Lauren Mendinueta lleva unas semanas construyendo pacientemente en su blog, Inventario, un hermoso florilegio sobre la poesía africana contemporánea. Comenzó con una gran poetisa blanca, Amid Said, y siguió con esos grandes exponentes de la poesía de la “negritud” como han sido Leopoldo Sédar Senghor, David y Virago Diop y, hace unos días, con Jean Joseph Rabearivelo. Sé que otros más vendrán. Como las ramas más altas de un robusto y frondoso árbol que hunde sus raíces en los cantos y poemas de la tradición popular. A esto último, aunque de algún modo está situado en el principio, quiero dedicar yo mi blog de esta semana. Con eso quiero felicitar a Lauren por su esfuerzo y unirme a su homenaje a una literatura que aún no alcanza la valoración que se merece entre los lectores de la lengua española.
Comenzamos con un canto en lengua bereber antes de adentrarnos en el corazón del África profunda.
LLORA MI CORAZÓN (Kabilia)
Llora mi corazón,
lo abruman males múltiples,
tijeras lo cortan,
calenturas, dolores, mal en el costado.
Llora mi corazón, está perdido
por la muchacha esbelta cual palmera,
cuyos cabellos le caen sobre la espalda.
Pero no tardará mi revancha:
la sorprenderé
y entonces, cara a cara, nos reconoceremos.

ARCO IRIS (canto pigmeo)
¡Khwa! ¡Yé oh! ¡Khwa! ¡Arco iris! ¡Oh, arco iris,
tú que brillas allá arriba, tan alto
por encima del bosque!
En medio de las nubes negras,
dividiendo el cielo sombrío,
has derribado a tus pies,
vencedor en la lucha,
al trueno que rugía,
que rugía muy fuerte, irritado.
¿Estás enfadado con nosotros?
En medio de las negras nubes,
dividiendo el cielo sombrío,
como el cuchillo que corta el fruto demasiado maduro,
Arco Iris, Arco Iris.
Y el trueno matador de hombres
ha emprendido la huída
como el antílope ante la pantera,
ha emprendido la huída,
¡Arco Iris, Arco Iris!
Poderoso Arco del cazador de lo alto,
del cazador que persigue al rebaño de nubes,
como a un rebaño de elefantes asustados,
Arco Iris, da las gracias al Todopoderoso.
Dile que no esté enfadado.
Dile que no esté irritado.
Dile que no nos mate.
Porque tenemos mucho miedo,
Arco Iris, díselo.
Poema Kuba (Congo Central)
No hay aguja sin punta penetrante
No hay navaja sin hoja afilada
La muerte llega a nosotros de distintas maneras.
Con nuestros pies andamos por la tierra del chivo
Con nuestras manos tocamos el cielo de Dios
Algún día futuro, en el calor del mediodía,
seré llevado en hombros
por el pueblo de los muertos
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo a sus espinas.
Cuando muera, no me entierren bajo los árboles del bosque,
le temo al agua que gotea.
Entiérrenme bajo los grandes árboles umbrosos del mercado
Quiero escuchar los tambores tocando
Quiero sentir los pies de los que bailan.

MUCHACHA (canto Dogón)
¡Muchacha, menea bien!
¡Muchacha, menea bien!
¡Muchacha, menea bien,
zarandea tus senos!
¡Salud, muchacha!
Los tambores son tus tambores.
¡Que Amma proteja tu cuerpo,
tus piernas, tus ágiles piernas
y tus ágiles brazos!
¡Acércate a los tambores!
Linda cabeza,
todos los ojos te miran.
Tienes buena leche.
Todos los ojos te miran.
Calzas hermosas sandalias.
Llevas una calabaza en la mano,
una linda calabaza.
Todos los hombres te miran.
Todas las mujeres te miran.
Todos los niños te miran.
Todos tus amantes te miran.
Tu carne es hermosa,
tus piernas son hermosas,
tus brazos son hermosos.
Toda tú eres hermosa.
Has hecho hermosas cosas,
muchacha,
has hecho hermosas cosas.
La voz de los tambores
está en tus oídos.
Acercaos a la muchacha, jóvenes.
Poned cauris en sus manos.
¡Está bien!
¡Es una hermosa muchacha!
MONZÓN Y EL REY DE KORE (fragmento, Malí)
¿Cuántas mujeres enamoradas han desafiado
las tinieblas de la noche y, marchando contra sus deberes,
arrastrando su honor por el barro,
han ido a buscar al hombre de su alma,
el que ellas hubieran querido desposar?
No soy sino una más.
Vengo sin vergüenza a golpear en la puerta de tu corazón.
Ábrela para que yo entre, o hazme apuñalar
Para al menos morir entre tus brazos.

