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	<title>Los Convidados &#187; Poesía portuguesa contemporánea</title>
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	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
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		<title>El ajedrez en la literatura</title>
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		<pubDate>Sun, 21 Jun 2009 09:33:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
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<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 320px; height: 211px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/chess1.jpg?t=1245515561" alt="chess1.jpg picture by antoniosarabia" />El ajedrez ha sido una de las aficiones de mi vida. Un pasatiempo que por suerte comparto con algunos buenos amigos. Mempo Giardinelli, por ejemplo, a falta de un cuarteto para el dominó, no desdeña cambiar fichas por trebejos y retarme a una partida. Durante los años en que coincidí en París con el colombiano Santiago Gamboa, íbamos por las noches al acogedor bar del hotel Ritz, el Hemingway, donde entonces había instalada una mesita de ajedrez para entretener a los parroquianos. Ahí jugamos multitud de partidas mientras yo paladeaba unos whiskies y él cierta bebida exótica, de la que he olvidado el nombre, con la que nuestro cantinero había ganado un certamen internacional en Shanghai. No voy a decir el resultado de nuestros encuentros para no avergonzar a Gamboa, pero cada nueva noche, mientras acomodábamos las piezas para la primera partida, Santiago, con oportuna mala memoria, repetía una frase que se ha hecho célebre entre los dos: &#8220;¿cómo quedamos la última vez&#8230; dos a uno, verdad?&#8221;.</p>
<p>Otros muchos autores, desde Omar Khayam a Borges y de T.S. Eliot a Nabokov o Arreola, han sentido la misma pasión por el ajedrez. El autor de Lolita, quien elevaba el juego al rango de poesía, hasta se entretenía componiendo mates en dos o tres movimientos. La semana pasada, leyendo a Pessoa o, mejor dicho, a su eterónimo Ricardo Reis, me encontré con un hermoso poema relativo al juego y me distraje traduciéndolo. Por cierto, tuve un problema que tal vez algún lector portugués me ayude a dislucidar. Fue en el verso que dice <em>E o de marfim peão mais avançado / pronto a comprar a torre, </em>¿Qué significa en portugués, en términos ajedrecísticos<em> comprar a torre? </em>Yo tuve la opción de traducir<em> listo a tomar la torre, </em>pero pensé, mala intución tal vez, que como era el peón más avanzado estaba a punto de llegar a la última hilera y<em> convertirse en torre.</em><em><span style="font-style: normal;"> Cualquier aclaración al respecto será más que bienvenida. S</span><span style="font-style: normal;">e me ocurre publicar la traducción ahora junto con un poco conocido texto de Arreola, a quien se le podía considerar un verdadero fanático del juego-ciencia, y los dos poemas inolvidables de Borges que se refieren al juego. Se admiten aportaciones y sugerencias para ampliar la página.</span></em><span id="more-961"></span></p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>LOS JUGADORES DE AJEDREZ<br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span><br />
Oí contar que otrora, cuando Persia<br />
tenía no sé qué guerra<br />
mientras la invasión ardía en la ciudad<br />
y las mujeres gritaban<br />
dos jugadores de ajedrez jugaban<br />
su juego continuo.</p>
<p>A la sombra del amplio árbol escrutaban<br />
el antiguo tablero<br />
y, al lado de cada uno, esperando sus<br />
momentos más holgados<br />
cuando había movido la pieza, y ahora<br />
le tocaba al adversario<br />
una jarra de vino refrescaba<br />
frugalmente su sed.</p>
<p style="text-align: center;"><span style="color: #ffffff;">&#8230;</span><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 480px; height: 366px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chessarabs-2.jpg?t=1245518192" alt="Chessarabs-2.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Ardían casas, se saqueaban<br />
las arcas y los nichos,<br />
violadas, las mujeres eran puestas<br />
contra muros caídos,<br />
traspasadas por lanzas, las criaturas<br />
eran sangre en las calles&#8230;<br />
Mas donde estaban, cerca la ciudad<br />
