Posts Tagged “Auguste Dupin”

JulioCortzar3.jpg picture by antoniosarabia“Yo llegu√© a Par√≠s buscando a la Maga”, le o√≠ decir hace unos d√≠as a mi amigo Daniel Mordzinski en el Hay Festival de Cartagena de Indias, donde ambos estuvimos invitados. √Čl a√ļn vive en Par√≠s. En lugar de la Maga encontr√≥ a su hermosa e incomparable Viviana, pero sus palabras rozaron un arrinconado diapas√≥n en mi memoria. Par√≠s hab√≠a significado tantas cosas en mi adolescencia que yo tambi√©n llegu√© ah√≠ buscando huellas: de d’Artgnan a Lagardere, de Jean Valjean a Montecristo, de Auguste Dupin al inspector Maigret, de Esmeralda a la Maga. Del convento de las Carmelitas Descalzas, a cuyas espaldas se bat√≠an los mosqueteros y el atrio de Notre Dame, donde bailaba la gitanilla, hasta el quai de Conti y el Pont des Arts, donde Oliveira distingu√≠a a la Maga a veces andando de un lado a otro, a veces detenida en el pretil de hierro inclinada sobre el agua. S√≠, yo tambi√©n llegu√© a Par√≠s buscando a la Maga y me encontr√© con que ah√≠ fallecer√≠a Julio Cort√°zar (Bruselas, B√©lgica, 1914-1984) unos meses despu√©s de mi llegada.

Foto23.jpg picture by antoniosarabiaYo no lo conoc√≠. Mi primera novela no ser√≠a publicada sino hasta siete a√Īos m√°s tarde y yo, ilustre desconocido, no me atrev√≠ a llamarle por tel√©fono y confesarle cu√°nto le admiraba. Hice mal. Me lo han dicho ahora amigos, algunos muy queridos, que lo conocieron y trataron en la intimidad. Sin embargo, en los quince a√Īos que luego pasar√≠a en la capital de Francia lo visit√© a menudo en su √ļltima morada del cementerio Montparnasse, en la tumba que comparte junto a su querida Carol Dunlop. Cuando mi gran amigo el chileno Luis Sep√ļlveda estaba en la ciudad √≠bamos a hacerle compa√Ī√≠a. Le encend√≠amos un cigarrillo bien acomodado sobre el m√°rmol y, fumando tambi√©n nosotros, convers√°bamos los tres hasta que Julio conclu√≠a el suyo. Agrego, para obviar dudas sobre la salud mental de Lucho y m√≠a, que aunque le sab√≠amos presente en el coloquio jam√°s le o√≠mos responder. Participaba en la conversaci√≥n, dir√≠a Borges, intercalando silencios significativos mientras chupaba placenteramente su tabaco hasta consumirlo. A veces, intuyendo que no bastaba uno le prend√≠amos otro y ¬Ņpor qu√© no? hasta un tercer cigarrillo del insomnio -√©l fue siempre un enorme fumador- y continu√°bamos la charla. Al final apag√°bamos las colillas, nos desped√≠amos y ya solos, sinti√©ndonos medio desamparados, remat√°bamos la tarde en cualquier caf√© del bulevar.

CasaJC.jpg picture by antoniosarabiaEn otra ocasi√≥n, junto con mis dos queridos futuros compinches de Primeras Noticias de Noela Duarte, Jos√© Ovejero y Jos√© Manuel Fajardo, acompa√Īados -no pod√≠a ser menos- por el mismo Daniel Mordzinski, hice un viaje a Bruselas en busca del preciso lugar de nacimiento del gran Julio quien vio la luz ah√≠ durante la primera guerra mundial, con la ciudad reci√©n ocupada por las tropas alemanas. Los resultados de la excursi√≥n los narr√© ya en otro post de este mismo blog: encontramos el edificio y la placa conmemorativa. Gracias a la generosidad de un vecino, y a su repentina, absoluta, y francamente inconcebible confianza en cuatro desconocidos, dos de ellos extracomunitarios, que bien podr√≠an haberlo asaltado, entramos a un departamento que pudo ser el del propio Cort√°zar porque no se sabe con certeza en qu√© piso vivi√≥. Sin embargo, subimos y bajamos por el mismo elevador que de seguro us√≥ √©l de ni√Īo. A√Īado, como en la otra ocasi√≥n, algunas de las fotos que Daniel tom√≥ del viaje. Para los cuatro fue una experiencia formidable.

ElevadorCortzar.jpg picture by antoniosarabia

Ahora escribo estas l√≠neas en v√≠speras del vig√©simo quinto aniversario de su muerte, que se cumple este jueves catorce de febrero.¬†Ese d√≠a, esta semana, todos los medios de informaci√≥n verter√°n carretadas de merecidos elogios sobre quien es considerado ya uno de los pocos cl√°sicos de nuestro tiempo. Si he narrado algunas de mis correr√≠as con Sep√ļlveda, Fajardo, Ovejero y Mordzinski en torno a Cort√°zar, ha sido solo para ilustrar la afici√≥n, la adhesi√≥n, la devoci√≥n, la admiraci√≥n y muchos otros ciones m√°s que √©l supo despertar en las generaciones de escritores que le siguieron.¬†S√© de algunos que incluso sol√≠an dibujar con tiza una rayuela en la rue de l’Hirondelle y la saltaban cada aniversario.¬†S√≠, todos nos sentimos abrumados ante Cien A√Īos de Soledad, pero ninguna otra novela nos hizo so√Īar, sentir y reflexionar lo que¬†Rayuela. Nunca fuimos a Macondo. Todos, de un modo u otro, hemos estado en Par√≠s buscando a la Maga.

