J.K. Rowling (Yate, Glocestershire, Inglaterra, 1965), la célebre creadora de Harry Potter es sin discusión alguna la escritora que más libros ha vendido en este planeta. Este logro es bastante meritorio porque, a diferencia de la gran mayoría de los autores que encabezan las listas de best sellers, ella lo ha logrado con un quehacer eminentemente literario.
Rowling8.jpg picture by antoniosarabiaHace unos meses, en junio del 2008, ofreció una conferencia en Harvard con motivo de la graduación de los alumnos de esa universidad. Dados los tiempos que vivimos sus palabras de ese día tienen una resonancia especial hoy, y por eso las reproducimos este fin de semana en Los Convidados.
Mi traducción no es ni literal ni exhaustiva. El discurso original en inglés me fue enviado por mi hermano Óscar desde Guadalajara, México, unos días después de pronunciado. Es bastante más largo de lo que aquí escribo y está, desde luego, formulado en primera persona. El cambio a la tercera persona y el estilo libre indirecto me dan una mayor libertad para navegar y “comprimir” algo el texto con el objeto de hacer los conceptos más fluidos y asequibles a los lectores de nuestra lengua en un espacio más reducido. Sin embargo las palabras, aunque algunas estén tratadas por mí con cierta inmunidad son todas suyas, como suyas son también las ideas detrás de ellas y la inteligencia, el humor, la pasión y la exquisita sensibilidad que las hacen posibles.
La escritora británica comienza su homilía con un par de simpáticas notas de humor para atraerse al auditorio. Agradece la invitación porque, dice, no sólo significa un honor extraordinario sino que las semanas de angustia y preocupación que pasó pensando en lo que iba a decir la hicieron bajar de peso. La conciencia de tamaña responsabilidad le hizo buscar alguna inspiración en el discurso pronunciado durante su propia graduación por la baronesa Mary Warnock, una distinguida filósofa inglesa. Reflexionar sobre aquel discurso, continúa, la ayudó enormemente porque se dio cuenta de que no se acordaba de nada. Ese descubrimiento, inesperado y liberador, le permite explayarse sin miedo de que cualquiera de ellos decida abandonar una prometedora carrera en los negocios, el derecho o la política, por las juguetonas delicias de convertirse en un mago gay.
jk-rowling-harvard-commencement-04.jpg picture by antoniosarabiaEn verdad se rompió la cabeza preguntándose lo que iría a decirles, lo que le habría gustado a ella escuchar aquel día en que se graduó, y cuáles son las lecciones verdaderamente relevantes que ha aprendido en los veintiún años transcurridos desde entonces.
Al final se le ocurrieron dos respuestas posibles: precisamente ese día en que los presentes celebran su éxito académico, ella se propone hablarles sobre los beneficios suplementarios del fracaso y también, puesto que se encuentran en el umbral de lo que algunos llamarían la “vida real”, ella desea encarecerles la importancia crucial de la imaginación.
Mirándose en retrospectiva veintiún años atrás, la mitad de su vida, percibe cómo en aquella ocasión pendían en delicado balance lo que ella deseaba y lo que sus seres más queridos esperaban de ella. Lo único que a ella le habría gustado era ponerse a escribir novelas, mientras que sus padres, que provenían de un entorno humilde y que nunca tuvieron la oportunidad de asistir a la universidad, consideraban su hiperactiva imaginación como un mero entretenimiento para su distracción personal pero pensaban que con eso jamás pagaría una hipoteca o se aseguraría una pensión. Ellos deseaban que obtuviera un titulo universitario. Ella prefería Literatura Inglesa así que entre todos llegaron a un compromiso que, a fin de cuentas, no satisfizo a nadie y ella se dispuso a estudiar Lenguas Modernas. Apenas el auto de sus padres desapareció a la vuelta de la esquina, ella dejó el curso de Alemán y se inscribió en Cultura Clásica. Nunca se lo dijo a sus padres y es posible que estos no se enteraran sino hasta el día mismo de su graduación. Tal vez se sintieron decepcionados. De todos los estudios posibles la Mitología Griega era el menos viable para asegurarse la llave de un baño de ejecutivos. No critica a sus padres por aquel punto de vista. Lo único que ellos buscaban es que, habiendo sido ellos pobres, ella no experimentara también la pobreza. En eso ella está de acuerdo con ellos. Fue pobre después y comprendió que la pobreza no es una experiencia ennoblecedora. La pobreza implica miedo, inquietud, zozobra, depresión muchas veces, además de miles de pequeñas humillaciones y penurias. Salir de la pobreza por su propio esfuerzo es, desde luego, algo de lo cual cabe sentirse orgulloso, pero la pobreza en sí misma sólo es romantizada por tontos.
jk-rowling-harvard-commencement-16.jpg picture by antoniosarabiaLo que ella temía más a la edad de sus oyentes, les dice, no era a la pobreza sino al fracaso.
En ese tiempo, a pesar de su falta de motivación en la universidad donde pasaba más tiempo en la cafetería garabateando relatos que en clase, tenía cierta facilidad para pasar los exámenes y por ese motivo, durante años, sirvió como modelo de éxito para sus compañeros de cursos.
El hecho de que sus oyentes estén graduándose en ese momento, y en Harvard, es un indicativo de que no están muy familiarizados con lo que es el fracaso. Puede que los impulse tanto el miedo al fracaso como el deseo de triunfar. Tan adelantados están ya académicamente que lo que ellos considerarían un fracaso, una persona normal lo tomaría como un éxito. Cada uno tiene que decidir por sí mismo lo que considera fracaso aunque el mundo tenga una multitud de criterios a la mano para indicárselo. Por eso es justo decir que, bajo un punto de vista convencional, tan solo siete años después de su graduación ella había fracasado en una forma épica: había vivido un matrimonio excepcionalmente breve, estaba sin trabajo, madre soltera, y tan pobre como sólo era posible serlo en la Inglaterra moderna. Aunque no carecía de un techo, todo lo que sus padres temieron para ella se había realizado: según los estándares usuales ella representaba el peor fracaso posible.
