Ayer por la noche en Albox, Almer√≠a, se entreg√≥ el Premio Internacional de Poes√≠a Mart√≠n Garc√≠a Ramos 2009 a Rub√©n D√≠ez Tocado y, como es costumbre, se present√≥ al mismo tiempo la edici√≥n impresa del libro galardonado el a√Īo anterior, De Ida y Vuelta, de la poeta andaluza radicada en Par√≠s Sara Herrera Peralta (Jerez de la Frontera, Espa√Īa 1980).

SARAT3.jpg picture by antoniosarabiaSara tuvo a bien invitarme a escribir el pr√≥logo de su poemario, solicitud a la que acced√≠ gustoso porque, adem√°s de la simpat√≠a personal que me inspira su autora, De Ida y Vuelta es una obra espl√©ndida que augura a Sara Herrera Peralta un relevante porvenir dentro de las letras espa√Īolas.

El libro es un bello y muy bien cuidado volumen que publica la editorial Difácil, de Valladolid, bajo la dirección de César Sáenz.

Saludo, pues, la aparici√≥n en las librer√≠as espa√Īolas del poemario ganador del VII Premio Internacional de Poes√≠a Mart√≠n Garc√≠a Ramos, De Ida y Vuelta, publicando el pr√≥logo que le escrib√≠ junto a tres poemas del mismo.

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PR√ďLOGO

La √©pica de Gilgamesh menciona un pasaje subterr√°neo que une las cimas de dos cumbres gemelas: las de las monta√Īas que limitan el poniente y el oriente en los dos extremos del mundo. Ese es el oscuro sendero que el sol recorre durante la noche para volver a su punto de partida. El h√©roe, abatido por la idea de la muerte, se empe√Īa en tomarlo y despu√©s de recorrerlo dos veces, de Ida y Vuelta durante doce etapas dobles, reaparece en la superficie y emerge ante la aurora. Ha seguido la senda que lleva de la muerte al renacimiento, de la √°rida y cerrada lobreguez a la fuente de la vida, del √ļtero marchito y agotado a la resurrecci√≥n.
Imagen1.png picture by antoniosarabiaUna vez cre√≠ que la vida estaba muerta dice Sara Herrera Peralta en el verso que abre el poemario y, al igual que el h√©roe de la antigua √©pica, desciende -me adentr√© en el t√ļnel escaleras abajo- para cumplir el mismo antiguo ritual inici√°tico en el subsuelo urbano. Las tablas de arcilla que marcan el recorrido de Gilgamesh se convierten en otros tantos carteles que se√Īalan los nombres de las paradas en la l√≠nea seis del metro de Par√≠s. De Nation a Charles de Gaulle-√Čtoile. La ruta que Sara recorre De Ida y Vuelta, ese mirar l√ļcido y condolido con el que observa cuanto le rodea, es el hilo conductor que la llevar√° a la salida y, al alcanzarla, a la iluminaci√≥n. Sus vivencias dan cuenta de un periplo m√°s moderno que el de Gilgamesh pero no menos arquet√≠pico. Su testimonio no corrompe el s√≠mbolo, lo actualiza.
Su poemario no es una suma de poemas aislados sino un aut√©ntico “libro de poes√≠a”, con una unidad tem√°tica particular en el que los versos germinan de un mismo ensimismado desasosiego para obedecer a una cohesi√≥n y a una l√≥gica internas que los unen y que, al leerse como un todo, confieren al lector el punto de vista que le permite abarcar la experiencia completa.
Porque sus reflexiones caen, fluidas, naturales y certeras sobre la hoja de papel con tonalidades en las que se advierten cadencias de la gran poes√≠a iberoamericana, de Paz, Parra y Pizarnik, entreveradas con la de algunos poetas de su nativa tierra andaluza. Al leerla pienso en Cernuda, en Altolaguirre, en Moreno Villa, quienes en alg√ļn momento de sus vidas se nutrieron en tierra americana. Y es ah√≠, en ese terreno inasequible para el com√ļn de los mortales en el que la sobriedad y la elegancia en el lenguaje se dan cita con la inteligencia, el sentimiento y la intuici√≥n, donde nace la poes√≠a de Sara Herrera Peralta. Su voz puede ser joven pero, a sus veintinueve a√Īos, posee un acento maduro y resuelto que despunta con personalidad propia entre los dem√°s miembros espa√Īoles de su generaci√≥n: Carlos Contreras Elvira, Mart√≠n L√≥pez Vega, √Ālvaro Tato, Fruela Fern√°ndez y Elena Medel.
Es conveniente mencionar que Sara, como muchos de los autores que presiento en su obra, escribe y en parte se ha formado literariamente fuera de su patria. La coincidencia, entre otros, con los Paz, Pizarnik, Cernuda, Altolaguirre o Moreno Villa mencionados anteriormente no puede ser más clara. De ese exilio físico y espiritual nace el mirar embelesado y perplejo que induce a apreciar con azorados ojos ajenos lo que para los demás no pasa de ser ordinario y trivial.
En la segunda parte del poemario Sara abandona el submundo parisino y se eleva por los aires. La maleta de Hiroshima fue mi excusa para un ticket de ida y vuelta, apunta. Los t√≠tulos de estos otros poemas corresponden a los r√≥tulos que las compa√Ī√≠as a√©reas fijan en el equipaje de sus pasajeros para indicar el origen y destino de sus vuelos. Cada transitoria etiqueta sobre la valija equivale a una estaci√≥n del Metro. El viaje, el desconsolado mon√≥logo, contin√ļa. Madura nuevas consideraciones en distintas esferas sobrevolando el trayecto anterior como a la superficie de un espejo. Lleva, dice la misma Sara, la civilizaci√≥n escondida en los bolsillos. Y al final del camino, en una celebraci√≥n que se repite, encuentra como postrer consuelo la esperanza.
Con la obtención del Premio Internacional de Poesía Martín García Ramos 2008, esta joven poeta jerezana prosigue la afortunada tradición de brillantes ganadores iniciada por Carlos Contreras Elvira en el 2006 y continuada por la colombiana Lauren Mendinueta en el 2007. Si el ahora se le presenta a Sara Herrera Peralta así de espléndido sólo nos queda fabular sobre lo que le depara el futuro.
Antonio Sarabia

