Archivo de la Categoría “Poesía griega contemporánea”

Esta semana, para festejar nuestro primer aniversario, continuamos con una presentación de los mejores poemas reunidos en Los Convidados durante estos primeros doce meses de vida. Disfrútenlos.

 

De William Ospina y el soneto al instante, Marzo 2/08.

LOPE DE AGUIRRE
Yo vine a la conquista de la selva, y la selva me ha conquistado.
Aparto con las manos los enormes ramajes,
Miro a solas las encendidas flores con forma de pájaros,
La extrema contorsión de la serpiente herida
Que las nubes parecen reflejar en el cielo.

Nada es piedad aquí, nada es dulzura.
¿Si son crueles los monjes en los penumbrosos claustros de España,
Si son degolladores los reyes y envenenadoras las reinas
En sus artísticos salones llenos de lienzos y de lámparas,
Si son perversos los obispos y lascivos los papas
En la nube de mármol de sus tronos romanos,
Si son despiadados los clérigos, que leyeron a Homero y a Séneca,
OspinaWilliam.jpg picture by antoniosarabiaSi son salvajes los capitanes que comen la carne cocida,
Salpicada de jerez y de orégano,
Si bajo Europa entera aúllan las mazmorras,
Cómo puedo ser manso en estas tierras,
Ceñido por las selvas impracticables,
Lejos de esos palacios tapizados por la letra y la música?

Lee el resto de esta entrada »

Etiquetas: , , , ,

Comments 4 Comentarios »

La grata pero inesperada visita a Lisboa de Elmer Mendoza y la adjudicación del premio internacional de Poesía Martín García Ramos a Sara Herrera Peralta, retrasaron un par de semanas la aparición de esta entrada. Yo habría querido publicarla alrededor del 18 de marzo, día en que se cumplió el decimosegundo aniversario de la muerte de Odiseas Elytis (Heraclión, Grecia, 1911-1996). No fue así pero, ustedes estarán de acuerdo conmigo, nunca es tarde para rendir homenaje a quienes se lo merecen.
Odiseas Elytis nació con el nombre Odiseas Alepudielis en la soleada y mítica Creta. Sus padres lo trasladaron siendo aún muy niño, apenas tenía tres años, a la ciudad de Atenas. Ahí realizaría, con el tiempo, estudios de leyes y ciencias políticas. Muy joven se hizo amigo del poeta surrealista Andreas Embirikos y publicó sus primeros versos en 1935 en la revista Nea Ghrammmata (Nueva Cultura), que también daría a conocer los primeros trabajos de Giorgos Seferis, acreedor asimismo al premio Nobel en 1963. Al estallar la segunda guerra mundial, Elytis sirvió como subteniente en el 24º. regimiento de infantería que vio acción en el frente albano y se mantuvo en la resistencia hasta la definitiva derrota alemana. De 1954 a 1958 radicó en París a donde volvería a causa a del golpe militar en su país, entre 1969 y 1972. En la capital de Francia asistió a cursos de filología y literatura en la Sorbona. Más tarde viajó por Suiza, Italia y España. Tuvo amistad con escritores como Pierre Reverdy, André Bretón, Tristan Tzara, Giuseppe Ungaretti, Paul Eluard, René Char, Pierre Jean Jouve y con pintores como Matisse, Chagall y Picasso. En 1979, se le concedió el premio Nobel de la literatura “por su poesía que, asentada en la tradición griega, describe con sensual fortaleza y lúcida inteligencia la lucha del hombre moderno por su libertad creadora”.
Poco después de recibir la dorada presea, Elytis se retiró a vivir en una especie de semireclusión, concentrándose tan sólo en su trabajo, en obsequiarnos a todos con la pasión, elegancia y belleza de su poesía, siempre envuelta en un lenguaje marino, aéreo, luminoso como los paisajes de su patria, rico en imágenes y con un pie en esa esencia del mito que conlleva el misterio, el dolor y la búsqueda.

