Lauren Mendinueta publicó hace unos días en su blog Inventario un post que no he podido resistir la tentación de transcribir, tanto por la injusticia cometida por un homónimo, que además comparte el mismo rango militar, del célebre y entrañable personaje de Gabriel García Márquez como por la belleza del poema de Ignacio Urdaneta de Brigard, su víctima. Con el consentimiento expreso de Lauren lo reproduzco ahora para los lectores de Los Convidados. Abajo, una foto de Ignacio Escobar Urdaneta, después el texto de Lauren y luego el poema ya mencionado.

IgnacioEscobar1-1.jpg picture by antoniosarabiaCUANDO EL CORONEL AURELIANO BUENDÍA MATÓ A IGNACIO URDANETA DE BRIGARD yo ni siquiera había nacido. Sin embargo la historia de esta infamia no deja de darme vueltas en la cabeza. Demasiada sangre ha corrido sobre Colombia, demasiadas vidas se han perdido por nada en un país que merece una mejor suerte. No crean que estoy hablando de un hecho literario sacado de las páginas de Cien Años de Soledad. En absoluto. La coincidencia en el nombre y el rango de los militares es apenas un hecho anecdótico y desafortunado.
Ignacio Escobar Urdaneta nació en Bogotá en 1943. Según datos recopilados por él mismo, sus ascendientes se remontaban a Teresa de Ávila y Calderón de la Barca. Hijo de una familia acomodada, pasó buena parte de su juventud en España. Era un joven rebelde y contestatario que vivía en confrontación con la clase social a la que pertenecía. Simpatizante del Bloque Socialista, pronto llamó la atención del gobierno represor de Misael Pastrana Borrero. El 23 de abril de 1974, a la salida de una corrida de toros en Zipaquirá, fue capturado por las fuerzas secretas del gobierno. Esa misma noche fue asesinado por el coronel Aureliano Buendía. Casi parece una broma de mal gusto que el nombre de su verdugo sea el de un personaje de la literatura y que su muerte haya coincidido con el aniversario de la de Miguel de Cervantes.
Estéticamente hizo parte de la Generación Desencantada, movimiento literario colombiano que surgió en los años 70, y al que también pertenecen Giovanni Quessep, María Mercedes Carranza, José Manuel Arango y Raúl Gómez Jattin, por mencionar sólo algunos nombres. El poema que publico a continuación apareció en el último número de la revista de poesía Alquitrave que dirige en Colombia el poeta Harold Alvarado Tenorio.
Ignacio Escobar Urdaneta tenía apenas 31 años aquel fatídico 23 de abril de 1974. Su muerte fue injusta, cruel, inútil y nos privó de mucho.

CUADERNO DE HACER CUENTAS

I
Las cosas son iguales a las cosas
Aquello que no puede ser dicho, hay que callarlo.
El ojo ve, y olvida.
Pero la voz lo grita:
las cosas son iguales a las cosas.
El ojo las ha visto.
A voz en cuello
la voz las ha callado.
(¿Y me volveré a ver y me diré: quién soy?)
Lo que el ojo conoce de las cosas
es por haberlas visto
iguales a ellas mismas.
(¿Y me diré otra vez: quién soy, que ya me he visto
y sigo siendo yo?)
El ojo ve, y olvida.
El ojo no es conciencia de las cosas,
ni es voz:
es ojo apenas.
Mudo, sordo,
ojo inmóvil delante de las cosas.
No sabe su sabor ni su sonido
ni conoce su peso ni su fuerza
ni juzga su deseo
ni su sentido.
El ojo ignora
todo lo que es posible ignorar de las cosas.
No ve lo que hay en ellas
sino lo que ya sabe:
y lo que sabe lo ha olvidado.
Es ojo sin memoria
ojo inmóvil
ojo
delante de las cosas.

El ojo es ciego
en la noche del párpado.
El ojo que quisiera ver las cosas,
saber que las ha visto,
creer que son iguales a las cosas ya vistas,
no las ha visto nunca.
Sólo conoce
sombras
en el párpado
huellas
en el párpado
cauces
en el párpado.
Y así imagina el ojo mudo y sordo,
el ojo quieto y ciego
y que todo lo ignora,
tiempos, vientos, olores, voces, fugas, silencios.
(¿Quién soy, que no me veo y no me he visto?)

