br />
la incierta luz del alba.<br />
Tú fumabas junto a la ventana,<br />
recuerdo tus pechos desafiantes,<br />
sus altivos pezones expuestos a mis ansias,<br />
tu perfil pensativo que exploraba<br />
por entre los traslúcidos pliegues de la gasa<br />
el difuso contorno de los árboles<br />
en la indecisa madrugada.<br />
Recuerdo también que te volviste<br />
y el timbre de tu voz y tu mirada<br />
al decirme que ya no era posible<br />
continuar con lo nuestro, que deseabas<br />
ser libre como antes y seguir con tu vida<br />
lejos de nuestras incongruencias cotidianas.<br />
Ser libre, me dijiste pero, mira,<br />
te me quedaste presa en el recuerdo,<br />
aunque he olvidado tu nombre.</p>
<p>Antonio Sarabia (México D.F., México, 1944)</p>
<p> </p>
<p>De <em>Lenna Pappá, poeta o poetisa</em>, enero 5/08</p>
<p>DESDE SIEMPRE<br />
Caro se paga<br />
todo aquí abajo.<br />
Pesando, calculando<br />
el más pequeño aliento<br />
el movimiento más insignificante,<br />
pesando, calculando<br />
con la pasión amarga del avaro<br />
nos cobraron la existencia:</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 120px; height: 118px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/image002.jpg?t=1223940843" alt="image002.jpg picture by antoniosarabia" />Tanto el perfume malva de la violeta,<br />
los segundos fragantes de la menta,<br />
tanto por la blandura del céfiro<br />
y el zafiro del mar,<br />
tanto los pájaros, tanto los árboles,<br />
tanto la mano de la caricia,<br />
tanto el pie del baile,<br />
lo poco -como roce de ala- del amor,<br />
tanto el placer del rojo fruto entre los dientes<br />
tanto por el Lucero del alba de agosto.</p>
<p>Caro, caro se paga.<br />
Con la sangre tibia, con el cuerpo,<br />
con el alma impagable,<br />
con nuestra vida irrepetible, única,<br />
en deuda con la muerte anticipadamente pagada.</p>
<p>Lena Pappá (Atenas, Grecia, 1932)</p>
<p> <br />
De <em>El humor en el Siglo de Oro</em>, enero 11/08</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 218px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Lope.jpg?t=1223906819" alt="Lope.jpg picture by antoniosarabia" />Al expirar la pulga dijo &#8220;¡hay, triste <br />
por tan pequeño mal dolor tan fuerte!&#8221; <br />
&#8220;Oh, pulga, dije yo, dichosa fuiste <br />
detén el alma y a Leonor advierte <br />
que me deje picar donde estuviste <br />
y cambiaré mi vida por tu muerte&#8221;.</p>
<p>Lope de Vega (Madrid, España 1562-1635)</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> <br />
De <em>Una gravedad alegre</em>, enero 28/08.</p>
<p>IMITACIÓN DE HORACIO</p>
<p>a)</p>
<p>Si quieres un amor (más o menos) eterno, no descuides<br />
detalle ninguno.<br />
Afánate porque tenga la claridad y el peso de lo escrito.<br />
Algo que puedas reclamar.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 240px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/AntonioCisneros.jpg?t=1223906642" alt="AntonioCisneros.jpg picture by antoniosarabia" />Estipula los plazos. No te fíes de una sonrisa amable y sin<br />
motivo,<br />
ni de un deseo mayor que lo previsto en las horas del amor.<br />
No brindes la confianza, ni la tomes. Ama y sospecha del<br />
latido del día,<br />
del suspiro de la noche donde todo está escrito. Igual que<br />
en el papel.</p>
<p>b)<br />
Si optas en cambio, por un amor ligero (olor de hierba<br />
que cambia con la brisa)<br />
sumérgete en el caos de amar y ser amado.<br />
Y siente que cada media hora es (a su modo) una consistente<br />
eternidad.<br />
Antonio Cisneros (Lima, Perú, 1942)</p>

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		<title>Vuelta a la minificción</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Sep 2008 15:19:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
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		<description><![CDATA[Esta semana quiero tocar de nuevo el microrelato por varios motivos. Primero por que en el post anterior dejé fuera información importante sobre los autores de Minificciones, Delfín Beccar (Buenos Aires, 1980) y Alejandro Gelaz (Gijón, 1963). Ambos colaboran en el área de comunicación y proyectos de Internet vinculados a la gestión pública en Buenos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;">Esta semana quiero tocar de nuevo el microrelato por varios motivos. Primero por que en el post anterior dejé fuera información importante sobre los autores de <a onclick="window.open('http://minificciones.com.ar/','','');return false;" href="http://minificciones.com.ar/">Minificciones</a>, Delfín Beccar (Buenos Aires, 1980) y Alejandro Gelaz (Gijón, 1963). Ambos colaboran en el área de comunicación y proyectos de Internet vinculados a la gestión pública en Buenos Aires, donde Alejandro reside desde el 2001. Además del trabajo comparten una misma pasión por la literatura.