Noela-Duarte.jpg picture by antoniosarabiaEl mi√©rcoles catorce de octubre estuve en Par√≠s invitado al festejo organizado por la editorial Moisson Rouge con motivo de la aparici√≥n en Francia de Primeras Noticias de Noela Duarte (Dernieres nouvelles de Noela Duarte, es el t√≠tulo en franc√©s), la novela que tuvimos la ocurrencia de escribir a seis manos Jos√© Ovejero, Jos√© Manuel Fajardo y este servidor. En la celebraci√≥n estuvieron, desde luego, tambi√©n presentes los otros dos autores. Jos√© Ovejero ten√≠a una doble raz√≥n para estar feliz: adem√°s de Noela en Francia, acaba de aparecer en Espa√Īa, con el sello de Alfaguara, su m√°s reciente novela, La Comedia Salvaje, una estramb√≥tica, alucinante y dram√°tica farsa ambientada en la guerra civil espa√Īola que pone de manifiesto, con un humor acre y absurdo, la tr√°gica realidad inherente a todas las guerras. No resist√≠ la tentaci√≥n de aprovechar el encuentro, y la vieja complicidad que nos une, para pedirle un cap√≠tulo del libro para Los Convidados. Este es el texto que me envi√≥, con personaje mexicano incluido. Muchas gracias, Jos√©, espero que los lectores lo disfruten tanto como yo.

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LA COMEDIA SALVAJE (fragmento)