Pero el fracaso implica también el despojarse de todo lo que no es esencial. Dejó de pretender que ella era algo distinto a lo que en realidad era y empezó a canalizar su energía a llevar a cabo el único quehacer que en realidad le importaba. Si hubiera tenido éxito en cualquier otra cosa jamás habría encontrado en sí misma la determinación para triunfar en la única arena a la que creía pertenecer. Se sentía libre porque su mayor miedo se había realizado y aún estaba viva, y tenía con ella a la hija que adoraba, y poseía una vieja máquina de escribir y una idea formidable. Así, el duro fondo de su abismo personal se convirtió en el sólido fundamento sobre el que reconstruiría su vida. El fracaso le dio una seguridad interior que con ninguno de sus reveses anteriores había alcanzado. Le enseñó cosas sobre sí misma que no habría averiguado de ningún otro modo. Le mostró que tenía una voluntad fuerte y mayor disciplina de la que había sospechado. Supo también que tenía amigos a los que aprendió a valorar más que a nada en el mundo.
La certeza de que uno puede emerger más sabio y más fuerte de sus infortunios nos da, para siempre, confianza en nuestra capacidad para sobrevivir. Uno nunca se conocerá verdaderamente a sí mismo, ni el valor de sus relaciones, hasta que no se pongan a prueba en la adversidad. Ese conocimiento es un auténtico don porque está dolorosamente ganado y es más valioso que cualquier diploma obtenida.
jk-rowling-harvard-commencement-12.jpg picture by antoniosarabiaTal vez algunos supongan que escogió también el hablar de la importancia de la imaginación por la parte tan preponderante que esta ha jugado en la reconstrucción de su vida pero no es del todo así. La imaginación es la única facultad humana que nos permite vivir lo que no somos y, por lo tanto, la fuente de todo invento o innovación. Es nuestra capacidad más transformadora y reveladora. Es el poder que nos habilita para empatizar con seres humanos cuyas experiencias no hemos compartido jamás.
Una de las experiencias más formativas de su vida precedió a Harry Potter y fomentó mucho de lo que subsecuentemente escribiría en esos libros. La adquirió en uno de sus primeros trabajos. Aunque continuaba escribiendo relatos a la hora del almuerzo, pagaba su renta colaborando en el departamento de investigación en las oficinas de Amnistía Internacional en Londres.
En su pequeña oficina leía cartas escritas a toda carrera y sustraídas de regimenes totalitarios por hombres y mujeres que arriesgaban la cárcel por informar al mundo exterior de lo que les sucedía. Examinaba fotografías de quienes habían desaparecido sin dejar huella, enviadas a Amnistía Internacional por sus desesperados parientes o amigos. Veía testimonios de víctimas de la tortura con fotos de sus heridas. Leía relaciones escritas a mano por testigos oculares de juicios y ejecuciones sumarias, de secuestros y violaciones. Muchos de sus colaboradores eran ex prisioneros políticos, personas que habían sido arrancadas de sus hogares o huido al exilio porque tuvieron la temeridad de pensar de manera distinta a la de sus gobernantes.
Cada día encontraba más evidencia de la maldad que los seres humanos son capaces de infligir a sus congéneres con tal de adquirir o conservar el poder. Empezó a tener pesadillas sobre todas las cosas que veía, escuchaba o leía.
Y sin embargo aprendió más acerca de la bondad humana en Amnistía Internacional de lo que nunca antes.
Amnistía moviliza millares de personas que jamás fueron torturadas o encarceladas por sus creencias para actuar en favor de quienes sí lo han sido. El poder de la empatía humana, dirigida hacia la acción colectiva, salva vidas y libera prisioneros. Gente ordinaria, cuya seguridad y bienestar personal están bien resguardados, se une para salvar gente a quien no conoce y a quien jamás encontrará. Su pequeña participación en ese proceso fue una de las más humildes e inspiradoras experiencias de su vida. A diferencia de las otras criaturas de este planeta, los seres humanos son capaces de aprender y entender sin necesidad de experimentar. Pueden ponerse en los zapatos de otros, imaginarse a sí mismos en su lugar.
JKRowling7.jpg picture by antoniosarabiaDesde luego que ese poder es moralmente neutro. Se puede usar tanto como una habilidad para manipular y controlar como para comprender y simpatizar.
O puede no usarse para nada. Hay quienes prefieren no ejercitar su imaginación de ninguna manera. Prefieren permanecer confortablemente instalados en su propia experiencia, sin molestarse en averiguar cómo serían de haber nacido distintos. Pueden rehusarse a oír gritos o a espiar en las jaulas. Pueden cerrar la mente y el corazón a cualquier sufrimiento que no les concierna a ellos mismos. Pueden negarse a saber.
Uno podría sentirse inclinado a envidiar a quienes viven así, excepto que ella no cree que tengan menos pesadillas que el resto de nosotros. El vivir en espacios cerrados puede conducir a una especie de agorafobia mental y eso acarrea sus propios terrores. Quienes voluntariamente rehúsan la imaginación engendran más monstruos y, a menudo, mayores temores.
Una de las muchas cosas que aprendió al final de aquel corredor de los clásicos por el que se aventuró a los 18, en busca de algo que entonces no podía definir, es una frase del autor griego Plutarco que dice: lo que conquistamos en el interior transforma la realidad exterior.
Esta extraordinaria afirmación se comprueba mil veces cada día de nuestra vida. Expresa, en parte, nuestra persistente conexión con el mundo externo, el hecho de que transformamos las vidas de los demás por el simple acto de existir.
¿Y quiénes mejor que ellos, graduados de Harvard, para alterar otras vidas? Su inteligencia, su capacidad para el trabajo duro, la educación que han recibido les concede un status único, y responsabilidades asimismo únicas.
Si usan su posición y su influencia para levantar la voz por los que no tienen voz, si se identifican no sólo con los poderosos sino también con quienes no tienen poder, si conservan su habilidad para imaginarse a sí mismos en las vidas de quienes no poseen sus ventajas, entonces no sólo los celebrarán sus familias sino los miles y millones de seres a quienes habrán ayudado a mejorar. No se necesita magia para cambiar el mundo. Llevamos ya dentro de nosotros el poder necesario: el poder de imaginar cosas mejores.
Y si el día de mañana no recuerdan ni una sola palabra de lo que ella les dijo ese día, ojalá no olviden una frase de Séneca, otro viejo romano que conoció en el corredor de los Clásicos, mientras esquivaba otras carreras en busca de la antigua sabiduría:
La vida es como un cuento: no importa lo largo es sino lo bueno que es.