<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Delfn.jpg?t=1222010204" alt="Delfn.jpg picture by antoniosarabia" /> Delfín ha publicado ya un libro de cuentos, <em>Esclavos de Sombra</em>, del que se agotó la edición. Alejandro se mueve también entre los artistas plásticos y, aparte de pintar digitalmente él mismo, está a punto de salir a la luz con una trilogía poética de la que esperamos tener más noticias y darles tal vez, con la cooperación del propio Alejandro, alguna primicia en <em>Los Convidados</em>. El segundo motivo es que últimamente han publicado nuevas minificciones, entre las que hay una mía y otra de Lauren Mendinueta que no puedo resistir la tentación de compartir con ustedes. Y, tercero, por que el blog de Delfín y Alejandro lleva como subtítulo Los Mecanismos de la Brevedad y creo firmemente que en esos mecanismos reside la clave de alguna literatura mayor.<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/agelaz2.jpg?t=1222010322" alt="agelaz2.jpg picture by antoniosarabia" /> Todos guardamos en la memoria lo que hacíamos en determinados momentos cruciales de nuestro devenir colectivo. Para mí estará siempre presente qué hacía y dónde me encontraba cuando asesinaron a los Kennedy, por ejemplo, tanto a John como a Bobby, cuando el hombre puso por primera vez pie en la luna, cuando cayó el muro de Berlín, cuando derribaron las Torres Gemelas o cuando me topé con las siguientes líneas: <em>Vine a Comala porque me dijeron que aquí vivía mi padre: un tal Pedro Páramo.</em> La contundencia de esa frase me dejó helado. Esa quincena de palabras constituyen por sí mismas un formidable microrelato. Yo las descubrí hojeando por casualidad una pequeña edición del Fondo de Cultura Económica sobre la mesa de novedades en una librería de la Alameda Central, en México D.F. hace más de cincuenta años. Leer la frase y pagar el libro fue uno. Salí como en trance y continué leyendo mientras caminaba por lo que entonces era la avenida San Juan de Letrán. Y Rulfo prosigue así, de microrelato en microrelato, la construcción de su obra maestra. Veamos cómo la continúa: <em>Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerlo todo. &#8220;No dejes de ir a visitarlo, -me recomendó-. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte&#8221; Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decíselo se lo seguí diciendo aun después que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas</em>. Y así sucesivamente, cada relato contenido a su vez en otro un poco mayor, como una suerte de cajas chinas, o muñecas rusas, que se van ensamblando del interior al exterior hasta que el último párrafo engloba a la novela entera del mismo modo que, a la inversa, la novela entera está contenida en aquellas inolvidables primeras palabras de Juan Preciado.</p>
<p style="text-align: left;"><span id="more-88"></span></p>
<p style="text-align: left;">Aquí están, cortesía de Delfín Beccar y Alejandro Gelaz, una selección de sus últimas <a onclick="window.open('http://minificciones.com.ar/','','');return false;" href="http://minificciones.com.ar/">Minificciones</a>.</p>
<p> </p>
<p> </p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/sarabia.jpg?t=1222004855" alt="sarabia.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>DE VUELTA AL 68</p>
<p>Esta mañana contemplé aterrado a mi sombra caer en sentido contrario a la de todas las cosas. El sol mediaba en el horizonte y mi sombra se extendía insumisa, subversiva, tenaz, al revés de las de la gente, los árboles y las casas. Corrí a meterme bajo un techo cualquiera para que nadie notara mi predicamento.<br />
Me he adelantado otra vez, pensé. Y me puse a la hora.</p>
<p>Antonio Sarabia</p>
<p> </p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/lauren.jpg?t=1222005750" alt="lauren.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>EL FANTASMA</p>
<p>Desde que murió mi madre escucho pisadas en el corredor y ruido en la cocina. ¿Se puede ser ateo y creer en lo sobrenatural?, me pregunto una y otra vez. Hace una semana, mientras dormía, me jalaron los pies. Sobresaltado miré hacia el techo. Una mujer que se podría confundir con mi madre me sonreía. Desde entonces duermo tranquilo: mi madre también era atea.</p>
<p>Lauren Mendinueta</p>
<p> </p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/cortazar2.jpg?t=1222005643" alt="cortazar2.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>AMOR 77</p>
<p>Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se bañan, se entalcan, se perfuman, se peinan, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son.</p>
<p>Julio Cortázar</p>
