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	<title>Los Convidados &#187; Konstantinos Kavafis</title>
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	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
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		<title>El Sueño y la Vigilia de Luis González de Alba</title>
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		<pubDate>Sun, 26 Jul 2009 17:37:52 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Literatura hispanoamericana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía hispanoamericana]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace tiempo que no tengo noticias de Luis González de Alba (Charcas, México, 1944). Lo recordé ayer que revisaba mi librero y di con un breve poemario suyo, El Sueño y la Vigilia, que me envió el año pasado y que releí con gusto. No sé dónde estará pasando Luis este verano, ¿de vacaciones en [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace tiempo que no tengo noticias de Luis González de Alba (Charcas, México, 1944). Lo recordé ayer que revisaba mi librero y di con un breve poemario suyo, <em>El Sueño y la Vigilia</em>, que me envió el año pasado y que releí con gusto.<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 180px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/LuisGdeAlba1.jpg?t=1248628764" alt="LuisGdeAlba1.jpg picture by antoniosarabia" />No sé dónde estará pasando Luis este verano, ¿de vacaciones en su siempre añorada Grecia? ¿En su casa de Guadalajara, en México? Su última colaboración en Los Convidados se remonta a noviembre del 2007, cuando participó con unas traducciones suyas de Kavafis y Leivaditis. Hojeando su pequeño libro de poemas editado por Conaculta (no se rían, por favor, amigos portugueses, ese es el nombre con el que se conoce en México al Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), me dieron ganas de transcribir algunos y dedicar a Luis un nuevo post en este blog. Que vaya con un saludo lejano y un gran abrazo al culto amigo y escritor extraordinario. Hasta pronto.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.<span id="more-1065"></span></span><br />
ISLA DE COS</p>
<p>No es la araucaria para mí<br />
porque es señora de encimadas crinolinas<br />
y toquilla de encaje bruselense.</p>
<p>En mi jardín quiero un ciprés,<br />
alto y delgado amante de Apolo,<br />
muerto de pena por haber matado,<br />
sin intención,<br />
lo que más amaba.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
MI ÚLTIMA RETSINA</p>
<p>Son para siempre<br />
todos los adioses<br />
pues no baña el mismo río<br />
jamás el mismo cuerpo<br />
ni son los mismos ojos<br />
mirando hacia el Egeo<br />
aquellos deslumbrados<br />
bajo el calor de agosto<br />
que lo vieron venir<br />
hace dos años<br />
desde Monastiraki<br />
con ese paso lento,<br />
con ese balanceo<br />
de sus veinte años.</p>
<p>Son para siempre<br />
los adioses:<br />
queda el amor,<br />
el barco en el puerto,<br />
la vid que reverdece en parra<br />
sobre los nietos<br />
y en septiembre<br />
da sus largos racimos<br />
transparentes.</p>
<p>No hay para el reencuentro<br />
ningún lugar preciso,<br />
ninguna cita hecha<br />
como no sea ésta<br />
con nuestro viejo amor<br />
que ha puesto un plato más<br />
sobre la mesa<br />
bajo la luz de otoño,<br />
el nuevo otoño aéreo<br />
con el que se despide el año<br />
y que un día,<br />
cierto como que morirá el Egeo<br />
sin que nadie lo vea,<br />
un día tan cierto como la muerte,<br />
no volverá.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span style="color: #000000;"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 313px; height: 240px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Grecia5.jpg?t=1248629086" alt="Grecia5.jpg picture by antoniosarabia" /></span>.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>VISTA DE POROS</p>