y lejos su ruido,<br />
los jugadores de ajedrez jugaban<br />
el juego de ajedrez.</p>
<p>Aunque en los mensajes del infértil viento<br />
les viniesen los gritos<br />
y, al reflexionar, supiesen en su alma<br />
que en verdad a las mujeres<br />
y a las tiernas hijas se violaban<br />
en la contigua distancia,<br />
y aunque en el momento en que pensaban<br />
una sombra ligera<br />
les cruzase la frente, ajena y vaga,<br />
pronto a sus ojos calmos<br />
retornaba su confianza atenta<br />
con el tablero viejo.</p>
<p>Cuando el rey de marfil está en peligro<br />
¿qué importan la carne y los huesos<br />
de las hermanas, las madres o los niños?<br />
Cuando la torre no cubre<br />
la retirada de la reina blanca,<br />
poco importa el saqueo.<br />
Y cuando la mano confiada pone en jaque<br />
al rey del adversario,<br />
poco pesa en el alma que allá lejos<br />
estén muriendo hijos.</p>
<p>Aunque de repente, sobre el muro,<br />
asome la sañuda cara<br />
de un guerrero invasor y en breve deba<br />
en sangre ahí caer<br />
el jugador genuino de ajedrez,<br />
el momento antes de ese<br />
(concentrado en el cálculo de un lance<br />
que hará horas después)<br />
sigue entregado al juego predilecto<br />
de los muy indiferentes.</p>
<p style="text-align: center;"><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 400px; height: 318px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chess4-1.jpg?t=1245519325" alt="Chess4-1.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>Caigan ciudades, sufran pueblos, cese<br />
la libertad y la vida.<br />
Los haberes tranquilos y heredados<br />
ardan y se despojen,<br />
más cuando la guerra interrumpa las partidas<br />
esté el rey sin jaque<br />
o el blanco peón más avanzado<br />
listo a volverse torre.</p>
<p>Mis hermanos en amar a Epicuro<br />
y en entenderlo más<br />
de acuerdo a nosotros mismos que a él<br />
en la historia aprendamos<br />
de los calmos jugadores de ajedrez<br />
cómo pasar la vida.</p>
<p>Todo lo que es serio poco importe<br />
lo grave poco pese<br />
y el natural impulso del instinto<br />
que ceda al gozo inútil<br />
(a la sombra tranquila de los árboles)<br />
de jugar un buen juego.</p>
<p>Lo que sacamos de esta vida inútil<br />
da lo mismo si es<br />
gloria, fama, amor, ciencia o vida,<br />
como si fuese apenas<br />
la memoria de ganar la partida<br />
a un jugador mejor.</p>
<p>La gloria pesa como grueso fardo,<br />
la fama como fiebre,<br />
el amor cansa porque es serio y busca,<br />
la ciencia nunca encuentra,<br />
y la vida pasa y duele porque sabe&#8230;<br />
El juego de ajedrez<br />
prende el alma toda y, perdida, poco<br />
pesa, pues no es nada.</p>
<p>¡Ah! bajo las sombras que sin querer nos aman<br />
con un jarro de vino<br />
al lado, sólo atentos a la inútil tarea<br />
del juego de ajedrez<br />
Aunque el juego sea apenas sueño<br />
y no haya compañero<br />
imitemos los persas de esta historia,<br />
y mientras allá afuera<br />
cerca o lejos, la guerra patria y vida<br />
nos llaman, toleremos<br />
que nos llamen en vano, cada uno<br />
bajo sombras amigas<br />
soñemos, él los compañeros, y el ajedrez<br />
su indiferencia.</p>
<p>Ricardo Reis</p>
<p>(traducción Antonio Sarabia)</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p style="text-align: center;">EL REY NEGRO</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 320px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ChessMagritte.jpg?t=1245516048" alt="ChessMagritte.jpg picture by antoniosarabia" />Yo soy el tenebroso, el viudo, el inconsolable que sacrificó la última torre para llevar un peón femenino hasta la séptima línea, frente al alfil y el caballo de las blancas.  Hablo desde mi base negra. Me tentó el demonio en la hora tórrida, cuando tuve por lo menos asegurado el empate. Soñé la coronación de una dama y caí en un error de principiante, en un doble jaque elemental&#8230;  Desde el principio jugué mal esta partida: debilidades en la apertura, cambio apresurado de piezas con clara desventaja&#8230; Después entregué la calidad para obtener un peón pasado: el de la dama. Después&#8230;  Ahora estoy solo y vago inútil de blancas noches y de negros días, tratando de ocupar casillas centrales, esquivando el mate de alfil y caballo. Si mi adversario no lo efectúa en un cierto número de movimientos, la partida es tablas. Por eso sigo jugando, atenido en última instancia al Reglamento de la Federación Internacional de Ajedrez, que a la letra dice: Inciso 4) Cuando un jugador demuestra que cincuenta jugadas, por lo menos, han sido realizadas por ambas partes sin que haya tenido lugar captura alguna de pieza ni movimiento de peón.  