Poemas para despedir el año (Joseph Brodsky)
Escrito por: Antonio Sarabia en Poetas rusos contemporáneos
Muchos de los poemas que Joseph Brodsky (San Petersburgo, 1940-1996) escribió durante los inviernos pasados en Venecia los últimos años de su vida están dedicados a la Navidad. Algunos de ellos fueron reproducidos aquà el año pasado y, esta Navidad, Lauren Mendinueta les consagró una más extensa y variada antologÃa en su blog Inventario.
Sin embargo, algunos de aquellos versos escritos por el poeta ruso antes y durante sus vacaciones decembrinas en la Perla del Adriático, no se refieren sólo a la Navidad sino al transcurrir de un año a otro y, en especial, a La Adoración de los Reyes, tema por el que profesaba una especial predilección desde que se topó en una revista polaca con una ilustración representando a los tres magos de oriente ante el humilde pesebre de Belén, y la recortó para pegarla sobre la estufa de cerámica en su dacha de Komarovo.
Los poemas con los que hoy deseamos celebrar la llegada del nuevo año, son anteriores al exilio de Brodski en 1972, a su arribo a los Estados Unidos y a sus clases de literatura en el Mount Holyoke college de Nueva York. Preceden también su primer viaje a Venecia, ciudad de la que el futuro premio Nobel de la literatura 1987 se enamoró y en la que escribirÃa la mayor parte de sus célebres poemas de Navidad. Tienen la intensidad y la pasión del Brodsky joven con el fervor y la reflexión que caracterizaron los de su madurez. Aquà están. Desde Los Convidados les deseo a los amigos y lectores, salud, éxitos y toda la felicidad posible en el difÃcil año que se avecina.
UNO DE ENERO DE 1965
Los Reyes Magos olvidarán tu dirección.
No habrá estrellas sobre tu cabeza.
Acaso sólo el ronco bramido del viento
escuches como en otros tiempos.
A tus hombros cansados les quitarás la sombra,
cuando apagues la vela, antes de acostarte,
pues el calendario nos promete
más dÃas que velas.
¿Qué es esto? ¿Tristeza? Tal vez sea tristeza.
Una canción que te sabes de memoria.
Que se repite. Pues que se repita.
Que se repita desde ahora.
Que suene también a la hora de la muerte,
como gratitud de labios y ojos,
hacia lo que, a veces, nos obliga
a perder la mirada en la lejanÃa.
Y mirando en silencio al techo,
porque el calcetÃn, claro, está vacÃo,
comprenderás que la avaricia sólo es garantÃa
de que eres demasiado viejo.
De que ya es tarde para creer en milagros.
Y lanzando tu mirada al cielo,
sentirás de repente que tú mismo
eres un regalo sincero.
Â
ANNO DOMININI
La providencia celebra la Navidad.
El palacio del Gobernador está engalanado con muérdago,
y las antorchas humean en el portal.
En los callejones, empujones y diversión.
Alegre, ocioso, sucio y alucinado,
el gentÃo se amontona detrás de la mansión.
El Gobernador está enfermo. Yace en su lecho,
cubierto con un chal, traÃdo del Alcázar,
donde prestó servicio y piensa en
su mujer y en su secretario,
que, abajo en el salón, reciben a los invitados.
En verdad, no está celoso. Para él
lo más importante ahora es encerrarse en la coraza
de sus males, sus sueños o del aplazamiento de
su traslado a la metrópoli. Ya sabe
que la libertad no es necesaria para que
el pueblo celebre su fiesta;
por la misma razón permite
que su mujer le engañe. ¿En qué pensarÃa
si no le perturbaran
la tristeza o sus achaques? ¿Y si la amara?
Sin querer, estremeciendo el hombro como si sintiera frÃo,
aparta los malos pensamientos.
…En el salón, languidece el fulgor de la alegrÃa,
aunque aún perdura. Muy borrachos,
los jefes tribales fijan sus ojos vidriosos
en una lejanÃa carente de enemigo.
Sus dientes, la expresión de su ira,
como una rueda mordida por los frenos,
se traban en una sonrisa, y el criado
sirve más comida. Entre sueños grita un mercader.
Suenan retazos de canciones.
La mujer del Gobernador y el secretario
se deslizan hacia el jardÃn. En la pared,
como un murciélago, el águila imperial
devora el hÃgado del Gobernador…
Y yo, un escritor que ha visto mundo,
que ha cruzado el ecuador sobre un asno,
miro por la ventana las colinas dormidas
y pienso en la semejanza de nuestras desgracias:
a él no le quiere ver el Emperador;
a mÃ, ni mi hijo ni Cyntia. Pero nosotros
pereceremos aquÃ. El orgullo
no convertirá nuestro amargo destino en una prueba de
que venimos de la imagen del Creador.
Todos seremos iguales en el ataúd.
¡Tengamos en vida rostros diferentes!
¿Para qué intentar escapar del palacio?
No somos jueces de la patria. La espada del juicio
se hundirá en nuestra propia deshonra:
los herederos y el poder están en manos ajenas…
¡Qué bien que las naves no naveguen!
¡Qué bien que el mar no se congele!
¡Qué bien que los pájaros entre las nubes
sean sutiles con cuerpos tan pesados!
nada hay que reprochar.
Pero tal vez nuestro peso esté en
proporción de su canto.
¡Que vuelen, entonces, a la patria!
¡Que griten, entonces, por nosotros!
Mi patria… extraños señores
visitan a Cynthia, se inclinan sobre la cuna
como nuevos Reyes Magos.
El niño duerme. La estrella parpadea
como carbón bajo la frÃa pila bautismal.
Y los visitantes, sin tocarle la cabeza,
truecan su nimbo por una aureola de mentiras,
y la Inmaculada Concepción por un cotilleo,
por pasar en silencio sobre la figura del padre…
El palacio se vacÃa. Se apagan las luces en las plantas.
Primero, una. Luego, otra. Por fin, la última.
Y solo dos ventanas en todo el palácio
tienen luz: la mÃa, donde de espaldas a la antorcha
miro como el disco de la luna se desliza
sobre el escueto bosque, y veo a Cynthia y la nieve;
y la del Gobernador, que, al otro lado de la pared
lucha en silencio con la enfermedad durante la noche
y alumbra el fuego para distinguir al enemigo.

Entradas (RSS)
Magnificos Antonio.
Gracias por traernos esta colección de poemas de Navidad de Joseph Brodsky.
¡¡Feliz año nuevo!!
Un fuerte abrazo.
Último post en el blog de…Triana…Violencia machista. 2008 año negro.- 73 vÃctimas.
Querido Antonio, ¡próspero año 2009! Un gran abrazo y besos, Sara.
QUIERO QUE ME ENVIEN UNA POESIA CON EL AÑO NUEVO FELIZ AÑO
Antonio,
Un lujo tu blog. Feliz año nuevo.
Abrazo,
Alejandro
Me encanta esta pagina. Lamento no tenga seccion seguidores habilitada. Saludos desde Guatemala, mi pais.
Invitoa a leer mi literatrua. Por ejemplo http://www.poesiadeaugustocesar.es.tl
Me encanta, no es nada facil encontrar una informacion tan clara y buena en internet… ya tienes una fan.
Magnifico poema, “Los reyes magos” es increible la esperanza y el espiritu mostrado en este poema, en tiempos como estos es bueno escuchar detenidamente estos poemas.
Saludos y gracias por compartir.
PD: DeberÃas habilitar twitter