AurelianoBuenda1.jpg picture by antoniosarabiaII
Ahora, ahora, afuera:
luz de ciegos.
Ojo a cántaros, ojo
voraz y numeroso de los muertos.
(En la memoria el golpe seco, hueco,
de la luna en la piedra.
En la memoria, lejos,
un embudo de estruendo.
Racimo, granizada,
enjambre de ojos quietos.
En la memoria el túnel
repetido en el eco:
atrás, ayer, adentro.
Rastro de pasos, ecos).
Ahora, ahora. Afuera:
voz crecida en la voz
voz igual a otras voces
círculos en el círculo
luz en la luz, memoria en la memoria.
El alto cielo, embudo inescalable
(Y el gemido
de las tablas al sol, en el recuerdo).
En torno, el ojo
múltiple, pupulante:
extático
en la contemplación del arte por el arte.
(Las figuras, de golpe,
se desprenden del hueco de la curva,
se deslizan siguiendo el arco de los pétalos
cerrados como párpados.
Esperan
el rápido crujido de la tierra
el silbido del aire en los oídos, como seda rasgada,
el agrio olor del miedo
metálico y espeso como el cuero.
En la pupila pródiga
paisaje con figuras:
rígidas, fragmentadas
figuras de silencio
arrojadas de golpe y ahora rotas,
volteadas como guantes,
ingrávidas de pronto y ahora densas,
inertes,
rasguñadas sin fuerza
por los dedos del viento).
Un ojo cruel te mira
(alanceado de lenguas
engañado de sombras):
un ojo extático
en la contemplación del arte por el arte.

III
Todo cuerpo
dejado en movimiento, seguirá en movimiento.
El movimiento es gobierno de sí mismo:
carece
del más rudimentario sentido de autocrítica.
El movimiento
es puro amor del movimiento
ensordecido, ebrio.
El movimiento
baila consigo mismo, ante el espejo,
(parodia del amor)
la burla de la burla.
El movimiento
tiende a reproducirse.
(Subir, subir, surcar el alto viento
como si fuera necesario hundirse
en la profunda cavidad del cielo.
Subir sin Juicio
hasta el más alto cuenco de la altura,
subir con el impulso del abismo, acariciando
la lisa piel del cielo,
la ausente cicatriz donde se cierra el círculo
y subir ya es caer:
el hoyo en el espacio donde la ida se convierte en vuelta
y el viaje es ya regreso.
¿Para qué el movimiento
si el punto de ll El movimiento
no se suele plantear problemas metafísicos:
todo cuerpo
dejado en movimiento, seguirá en movimiento
seguirá en movimiento
aspirado hacia arriba por la altura,
arrastrado
por la atracción del vértigo,
absorto, ensimismado
en el delirio de los altos fondos:
abrirse paso en la quietud del viento
forzar
los pliegues asimétricos del viento
los chorros
de metal en fusión, viento en el viento,
rompiendo el viento, hurgando, hiriendo,
penetrando la dura flor del viento
hasta encontrar la sangre).
Dura ley de materia
que desgaja la nuez de la materia,
espada
que abre los labios dulces de la materia,
espada
tierna de luz
tensa de viento.
Todo cuerpo
sumergido en un líquido
seguirá en movimiento.

IV
- Mira, mira: ¿qué ves?
- Todo es lo mismo.
- Todo es lo mismo siempre: las cosas son las cosas
¿Qué ves?
- Carroñas,
cadáveres, torrentes
de tripas y cabezas trituradas,
remolinos de cuerpos
y cuerpos destruidos,
destrozos, sangres, muertes,
caminos de la muerte.
Y tú ¿quién eres tú?
- Soy el espíritu
que siempre engaña.
Esto es aquí
esto es aquí
esto es aquí
y ahora.
Es mía
la ceguera del sordo.

V
No se conoce sino la propia voluntad. Y no es mucho:
un ojo de agua
latiendo gota a gota en un pozo de sombra.
Un anillo de agua
nacido de la noche, dibujando
el perfil de la tierra, socavando
la raíz de la roca,
creciendo en espirales de silencio.
Agua dormida, espejo de agua oscura,
apenas reluciente,
rezumando
su claridad callada, respirando
un encerrado olor en lentos círculos.
Apenas martillada
de heridas, florecida
su pura piel por un jaspear de huida,
conmovida
por corrientes profundas.
No se conoce sino
la propia voluntad:
una boca de agua,
una creciente de muchas aguas juntas.
Apenas se conoce la propia voluntad. Y no es nada:
un río de agua,
roto de luz, llagado de tiniebla.
Un ojo abierto de agua.

VI
Los deseos vienen de afuera: chocan
en el plano del agua
convulso, removido
por turbios borbollones,
estallado en rompientes.
Los deseos, las ideas,
caen vibrantes de arriba, se clavan:
Jabalinas,
flechas de plata en sombra ya revuelta.

