chess1.jpg picture by antoniosarabiaEl ajedrez ha sido una de las aficiones de mi vida. Un pasatiempo que por suerte comparto con algunos buenos amigos. Mempo Giardinelli, por ejemplo, a falta de un cuarteto para el domin√≥, no desde√Īa cambiar fichas por trebejos y retarme a una partida.¬†Durante los a√Īos en que coincid√≠ en Par√≠s con el colombiano Santiago Gamboa, √≠bamos por las noches al¬†acogedor bar del hotel Ritz, el¬†Hemingway, donde entonces hab√≠a instalada una mesita de ajedrez para entretener a los parroquianos. Ah√≠ jugamos multitud de partidas mientras yo paladeaba unos whiskies y √©l cierta bebida ex√≥tica, de la que he olvidado el nombre, con la que nuestro cantinero hab√≠a ganado un certamen internacional en Shanghai. No voy a decir el resultado de nuestros encuentros para no avergonzar a Gamboa, pero cada nueva noche, mientras acomod√°bamos las piezas para la primera partida, Santiago, con oportuna mala memoria, repet√≠a una frase que se ha hecho c√©lebre entre los dos: “¬Ņc√≥mo quedamos la √ļltima vez… dos a uno, verdad?”.

Otros muchos autores, desde Omar Khayam a Borges y de T.S. Eliot a Nabokov o Arreola, han sentido la misma pasi√≥n por el ajedrez. El autor de Lolita, quien elevaba el juego al rango de poes√≠a, hasta se entreten√≠a componiendo mates en dos o tres movimientos. La semana pasada, leyendo a Pessoa o, mejor dicho, a su eter√≥nimo Ricardo Reis, me encontr√© con un hermoso poema relativo al juego y me distraje traduci√©ndolo. Por cierto, tuve un problema que tal vez alg√ļn lector portugu√©s me ayude a dislucidar. Fue en el verso que dice E o de marfim pe√£o mais avan√ßado / pronto a comprar a torre, ¬ŅQu√© significa en portugu√©s, en t√©rminos ajedrec√≠sticos comprar a torre? Yo tuve la opci√≥n de traducir listo a tomar la torre, pero pens√©, mala intuci√≥n tal vez, que como era el pe√≥n m√°s avanzado estaba a punto de llegar a la √ļltima hilera y convertirse en torre. Cualquier aclaraci√≥n al respecto ser√° m√°s que bienvenida. Se me ocurre publicar la traducci√≥n ahora junto con un poco conocido texto de Arreola, a quien se le pod√≠a considerar un verdadero fan√°tico del juego-ciencia, y los dos poemas inolvidables de Borges que se refieren al juego. Se admiten aportaciones y sugerencias para ampliar la p√°gina.

.

LOS JUGADORES DE AJEDREZ
.
Oí contar que otrora, cuando Persia
tenía no sé qué guerra
mientras la invasión ardía en la ciudad
y las mujeres gritaban
dos jugadores de ajedrez jugaban
su juego continuo.

A la sombra del amplio √°rbol escrutaban
el antiguo tablero
y, al lado de cada uno, esperando sus
momentos m√°s holgados
cuando había movido la pieza, y ahora
le tocaba al adversario
una jarra de vino refrescaba
frugalmente su sed.

Chessarabs-2.jpg picture by antoniosarabia

Ardían casas, se saqueaban
las arcas y los nichos,
violadas, las mujeres eran puestas
contra muros caídos,
traspasadas por lanzas, las criaturas
eran sangre en las calles…
Mas donde estaban, cerca la ciudad
y lejos su ruido,
los jugadores de ajedrez jugaban
el juego de ajedrez.

Aunque en los mensajes del infértil viento
les viniesen los gritos
y, al reflexionar, supiesen en su alma
que en verdad a las mujeres
y a las tiernas hijas se violaban
en la contigua distancia,
y aunque en el momento en que pensaban
una sombra ligera
les cruzase la frente, ajena y vaga,
pronto a sus ojos calmos
retornaba su confianza atenta
con el tablero viejo.