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6 Respuestas a “J.K. Rowling, o los inesperados beneficios del fracaso”
  1. Amigo Antonio: Sé que este post no es el indicado, pero me gustaría que nos dijeras a tus lectores cuándo sale definitivamente tu novela sobre la Amarilis de Lope de Vega. Para mi ese último amor del poeta madrileño es una figura indeleble en su poesía y estoy muy interesado en seguir lo que escribes. Ayer pasé por la Casa del Libro de Madrid y no estaba, quizá porque creo que se indicó para enero su salida y a lo mejor es para después. Un abrazo, Francisco Peña

    Último post en el blog de…Francisco…Retrato de mujeres inquietantes

  2. Estimado francisco, yo recibí por courier hace menos de una semana uno de los primeros ejemplares de Amarilis salidos de la imprenta en Barcelona. Estaba previsto que el libro apareciera en España en febrero y la edición está lista. Supongo que sólo falta distribuirla. Yo estoy ahora lejos de Europa, en Cartagena de Indias, pero para responder a tu pregunta hice una rápida incursión por Internet y encontré la promoción en el siguiente enlace: http://www.edicionesverticales.es/libro/571/amarilis/
    Me sorprendería mucho que tardara más de una semana en aparecer en librerías.
    Ojalá la encuentres pronto y responda a tus expectativas. Espero tus comentarios.
    Otro abrazo

  3. Que bello pensar de esta gran escritora que ha sabido conquistar a toda una generación de jóvenes, recuperando la lectura para los que se encontraban perdidos. Y mucha razón tienen sus palabras frente a ese grupo de graduados de la universidad más importante del mundo, pues el fracaso, es la fuerza mayor que motiva enfrentar con mayor valentía las desventuras que podamos encontrar; el fracaso, nos lleva a cumplir los sueños que tenemos.

    Un saludo, estimado Antonio, desde Santiago de Chile. Te enviaré la revista a tu correo apenas reciba un trabajo que me deben enviar.

  4. J.R. es una escritora admirable por su gran talento y por la lección de vida que nos ha dado a todos. Ella confirma que no hay fracaso que no pueda convertirse en éxito con valentía e imaginación. Gracias por tu traducción,

    Último post en el blog de…Inventario…POEMA QUE NO ES DE BRECHT

  5. Francisco Torrecillas (2 comments) dice:

    Amigo Antonio: Tengo un alumno con síndrome de Down que se ha leido todos los libros sobre Harry Potter, casi se los sabe de memoria, pronto nos veremos.
    Un abrazo, Paco Torrecillas

  6. Juan (3 comments) dice:

    Es un excelente escritora realment me sorprende lo lejos que ha llegado, sin duda sigo esperando mas de ella. Saludos

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