El duque Job y su duquesa, el México de ayer según Manuel Gutierrez Nájera
Escrito por: Antonio Sarabia en Literatura hispanoamericana, PoesÃa hispanoamericana contemporánea
No moriré del todo amiga mÃa / de mi ondulante espÃritu disperso / algo en la urna diáfana del verso / piadosa guardará la poesÃa, escribió Manuel Gutiérrez Nájera (Ciudad de México 1859-1895) y tenÃa razón. Yo, cuando menos, nunca desde mi ya lejana adolescencia he podido escapar ni a la frescura y el encanto de la duquesita del duque Job, ni a las estrofas melodiosas y elegantes que componen sus cuatro quintetos y catorce sextetos decasÃlabos y mucho menos a las sorprendentes e ingeniosas rimas que las rematan.
Los versos nos llevan por el México de finales del XIX, en compañÃa de la seductora duquesita, por un simpático recorrido a partir de la esquina del jockey club, actual Sanborn’s de los azulejos, por toda la calle de Plateros, hoy avenida Madero, hasta los antiguos almacenes de ropa de La Sorpresa, que más tarde se convertirÃa en La Ciudad de Londres y que hoy ha desaparecido.
El duque Job fue uno de los numerosos seudónimos que Gutierrez Nájera usó a lo largo de su vida. El poema está dedicado a una joven de la que se habÃa enamorado, su duquesita, cuya vida transcurrÃa a lo largo de las calles de Plateros y San Francisco, circunstancia que da pie al autor para enumerar los sitios de moda y evocar las costumbres de la época.
Reproducirlo, me parece, es mejor manera de rendir homenaje a este gran poeta mexicano que este año festejará el siglo y medio de su nacimiento y que hace unos dÃas cumplió 124 años de muerto. Porque Manuel Gutiérrez Nájera falleció a causa de una operación quirúrgica cuando apenas cumplÃa treinta y seis años de edad y estaba en el apogeo de su talento creativo.

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