El caballo blanco salta de un lado a otro sin ton ni son, de aquí para allá y de allá para acá. ¿Estoy salvado? Pero de pronto me acomete la angustia y comienzo a retroceder inexplicablemente hacia uno de los rincones fatales.  Me acuerdo de una broma del maestro Simagin: el mate de alfil y caballo es más fácil cuando uno no sabe darlo y lo consigue por instinto, por una implacable voluntad de matar.  La situación ha cambiado. Aparece en el tablero el Triángulo de Deletang y yo pierdo la cuenta de las movidas. Los triángulos se suceden uno tras otro, hasta que me veo acorralado en el último. Ya no tengo sino tres casillas para moverme: uno caballo rey y uno y dos torre. Me doy cuenta entonces de que mi vida no ha sido más que una triangulación. Siempre elijo mal mis objetivos amorosos y los pierdo uno tras otro, como el peón de siete dama. Ahora tres figuras me acometen: rey, alfil y caballo. Ya no soy vértice alguno. Soy un punto muerto en el triángulo final. ¿Para que seguir jugando? ¿Por qué no me dejé dar el mate pastor? ¿O de una vez el del loco? ¿Por qué no caí en una variante de Legal? ¿Por qué no me mató Dios mejor en el vientre de mi madre, dejándome encerrado allí como en la tumba de Filidor?  Antes de que me hagan la última jugada decido inclinar mi rey. Pero me tiemblan las manos y lo derribo del tablero. Gentilmente mi joven adversario lo recoge del suelo, lo pone en su lugar y me mata en uno torre, con el alfil.  Ya nunca más volveré a jugar al ajedrez. Palabra de honor. Dedicaré los días que me queden de ingenio al análisis de las partidas ajenas, a estudiar finales de reyes y peones, a resolver problemas de mate en tres, siempre y cuando en ellos sea obligatorio el sacrificio de la dama.</p>
<p>Juan José Arreola</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p>AJEDREZ</p>
<p>1<br />
En su grave rincón, los jugadores<br />
rigen las lentas piezas. El tablero<br />
los demora hasta el alba en su severo<br />
ámbito en que se odian dos colores.</p>
<p>Adentro irradian mágicos rigores<br />
las formas: torre homérica, ligero<br />
caballo, armada reina, rey postrero,<br />
oblicuo alfil y peones agresores.</p>
<p>Cuando los jugadores se hayan ido,<br />
cuando el tiempo los haya consumido,<br />
ciertamente no habrá cesado el rito.</p>
<p>En el Oriente se encendió esta guerra<br />
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.<br />
Como el otro, este juego es infinito.</p>
<p style="text-align: left;"><span style="color: #ffffff;">..</span><img id="fullSizedImage" class="media aligncenter" style="width: 472px; height: 199px; cursor: default;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Chess61.jpg?t=1245516755" alt="Chess61.jpg picture by antoniosarabia" /><br />
<span style="color: #ffffff;"> .</span><br />
2<br />
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada<br />
reina, torre directa y peón ladino<br />
sobre lo negro y blanco del camino<br />
buscan y libran su batalla armada.</p>
<p style="text-align: left;">No saben que la mano señalada<br />
del jugador gobierna su destino,<br />
no saben que un rigor adamantino<br />
sujeta su albedrío y su jornada.</p>
<p>También el jugador es prisionero<br />
(la sentencia es de Omar) de otro tablero<br />
de negras noches y blancos días.</p>
<p>Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.<br />
¿Qué Dios detrás de Dios la trama empieza<br />
de polvo y tiempo y sueño y agonías?</p>
<p>Jorge Luis Borges</p>
<p><span style="color: #ffffff;">.</span></p>