Cortázar fue, además, uno de los grandes maestros del cuento. Tanto La autopista del Sur como El Perseguidor son relatos cumbre de la literatura universal. Nos dejó varios ensayos sobre ese género en el que tanto excedió. Mi favorito es el que reproduzco más abajo. El mejor Cortázar en un texto casi de preceptiva literaria. Que lo disfruten.

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Este lunes 19 de enero celebramos los doscientos a√Īos del nacimiento de Edgar Allan Poe (Boston, Massachusetts, E.U.A 1809-1849). Su vida, extra√Īa y atormentada, es digna de los cuentos que le har√≠an famoso.

Poe4.jpg picture by antoniosarabiaCuando √©l llega¬†apenas¬†al¬†a√Īo de edad, su padre, William Henry Leonard Poe, abandona a su madre, la actriz Elizabeth Arnold Hopkins, lo que ocasiona la muerte de esta pocos meses despu√©s. El peque√Īo Edgar es recogido entonces por John Allan un rico negociante escoc√©s de Richmond, Virginia, y su esposa Frances Valentine quien no pod√≠a tener hijos. Durante unos pocos a√Īos, a partir de 1815, se instala con ellos en el Reino Unido. Asiste a cursos elementales en una escuela de Irvine, en Escocia, m√°s tarde en un internado de Chelsea y finalmente en Stoke Newington, al norte de Londres. De vuelta a Richmond en 1920, se enamora perdidamente, a los 14, de la madre de uno de sus compa√Īeros de escuela, Helen Stanard, que a la saz√≥n tiene 30 y que morir√° un a√Īo despu√©s. A los 16, Poe se compromete sentimentalmente con su vecina Sarah Elmira Royster y se inscribe para estudiar lenguas en la Universidad de Virginia, pero ser√° expulsado un a√Īo m√°s tarde a causa de su debilidad por la bebida y el juego. Logra sostenerse un tiempo con trabajos eventuales, de tendero a periodista, hasta que Sarah Elmira rompe su compromiso con √©l y se casa con Alexander Shelton. Poe se alista entonces en el ej√©rcito de los Estados Unidos bajo el nombre de Edgar A. Perry afirmando que tiene 22 a√Īos cuando en realidad cuenta apenas 18. Ese mismo a√Īo, 1827, inicia su carrera literaria con la publicaci√≥n de Tamerlane y otros poemas que firma con el simple seud√≥nimo de “un bostoniano”. Liberado del servicio dos a√Īos m√°s tarde con el grado de sargento mayor de artiller√≠a, Poe se anima a entrar en la academia militar de West Point pero no soporta ni un a√Īo en ella y se hace expulsar despu√©s de una corte marcial.

poe2.jpg picture by antoniosarabiaA la edad de 26 a√Īos Poe se casa con su prima Virginia Clemm que apenas tiene 13 y que morir√° doce a√Īos m√°s tarde a consecuencias de una tuberculosis. La enfermedad hace crisis mientras ella canta y toca el arpa para Poe y sus amigos. La velada se trunca cuando una nota aguda la enmudece de pronto provoc√°ndole una hemorragia de sangre que le mana por la boca. La muerte de su adorada “mujer-ni√Īa” lo hunde a√ļn m√°s en el alcoholismo. Mis enemigos atribuyen la locura a la bebida en vez de la bebida a la locura, dec√≠a.
En 1849 se reencuentra en Richmond con Sarah Elmira Royster, aquel gran amor de su juventud y se compromete de nuevo con ella. La boda se fija para el 17 de octubre. Se dice que Poe estaba entusiasmado y feliz pero no vuelve a saberse nada de él sino hasta el 3 de octubre en que aparece delirando en una calle de Baltimore, misteriosamente vestido con harapos que ni siquiera le pertenecen. Es llevado al Washington College Hospital donde fallece durante la madrugada del 7.

Las incomprensibles circunstancias de su muerte no hacen sino acrecentar la leyenda negra de este autor, uno de los grandes pioneros de la narrativa contemporánea. El relato corto no sería lo que es sin sus aportaciones. Los modernos géneros policiaco, gótico y de terror, se fundamentan en sus escritos. Toda la arquitectura de los relatos de Sherlock Holmes, por ejemplo, la mirada del comparsa que narra los casos en primera persona y el método deductivo que hizo famoso al inquilino de Baker street fueron copiados por sir Arthur Conan Doyle de los cuentos de Auguste Dupin, el detective de Poe.
Admirado sin ambig√ľedades por autores como Kafka, Dostoyevsky, Lovecraft, Maupassant, Bierce, Mann y Borges, Edgar Allan Poe goz√≥ de traductores de lujo: Charles Baudelaire al franc√©s y Julio Cort√°zar al castellano.
En 1845 Poe escribió El Cuervo lo que le valió un éxito instantáneo. De su método de trabajo y de cómo ideó las famosas estancias que lo componen nos habla él mismo más abajo.

La traducción a los fragmentos de El Cuervo es de Antonio Pérez Bonalde. Los grabados son de Gustavo Doré, especialmente realizados en 1853 para ilustrar el celebérrimo poema de Poe.

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