Cuando el rey de marfil est√° en peligro
¬Ņqu√© importan la carne y los huesos
de las hermanas, las madres o los ni√Īos?
Cuando la torre no cubre
la retirada de la reina blanca,
poco importa el saqueo.
Y cuando la mano confiada pone en jaque
al rey del adversario,
poco pesa en el alma que all√° lejos
estén muriendo hijos.

Aunque de repente, sobre el muro,
asome la sa√Īuda cara
de un guerrero invasor y en breve deba
en sangre ahí caer
el jugador genuino de ajedrez,
el momento antes de ese
(concentrado en el c√°lculo de un lance
que hará horas después)
sigue entregado al juego predilecto
de los muy indiferentes.

Chess4-1.jpg picture by antoniosarabia

Caigan ciudades, sufran pueblos, cese
la libertad y la vida.
Los haberes tranquilos y heredados
ardan y se despojen,
m√°s cuando la guerra interrumpa las partidas
esté el rey sin jaque
o el blanco peón más avanzado
listo a volverse torre.

Mis hermanos en amar a Epicuro
y en entenderlo m√°s
de acuerdo a nosotros mismos que a él
en la historia aprendamos
de los calmos jugadores de ajedrez
cómo pasar la vida.

Todo lo que es serio poco importe
lo grave poco pese
y el natural impulso del instinto
que ceda al gozo in√ļtil
(a la sombra tranquila de los √°rboles)
de jugar un buen juego.

Lo que sacamos de esta vida in√ļtil
da lo mismo si es
gloria, fama, amor, ciencia o vida,
como si fuese apenas
la memoria de ganar la partida
a un jugador mejor.

La gloria pesa como grueso fardo,
la fama como fiebre,
el amor cansa porque es serio y busca,
la ciencia nunca encuentra,
y la vida pasa y duele porque sabe…
El juego de ajedrez
prende el alma toda y, perdida, poco
pesa, pues no es nada.

¬°Ah! bajo las sombras que sin querer nos aman
con un jarro de vino
al lado, s√≥lo atentos a la in√ļtil tarea
del juego de ajedrez
Aunque el juego sea apenas sue√Īo
y no haya compa√Īero
imitemos los persas de esta historia,
y mientras all√° afuera
cerca o lejos, la guerra patria y vida
nos llaman, toleremos
que nos llamen en vano, cada uno
bajo sombras amigas
so√Īemos, √©l los compa√Īeros, y el ajedrez
su indiferencia.

Ricardo Reis

(traducción Antonio Sarabia)

.