<p><!--StartFragment--></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">P.S. Antes de montar esta entrada, escribí a Santiago Gamboa preguntándole si recordaba el nombre de aquella pócima extraña que con tanto deleite consumía en el Hemingway. Acabo de recibir su respuesta:</span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Querido Antonio, no solo no la he olvidado (perdona, no tengo tildes, estoy en el aeropuerto de Bangkok) sino que hace poco me tome uno: es el Singapur Sling. Collins, el tenderman del Ritz, que es norteamericano, habia ganado el concurso bianual de Singapur Sling que por lo general ganaba siempre el Hotel Raffles de Singapur, donde fue inventado.</em><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Un abrazo y otro muy fuerte a Lauren,</em><em></em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD"><em>Santiago</em></span></p>
<p class="MsoNormal"><span lang="ES-TRAD">Queda, pues, hecha la aclaración. Tanto en el nombre de la bebida como en el del sitio en que ganó el certamen: Singapur y no Shanghai como yo dije antes. Evidentemente, al enviarme su email, Santiago no había leído aún Los Convidados de esta semana y por eso no hay referencia a los resultados de nuestras partidas de ajedrez. Ahí me toca a mí hacer la corrección. No es cierto que vayamos dos a uno como siempre recuerda Santiago. En nuestra amistad siempre ha habido un empate.</span></p>
<p><!--EndFragment--></div>

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</ul>

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		<title>Cuatro poemas de Ondjaki</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Mar 2009 21:07:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="fullImage" onmouseover="if(isMouseOver(this,event,319))togglePhotoActionsMenu('show',true);" onmouseout="if(!isMouseOver(this,event,319))togglePhotoActionsMenu('hide',true);" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ONDJAKI6.jpg?t=1236538882" alt="ONDJAKI6.jpg picture by antoniosarabia" />Al Hay Festival de Cartagena de Indias, en Colombia, siguió con unos cuantos días de diferencia, el ya tradicional encuentro de Correntes d’Escritas en Póvoa de Varzim, Portugal. A él vinieron también algunos amigos y colegas, como el fotógrafo Daniel Mordzinski o la novelista brasileira Adriana Lisboa, a quienes apenas una semana antes yo había visto del otro lado del mar. La ocasión era especialmente importante porque los organizadores portugueses, al frente de quienes está Manuela Ribeiro, deseaban festejar “a lo grande” ese décimo aniversario del evento. Para eso invitaron a todos los autores que, de un modo u otro, habían destacado en encuentros anteriores. Así asistieron, a lo que luego la prensa titularía “el milagro de Correntes d’Escritas”, ciento veinte autores de catorce países distintos. Entre ellos no podía faltar Ondjaki (Luanda, Angola, 1977) quien, por su humor y simpatía, ha sido el alma de numerosos coloquios anteriores.</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 207px; height: 320px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/LibroOndjaki.jpg?t=1236540300" alt="LibroOndjaki.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>El joven autor angoleño presentaba, además, un libro nuevo, <em>Materiales para construir una aplanadora de tristezas</em>, que acaba de aparecer en las vitrinas de las librerías portuguesas y que, por desgracia, aún no ha sido traducido al idioma español. Ese décimo aniversario de Correntes d’Escritas fue una buena ocasión para promocionarlo. A Ondjaki le llueven merecidamente premios y homenajes. Ya hablamos de ellos en un post anterior de este mismo blog (julio 28, 2008) y no los enumeraremos de nuevo. Pero si en aquella ocasión lo mostramos bajo su faceta de viajero incansable, ahora deseamos presentarlo bajo su verdadero rostro de poeta con unos versos que él mismo ha tenido la amabilidad de enviarnos para participar en Los Convidados. La traducción es de Ana Garcia Iglesias. Va para él un abrazo de agradecimiento hasta su nuevo domicilio en Sao Paulo, Brasil, donde descansa ahora de eventos y promociones al lado de su bella Renata. Gracias, Ondjaki, por tu amistad y colaboración. Ojalá nos veamos pronto.</p>
<p><span id="more-614"></span></p>
<p>1</p>
<p>ERA DE NOCHE</p>
<p>noche de volcán más que despierto<br />
te pido,<br />
déjame en paz;<br />
y siendo grano de arena<br />
sóplame como si necesitases<br />
empuñar y empujar<br />
una piedra no amigable.<br />
y rompe el cielo a través de mí;<br />
lánzame verticalmente contra<br />
tus vísceras más aladas;<br />
hazme brillar en la velocidad,<br />