VERDE Y PEQUEÑA MAR

Verde y pequeña mar de trece años
Quisiera adoptarte
Quisiera enviarte a la escuela de Jonia
A aprender “mandarina” y “ajenjo”
Verde y pequeña mar de trece años
En la torrecilla del faro a pleno mediodía
Quisiera que retornara el sol para escuchar
Cómo el destino se deshace y cómo
De cerro en cerro aún se comunican
Nuestros parientes lejanos
Que sujetan el aire como estatuas
Verde y pequeña mar de trece años
Con la blanca solapa y la cinta
Quisiera entrar por la ventana en Esmirna
Copiar los reflejos en el techo
De los Kirie Eleison los Glorias
Y con un poco de tramontana y un poco de levante
Volver atrás ola por ola
Verde y pequeña mar de trece años
Y dormir contigo ilícitamente
Y encontrar profundamente entre tus brazos
Pedazos de piedra palabra de dioses
Pedazos de piedra fragmentos de Heráclito

EL MONOGRAMA

Es temprano todavía en este mundo, me oyes
No han sido domesticados los monstruos, me oyes
Mi sangre perdida y el aguzado, me oyes
Puñal
Que corre como carnero por los cielos
Y quiebra las ramas de las estrellas, me oyes
Soy yo, me oyes
Te amo, me oyes
Te tengo y te llevo y te visto
Con el blanco traje nupcial de Ofelia, me oyes
Dónde me dejas, a dónde vas y quién, me oyes
Te toma de la mano por encima de los diluvios
Enormes lianas y lava de volcanes
Llegará el día, me oyes
En que nos entierren y mil años después, me oyes
Nos convertirán en rocas brillantes, me oyes
Para que sobre ellas luzca la crueldad, me oyes
Humana
Y en cinco mil añicos nos arrojará, me oyes
A las aguas uno a uno, me oyes,
Mis amargos guijarros cuento, me oyes
Y es el tiempo una gran iglesia, me oyes
Donde a veces en las imágenes, me oyes
De los santos
Surgen lágrimas verdaderas, me oyes
Y las campanas abren en lo alto, me oyes
Un hondo pasaje que permite mi paso
Aguardan los ángeles con cirios y fúnebres salmos
No voy a ninguna parte, me oyes
O ninguno o los dos juntos, me oyes
Esta flor de la tormenta y, me oyes
Del amor
De una vez para siempre la cortamos, me oyes
Y no habrá de florecer de otra manera, me oyes
En otra tierra, en otra estrella, me oyes
No existe el suelo, no existe el mismo aire, me oyes
Que tocábamos, me oyes
Y ningún jardinero tuvo la dicha en otros tiempos
Después de tanto invierno y tantos vientos fríos, me oyes
Que nazca una flor, sólo nosotros, me oyes
Levantamos toda una isla, me oyes
Con grutas y cabos y acantilados florecidos
Oye, oye
Quién habla a las aguas y quién llora -¿oyes?
Quién busca al otro, quién grita -¿oyes?
Soy yo que grito, soy yo que lloro, me oyes
Te amo, te amo, me oyes.

IMAGEN DE BEOCIA

Aquí donde la yerma mirada recorre las piedras y los cactus
Aquí donde se oyen profundos los pasos del tiempo
Donde se abren grandes muros como estandartes de oro
Por encima de las márgenes del cielo
Dime desde dónde empezó la eternidad
Dime cuál es la cicatriz que te lacera
Y cuál el destino del gusano

Oh tierra de Beocia que te ilumina el viento
Donde está la orquesta de las manos desnudas bajo el palacio
La clemencia que ascendía como humo sagrado

La lengua me dieron griega
Pobre casa en los arenales de Homero,
Mi único cuidado mi lengua en los arenales de Homero.

Allí bremas y percas
Verbos que el viento azota
Corrientes verdes en el azul
Cuanto vi alumbrarse en mis entrañas
Esponjas, medusas
Con las primeras palabras de las Sirenas
Conchas rosadas con los primeros negros estremecimientos
Mi único cuidado mi lengua con los primeros estremecimientos.

Allí granadas, membrillos
Dioses morenos, tíos y primos
Que meten el aceite en enormes tinajas
Y brisas de la vaguada fragantes
De mimbre y terebinto
Esparto y jengibre
Con los primeros gorjeos de los pinzones
Dulces salmodias con los primeros Gloria a Ti
¡Mi único cuidado mi lengua con los primeros Gloria a Ti!