<p>Grecia: mar amable<br />
que no conoces el océano,<br />
mar sin olas,<br />
aunque de ellas<br />
hablen tus canciones</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
LA ANTIGUA LEY</p>
<p>La gacela levanta su cuello y con ojos inyectados de sangre observa sus tripas devoradas por los leones.</p>
<p>Vuelve a recostarse y mira el turbio horizonte de acacias, la impasible planicie, sus hermanas pastando indiferentes pocos metros aparte.</p>
<p>Los leoncitos cachorros dejan sus maromas infantiles y corren al festín.</p>
<p>La gacela levanta una vez más su cuello y con ojos desorbitados observa sus tripas devoradas por los leones, revueltas en el suelo.</p>
<p>Vuelve a recostarse y mira el cada vez más turbio sol brillando en las acacias, la implacable planicie polvorienta.</p>
<p>Ah, sí, lo olvidaba: es que Tu amor es infinito, dicen.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span><br />
NUEVA ALTA TRAICIÓN</p>
<p>No amo la Literatura<br />
su L mayúscula<br />
me mueve a risa.<br />
No he leído a Joyce<br />
ni podido terminar Lezama alguno.</p>
<p>Pero, aunque no daría la vida,<br />
la arriesgaría por salvar de las olas<br />
un poema de Ritsos,<br />
dos o tres de Kavafis,<br />
los versos iniciales con que Piedra de Sol<br />
nos lanza al firmamento,<br />
el adiós de Cernuda<br />
y su esperanza de volver un día,<br />
unas vagas estrellas,<br />
Durrel,<br />
los ásperos criminales de Pessoa<br />
y tres o cuatro más<br />
que se me olvidan.</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><span style="color: #ffffff;"><span style="color: #000000;">A UN FAUNO ADOLESCENTE</span></span></p>
<p>Te había olvidado<br />
pequeño sátiro danzante,<br />
olvido imperdonable<br />
en camaradas de mismas correrías,<br />
en amigos nocturnos<br />
y cómplices de la arboleda,<br />
del matorral, el bosquecillo incitante.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 320px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Grecia6.jpg?t=1248645624" alt="Grecia6.jpg picture by antoniosarabia" />El verano montaba en los árboles<br />
con verde y azul de arce y cielo.<br />
El vapor del río mojaba las sábanas<br />
y noches.<br />
¡Qué calor hizo aquel verano!</p>
<p>En este invierno pálido<br />
el café de Cluny es ya una pizzería,<br />
y frente al Parlamento griego<br />
se esfumaron los cafés<br />
tragados por la tarde ruidosa<br />
y sin aquella pereza<br />
de los hombres mayores,<br />
komboloi en mano:<br />
ya nadie pierde tiempo en eso.</p>
<p>El invierno me trae de nuevo a ti<br />
con ramas secas, cielo gris<br />
y estanque helado,<br />
amigo de cola breve<br />
sobre las nalgas duras,<br />
amigo de la flauta<br />
que suena a cornamusa.</p>
<p>Tú conservas aquella nuestra edad<br />
intacta,<br />
sostenido en un pie<br />
sigue tu grácil salto,<br />
yo me derrumbo<br />
y cumplo mañana sesenta años.<br />
Terminarás también<br />
joven fauno danzante,<br />
pero tus años<br />
se cuentan en milenios.</p>

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		<title>Traducciones del griego de Luis González de Alba.</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Nov 2007 23:07:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía griega contemporánea]]></category>
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		<description><![CDATA[El texto de Odisseus Elytis originó un alud de correos entre los que destacan varios de mi compatriota, colega y muy querido amigo Luis González de Alba (Charcas, Mexico, 1944), quien al escribirme señala la correcta grafía y pronunciación del nombre del ganador del premio Nobel de la literatura de 1979: Odiseas Elítis, me insiste [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El texto de Odisseus Elytis originó un alud de correos entre los que destacan varios de mi compatriota, colega y muy querido amigo Luis González de Alba (Charcas, Mexico, 1944),<a href="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/Rz4kUxaQ1SI/AAAAAAAAACE/r9NMCcK7DMs/s1600-h/DSC00295.JPG" rel="lightbox[8]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5133580564528420130" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp3.blogger.com/_OjkeqdANGa8/Rz4kUxaQ1SI/AAAAAAAAACE/r9NMCcK7DMs/s200/DSC00295.JPG" border="0" alt="" /></a> quien al escribirme señala la correcta grafía y pronunciación del nombre del ganador del premio Nobel de la literatura de 1979: Odiseas Elítis, me insiste él.<br />