El alma cree que brotan:
que prolongan
los dedos de la mano como nervios de luz.
Vasta armazón de fuerzas disparada hacia el cielo
(red atrapando el cielo
que se escapa, aleteante, por entre las junturas),
oscilante estructura de cañas y de cuerdas
anclada en el espacio, columpiándose
con su carga de pájaros feroces
- torbellino
de gritos y de plumas, entrechocar de picos y de garras:
Peso sonoro
que ensombrece la realidad del mundo.
Colgado de lo alto
(temblorosa la mano en el haz de tensiones contrapuestas
en el caos
de cables y estampidos y látigos y riendas divergentes.
templadas, paralelas, cimbreantes, zigzagueantes),
colgado ahora, joya
chispeante en el vacío, alfiletero
erizado de puntas y de lanzas,
sin peso, bamboleante,
como si alguien, abajo,
dejara de repente de oponer resistencia,
se dejara llevar al grado de los vientos,
zarandear por su empuje, suspendido
del inmenso armatoste (no muy claro en su rumbo
y muy difícilmente maniobrable),
arrastrado
por un pie o una mano mordidos hasta el hueso,
ahorcado como un perro.

VII
Toda pregunta es un malentendido
venido desde afuera.
Así la red de errores
se afloja de repente y se deshincha
y el artilugio entero se viene cielo abajo con un solo crujido
(engañoso entramado
de palabras, de voces
oídas mal: incomprensibles)
como el sol en el mar, de un solo golpe,
dejando un gran silencio.
No la respuesta, sino el olvido.
(Entonces la fatiga
de desenmarañar. Es increíble
cómo se enreda todo.
Es increíble que aunque nunca dejemos que la tensión cayera un solo instante
y aprovechamos siempre sabiamente
-o eso siempre creímos-
el poderío del viento abierto,
encontremos ahora inexplicables
nudos de tres lazadas, nudos ciegos,
nudos de tejedor y marinero,
nudos de ahorcado y nudos corredizos).

VIII
Nada queda:
sólo un campo de sangre
encharcado de huellas.
Encrucijada de pistas ilegibles
que ha pisoteado todo el mundo.
Silencio, roto apenas
por el propio cansancio – por el sordo
dolor que ya palpita en las heridas.
Nada queda:
la verdad, dicha, no ha dejado nada.
(Evaporada al viento como un olor de sangre,
fugitiva en el agua).
Sólo se conoce la propia voluntad. Y no es nada.
Es todo lo que hay.

IX
El mal es sin remedio: toparnos cara a cara
con la muerte.

(No es fácil: muchas cosas:
ojos y sombras, cuerpos, la vanidad del arte,
aire y agua en las manos).
El mal es sin remedio.
Se nace para eso:
toparnos cara a cara con la muerte.
Tarea de soledad – ya no rutina
ni confusión, ni distracción, ni ruido.
Ahora empieza la noche, dibujando
con precisión las formas.
Tarea de soledad, inevitable.

X
La ética
no es tema de palabras.
Comienza en el momento en que concluye
una vida de hombre, en que recibe
punto final el caos:
el sitio en donde al fin se juntan todos
los hilos de la vida en un manojo
(incluidos aquellos que alguna vez fueron tajados).
La ética, como la metafísica,
no es juego ni materia de palabras.
Lo que ahora llega (y al llegar se agota)
es otra cosa:
el paso en donde ya no puede
andar dispersa el alma.
(Una vida de hombre
remata en este campo ya vivido, regado de otras muertes.
Aquí termina el mundo.
Mala muerte, tal vez.
Toda muerte es la muerte.
Inútil, vana muerte:
no servirá de nada,
ni convencerá a nadie.
Vistosa, o cruel, o igual a muchas muertes
de todos los domingos.
Cada muerte es la muerte).
Las cosas, que antes fueron iguales a las cosas -luz en la luz, memoria en la memoria-
ya no lo son: aquí no habrá más luz,
aquí se acaba la memoria.

XI
Porque se pierde siempre
(porque siempre
vendrá la muerte, iremos a la muerte)
es necesario haber jugado.
Sin esperanza.
Sin cautela.
Con el ojo y la mano.
No se escoge la muerte: a ella se llega
acorralado por la propia vida.
Hay que haber escogido
esa vida que empuja hacia la muerte.