<p> </p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/quintero.jpg?t=1222005448" alt="quintero.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>VENGANZA</p>
<p>Empezó con un ligero y tal vez accidental roce en los senos de ella. Luego un abrazo y el mirarse sorprendidos. ¿Por qué ellos? ¿Qué oscuro designio los obligaba a reconocerse de pronto? Después largas noches y soleados días en inacabable y frenética fiebre. Cuando a ella se le notaron los primeros síntomas del embarazo, el padre enfurecido gritó: Venganza.<br />
Buscó la escopeta, llamó a su hijo, y se la entregó diciéndole: Lavarás con sangre la afrenta al honor de tu hermana. Él ensilló el caballo moro y se marchó del pueblo, escopeta al hombro. En sus ojos no brillaba la sed de venganza pero si la tristeza de nunca regresar.</p>
<p>Ednodio Quintero</p>
<p> </p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/legarza3.jpg?t=1222005874" alt="legarza3.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>FELICIDAD</p>
<p>De pronto se sintió plena y se le vino dentro el cosquilleo gratificante del deseo alcanzado.<br />
Toda su vida envidió a quienes se nombraban felices; anhelo querer ella, con fuerza, la vida que era; quiso sentir las instintivas ganas de vivirse en este lado.<br />
Felicidad debía ser, sin duda, esa repentina pasión por la vida que la invadió completa. Ese grito animal de apego a la existencia que encalló en su garganta justo en el instante en que su cuerpo estallaba dichoso sobre la acera.</p>
<p>Izaskun Legarza</p>
<p> </p>
<p><img id="fullImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/fayad.jpg?t=1222006070" alt="fayad.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p> </p>
<p> </p>
<p> </p>
<p>MALA SUERTE</p>
<p>Desde el paradero del bus Leoncio observa los esfuerzos de un hombre por permanecer asido a la viga de un edificio. Algunos automóviles se detienen, los transeúntes empiezan a agruparse y ya en calidad de testigos susurran palabras apresuradas sin atreverse a emitir un presagio. Angustiado, Leoncio piensa en que el bus puede venir sin asientos libres, y abstraído recorre con la mirada el trayecto del hombre hasta el suelo. Cuando el bus aparece Leoncio sube de prisa y busca sin éxito un puesto vacío. Mala suerte, piensa.</p>
<p>Luis Fayad</p>

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		<title>Poesía tradicional africana</title>
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		<pubDate>Mon, 18 Aug 2008 00:01:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía africana tradicional]]></category>
		<category><![CDATA[Lauren Mendinueta]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía africana]]></category>

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		<description><![CDATA[Lauren Mendinueta lleva unas semanas construyendo pacientemente en su blog, Inventario, un hermoso florilegio sobre la poesía africana contemporánea. Comenzó con una gran poetisa blanca, Amid Said, y siguió con esos grandes exponentes de la poesía de la &#8220;negritud&#8221; como han sido Leopoldo Sédar Senghor, David y Virago Diop y, hace unos días, con Jean [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Lauren Mendinueta lleva unas semanas construyendo pacientemente en su blog, <em><a href="http://www.laurenmendinueta.com">Inventario</a></em>, un hermoso florilegio sobre la poesía africana contemporánea. Comenzó con una gran poetisa blanca, Amid Said, y siguió con esos grandes exponentes de la poesía de la &#8220;negritud&#8221; como han sido Leopoldo Sédar Senghor, David y Virago Diop y, hace unos días, con Jean Joseph Rabearivelo. Sé que otros más vendrán. Como las ramas más altas de un robusto y frondoso árbol que hunde sus raíces en los cantos y poemas de la tradición popular. A esto último, aunque de algún modo está situado en el principio, quiero dedicar yo mi blog de esta semana. Con eso quiero felicitar a Lauren por su esfuerzo y unirme a su homenaje a una literatura que aún no alcanza la valoración que se merece entre los lectores de la lengua española.<br />
Comenzamos con un canto en lengua bereber antes de adentrarnos en el corazón del África profunda.</p>
<p>LLORA MI CORAZÓN (Kabilia)</p>
<p>Llora mi corazón,<br />
lo abruman males múltiples,<br />
tijeras lo cortan,<br />
calenturas, dolores, mal en el costado.<br />
Llora mi corazón, está perdido<br />
por la muchacha esbelta cual palmera,<br />
cuyos cabellos le caen sobre la espalda.<br />
Pero no tardará mi revancha:<br />
la sorprenderé<br />
y entonces, cara a cara, nos reconoceremos.</p>
<p><span id="more-58"></span></p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ANGOLA9-1.jpg?t=1219067122" alt="ANGOLA9-1.jpg picture by antoniosarabia" /><br />
ARCO IRIS (canto pigmeo)</p>