Luis González de Alba fue miembro destacado del Consejo Nacional de Huelga, que encabezó el movimiento estudiantil en México a fines de los sesentas, y por eso testigo ocular de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968. Fue aprehendido ahí mismo, en Tlatelolco, y encarcelado en el siniestro Palacio de Lecumberri donde escribiría lo que para mí es el mejor testimonio de aquellos hechos, la novela &#8220;Los días y los años&#8221;.<br />
Además del genero novelístico, Luis González de Alba cultiva el análisis político, el ensayo histórico y el de divulgación científica. Sus colaboraciones en los diarios mexicanos le hicieron acreedor al primer Premio Nacional de Periodismo en el año de 1997.<br />
El sabroso material que nos ha enviado incluye, aparte de su propia traducción, versiones estrictamente fonéticas de los poemas en griego para apreciar mejor su musicalidad. Todo ello será motivo de futuras publicaciones en esta página. Por lo pronto nos estrenamos con su traducción a un bello poema de Konstantinos Kavafis (Alejandría, 1863-1933) que el mismo Luis ha escogido, nos dice, “por breve, emotivo y náutico”.</p>
<p>SÚPLICA</p>
<p>El mar en sus profundidades tomó a un marino.<br />
Su madre, sin saber, va y planta</p>
<p>a la Virgen enfrente una alta vela<br />
para que vuelva pronto y tenga buenos tiempos;</p>
<p>y todo hacia el viento alza el oído.<br />
Pero mientras reza y suplica ella,</p>
<p>la imagen escucha, seria y triste,<br />
sabiendo que no volverá ya el hijo que espera.</p>
<p><span id="more-8"></span></p>
<p>Continuamos con Las Trompetas del Apocalipsis, poema en prosa de Tasos Leivadítis (1921-1988), quien, después de combatir en la Resistencia contra la ocupación alemana de Grecia durante la segunda Guerra Mundial, sufrió persecución, exilio y cárcel con los gobiernos de post-guerra hasta su muerte en Atenas en 1988.</p>
<p>LAS TROMPETAS DEL APOCALIPSIS</p>
<p>Algún día destruiré todos estos manuscritos que dejó sobre mi mesa el diablo y de los que me apropié sin vergüenza &#8211;y sólo aquel que pasó de noche muchas veces el mismo camino, sólo aquel supo que no existió jamás camino</p>
<p>y si continúo viviendo es porque no quiero olvidar o salgo con un hacha a la puerta hacia la gloria de mi siglo &#8211;con frecuencia llegaba una mujer a mi recámara, todo retenía algo como de inocencia, luego escribíamos en un papel nuestro nombre y lo tirábamos por la ventana (quizá era la hora en que pasaba la fama).</p>
<p>Ahora la mujer habrá envejecido como la madre* o el acorazado Potemkin, en las esquinas los borrachos con las botellas en la boca como las trompetas del Apocalipsis y la nieve que cae sin ruido desde la mañana como si alguien estuviera sacudiendo el borrador de la vieja escuela&#8230;</p>
<p>Y mi amigo Ignacio llegaba a las horas más variables, pobre pero notorio, con frecuencia a cambio de pequeña gratificación representaba al muerto en algún teatro ambulante &#8211;aquella noche en cuanto hubimos salido hacia un bar, “bebes como ángel” le digo, “¿cómo lo supiste?” se hizo el sorprendido, reí, “sé aún más, le digo, como por ejemplo: cuántos porteros tiene el Infierno y cuántas putas Novorozinski”, bebimos toda la noche, “¿escuchas esa excelente música?” le pregunté, “no es música, me dice. Yo destruyo mi vida.”</p>