TINUMBETI (Dahomey)
Cuando hablamos y las palabras rechazan mis entrañas,
¿hemos hecho lo que habíamos dicho?
¿Tocarán el suelo mis nalgas así, sentado sobre la piel?
El pájaro sagrado ha caído en el lazo de las pintadas.
¿Por qué ríen todos?
Como mi estancia conyugal está vacía, recorro el país.
Pero los hombres son numerosos.
Durante la última sequía me han insultado.
Tinumbeti, centro de la belleza, no te tomaré.
¡Oh gente del Perma! ¿No sabeis que vuestras palabras
son demasiado grandes?
Tinumbeti danza a menudo, y su sexo es semejante a los fosos de oro, a los fosos de oros de los blancos del Perma.
Ella se agacha, y su frente es como la hembra del mono que cae
del árbol netté y se desvanece.
Y la nariz de Naori se asemeja a un mogote de tabaco,
a un mogote de abaco de los Natimba.
¡Oh hermosa mía, de flancos arqueados como los del mono negro,
bella Tinumbeti, ramera, tu sexo es como un espeso bosque!
El año pasado huiste a Kutayagui, y por la noche todos acudían
al espeso bosque.
Tus mejillas son como, cuando el año pasado, hacíamos sonar la
trompa.
Siempre me contestas, y tu pubis es como una planicie de juncos,
y tu vientre, encima, es como la loma donde están los boyeros.
DOS CANTOS DE AMOR (Rongué y fanti)
1
Yo sacaba agua del pozo.
Él, de pronto, me miró
y tanto me emocioné
que la cuerda solté…
2
¡Oh, iré a Santa Isaber!
¡Oh, iré a ver a mi amiga!
Mi amiga vive en Santa Isaber,
con su madre, que fue hermosa y es rica.
Mi amiga es también hermosa. Cerca de ella,
las otras mujeres semejan esclavas.
¡Oh, iré a Santa Isaber!
¡Oh, iré a ver a mi amiga!
Me han dicho que mi amiga amaba a dos hombres,
y que ambos eran amigos míos.
Me han dicho que ella amaba a dos amigos,
que los amaba con amor.
Habría pues cuatro manos
para coger la flor con que quería adornarme.
¡Oh, iré a Santa Isaber!
¡Oh, iré a ver a mi amiga!
Si mi amiga se convirtiera en mi mujer, Kodio bella,
la tierra sería mi cielo.
Pero si ella se ha entregado a otros,
la desgracia caerá sobre ellos y sobre mí.
Daré muerte a los que han cogido mi flor,
la flor de Santa Isaber.
¡Oh, iré a Santa Isaber!
¡Oh, iré a ver a mi amiga!
Porque sin duda me han contado mentiras.
La lengua va más rápida que la lengua,
la palabra va más rápida que el viento,
el odio es como un caballo al galope.
Mi amiga me espera cerca de su madre.
Mi amiga espera mi regreso.
¡Oh, iré a Santa Isaber!
¡Oh, iré a ver a mi amiga!
Tags: Lauren Mendinueta, Poesía africana



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Antonio, te felicito por esta entrada. Los poemas están muy bien seleccionados y las imagenes los acompañan con gracia. Cada semana espero con curiosidad tu nuevo convidado o convidada. Un abrazo
[...] Si quieren leer una magnífica selección de poesía tradicional africana no dejen de visitar Los Convidados, el blog de Antonio Sarabia (aquí) [...]
Yo tambien deseo felicitarte, no conozco mucha poesáia africana, pero esta maginifica selección, me ayudará a adentrarme en ella.
Un abrazo.
antonio, la selección de poemas fue buenísima, tienen fuerza, vida, calan hondo. Felicitaciones y gracias por acercarnos a la poesía africana.
antonio, olvidé algo: investigo sobre esclavas africanas en Perú colonial, la poesia que leí en tu página sencillamente fue subyugante.