<p>¡Khwa! ¡Yé oh! ¡Khwa! ¡Arco iris! ¡Oh, arco iris,<br />
tú que brillas allá arriba, tan alto<br />
por encima del bosque!<br />
En medio de las nubes negras,<br />
dividiendo el cielo sombrío,<br />
has derribado a tus pies,<br />
vencedor en la lucha,<br />
al trueno que rugía,<br />
que rugía muy fuerte, irritado.<br />
¿Estás enfadado con nosotros?<br />
En medio de las negras nubes,<br />
dividiendo el cielo sombrío,<br />
como el cuchillo que corta el fruto demasiado maduro,<br />
Arco Iris, Arco Iris.<br />
Y el trueno matador de hombres<br />
ha emprendido la huída<br />
como el antílope ante la pantera,<br />
ha emprendido la huída,<br />
¡Arco Iris, Arco Iris!</p>
<p>Poderoso Arco del cazador de lo alto,<br />
del cazador que persigue al rebaño de nubes,<br />
como a un rebaño de elefantes asustados,<br />
Arco Iris, da las gracias al Todopoderoso.<br />
Dile que no esté enfadado.<br />
Dile que no esté irritado.<br />
Dile que no nos mate.<br />
Porque tenemos mucho miedo,<br />
Arco Iris, díselo.</p>
<p> <br />
Poema Kuba (Congo Central)</p>
<p>No hay aguja sin punta penetrante <br />
No hay navaja sin hoja afilada <br />
La muerte llega a nosotros de distintas maneras. <br />
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo <br />
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios <br />
Algún día futuro, en el calor del mediodía, <br />
seré llevado en hombros  por el pueblo de los muertos <br />
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque, <br />
le temo a sus espinas. <br />
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque, <br />
le temo al agua que gotea. <br />
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado <br />
Quiero escuchar los tambores tocando <br />
Quiero sentir los pies de los que bailan.</p>
<p> </p>
<p> <img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ANGOLA12-1.jpg?t=1219067316" alt="ANGOLA12-1.jpg picture by antoniosarabia" /><br />
MUCHACHA (canto Dogón)</p>
<p>¡Muchacha, menea bien!<br />
¡Muchacha, menea bien!<br />
¡Muchacha, menea bien,<br />
zarandea tus senos!</p>
<p>¡Salud, muchacha!<br />
Los tambores son tus tambores.<br />
¡Que Amma proteja tu cuerpo,<br />
tus piernas, tus ágiles piernas<br />
y tus ágiles brazos!<br />
¡Acércate a los tambores!<br />
Linda cabeza,<br />
todos los ojos te miran.<br />
Tienes buena leche.<br />
Todos los ojos te miran.<br />
Calzas hermosas sandalias.<br />
Llevas una calabaza en la mano,<br />
una linda calabaza.<br />
Todos los hombres te miran.<br />
Todas las mujeres te miran.<br />
Todos los niños te miran.<br />
Todos tus amantes te miran.<br />
Tu carne es hermosa,<br />
tus piernas son hermosas,<br />
tus brazos son hermosos.<br />
Toda tú eres hermosa.<br />
Has hecho hermosas cosas,<br />
muchacha,<br />
has hecho hermosas cosas.<br />
La voz de los tambores<br />
está en tus oídos.</p>
<p>Acercaos a la muchacha, jóvenes.<br />
Poned cauris en sus manos.<br />
¡Está bien!<br />
¡Es una hermosa muchacha!</p>
<p> </p>
<p>MONZÓN Y EL REY DE KORE (fragmento, Malí)</p>
<p>¿Cuántas mujeres enamoradas han desafiado <br />
las tinieblas de la noche y, marchando contra sus deberes, <br />
arrastrando su honor por el barro, <br />
han ido a buscar al hombre de su alma, <br />
el que ellas hubieran querido desposar?  <br />
No soy sino una más. <br />
Vengo sin vergüenza a golpear en la puerta de tu corazón. <br />
Ábrela para que yo entre, o hazme apuñalar <br />
Para al menos morir entre tus brazos.</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Africanas2.jpg?t=1219344727" alt="Africanas2.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>TINUMBETI (Dahomey)</p>
<p>Cuando hablamos y las palabras rechazan mis entrañas,<br />
¿hemos hecho lo que habíamos dicho?<br />
¿Tocarán el suelo mis nalgas así, sentado sobre la piel?<br />
El pájaro sagrado ha caído en el lazo de las pintadas.<br />
¿Por qué ríen todos?<br />
Como mi estancia conyugal está vacía, recorro el país.<br />
Pero los hombres son numerosos.<br />
Durante la última sequía me han insultado.<br />
Tinumbeti, centro de la belleza, no te tomaré.<br />
¡Oh gente del Perma! ¿No sabeis que vuestras palabras<br />
son demasiado grandes?<br />
Tinumbeti danza a menudo, y su sexo es semejante a los fosos de oro, a los fosos de oros de los blancos del Perma.<br />
Ella se agacha, y su frente es como la hembra del mono que cae<br />
del árbol netté y se desvanece.<br />
Y la nariz de Naori se asemeja a un mogote de tabaco,<br />
a un mogote de abaco de los Natimba.<br />
¡Oh hermosa mía, de flancos arqueados como los del mono negro,<br />
bella Tinumbeti, ramera, tu sexo es como un espeso bosque!<br />
El año pasado huiste a Kutayagui, y por la noche todos acudían<br />
al espeso bosque.<br />