Allí laureles y palmas
Incensario e incienso
Que bendicen las luchas y los mosquetones.
En el suelo preparado con el mantel de viñedos
Aroma de cordero asado, entrechocar de huevos de Pascua
Y Cristo resucitado
Con las primeras salvas de los griegos
Amores secretos con las primeras palabras del Himno
¡Mi único cuidado mi lengua con las primeras palabras del Himno!

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,

Comments 3 Comentarios »


Pues Lena Pappá continúa, a estas alturas de la semana, siendo aún un enigma para mí. Aparte de que nació en Atenas y forma parte de la segunda generación poética griega de la postguerra no pude averiguar nada más sobre ella. Ni siquiera la amable colaboración de Luis González de Alba, tan cercano a todo lo que es griego, pudo ayudarme a esclarecer el misterio. Él la menciona como autora de canciones pero, en los mismos discos en que aparece su nombre en Internet, hay también canciones firmadas por poetas como Giorgos Seferis. La cuestión es ¿Lena Pappá se dedica a escribir letras de canciones o escribe poemas a los que algunos compositores ponen música? Espero en estos días un correo de mi editor en Atenas, el querido Giorgos Miresiotis, para hacer tal vez un poco más de luz sobre el asunto. Sin embargo, poetisa, poeta o compositora, nada me privará esta semana del placer de transcribirles algunas muestras de su obra al final de esta entrada.
Por cierto, en su misiva, Luis González de Alba me comenta que no comprende a las feministas: “nos dicen que debemos usar el femenino la doctora, la ingeniera, la licenciada, la diputada, etc, pero imponen el masculino poeta. Poeta no es del género llamado “común de dos”, como dentista: el dentista, la dentista; es masculino, con femenino poetisa, como sacerdote, sacerdotisa. Dicen que les suena despectivo. Pues no lo es, como poetucha, poetastra…”
El tema tiene miga. El popular Libro de Estilo del periódico El País, le da la razón al afirmar que la voz poetisa es el “femenino correcto de poeta”. José Martínez de Sousa en su Diccionario de Usos y Dudas del Español Actual, comparte con Luis su extrañeza: “no se entiende por qué esta forma (poetisa) es rechazada precisamente por las mujeres que escriben poesía, algunas de las cuales tienden a decir de sí que son poetas. Esto ha creado la necesidad de hablar de poetas hombres y poetas mujeres, para distinguir los géneros”. Y llega aún más lejos: “el peligro que se corre con estas decisiones es que dentro de un tiempo a alguien se le ocurra convertir poeta masculino en poeto… Ya se ha dado con una pareja como modista/modisto”.
Pero el Diccionario de la Real Academia Española sí define la palabra poeta como del género común: “persona que compone obras poéticas y está dotada de las facultades necesarias para componerlas”. En su Diccionario Panhispánico de Dudas parece dar un ligero salto atrás cuando añade que el femenino tradicional más usado es poetisa “aunque modernamente se utiliza también la forma poeta como común en cuanto al género”. En esto da un traspiés porque ya desde principios del XVII Lope de Vega utilizaba la palabra poeta en femenino. En el soneto A la noche escribe: «Noche, fabricadora de embelecos, / loca, imaginativa, quimerista, / [...] / la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,/ solícita, poeta, enferma, fría,/ manos de bravo y pies de fugitivo». Lauren Mendinueta quien asomaba de cuando en cuando por encima de mi hombro mientras escribía estas líneas y prefiere poetisa a poeta por la evidente cacofonía con su apellido, recurrió al prólogo de Leticia Luna en la Trilogía Poética de las Mujeres en Hispanoamérica para explicarme por qué algunas de sus colegas prefieren lo segundo: “En el siglo XIX el término poetisa comenzó a manejarse de manera peyorativa para designar a aquellas mujeres cursis que escribían poesía melosa, de tal forma que muchas escritoras quisieron deslindarse de esa situación”. Como si no bastara me remitió también a Pilar García Moutón en “Así hablan las mujeres. Curiosidades y tópicos del uso femenino del lenguaje”: “Cada vez son más las mujeres que se dicen poetas y se niegan a ser llamadas poetisas, término tan cargado de sentido peyorativo que se ha vuelto imposible de usar para algunas de ellas”.
¿Qué les parece? ¿Qué opinan Coral Bracho, Carmen Yáñez, Silvia Favaretto, Carmen Villoro, Leticia Luna, Juana Rosa Pita? ¿Prefieren que las llamen poetisas o poetas?
Como Lena Pappá no tiene, desde luego, ninguna culpa de mi ignorancia sobre su biografía, y ella misma, con sus versos, demuestra una vez más que los sustantivos poeta, poetisa o compositora no tienen importancia alguna cuando se es un arista verdadero, aquí va lo prometido. Las traducciones son de José Ruiz.

