<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Los Convidados &#187; Poesía Antillana</title>
	<atom:link href="http://losconvidados.com/category/poesia-antillana/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://losconvidados.com</link>
	<description>Blog del escritor mexicano Antonio Sarabia</description>
	<lastBuildDate>Tue, 08 May 2012 13:50:11 +0000</lastBuildDate>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3.2</generator>
		<item>
		<title>Lo mejor de Los Convidados, parte tercera</title>
		<link>http://losconvidados.com/lo-mejor-de-los-convidados-parte-tercera/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/lo-mejor-de-los-convidados-parte-tercera/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 26 Oct 2008 21:28:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía africana tradicional]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Antillana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía italiana contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[Aimé Césaire]]></category>
		<category><![CDATA[Cesare Pavese]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=210</guid>
		<description><![CDATA[Esta es la tercera, y última parte, de una selección de poesías presentadas en Los Convidados con motivo de nuestro primer año en la red.   De Poesía tradicional africana, agosto 18/2008. ARCO IRIS ¡Khwa! ¡Yé oh! ¡Khwa! ¡Arco iris! ¡Oh, arco iris, tú que brillas allá arriba, tan alto por encima del bosque! En [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Esta es la tercera, y última parte, de una selección de poesías presentadas en Los Convidados con motivo de nuestro primer año en la red.</p>
<p> </p>
<p>De <em>Poesía tradicional africana</em>, agosto 18/2008.</p>
<p>ARCO IRIS<br />
¡Khwa! ¡Yé oh! ¡Khwa! ¡Arco iris! ¡Oh, arco iris,<br />
tú que brillas allá arriba, tan alto<br />
por encima del bosque!<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 180px; height: 122px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/ANGOLA12-1.jpg?t=1225055819" alt="ANGOLA12-1.jpg picture by antoniosarabia" />En medio de las nubes negras,<br />
dividiendo el cielo sombrío,<br />
has derribado a tus pies,<br />
vencedor en la lucha,<br />
al trueno que rugía,<br />
que rugía muy fuerte, irritado.<br />
¿Estás enfadado con nosotros?<br />
En medio de las negras nubes,<br />
dividiendo el cielo sombrío,<br />
como el cuchillo que corta el fruto demasiado maduro,<br />
Arco Iris, Arco Iris.<br />
Y el trueno matador de hombres<br />
ha emprendido la huída<br />
como el antílope ante la pantera,<br />
ha emprendido la huída,<br />
¡Arco Iris, Arco Iris!</p>
<p>Poderoso Arco del cazador de lo alto,<br />
del cazador que persigue al rebaño de nubes,<br />
como a un rebaño de elefantes asustados,<br />
Arco Iris, da las gracias al Todopoderoso.<br />
Dile que no esté enfadado.<br />
Dile que no esté irritado.<br />
Dile que no nos mate.<br />
Porque tenemos mucho miedo,<br />
Arco Iris, díselo.</p>
<p>Canto pigmeo</p>
<p> <span id="more-210"></span><br />
De <em>Un toque de color a la poesía en francés</em>, septiembre 08/2008</p>
<p>BATUCA (fragmento)<br />
batuca<br />
cuando el mundo sea un vivero donde yo pescaré mis ojos en el<br />
sedal de tus ojos<br />
batuca cuando el mundo sea el látex largo de las calles de sueño<br />
bebido<br />
batuca<br />
la caja de los clavos la caja de granizo corazón de sorpresa<br />
corazón de cizalla<br />
la caja de los clavos enjambres de mosquitos y vuelo de dientes<br />
la caja de la lluvia tristemente corta las alambradas del trombón<br />
<img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 211px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/AimeCesaire1-1.jpg?t=1225055986" alt="AimeCesaire1-1.jpg picture by antoniosarabia" />y la paja de las semanas<br />
la caja de la lluvia<br />
la caja de los clavos<br />
la caja de los cisnes<br />
la caja de las hojas lentamente muertas<br />
batuca<br />
batuca de las manos<br />
batuca de los senos en furia de bejucos y de selva virgen<br />
batuca de los siete pecados decapitados<br />
batuca del sexo de beso de pájaro de huída de pez<br />
batuca de princesa negra con diadema de sol derretido<br />
batuca de la princesa que atiza a mil guardianes<br />
mil jardines olvidados debajo de la arena y del arco iris<br />
batuca de la princesa de muslos de Congo<br />
de Borneo<br />
de Caracas<br />
nieve negra de muslos de río que despliega sus sueños<br />
de absurdo ventisquero bajo la mano del sol de medianoche<br />
batuca<br />
la princesa se ahoga en su sonrisa de agua ausente<br />
batuca<br />
en su sonrisa de acequia<br />
batuca<br />
en sus ojos de sol macerado de ciruelas<br />
batuca<br />
en su justicia magnética<br />
batuca batuca<br />
la princesa en el corazón virgen del verano en el dintel de las<br />
campánulas<br />
se ha retirado ahogada del corazón reventado de las tierras<br />
reclusa algo oculta en el silencio de las olas<br />
batuca de noche sin carozo<br />
de noche sin labios<br />