Tus mejillas son como, cuando el año pasado, hacíamos sonar la<br />
trompa.<br />
Siempre me contestas, y  tu pubis es como una planicie de juncos,<br />
y tu vientre, encima, es como la loma donde están los boyeros.</p>
<p> </p>
<p>DOS CANTOS DE AMOR (Rongué y fanti)</p>
<p>1<br />
Yo sacaba agua del pozo.<br />
Él, de pronto, me miró<br />
y tanto me emocioné<br />
que la cuerda solté&#8230;</p>
<p>2<br />
¡Oh, iré a Santa Isaber!<br />
¡Oh, iré a ver a mi amiga!</p>
<p>Mi amiga vive en Santa Isaber,<br />
con su madre, que fue hermosa y es rica.<br />
Mi amiga es también hermosa. Cerca de ella,<br />
las otras mujeres semejan esclavas.</p>
<p>¡Oh, iré a Santa Isaber!<br />
¡Oh, iré a ver a mi amiga!<br />
Me han dicho que mi amiga amaba a dos hombres,<br />
y que ambos eran amigos míos.<br />
Me han dicho que ella amaba a dos amigos,<br />
que los amaba con amor.<br />
Habría pues cuatro manos<br />
para coger la flor con que quería adornarme.<br />
¡Oh, iré a Santa Isaber!<br />
¡Oh, iré a ver a mi amiga!</p>
<p>Si mi amiga se convirtiera en mi mujer, Kodio bella,<br />
la tierra sería mi cielo.<br />
Pero si ella se ha entregado a otros,<br />
la desgracia caerá sobre ellos y sobre mí.<br />
Daré muerte a los que han cogido mi flor,<br />
la flor de Santa Isaber.<br />
¡Oh, iré a Santa Isaber!<br />
¡Oh, iré a ver a mi amiga!</p>
<p>Porque sin duda me han contado mentiras.<br />
La lengua va más rápida que la lengua,<br />
la palabra va más rápida que el viento,<br />
el odio es como un caballo al galope.</p>
<p>Mi amiga me espera cerca de su madre.<br />
Mi amiga espera mi regreso.<br />
¡Oh, iré a Santa Isaber!<br />
¡Oh, iré a ver a mi amiga!</p>
<p> </p>
<p> </p>

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		<title>Daniel Mordzinski, fotógrafo entre escritores (1)</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Aug 2008 16:25:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Alfonso Mateo-Sagasta]]></category>
		<category><![CDATA[Anne Marie Métailié]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Mordzinski]]></category>
		<category><![CDATA[Hernán Rivera Letelier]]></category>
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		<category><![CDATA[Luis Sepúlveda]]></category>
		<category><![CDATA[Mario Delgado Aparaín]]></category>
		<category><![CDATA[Narrativa hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Rosa Montero]]></category>
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		<description><![CDATA[&#8220;Fotógrafo entre escritores&#8221; es el título de la exposición con la que la Casa de América celebra y rinde homenaje a los treinta años de trabajos del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960). Abierta al público del 17 de julio al 30 de septiembre en Paseo de Recoletos 2, Madrid 28001, España, la muestra [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Daniel3.jpg?t=1217779001" alt="Daniel3.jpg picture by antoniosarabia" />&#8220;Fotógrafo entre escritores&#8221; es el título de la exposición con la que la Casa de América celebra y rinde homenaje a los treinta años de trabajos del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski (Buenos Aires, 1960). Abierta al público del 17 de julio al 30 de septiembre en Paseo de Recoletos 2, Madrid 28001, España, la muestra reúne una amplia, singular y soberbia, colección de retratos de los más notables autores de la lengua española.<br />
Nosotros queremos unirnos al acto dedicando a Daniel un par de entradas que ilustraremos con algunas de las fotos que se están exponiendo en Madrid. Para introducir la primera he seleccionado varios fragmentos del hermoso texto con el que Rosa Montero participa en el catálogo de la exposición. La segunda lleva como prólogo el final de un capítulo de E<em>l Refugio del Fuego</em>, el libro de viajes que narra mis dos expediciones con Mordzinski a las laderas del Volcán de Colima, en Jalisco, México, en una de las cuales Daniel me contó una anécdota de infancia en la que tal vez esté el germen de su vocación de fotógrafo.<br />
Comencemos con <em>La huella transparente de las palabras</em>, las lúcidas consideraciones de Rosa Montero al contemplar las fotos:<br />
<span id="more-54"></span>&#8220;Pura vida quieta, atravesada por la mirada de Mordzinski, como una mariposa pinchada sobre un corcho&#8221; (&#8230;) &#8220;Mujeres y hombres, jóvenes y viejos. Algunos ya han muerto, pero sin duda queda un pellizco de su alma atrapado en la fotografía de Mordzinski&#8221;.<br />