XII
Pero el fin es palabra todavía
que sólo muere en el silencio.
Y el hierro, todavía,
sacará borbotones de rosas de la herida.
(Más allá
en el vapor caliente del descuartizamiento
en el rumor goteante de vísceras azules
y rosadas y verdes y amarillas
huele a flores cortadas en el desolladero)
(1974)
Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard

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17 Respuestas a “Cuando el coronel Aureliano Buendía mató a Ignacio Escobar Urdaneta de Brigard”
  1. Inventario (6 comments) dice:

    Fantãstico este post. Me gusta enterarme de cosas asi, que no deben quedar cultas. Gracias señor escrito,
    Joli

  2. Juan Pedro (1 comments) dice:

    Impresiona esta poesía. Me habría encantado leer más. Felicidades muy buen blog

  3. Marco A (1 comments) dice:

    Qué gran poeta, y yo no tenía ni idea de este asesinato. En Colombia tenemos mucho que aprender. Menos mal existen personas como usted,

  4. Valeria (1 comments) dice:

    Leo mucho su blog, pero es la primera vez que participo. A mí me gustó la poesía de Ignacio Escobar, tu qué opinas. Espero respuesta

  5. Julian Miloz (2 comments) dice:

    Escriba más entradas como esta. la introducción en la que juega con el presonage de GGM me gustó mucho. Lo sigo leyendo

  6. A mí también me gusta mucho el poema de Ignacio Escobar, de ahí el post, y también me indigna su muerte. Si tomamos en cuenta el que fue asesinado cuando apenas rebasaba treinta años, sólo nos queda imaginar, y lamentar, lo que ya nunca alcanzó a escribir. Gracias por sus comentarios, intentaré continuar con más entradas así, pero el mérito corresponde por entero a quien la escribió, Lauren Mendinueta. Yo la tomé de su blog, Inventario.

  7. Marta (4 comments) dice:

    Llego aquí a través del blog de Mendinueta, allá leí la crónica del pez luna y aquí encuentro un blog maravilloso.

  8. Marta (4 comments) dice:

    Leí Troya Al Atardercer, no sé cómo pudo escribir un libro tan bueno de un tema tan trillado. Usted es un maestro. Gracias por escribir

  9. Marta, muchas gracias por tu generoso comentario. Me alegro mucho que hayas disfrutado leyendo Troya al Atardecer. Sólo así se justifica el quehacer de escritor. Gracias de nuevo.

  10. Dionisio González (2 comments) dice:

    Ignacio Escobar es el nombre del protagonista de la novela “Sin remedio”, del escritor y periodista colombiano Antonio Caballero. La foto que aparece publicada es de Caballero. Todo se trata de un juego del colombiano Harold Alvarado Tenorio, director de la revista Arquitrave. Los poemas, efectivamente, son de Ignacio Escobar, el personaje de Antonio Caballero.
    Le recomiendo, si no lo ha hecho, que se lea la novela. Es un magnífico retrato de la Bogotá de los años setentas. Un saludo.
    Dionisio González

  11. Dionisio González (2 comments) dice:

    Para mayores señas el poema que aparece citado, “Cuaderno de hacer cuentas”, está en las páginas 413 a 423 de la primera edición de “Sin remedio” (1984). Vemos que Lauren Mendinueta, a quien usted le atribuye el mérito de esta entrada, ya sacó el artículo de su blog.
    Dionisio González

  12. Estimado Dionisio, creo que con tus comentarios has aclarado todo lo aclarable con respecto al post. Por una vez, la ficción sobrepasa a la realidad. Dejo la entrada tal como está porque los errores, involuntarios o no, hay que asumirlos. Tengo mucho interés en el libro causante de este embrollo “sin remedio”, pero no he podido conseguirlo en Portugal. En un futuro viaje a España, tal vez. Gracias por tus aclaraciones y, sobre todo, por la mesura y amabilidad de que haces gala en ellas.

  13. farith (1 comments) dice:

    Decía García Márquez que “Sin remedio” de Antonio Caballero, podría ser, no sólo una de las grandes obras maestras de la narrativa en español sino, inclusive, nobel de literatura, si no fuese por unas 200 páginas que, considera él, le sobran al libro. Y sí: la obra es laaarga. Pero vale la pena desde cualquier punto que se le mire. Sin remedio es una novela de culto, sus tramas, personajes y la forma espléndida en que retrató la sociedad de los setenta y sus complejidades hacen que tenga garantizados seguidores por muchas generaciones más. El fervor por su carácter mítico lleva a que se encuentren en la red y en varios espacios literarios artículos como estos, en donde Ignacio Escobar, protagonista de la obra, es resaltado como si fuese un personaje histórico y real y lo peor es que mucha gente que no ha leído la obra se lo cree y opina al rerspecto…!qué chistoso!. Larga vida a SIN REMEDIO.

  14. alberto tapiero (1 comments) dice:

    De una belleza y sutileza increíbles. Un privilegio leer este poema, especialmente el verso XI.

  15. Me encanta, no es nada facil encontrar una informacion tan clara y buena en internet… ya tienes una fan.

  16. sebastian (1 comments) dice:

    en colombia tenemos que aprender que esto es un hecho sacado de un libro “sin remedio”

  17. Excelente!!

    :)

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