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[16. EDGAR QUINET]

Los dos. Cogidos de la mano. Intuyendo los vértigos venideros,
los congeladores vacíos, las tardes de supermercado, las noches de cine,
la rutina afrodisíaca.

Siempre hay una puerta que se abre. Otra que se encaja.
Y en el andén, mientras todos permanecemos,
ellos se separan y se vuelven los extremos del reloj. Puntuales. Modestos. Amables.

No existe el fuego donde no hay deseo. Ni estímulos primarios.
Ni compromiso estudiado. Ni intención de nada.

La mitad visible y la invisible se separan. Los amantes.
Ellos, que creyeron contar el uno con el otro,
han destrozado todas las s√°banas, todos los perfumes, todas las flores.

Y han ido a parar al fondo del océano.
Han contado minutos.
Son precipicios enfrentados.

Ya son andén. Ya son distancia.
Ya no son nada.

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[17. GARE MONTPARNASSE]

Qué vanidad maldita la de los escarabajos que suben por las ventanas.

La lejanía del mar, ésa fue la primera culpa que sentí al pisar las calles
y recorrer todos los vagones en dirección oblicua.

Saber que donde estemos podremos recordar
es el consuelo de los expatriados.

La voz no queda lejos de cualquier rincón
del mundo:

la ciudad no habría sido ésta,
ni sus figuras, ni sus autores.

Yo llegué sin tiempo limitado,
me acostumbré a sortear todos los vientos, las ráfagas, las malas rachas.

Y ahora me ven recorrer aceras, pasar por el cielo y por la tierra,
como una figura peque√Īa, sin olfato, ciega, que cree haber purificado
el aire con la fuerza del miedo
y la memoria.

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[28. CHARLES DE GAULLE-√ČTOILE]

Qué hemos guardado en los rostros durante el trayecto.
Qué vejez se apresuró y qué tintes cubrieron las almas de bienvenidas.

Hemos o√≠do hablar de perdedores, hemos contra√≠do los huesos y los m√ļsculos
para prepararnos. Y después llegaron los silbidos y la velocidad.

El vagón conoce la fiebre de los vagabundos
y los granos del adolescente.

Quién nos sostendrá en las calles. Quién hablará de insignias, de la vida corriente,
de los p√°jaros inventados, de los animales impuros.

√Čstos son los s√≠mbolos y √©sta la luz.

Las lenguas extranjeras sobrevivir√°n a nuestra marcha. Se derrumbar√°n las sombras.
Y nosotros, que creímos que también en la humedad conviven la palabra y la saliva,
pensaremos en los √°rboles extinguidos y en los muertos.

Hacemos n√ļmeros. Cargamos la maleta. Mencionan la palabra misericordia
y yo, que no hablo de agon√≠a, que s√© que no es √©ste el √ļltimo v√©rtigo ni el √ļltimo miedo,
que no oculto mi rostro, veo la luz al final del t√ļnel.

Los raíles y los andenes se parecen a mi vida buscando una lámina inconfesable.
Los cielos nos proteger√°n.

Hay quien dijo que queda la luz, siempre, all√° donde vayamos.

Yo creo en todo eso.
Y m√°s, all√°, a√ļn.

Sara Herrrera Peralta

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3 Respuestas a “De Ida y Vuelta”
  1. Sara, quiero felicitarte por tu nuevo libro. La edición es bellísima y estoy segura de que los lectores sabran responder a la altura de tu libro. Un abrazo

    √öltimo post en el blog de…Lauren Mendinueta…Aniversario de la muerte de Cervantes

  2. sara (9 comments) dice:

    Mil gracias de nuevo, Antonio. El libro ha quedado precioso.

    Gracias también, Lauren. Besos y un abrazo grande a los dos,

    Sara

  3. Me parece muy bien que se celebrase en almeria una ciudad fantastica para celebrar este tipo de evento

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