<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Mendinueta_84072.jpg?t=1217779822" alt="Mendinueta_84072.jpg picture by antoniosarabia" />&#8220;Y es que Daniel busca con sus ojos, con su cámara, esa dimensión especial de las cosas que los creyentes llamaron alma. Me refiero al aliento invisible de la vida, al vértigo del tiempo que se escapa, a esa aguda conciencia del ser que a veces tenemos cuando de pronto, en un instante, somos capaces de sabernos vivos&#8221; (&#8230;) &#8220;O quizá ese aire al mismo tiempo transparente y denso que llena cada foto sea el rastro que dejan las palabras no dichas. Las palabras pensadas, soñadas. El mero deseo de las palabras&#8221; (&#8230;) &#8220;Yo no recuerdo que pensé cuando Mordzinski me fotografió. Paseamos una mañana ventosa por Gijón, y el saltaba a mi lado, pelirrojo y flaquito, sonriente y callado, tan atento como un gorrión callejero que espera a que dejes de mirarle para lanzarse como una flecha sobre la miga de pan abandonada. Es decir, espera a que te abismes en ti misma, a que sientas la vida y el tronar del mundo, a que te envuelvan blandamente las palabras no dichas como el humo envuelve al fumador. Y entonces dispara. Es un gran fotógrafo, este Mordzinski&#8221;.</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/jose-agustin-.jpg?t=1217778700" alt="jose-agustin-.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p style="text-align: left;">                                                                                                                      José Agustín y su esposa Margarita</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Foto10.jpg?t=1217780386" alt="Foto10.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Santiago Gamboa, Luis Sepúlveda, Anne Marie Métailié, Hernán Rivera Letelier, Antonio Sarabia y Mario Delgado Aparaín</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Mateo_Sagasta_3874.jpg?t=1217780624" alt="Mateo_Sagasta_3874.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Alfonso Mateo-Sagasta</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Mestre_9846.jpg?t=1217780034" alt="Mestre_9846.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p> </p>
<p>                                                                                                        Juan Carlos Mestre</p>

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		<title>Daniel Mordzinski, fotógrafo entre escritores (2)</title>
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		<pubDate>Sun, 03 Aug 2008 15:27:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Fotografía]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Antonio Sarabia]]></category>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal"><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Daniel2.jpg?t=1217777669" alt="Daniel2.jpg picture by antoniosarabia" />&#8220;Ahí, entre una copa y otra, me contó Mordzinski un episodio de su infancia, del cual nunca me había hablado antes, en el que tal vez esté implícito el germen de su vocación de fotógrafo. Ocurrió en su nativa Buenos Aires cuando tenía unos seis años de edad. Su padre le había llevado a un espectáculo para niños y, en la función, se sorteaba una camarita fotográfica. Una de esas instamatic de plástico, sin controles de luz, ni de velocidad, ni de distancia, de las que ahora regalan con la suscripción al periódico, en las que no hay mas que mirar por el objetivo y oprimir el obturador, pero que a él le pareció magnífica. Después de un breve preámbulo en el que el presentador quiso, sin mucho éxito, ganarse la voluntad del auditorio, dio comienzo a la rifa y el hombre extrajo sin tardanza el número premiado: el catorce, anunció de viva voz. Mordzinski niño brincó en el asiento. Recordaba a la perfección su número, todavía lo recuerda ahora: el catorce. Se lo requirió a su padre urgiéndolo con una emoción contenida, llena de infantiles expectativas, nosotros tenemos el catorce, papá, dámelo, le dijo, y el padre empezó a registrarse los bolsillos. Al cabo de un instante que al crío pareció eterno encontró un boleto único: el trece. Ese es uno, le reclamó su hijo, pero tenemos dos, el otro es el catorce, yo lo vi, dónde lo pusiste, búscalo. El padre volvió a hurgar inútilmente entre sus ropas, no sabía dónde estaba el otro boleto, sólo tenía ese. El niño se puso en pie mostrándolo desesperado, era el trece, cierto, pero era también la prueba irrefutable de que ellos también poseían el catorce aunque su papá no lo hallara, por eso nadie más reclamaba el regalo. El catorce era de ellos pero lo habían extraviado. El animador, un hijo de puta según lo recuerda mi amigo, ignoró la suprema lógica de aquel mocoso que para entonces estaba al borde de las lágrimas. Si nadie tenía el catorce habría que sacar otro número, dijo. No, no, suplicó Mordzinski niño, por favor, el catorce era suyo y por lo tanto el premio, la camarita de mierda que él veía entonces como un tesoro que se le iba de entre las manos, le pertenecía también.<span id="more-53"></span></p>