desaparecer en el contacto químico<br />
con el universo.<br />
llámame átomo y escúpeme.<br />
necesito no estar aquí.</p>
<p>(Tomado del libro <em>Actu Sanguineu</em>, INALD, 2000.)</p>
<p><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 240px; height: 319px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/Ondjaki7.jpg?t=1236540521" alt="Ondjaki7.jpg picture by antoniosarabia" /></p>
<p>2</p>
<p>RETORNO AL MAR</p>
<p>yo soy la piel de la flor. la blandura, el olor, la viscosidad muerta, en un asunto gastado. camino sobre la flor de la piel, me deslizo en su voz y solamente así sé soñar.<br />
soy el final de la página, no el trazo cuidado si no la parte rasgada; me gusta mirar mesas: las que tienen sobres encima de ellas, sellos, pelos, todo lo que recuerde aquello que fue viajar.  recuerdo el mar, el mar.<br />
yo soy el retorno de la ola que retorna al mar.</p>
<p>(Tomado del libro <em>Actu Sanguineu</em>, INALD, 2000.)</p>
<p>3</p>
<p>DESNOCIONES Y BOLSILLOS</p>
<p>para ser grillo<br />
hay que tener bolsillos<br />
donde también entren silencios.<br />
ser astuto<br />
vigilando entre dos hilos de hierba.<br />
saber hacer una tela invisible<br />
donde el infinito se enrede.<br />
encarar el universo con<br />
demasiada intimidad<br />
- a modo de jardín.<br />
saber que:<br />
las estrellas encarecen<br />
de cariño<br />
y brillan para mayor desanonimato;<br />
sonetear con roncos de garganta<br />
pero desminar estallidos en el corazón.<br />
para ser grillo<br />
hay que tener desnociones.<br />
vivir que:<br />
hay solo una distancita<br />
entre apalmillar un jardín<br />
y acomodar estrellas en un abrazo.</p>
<p>(tomado del libro <em>Há Prendisajens com o xão</em>, Ed. NZILA, 2002)</p>
<p>4</p>
<p>PARA VIVENCIAR NADAS</p>
<p>mariposa es un ser inquieto.<br />
para vestes usa polen.<br />
tiene un olor colorido<br />
y babas de amistad.<br />
despega por vientos<br />
y fácilmente aterriza en sueños.<br />
mariposa tiene correspondencia directa<br />
con la palabra alma.<br />
para existir usa libertades.<br />
desconoce el sonido de la tristeza<br />
aunque sepa ahogarla.<br />
usa con afinidades<br />
el escenario de la naturaleza.<br />
niega maquillajes exentos<br />
de materiales cósmicos. como digo:<br />
polvo de luna, lápiz solar<br />
castaño-raíz, cinéreo-nube.<br />
mariposa dispone de intimidades<br />
con arco iris<br />
a punto de cosquillas mutuas.<br />
para besar amigos y vidas, ella usa ojos.<br />
mariposa es un ser<br />
de misteriosas nadas.</p>
<p>(tomado del libro <em>Há Prendisajens com o xão</em>, Ed. NZILA, 2002).</p>

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		<title>Traducciones del Portugués</title>
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		<pubDate>Sat, 15 Dec 2007 09:27:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué nos mueve a la traducción? ¿El deseo de compartir con otros de nuestra misma lengua lo que nos conmovió en una ajena? ¿El sentirnos de modo vicario coautores de un texto que admiramos?<a href="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R2OgUK4_Z_I/AAAAAAAAANo/azbGlD1N5HU/s1600-h/_MG_7509.JPG" rel="lightbox[12]" onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}"><img id="BLOGGER_PHOTO_ID_5144131467768457202" style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://bp0.blogger.com/_OjkeqdANGa8/R2OgUK4_Z_I/AAAAAAAAANo/azbGlD1N5HU/s320/_MG_7509.JPG" border="0" alt="" /></a> No lo sé, tal vez en cada traducción haya un poco de ambas cosas. En mi caso influye además la necesidad de mantener el lápiz afilado y el brazo caliente entre las pausas de mis propios escritos. Los poemas que siguen, todos traducidos por mí, son acaso lugares comunes para muchos lectores de habla portuguesa pero, como no son tan conocidos fuera de ese ámbito, me complace presentar ahora su versión castellana en este blog. Desde luego su elección obedece a una terrible arbitrariedad a su vez regida por el azar: el azar de una lectura, de una afinidad estética o literaria y hasta del afecto instintivo por determinados autores vivos o muertos.<br />
El primero es una deliciosa composición de José Gomes Ferreira (Porto, 1900-1985). Gomes Ferreira aunque nació en Porto, vivió desde muy niño en Lisboa, compuso música y despertó la admiración de sus contemporáneos tanto por sus dones como poeta como por sus compromisos sociales y políticos. Llegó a ser cónsul en Noruega de 1925 a 1929, tal vez conoció ahí a su &#8220;amor del Norte&#8221;.</p>