DESDE SIEMPRE

Caro se paga
todo aquí abajo.
Pesando, calculando
el más pequeño aliento
el movimiento más insignificante,
pesando, calculando
con la pasión amarga del avaro
nos cobraron la existencia:

Tanto el perfume malva de la violeta,
los segundos fragantes de la menta,
tanto por la blandura del céfiro
y el zafiro del mar,
tanto los pájaros, tanto los árboles,
tanto la mano de la caricia,
tanto el pie del baile,
lo poco –como roce de ala- del amor,
tanto el placer del rojo fruto entre los dientes
tanto por el Lucero del alba de agosto.

Caro, caro se paga.
Con la sangre tibia, con el cuerpo,
con el alma impagable,
con nuestra vida irrepetible, única,
en deuda con la muerte anticipadamente pagada.

ESPEJOS (X)

En los espejos oxidados de la memoria
vi
cómo la verde risa, mis frescos
ojos extáticos
el lozano ídolo del mundo
brillaba como luna
en los telarañosos espejos muertos
vi
cómo me esperaban inmarchitables
la menta de mi madre
los besos mentolados de los azules amores
en los viejos mutilados espejos
vi
la onírica mirada de mi blanco
ángel bueno
antes de que la oscureciera el negro tiempo.

AMOR PRESTIDIGITADOR

Qué profundamente
están todas las cosas dentro de mí: Tú
como prestidigitador
las vas sacando a luz
una a una:
Ruiseñores y nieves
Pañuelos amargos y rojas sonrisas;
-me espanto de ver
galaxias color malva
heliantos y aguas negras
miro sorprendida
cuán llena estoy
de azules cataratas
de primitivas pinturas, dulces frutas,
muertos resucitados
fieras desconocidas
rosas de cristal, arcos iris

entre tus manos
extática descubro de mi existencia
la perdida Atlántida.

HIPOCRESÍA

Debajo de mi cama escondo
mi amarga bestia
de día la encierro de noche
me asomo la saco le hablo
dejo que me desgarre
-nadie
sospecha mi profunda
fosa del alma
con una sonrisa encubierta.

Cada mañana salgo
menguada, cada mañana
encuentro en torno a mí
multitud de sonrisas semejantes
-aderezadas, para el consumo-
se las enfundan y pasean al parecer felices
pero yo estoy segura
bajo sus camas esconden también ellos
su propia
mortal bestia salvaje.

OSCILACIÓN

De noche cuando la lechuza de Selene
sube a mi árbol plateada y el rocío
perplejo
-¿caerá aquí, caerá allí?- tiembla redondo
la flor nocturna de la memoria abre
su aroma encendiendo y apagando
palabras venturosas de amoroso gusto:
“Muero porque te amo”
“Siempre Siempre”
a mi juventud profundamente susurradas.

Tiembla, enloquece el tiempo
y la rueda implacable al revés girando
me devuelve
a la casa de los geranios y las begoñas
mañanas recién lavadas en el añil del cielo
y abiertas las ventanas
a los gorjeos de las flores
corriendo por las grandes encaladas cámaras
dentro del amplio amor y del sol de la madre
una chiquilla aún, que no sabía
de lazos y espesas sombras
que aún no sabía
lo irreparable del tiempo, los mortales augurios.
Nada, nada en efecto se ha olvidado
y si no se ha olvidado –no está perdido:
las bermejas losetas del patio con que jugábamos a coxcojita
las palomas de la vecina
que se posaban en nuestros hombros niños
carga de paz tan tierna.