S√≥lo entonces descubrieron que quiz√° el perro no hab√≠a escapado por algo que hubiera hecho Benjam√≠n. De no muy lejos, al parecer del zagu√°n, llegaba el sonido amortiguado de pasos, un rozar de ropas, comentarios hechos en voz muy baja, alg√ļn ruido met√°lico de hebillas o de armas.
Desde luego, estaban armados: fueron asomando uno a uno hasta sumar cinco, con las caras pintadas de tizne y verde, ramas y hojarasca entretejidas en las redecillas que cubr√≠an sus cascos y entremetidas en correajes, ojales y presillas, uniformes con incontables y abultados bolsillos, granadas bambole√°ndose en pechos, perneras y cinturas, fusiles apuntados hacia la pareja m√°s boquiabierta que asustada. Se quedaron en el quicio de lo que una vez fue una puerta de doble hoja. De aspecto feroz pero de gesto reverente. El √ļnico movimiento durante un rato fue el de las pesta√Īas. Cinco estatuas vegetales; las M√©nades convertidas por Liceo en √°rboles, pero en macho.
-¬ŅSon los Reyes Magos? -pregunt√≥ Julia a Benjam√≠n al o√≠do.
-Los Reyes Magos eran tres, uno de ellos negro.
-Dos pueden ser pajes, Y como vienen pintados no se distingue bien el color.
Los cinco se fueron adentrando a pasos breves, con tanta parsimonia que de verdad parecía que se iban a arrodillar y adorar a la pareja.
-¡Qué mina más hermosa! -exclamó uno.
-¬ŅPor qu√© dice que esto es una mina? -susurr√≥ Julia.
-Otro loco, como el perro.
-O es ruso, porque habla raro.
-¬ŅSon de verdad? ¬ŅPuedo tocar? -pregunt√≥ un segundo tiznado acerc√°ndose a palpar los cabellos de Julia.
retrato4.jpg picture by antoniosarabia-Aguas; pueden estar armados -dijo un tercero.
-¬ŅQu√© es eso de aguas? Habl√° espa√Īol. Adem√°s, qu√© van a estar armados. ¬ŅViste la cara de pelotudo de √©ste? ¬ŅY la cara de √°ngel de ella?
-Como me siga manoseando le pego una cuchillada -volvió a susurrar Julia.
-Somos amigos -respondió Benjamín.
-Si fuesen enemigos no estarían tan juntos -respondió el cuarto soldado.
-Perdonen a este boludo -dijo el primero-, es que es chileno.
-Bueno, ¬Ņpero qui√©nes son estos dos? -pregunt√≥ el √ļnico que llevaba bigote y que recordaba vagamente al daguerrotipo de un revolucionario.
-Yo soy Benjamín, ella Julia.
-Pues mucho gusto, mi cuate, pero si no me dices algo m√°s te saco el mole a plomazos.
-Estate tranquilo, que ellos lo están. Estos no son combatientes, son población civil. Vengan, siéntense todos -dijo el que parecía el comandante porque todos se dirigían a él y él a todos, aunque ninguno llevaba galones ni insignias de mando.
Vistos de cerca, los reci√©n llegados no parec√≠an tan bien pertrechados como en el momento de su aparici√≥n. Los cascos eran de minero, forrados con redecillas de mujer. Los uniformes, monos de mec√°nico te√Īidos de verde. Y las caras pintadas, con los colores corridos por el sudor, daban m√°s l√°stima que miedo. Se quitaron cascos y correajes y dejaron sus armas en el suelo.
-Ustedes no son espa√Īoles -dijo Benjam√≠n.
-Mejor, porque son los espa√Īoles los que est√°n requetejodiendo su pa√≠s -dijo el que hab√≠a tocado el pelo a Julia.
-Somos el Comité Antiimperialista Revolucionario Latinoamericano -dijo el del bigote.
-¬ŅUstedes solos?
-¬ŅY para qu√© m√°s? Yo soy argentino -dijo el que hab√≠a hablado en primer lugar-. Aunque ellos no.
-Yo soy mexicano.
-Yo chileno.
-Yo colombiano.
El quinto no hizo intención de abrir al boca. Se estaba quitando las botas sin prestar atención a la conversación. El argentino le dio una palmada en la espalda.
-¡Che, nos estamos presentando! Perdónenlo. Es mudo. Y paraguayo. Las desgracias nunca vienen solas -aclaró el argentino.
-¬ŅY puede un mudo ir a la guerra? -se asombr√≥ Julia.
-Si fuera sordo o ciego, no, pero a quién le molesta que sea mudo -explicó el chileno.
-Adem√°s -dijo el argentino-, ¬Ņa qui√©n le importa lo que diga un paraguayo? Ser paraguayo es como ser belga. Los belgas participaron en la Gran Guerra, ¬Ņy se enter√≥ alguien? Un paraguayo mudo es una tautolog√≠a, porque aunque no lo est√© nadie lo escucha.
-¬ŅY qu√© hacen en esta guerra? -pregunt√≥ Julia.
Todos interrumpieron un momento lo que estaban haciendo porque a sus espaldas había sonado un ruido.
-√Čse debe de ser el cubano. Se nos perdi√≥ hace un rato. Se pierde tres veces por d√≠a -explic√≥ el argentino.
Al cabo de unos momentos entr√≥ en la habitaci√≥n otro hombre, con uniforme similar al de sus compa√Īeros, negro sin necesidad de pinturas, que llegaba arrastrando un fusil por la correa.
-¬ŅD√≥nde ustedes se hab√≠an metido? Co√Īo, media hora los llevo buscando -Y se dej√≥ caer derrotado contra un trozo de colch√≥n. Entonces descubri√≥ a Julia y Benjam√≠n; consult√≥ a sus compa√Īeros con la mirada.
-Dos gachupines -dijo el mexicano.
-Dos gallegos -explicó el argentino.
-Yo soy vasco.
-Por eso es que sos gallego.
-Les preguntaba qué hacen en esta guerra.
El paraguayo echó unos trozos de madera al fuego y se puso a soplar para avivarlo. Los demás intercambiaron miradas como quienes comparten un secreto que no se deciden a revelar. Fue el mexicano quien tomó la palabra:
-Yo recién estuve en París. No chinguen, eso sí que es una capital. Y Londres, híjole, Londres es de poca madre.
portadacomedia3-5.jpg picture by antoniosarabiaLos seis hispanoamericanos se volvieron hacia Julia y Benjamín; parecían querer descubrir en ellos el efecto de esas palabras, pero ambos estaban esperando la continuación de la historia.
-Las culturas indígenas -dijo el colombiano- también estaban en decadencia cuando llegaron los conquistadores.
-Un pu√Īao de gallegos muertos de hambre -dijo el cubano.
-Les voy a decir la verdad, yo me embarqué en Buenos Aires porque quería ayudar a los republicanos; en el barco me encontré con todos éstos, y bueno, las noches a bordo son largas, uno bebe, habla pavadas.
-Bueno, el que hablaba era él, ya saben cómo son los argentinos -dijo el chileno.