<p>VIVIR SIEMPRE TAMBIÉN CANSA.</p>
<p>El sol es siempre el mismo, y el cielo azul<br />
ora es azul, nítidamente azul,<br />
ora es ceniza, negro, casi verde…<br />
mas nunca de color inesperado.</p>
<p>El mundo no se modifica.<br />
Los árboles dan flores,<br />
hojas, frutos, pájaros,<br />
como máquinas verdes.</p>
<p>Los paisajes tampoco se transforman.<br />
No cae nieve escarlata,<br />
ni planean las flores,<br />
la luna no tiene ojos<br />
y nadie va a pintarle ojos a la luna.</p>
<p>Todo es igual, mecánico, exacto.</p>
<p>Y por supuesto los hombres son los hombres.<br />
Eructan, beben, ríen y digieren<br />
sin imaginación.</p>
<p>Y hay barrios miserables, siempre iguales,<br />
discursos de Mussolini,<br />
guerras, orgullos desquiciados,<br />
autos de carreras…</p>
<p>!Y me obligan a vivir hasta la muerte!</p>
<p>¿Qué no sería más humano<br />
morir un pedacito<br />
de cuando en cuando<br />
y recomenzar más tarde<br />
hallando todo nuevo?</p>
<p>¡Ah! Si pudiese suicidarme por seis meses,<br />
morir encima de un diván<br />
con la cabeza puesta en una almohada,<br />
y la confianza y la serenidad que da saber<br />
que me velabas tú, mi amor del Norte.</p>
<p>Cuando alguien viniera a preguntar por mí,<br />
le dirías con esa tu sonrisa<br />
donde arde un corazón en melodía<br />
“matose esta mañana<br />
y no va a resucitar ahora<br />
por una bagatela.”</p>
<p>Y vendrías después, muy suavemente,<br />
a velar por mí, sutil y cuidadosa,<br />
andando de puntillas para no despertar<br />
a la muerte aún pequeñita en mi garganta.</p>
<p>Este otro, un soneto de David Mourão-Ferreira (Lisboa, 1927-1996), me atrajo por la musicalidad y la profunda nostalgia que emana del poema. Mourão-Ferreira estudió Filología Románica y fue profesor emérito de la universidad de Lisboa. En los años sesentas estuvo vinculado a varios programas culturales de radio y de televisión. Llegó a Secretario de Cultura entre el 76 y el 78.</p>
<p>Y A VECES</p>
<p>A veces las noches duran meses<br />
Y a veces los meses son océanos<br />
Y a veces los brazos que apretamos<br />
nunca más son los mismos Y a veces</p>
<p>encontramos de nos en pocos meses<br />
lo que la noche nos hizo en muchos años<br />
Y a veces fingimos que añoramos<br />
Y a veces añoramos que a veces</p>
<p>al tomarles el gusto a los océanos<br />
sólo heces de noches no de meses<br />
al fondo de las copas encontramos</p>
<p>Y a veces sonreímos o lloramos<br />
Y a veces a veces ah a veces<br />
En un segundo se fugan muchos años.</p>
<p>Quisiera terminar con dos de Marcelo Teixeira (Pinhal do Norte, 1964). Su especialidad es la historia pero se ha dedicado más que nada a la literatura, primero en el programa radiofónico Las Márgenes del Silencio allá en los años ochentas y, actualmente, en su trabajo de editor.</p>
<p>MOVIMIENTO PERPÉTUO</p>
<p>Estas son las cosas más simples<br />
los más conocidos secretos nocturnos, dirás<br />
en vano me escribes poemas, plantas rosas<br />
sé que es de ti de quien hablas al evocarme,<br />
de tu gente, de lo que no soy<br />
de lo que no hago a esta hora.<br />
Es muy cierto, no sé quién eres<br />
los días en que me ocultas la mirada,<br />
o el ardor que me profesan tus manos.<br />
¿Conoces Goa? ¿Monte Albán?<br />
¿Cómo saber en qué cuerpos te extraviaste?<br />
Esas son las sombras de mi canto<br />
los mejores gestos inútiles de estos días<br />
pero no me detengas si te invento;<br />
es por saberte imperfecta en los versos de ayer<br />
que recomienzo cada día tu retrato.</p>
<p>SI TE ABRO LA PUERTA</p>
<p>Si te abro la puerta<br />
no olvides<br />
que todas las noches exigen un sacrificio.</p>
<p>Nada receles<br />
mas no esperes almíbar en la boca<br />
ni armisticio al cuerpo<br />
ni baño en la mañana.</p>
<p>Nada receles<br />
mas no esperes palabras inocentes<br />
acostumbro mentir en los días pares<br />
y faltar a la verdad en los restantes.</p>
<p>Si te abro la puerta<br />
llámame sólo por mi nombre<br />
y sé bienvenida al trono de un reino saqueado.</p>

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