EL REY NEGRO

ChessMagritte.jpg picture by antoniosarabiaYo soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable que sacrific√≥ la √ļltima torre para llevar un pe√≥n femenino hasta la s√©ptima l√≠nea, frente al alfil y el caballo de las blancas. ‚Ä®Hablo desde mi base negra. Me tent√≥ el demonio en la hora t√≥rrida, cuando tuve por lo menos asegurado el empate. So√Ī√© la coronaci√≥n de una dama y ca√≠ en un error de principiante, en un doble jaque elemental…‚Ä® Desde el principio jugu√© mal esta partida: debilidades en la apertura, cambio apresurado de piezas con clara desventaja… Despu√©s entregu√© la calidad para obtener un pe√≥n pasado: el de la dama. Despu√©s…‚Ä® Ahora estoy solo y vago in√ļtil de blancas noches y de negros d√≠as, tratando de ocupar casillas centrales, esquivando el mate de alfil y caballo. Si mi adversario no lo efect√ļa en un cierto n√ļmero de movimientos, la partida es tablas. Por eso sigo jugando, atenido en √ļltima instancia al Reglamento de la Federaci√≥n Internacional de Ajedrez, que a la letra dice: Inciso 4) Cuando un jugador demuestra que cincuenta jugadas, por lo menos, han sido realizadas por ambas partes sin que haya tenido lugar captura alguna de pieza ni movimiento de pe√≥n. ‚Ä®El caballo blanco salta de un lado a otro sin ton ni son, de aqu√≠ para all√° y de all√° para ac√°. ¬ŅEstoy salvado? Pero de pronto me acomete la angustia y comienzo a retroceder inexplicablemente hacia uno de los rincones fatales.‚Ä® Me acuerdo de una broma del maestro Simagin: el mate de alfil y caballo es m√°s f√°cil cuando uno no sabe darlo y lo consigue por instinto, por una implacable voluntad de matar. ‚Ä®La situaci√≥n ha cambiado. Aparece en el tablero el Tri√°ngulo de Deletang y yo pierdo la cuenta de las movidas. Los tri√°ngulos se suceden uno tras otro, hasta que me veo acorralado en el √ļltimo. Ya no tengo sino tres casillas para moverme: uno caballo rey y uno y dos torre. Me doy cuenta entonces de que mi vida no ha sido m√°s que una triangulaci√≥n. Siempre elijo mal mis objetivos amorosos y los pierdo uno tras otro, como el pe√≥n de siete dama. Ahora tres figuras me acometen: rey, alfil y caballo. Ya no soy v√©rtice alguno. Soy un punto muerto en el tri√°ngulo final. ¬ŅPara que seguir jugando? ¬ŅPor qu√© no me dej√© dar el mate pastor? ¬ŅO de una vez el del loco? ¬ŅPor qu√© no ca√≠ en una variante de Legal? ¬ŅPor qu√© no me mat√≥ Dios mejor en el vientre de mi madre, dej√°ndome encerrado all√≠ como en la tumba de Filidor? ‚Ä®Antes de que me hagan la √ļltima jugada decido inclinar mi rey. Pero me tiemblan las manos y lo derribo del tablero. Gentilmente mi joven adversario lo recoge del suelo, lo pone en su lugar y me mata en uno torre, con el alfil. ‚Ä®Ya nunca m√°s volver√© a jugar al ajedrez. Palabra de honor. Dedicar√© los d√≠as que me queden de ingenio al an√°lisis de las partidas ajenas, a estudiar finales de reyes y peones, a resolver problemas de mate en tres, siempre y cuando en ellos sea obligatorio el sacrificio de la dama.

Juan José Arreola

.

AJEDREZ

1
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
√°mbito en que se odian dos colores.

Adentro irradian m√°gicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.

Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habr√° cesado el rito.

En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

..Chess61.jpg picture by antoniosarabia
.
2
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
reina, torre directa y peón ladino
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.

No saben que la mano se√Īalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adamantino
sujeta su albedrío y su jornada.

También el jugador es prisionero
(la sentencia es de Omar) de otro tablero
de negras noches y blancos días.

Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.
¬ŅQu√© Dios detr√°s de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sue√Īo y agon√≠as?

Jorge Luis Borges

.

P.S. Antes de montar esta entrada, escrib√≠ a Santiago Gamboa pregunt√°ndole si recordaba el nombre de aquella p√≥cima extra√Īa que con tanto deleite consum√≠a en el Hemingway. Acabo de recibir su respuesta:

Querido Antonio, no solo no la he olvidado (perdona, no tengo tildes, estoy en el aeropuerto de Bangkok) sino que hace poco me tome uno: es el Singapur Sling. Collins, el tenderman del Ritz, que es norteamericano, habia ganado el concurso bianual de Singapur Sling que por lo general ganaba siempre el Hotel Raffles de Singapur, donde fue inventado.

Un abrazo y otro muy fuerte a Lauren,

Santiago

Queda, pues, hecha la aclaraci√≥n. Tanto en el nombre de la bebida como en el del sitio en que gan√≥ el certamen: Singapur y no Shanghai como yo dije antes. Evidentemente, al enviarme su email, Santiago no hab√≠a le√≠do a√ļn Los Convidados de esta semana y por eso no hay referencia a los resultados de nuestras partidas de ajedrez. Ah√≠ me toca a m√≠ hacer la correcci√≥n. No es cierto que vayamos dos a uno como siempre recuerda Santiago. En nuestra amistad siempre ha habido un empate.

Be Sociable, Share!
Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , ,
Una Respuesta a “El ajedrez en la literatura”
  1. En lo personal me gusta mucho el ajedrez, me gusta formularme una estrategia en medio del juego, es apacionante, y ahora con t√ļ art√≠culo creo que puedo nutrir m√°s mi pasion, no conocia tan a profundidad como usted sobre este arte.

    Enhorabuena amigo y gracias por compartir.

Deja una Respuesta

*

Los enlaces en los comentarios pueden encontrarse libres de nofollow.