-No se√°s boludo, ah√≠ habl√°bamos todos menos el paraguayo. Discutimos si lo que realmente necesita este pa√≠s es que triunfe la Rep√ļblica. Claro, ya s√© lo que me van a decir, mejor la Rep√ļblica que los fascistas, eso es verdad, pero ya digo, no ten√≠amos nada que hacer, y nos pusimos a discutir si no hab√≠a otras posibilidades, nada mejor para resolver el conflicto, que no es nuevo, che, que lo llevan arrastrando m√°s de un siglo.
-Y llegamos a la conclusi√≥n -dijo el mexicano que llevaba rato queriendo meter baza- de que a Espa√Īa se la est√° llevando la chingada. Miren Par√≠s, miren Londres, y comparen con Madrid o Barcelona. Ac√° hay que hacer algo, pero algo radical, no es nada m√°s que ganen unos u otros. Hay que ir m√°s lejos.
-Otros que quieren salvar a Espa√Īa. ¬ŅPor qu√© todo el mundo quiere salvar a Espa√Īa?
-No, se√Īorita -dijo el colombiano-, no hemos venido a salvarla, sino a conquistarla.
-Eso es lo que les estaba platicando -dijo el mexicano-. Que vinimos a conquistar Espa√Īa.
-Vosotros seis solos -dijo Benjamín.
-¬ŅY cu√°ntos eran los conquistadores cuando cruzaron el Atl√°ntico? Comparada con Am√©rica, Espa√Īa es una cancha de f√ļtbol- dijo el colombiano.
-Yo seré el presidente provisorio. Hasta que redactemos una constitución -dijo el argentino.
-Nos aprovecharemos de las luchas internas; ésa fue la estrategia de Cortés con los aztecas y le fue bien.
-Modernizaremos el pa√≠s, igual que hicieron los espa√Īoles all√°. Porque est√° que se cae de viejo, basta verles las caras. Miren a sus pol√≠ticos, que parecen conservados en naftalina.
-Ahora ya est√° todo dicho. Hemos quemado las naves.
-Los seis de la fama, somos.
-√ďrale, y vamos a crear un nuevo imperio. ¬ŅC√≥mo la ven?
Se hab√≠an puesto a hablar tan deprisa, sin esperar siquiera que el anterior hubiera terminado la frase, que parec√≠a que hab√≠an ensayado aquel discurso coral para aturdirlos, y tanto lo consiguieron que Julia y Benjam√≠n casi ni sab√≠an qui√©n dec√≠a qu√©, esforz√°ndose en digerir cada nuevo mensaje, en asimilar esa decadencia y ese retraso del que hablaban los libertadores, incapaces de insistir en sus objeciones o dudas. S√≥lo despu√©s de esa √ļltima pregunta se quedaron los reci√©n llegados un momento en silencio, esperando la respuesta, sus miradas oscilando de Benjam√≠n a Julia.
-Pero no es lo mismo. Espa√Īa es un pa√≠s civilizado -dijo Benjam√≠n-. Un pa√≠s civilizado no se conquista as√≠ como as√≠.
Todos sacudieron la cabeza simultáneamente. Parecían haber dado por descontado que escucharían una respuesta equivocada.
-Tierra de indios.
-Las catedrales son sus pirámides; allí hacen sacrificios y hablan con los dioses, pero se los está comiendo la jungla.
-¬ŅYa fueron por los pueblos de ac√°? J√≠baros y lacandones. Les falta no m√°s el taparrabos.
-Civilizados, dice. Y duermen con las ovejas y los chanchos.
-Y se los comen los piojos.
-Se creen que no hay selva porque no ven los árboles, pero es lo mismo. Este país es una selva en barbecho.
-Idólatras que sacan al santo en procesión para que llueva.
-Y se sangran a fuetazos porque creen que eso es lo que le gusta a su dios.
-Civilizados, pero est√°n a los tiros desde hace m√°s de cien a√Īos.
-Puros pendejos, no se matan m√°s porque son bien g√ľeyes; si supiesen hacerlo mejor ya no quedar√≠a ni uno vivo.
-Este país lo que necesita es sangre nueva. Gente que mire hacia delante y no hacia atrás, que deje de pensar en el Cid y en los Reyes Católicos y en la puta madre que parió a Don Pelayo.
-Y ésos somos nosotros. Vinimos a sacarlos del atraso.
-Dentro de poco en los pueblos nos recibir√°n con reverencias.
-Nos traer√°n los frutos de la tierra para agasajarnos.
-Nos ofrecer√°n a sus hijas para que las desfloremos.
-Bien hermosas son las minas de ac√°, eso hay que reconocerlo.
-Nos saludarán como a libertadores, porque eso es lo que somos, libertadores, igualito que Bolívar. Vamos a conseguir la independencia de este país.
Por fin pudo intervenir Benjamín en el magnífico coro de las empresas futuras.
-¬°Pero Espa√Īa ya es independiente!
Los latinoamericanos sonrieron condescendientes. El argentino puso en el hombro de Benjamín una mano paternal. Su voz sonó cargada de comprensión, apaciguadora, lenitiva.
-¬ŅC√≥mo va a ser independiente si lleva siglos ocupada por los espa√Īoles? Est√° igual que est√°bamos nosotros hace poco m√°s de un siglo.
-No entiendo…
-Claro, pibe, a nosotros tambi√©n nos llev√≥ mucho tiempo darnos cuenta de que llev√°bamos el yugo al cuello. Porque cuando nac√©s en un pa√≠s oprimido te parece que la vida es as√≠ y tiene que ser as√≠, pero un d√≠a te levant√°s y te pregunt√°s ¬Ņpero por qu√© tengo que aguantar yo esta mierda? ¬ŅPor qu√© no echo al mar a estos chupasangres?
-Y si conseguimos expulsarlos de toda Am√©rica tambi√©n podremos echarlos de Espa√Īa.
-Imaginate, qu√© gran pa√≠s ser√≠a √©ste si lo liberamos de los espa√Īoles. Mir√° Argentina c√≥mo se puso a crecer en cuanto se fueron. Aquello era pasto y pura indiada y fijate ahora, un pa√≠s moderno, que progresa, que cambia. ¬ŅMe explico?
-Nnnn, nnnn, nnnn.
-A ver, que el paraguayo quiere decir algo.
-Bueno, ya lo dir√° ma√Īana, que se nos est√° haciendo tarde y tenemos por delante un trayecto muy largo. Acu√©rdense de que este fin de semana nos toca conquistar Cuenca -dijo el argentino-. A ver, el turno de guardias: paraguayo, vos las dos primeras horas; las dos siguientes el cubano; luego voy yo; las √ļltimas para vos, chileno. El mexicano y el colombiano hoy se salvan.
Aunque todos hab√≠an ido poniendo mala cara seg√ļn les anunciaba su turno, nadie rechist√≥. Mientras los dem√°s se acomodaban para dormir, el argentino sac√≥ un mapa y se puso a examinarlo a la luz ya mortecina de la lumbre. La pintura segu√≠a derriti√©ndose sobre su cara y dibujaba tambi√©n all√≠ un mapa, √©ste de un territorio imaginario, del imperio informe de sus sue√Īos.
A Benjamín se le cerraron enseguida los ojos; cuando los volvió a abrir escuchó un sonido que enseguida le transportó de regreso a las noches en el dormitorio colectivo del internado. Comprobó con alivio que Julia estaba dormida. Pero él no pudo volver a dormirse hasta que el colombiano emitió un gemido y dejó de agitarse la manta bajo la que yacía.