<p class="MsoNormal"><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Foto18.jpg?t=1217840810" alt="Foto18.jpg picture by antoniosarabia" />El presentador sacó un nuevo papelillo y la instamatic se la llevó algún otro pequeño cuyo padre conservaba bien guardados sus boletos en el bolsillo. Mordzinski lloró toda la tarde y ya ni la actuación del mago, ni la de los payasos que animaron el resto de la función fueron capaces de consolarlo. Todavía esa noche en Colima, al contarlo, en su rostro se reflejaba el disgusto y la frustración producidas por aquel lejano episodio. Miré la imprescindible Leica, siempre pendiente de su cuello, la diminuta Contax de titanio y lente Zeiss metida en un estuche prendido al cinturón, la voluminosa valija con la Canon y la infinita variedad de filtros y objetivos que siempre trae en ella. Me pregunté cuántas más tendría que comprar aún para sustituir aquella Kodak de juguete de la que se le había privado en los irrecuperables años de la infancia.</p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.antoniosarabia.net">Antonio Sarabia </a></p>
<p class="MsoNormal"><a href="http://www.antoniosarabia.net"></a>(Tomado de El Refugio del Fuego, Ediciones B, 2003)</p>
<p class="MsoNormal"><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Literastur_3186.jpg?t=1217776846" alt="Literastur_3186.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p class="MsoNormal">Lauren Mendinueta, Juana Rosa Pita, Carmen Yáñez, Jeanet Nuñez</p>
<p class="MsoNormal"><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Sepulveda_Yanez_2898.jpg?t=1217776719" alt="Sepulveda_Yanez_2898.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p class="MsoNormal">                                                                                                                        Luis Sepúlveda y su esposa Carmen Yáñez</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Suarez_karla.jpg?t=1217776940" alt="Suarez_karla.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Karla Suárez</p>
<p><img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Jaramillo_8612.jpg?t=1217777063" alt="Jaramillo_8612.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Darío Jaramillo</p>
<p><!--EndFragment--></p>

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		<title>Recuerdos del Salón del Libro</title>
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		<pubDate>Sun, 18 May 2008 23:33:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Alberto Masala]]></category>
		<category><![CDATA[autores españoles]]></category>
		<category><![CDATA[Carmen Yáñez]]></category>
		<category><![CDATA[Daniel Pupko]]></category>
		<category><![CDATA[Eduardo Halfon]]></category>
		<category><![CDATA[Eloy Santos]]></category>
		<category><![CDATA[Francisco Álvarez Velazco]]></category>
		<category><![CDATA[Lauren Mendinueta]]></category>
		<category><![CDATA[Lucas Chiappe]]></category>
		<category><![CDATA[Luis Sepúlveda]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía española]]></category>

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		<description><![CDATA[El pasado lunes 12 de mayo se clausuró el XI Salón del Libro Iberoamericano de Gijón con la entrega del premio de traductores Claude Couffon a mi buen amigo Pino Caccuci. Pino, además de un gran traductor, es un excelente escritor italiano a quien muy pronto tendremos de convidado en este blog. El Salón transcurrió [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El pasado lunes 12 de mayo se clausuró el XI Salón del Libro Iberoamericano de Gijón con la entrega del premio de traductores Claude Couffon a mi buen amigo Pino Caccuci. Pino, además de un gran traductor, es un excelente escritor italiano a quien muy pronto tendremos de convidado en este blog.<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SDC-diLc4iI/AAAAAAAAAW8/j6cNDVqFfH8/s1600-h/Cartel+Literastur.jpg" rel="lightbox[33]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201866984213242402" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SDC-diLc4iI/AAAAAAAAAW8/j6cNDVqFfH8/s200/Cartel+Literastur.jpg" border="0" alt="" /></a><br />
El Salón transcurrió durante toda la semana en ese ambiente de convivialidad y buen humor que saben propiciar sus organizadores Carmen Yáñez y Luis Sepúlveda. Fue un enorme placer el reencontrarse con los viejos amigos al tiempo que se creaban nuevos lazos de fraternidad con otros, como con el mexicano Daniel Pupko, el salamantino Eloy Santos, el argentino Lucas Chiappe, el italiano Alberto Masala y, last but not least, el guatemalteco Eduardo Halfon y su bella esposa Lucía con quienes nos habría gustado departir más tiempo, pero de los que nos separamos sabiendo que habrá nuevas oportunidades de vernos en un futuro próximo.</p>