<p>Pues bien, ¿quién era Ignacio? pero y quién no se equivoca o quién no se doblegó con los años. Y de verdad, ¿qué sabemos de nosotros mismos? Vivimos en el azar y el peligro, y cada día nos desgasta, así que poco abajo de nuestro nombre no estará nadie (y sólo el anonimato nos conserva lejos de mitos y pillajes) &#8211;no obstante hoy desperté con un destino más bello, y aquella mujer en el parque tan afligida que la seguían las Estaciones y más atrás llegaban como pequeñas alas los manuscritos de los poetas que murieron jóvenes, antes que llegara la gloria &#8211;también yo debí admitir mi culpa para salvar quizá algo más acerca de mí, por eso ya me veis aquí en la esquina de la calle, listo cada instante para atenderos—</p>
<p>un pequeño expedicionario de lo inaccesible en los siglos olvidados&#8230;</p>
<p>¿Recuerdas? Tu padre estaba muerto en el féretro &#8211;tú algo buscabas y entraste a otro cuarto, sola, te seguí, por la ventana abierta llegaba el aroma del jardín (oh, estaremos muertos y la primavera volverá otra vez y otra vez) &#8211;te me acerqué, me miraste a los ojos y entonces te besé, te besé por todos los años que pasarán, por todas las esperanzas que se perderán, te besé y te sostuve encima de mí &#8211;y como poco antes habías abrazado para despedirte al muerto, tus cabellos olían</p>
<p>eternidad&#8230;</p>
<p>Y luego una noche encontré a mi hermano el muerto, sentado en una esquina lloraba, “¿qué tienes?” le digo, “¿por qué no volvió don Mario a casa?” me dice, era un viejo maestro de violín con un chistoso gabán, “no le habíamos pagado, mi niño, le digo &#8211;nos arruinamos”, luego como si se enojara, agarró con sus dos manos el autobús y lo levantó en alto, “mira lo que puede un muerto” pensé con asombro, al fin, mientras volvía comenzó a llover, “por esto fue crucificado cristo” dije dentro de mí e hice mi cruz.</p>
<p>En cuanto a las enfermeras limpiaban con aplicación los dormitorios, no obstante yo estaba siempre triste, “maté la eternidad, doctor” decía, el médico reía, “no ocurren tales cosas” decía, “ocurren doctor” le digo y le narré las desdichas de mi tía, se llamaba Buena Voluntad, finalmente salmodiamos todos juntos el “a la buena voluntad de los hombres”** &#8211;desde entonces amo los días de invierno que son breves o me metamorfosean en héroe (para evitar los peligros verdaderos) así también detrás de nuestras más desenfrenadas acciones se esconde el odio a nosotros mismos, ¿qué nos hizo culpables? nadie lo sabrá,</p>
<p>ah, amigos míos, vivimos en un sueño que no se verificará sino únicamente dentro de otro sueño, no obstante de noche los astros tienen siempre algo turbador que decirnos, y el homicida levanta con frecuencia su mano</p>
<p>como una mujer su seno marchito.</p>
<p>Finalmente nadie veía aún la terrible advertencia, murciélagos se colgaban arriba del lavabo, los mohos se comían poco a poco las paredes y sólo Dorotea*** se daba con audacia a los de paso &#8211;el más deplorable no obstante era el tercero, “¿por qué me persiguen?” preguntó, “y no obstante yo velaba” dijo otra vez como si fuera eso una coartada, porque existen cosas que esperas por años y otras que ocurren al instante, determinando para siempre tu vida y como soy precavido, por las noches arreglo las palabras con los otros fantasmas &#8211;y de pronto el reloj se detuvo, yo me encontraba en el sótano, “¿por qué bajé aquí?” dije tranquilamente.</p>
<p>Pero no había nadie que respondiera&#8230;</p>
<p>*la madre, si bien con minúsculas y sin diversa tipografía, es de seguro La Madre, novela de Gorki que todo comunista leía (y, en efecto, ha envejecido). El Acorazado Potemkin (o Potiomkin), película muda de Einsenstein, fue otro hito del comunismo universitario.<br />
**Como el Kyrie Eleyson, parte de la misa ortodoxa.<br />
***Dorotea significa “regalo de Dios”&#8230; que se ofrece a los de paso.</p>
<p>Traducción del griego y notas: Luis González de Alba</p>

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