La noche entera paseando sonámbulo por el pasado
giras y giras inconsolable;
¿un castigo, una vana gracia, un renacer,
una burla amarga,
-qué es, pues, la memoria?

Hasta que de repente rompiéndose la luz cual granada
fulgente ilumina tu abismo
y en medio de la escarcha matinal como un conjuro
el humo negro de la nostalgia
empieza a disiparse hacia arriba
en tanto que debajo de los párpados
percibes pesadas dos lágrimas –regalo
que a escondidas dejó en ti la noche
al huir de puntillas.

MODUS VIVENDI

A la barahúnda de los sentidos
a las aves de presa del deseo
a los sueños carnívoros –no tengo que oponer
sino la pequeña albahaca olorosa de mi maceta
mi pecho transparente de fúlgidas heridas
y la piedra desnuda de mi paciencia.

Al yatagán del tiempo a la voraz
boca de la vanidad, al garfio sombrío
de la soledad –no tengo que oponer
más que el mineral de mis versos,
los susurros de la memoria, la arena
movediza de mis amores.

Al hambre de Eternidad, al pánico de la muerte
a la fascinación del odio
al cuchillo de los asesinos –no tengo que oponer
más que mis entrañas de dolor fulgentes
de mi esperanza el conjuro,
el radiante gorjeo de una infantil sonrisa
y mi pequeña oración de niña.

Y llegó carta de Ediciones Opera en Grecia. En ella mi entrañable amigo Giorgos Miresiotis, quien incluso nos envía esta foto, me informa que Lena Pappá nació en Atenas en 1932, hizo estudios de Historia y de Arqueología en la universidad de Atenas, de Letras en el Instituto Francés de Atenas, de Historia del Arte en la Academia de Bellas Artes de la misma ciudad, y obtuvo una beca para seguir un curso de Historia del Arte Moderno en la Sorbonne.
Actualmente dirige la Biblioteca de Bellas Artes de Atenas y es miembro de la Asociación Nacional de Hombres (y mujeres) de Letras Griegas. Está casada con el vicepresidente del Consejo Nacional de Estado, señor Tassos Marinos, y tiene una hija. A muchos de sus versos han puesto música distintos compositores. Servidos. Muchísmas gracias, Giorgos.

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Comments No Hay Comentarios »

El texto de Odisseus Elytis originó un alud de correos entre los que destacan varios de mi compatriota, colega y muy querido amigo Luis González de Alba (Charcas, Mexico, 1944), quien al escribirme señala la correcta grafía y pronunciación del nombre del ganador del premio Nobel de la literatura de 1979: Odiseas Elítis, me insiste él.
Luis González de Alba fue miembro destacado del Consejo Nacional de Huelga, que encabezó el movimiento estudiantil en México a fines de los sesentas, y por eso testigo ocular de la matanza en la Plaza de las Tres Culturas el 2 de octubre de 1968. Fue aprehendido ahí mismo, en Tlatelolco, y encarcelado en el siniestro Palacio de Lecumberri donde escribiría lo que para mí es el mejor testimonio de aquellos hechos, la novela “Los días y los años”.
Además del genero novelístico, Luis González de Alba cultiva el análisis político, el ensayo histórico y el de divulgación científica. Sus colaboraciones en los diarios mexicanos le hicieron acreedor al primer Premio Nacional de Periodismo en el año de 1997.
El sabroso material que nos ha enviado incluye, aparte de su propia traducción, versiones estrictamente fonéticas de los poemas en griego para apreciar mejor su musicalidad. Todo ello será motivo de futuras publicaciones en esta página. Por lo pronto nos estrenamos con su traducción a un bello poema de Konstantinos Kavafis (Alejandría, 1863-1933) que el mismo Luis ha escogido, nos dice, “por breve, emotivo y náutico”.

SÚPLICA

El mar en sus profundidades tomó a un marino.
Su madre, sin saber, va y planta

a la Virgen enfrente una alta vela
para que vuelva pronto y tenga buenos tiempos;

y todo hacia el viento alza el oído.
Pero mientras reza y suplica ella,

la imagen escucha, seria y triste,
sabiendo que no volverá ya el hijo que espera.

Lee el resto de esta entrada »

Etiquetas: , , , , , ,

Comments No Hay Comentarios »