<p><span id="more-33"></span><br />
Durante la semana se vendieron doce mil libros y la sorpresa la dio el poemario La Vocación Suspendida, de Lauren Mendinueta, al ser declarado en la última rueda de prensa como el libro más vendido del evento.<br />
Entre los momentos a recordar nos quedan también la gran lectura de poesía que se realizó en el Jardín Botánico, y de ésta, muy especialmente, la participación de Francisco Álvarez Velazco,<a href="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SDC-zyLc4jI/AAAAAAAAAXE/hXJ5fv_o5NY/s1600-h/Francisco_Velasco.jpg" rel="lightbox[33]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5201867366465331762" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp1.blogger.com/_OjkeqdANGa8/SDC-zyLc4jI/AAAAAAAAAXE/hXJ5fv_o5NY/s320/Francisco_Velasco.jpg" border="0" alt="" /></a> algunos de cuyos poemas reproducimos más abajo.<br />
En la poesía actual, la imagen y la idea priman sobre la música del verso. No es así en los trabajos de Álvarez Velazco cuyo fino oído acompaña y subraya siempre lo que escribe. Sus versos tienen un sutil influencia juanramoniana y se caracterizan por concluir siempre con un delicado pincelazo.<br />
Durante su presentación, Francisco Álvarez Velazco leyó, entre otros, algunos poemas de su libro Noche, ganador del Premio Antonio Machado 2005. Por desgracia no pudimos encontrar ningún ejemplar en librerías para reproducirlos aquí. Los que leerán a continuación son igualmente hermosos y pertenecen a su último poemario, Las Aguas Silenciosas, publicado por Ediciones Trea en 2007.</p>
<p>2</p>
<p>COMO pozo vacío, tu silencio.<br />
Donde arrojas la piedra<br />
suena a cascajo y polvo.</p>
<p>A veces el silencio<br />
es un fresno sin pájaros ni tarde.</p>
<p>5<br />
COMPAÑERA del alba,<br />
dame<br />
la luz, los ojos, dame la invisible <br />
trompeta que convoca la raíz<br />
poderosa, <br />
la brisa de los álamos,<br />
el vuelo de campanas, <br />
el zumbar de la abeja.</p>
<p>Desvela la palabra ignorada, <br />
que en los nidos despierta<br />
 el latir de la vida.</p>
<p>Porque ésta es la hora,<br />
 y ya los ríos parten <br />
y abril se abre glorioso<br />
 con dientes de león en las praderas, <br />
dame la mano y sube<br />
 al caballo que aguarda ante la puerta.</p>
<p>11</p>
<p>CUERPO en naufragio que las aguas<br />
de la noche abandonan<br />
a la orilla del sueño.</p>
<p>Ya debes levantarte,<br />
que habrá que darle cuerda<br />
al viejo corazón de la mañana.</p>
<p>12<br />
ATARDECER JUNTO A LA MAR</p>
<p>Luminosa la tarde y la mar,<br />
limpia<br />
la brisa de las seis.<br />
A sorbos lentos,<br />
el vino y las palabras.<br />
Contemplábamos<br />
cómo, al caer, el sol iba lamiendo<br />
el vuelo de gaviota y la cinta<br />
blanca de las espumas<br />
y en las rocas<br />
las verdes cabelleras de los musgos.</p>
<p>Sucedió de repente.<br />
A corazón<br />
abierto alguien sacó<br />
contra la tarde su dolor oculto<br />
y lo puso en la mesa<br />
-servilleta arrugada entre los vasos-.<br />
Dimos tiempo a su angustia, espacio<br />
para la soledad sin mengua de su rostro,<br />
cauces le abrimos para el tedio oscuro<br />
que en su sangre corría.</p>
<p>Apuramos los vasos<br />
y la tarde<br />
se hizo amarga en la turbia frontera de la noche.</p>
<p>15</p>
<p>RELOJ DE ARENA</p>
<p>Siglo a siglo,<br />
los ríos fabricaron su arenas,<br />
y palpitan ahora relumbrantes<br />
y acompañan mis pulsos.<br />
El tiempo fluye en ellas.<br />
Busca y busca, incesante,<br />
El pozo de la muerte.</p>
<p>Ya marzo está pasando y apresura<br />
Sus nubes altas.<br />
(¿A qué tierras sus sombras llevarán,<br />
amor, que las verás cruzar<br />
sobre el mar de los trigos<br />
en lentas oleadas?)</p>
<p>por ti clamé en el corazón azul de la mañana,<br />
te busqué por el día,<br />
y en un rincón oscuro de la tarde<br />
con su puerta entreabierta<br />
me encontré con la noche.</p>
<p>¡Solamente la noche!<br />
Y, al fondo,<br />
la plena luna nueva y su rostro de nada.</p>
<p>La vida, amor, nos llama<br />
para beber su vino.<br />
Amargo sabe cuando tus labio no se acercan<br />
ni la lenta lengua que la piel espera,<br />
porque, a solas, el vino<br />
es triste y es amargo<br />
como los verdes jugos de la antigua hiedra…</p>
<p>Hasta la blanca escarcha de este silencio<br />
Llégate, amor, y escucha<br />
Cómo en la noche crujen las arenas del tiempo.</p>
<p>20</p>
<p>FINAL DE FIESTA</p>
<p>Es ya de madrugada.</p>
<p>Junto al espejo quedan<br />
los dientes, la peluca<br />
y la máscara viva<br />
de mirar a los otros.</p>
<p>Un rostro sobre el lecho<br />
mirando hacia la muerte.</p>

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