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8 Respuestas a “Noela Duarte, Ovejero y La Comedia Salvaje”
  1. Gracias por alojarme en tu blog, Antonio. Nos vemos, a más tardar, para la próxima presentación de Noela. Un abrazo
    José

  2. Que bueno saber de usted y que andaba en Par√≠s. Mucho m√°s me alegra saber que tiene un libro libro. Espero que en alg√ļn momento llegue a Chile, pues he buscado libros suyos y no he podido encontrar.
    Le escribí un correo relacionado con Revista Herencia, para poder enviarle un ejemplar pues ya ha sido publicada.

    Le deseo mucho éxito.

  3. Hola, soy un jovenc√≠simo escritor universitario que est√° creando en su blog un “Diario de un universitario”. En el que va e ir√° contando todo c√≥mo se vive la vida universitaria desde el punto de vista del estudiante. El blog es: http://diariodeununiversitario.wordpress.com/ y si tienes alg√ļn ratillo, le agradecer√≠a que se pasara para que lo vieses, a ver qu√© te parece. Muchas gracias.

  4. Felipe (1 comments) dice:

    Me encanto gracias por el dato… y me encanta en la manera en la que escribes tambi√©n por cierto.

  5. Ana (1 comments) dice:

    Me parece increible la manera en la que escribes, aunque para serte sincera me gustaria que lo hicieras m√°s seguido ya que hace mucho que tienes olvidada la p√°gina y creo que seriamos muchos m√°s los que la aprovechariamos para bien.
    Saludos

  6. Hola, Antonio. Gusto de leerte y saludarte. Aprovecho el comentario para preguntarte cuándo estará disponible en México Troya al atardecer, tu más reciente novela en solitario. Admiro mucho tu trabajo y me gustaría que se distribuyera mejor en nuestro país. Un abrazo y hasta pronto.

  7. haber si consigo el libro al que haces referencia en foto: “el cielo llora por mi” en la biblioteca de mi localidad no lo encuentro.

  8. Me encanta tu blog, es dif√≠cil encontrar contenido de tanta calidad por la red. “El cielo llora por m√≠” lo le√≠ hace un tiempo y me pareci√≥ magnifico. Enhorabuena por tu trabajo, soy fan.

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