con la corbata del surtidor de mi galera sin nombre<br />
de mi pájaro de bumerang<br />
he lanzado mi ojo al oleaje a la guinea de la desesperación y de la<br />
muerte<br />
todo lo extraño se cuaja isla de Pascua, isla de Pascua<br />
todo lo extraño interceptado por las caballerizas de la sombra<br />
un riachuelo de agua fresca fluye en su mano sargazo de gritos fundidos<br />
Y el navío desnudado cavó en el cerebro de las noches testarudas<br />
mi exilio minarete-sed-de-las ramas<br />
grito a la sal lunar del gran pez de lágrimas de piedra labrada<br />
Las corrientes enrollaron espesuras de sables de plata<br />
y cucharas de náuseas<br />
y el viento agujereado de los dedos del SOL<br />
esquiló el fuego de la axila de las islas de cabelleras de espuma<br />
olvidados pulmones de los repiques y de las sedas<br />
de los orgullosos tuyas susurrados sangre en los labios ardientes del<br />
blizzard macho<br />
batuca de tierras grávidas<br />
batuca del mar amurallado<br />
batuca del ukelele asesinado bajo las hierbas<br />
cuando los dedos golpeaban la hora de minutos sin fibras<br />
batuca de Burgos jorobados de pies podridos de muertos deletreados<br />
en la desesperación sin precio del recuerdo<br />
Punta-baja, Diamante, Tartana y Carabela<br />
sekeles de oro, garlopas de flotaciones atacadas por gavillas y añublos<br />
cerebros tristes donde se arrastran orgasmos<br />
armadillos humeantes<br />
Oh los crúmenos que divierten a mi timón<br />
el sol ha saltado de las grandes bolsas marsupiales del mar sin<br />
tragaluz en plena álgebra de falsos caballos y de raíles sin tranvía;<br />
batuca, los ríos son grietas en el yelmo desatado de los barrancos<br />
las cañas naufragan en los balanceos de la tierra llena de jorobas de<br />
camella las ensenadas derriban luces irresponsables las vejigas sin reflujo<br />
de las piedras<br />
¡Sol, a las gargantas!<br />
Negro rugidor, negro carnicero, negro corsario batuca desplegado de<br />
especias y de moscas<br />
Dormida manada de yeguas bajo la espesura de bambúes<br />
sangra, sangra manada de carambas<br />
Asesino te absuelvo en nombre de la violación<br />
te absuelvo en nombre del Espíritu Santo<br />
Te absuelvo de mis manos de salamandra<br />
El día pasará como una ola con las ciudades en bandolera en su<br />
alforja de conchas hinchadas de pólvora<br />
Sol, roja serpentaria acodada en mis angustias<br />
de pantano con dolores de parto<br />
el río de culebras que yo llamo mis venas<br />
El río de almenas que yo llamo mi sangre<br />
el río de azagayas que los hombres llaman mi rostro<br />
el río a pie alrededor del mundo<br />
golpeará la roca artesiana con cien estrellas de monzón</p>
<p>Libertad mi único pirata, agua del año nueve mi única sed<br />
amor mi único sampán<br />
deslizaremos nuestros dedos de risa y de calabaza<br />
entre los dientes helados de la Bella Durmiente del Bosque.</p>
<p>Aimé Césaire (Basse Pointe, Martinique, 1913-2008)</p>
<p> <br />
De P<em>avese a los cien años</em>, septiembre 14/2008</p>
<p>LOS MARES DEL SUR<br />
Caminamos una tarde por la ladera de un cerro,<br />
en silencio. A la sombra del tardo crepúsculo<br />
mi primo es un gigante vestido de blanco,<br />
que se mueve despacio, el rostro bronceado,<br />
taciturno. Callar es nuestra virtud.<br />
Algún antepasado nuestro debió estar muy solo<br />
-un gran hombre entre idiotas o un pobre loco-<br />
para enseñar a los suyos tanto silencio.</p>
<p><span style="line-height: 12px;"><img id="fullSizedImage" class="media" style="width: 160px; height: 190px;" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/cesarepavese2.jpg?t=1225056283" alt="cesarepavese2.jpg picture by antoniosarabia" /></span>Mi primo me ha hablado esta tarde para preguntarme<br />
si subiría con él: desde la cumbre se avista<br />
en las noches serenas el reflejo del faro<br />
lejano, de Turín. &#8220;Tú que vives en Turín&#8230;&#8221;<br />
me ha dicho &#8230;pero tiene razón. &#8220;La vida hay que vivirla<br />
lejos del terruño: se aprovecha y se goza<br />
y después, al regreso, como yo a los cuarenta,<br />
se encuentra nuevo todo. Las Langas no cambian de sitio&#8221;.<br />
Todo esto me ha dicho y no habla italiano,<br />
sino que usa pausado el dialecto que, como las piedras<br />
de esta misma colina, es tan áspero<br />
que veinte años de idiomas y diversos océanos<br />
no le han limado. Y asciende la cuesta<br />
con la vigilante mirada que vi, de pequeño,<br />
en labriegos un poco cansados.</p>
<p>En veinte años le ha dado la vuelta al mundo.<br />
Se fue siendo yo un niño de brazos<br />
y le dieron por muerto. Después oí hablar de él<br />
a las mujeres, a veces, como una leyenda;<br />
los hombres, más serios, lo olvidaron.</p>
<p>Un invierno a mi padre ya muerto le llegó una tarjeta<br />
con un gran sello verdoso de barcos en un puerto<br />
y votos por una buena vendimia. El estupor fue grande,<br />
pero el niño crecido explicó ávidamente<br />
que la postal venía de una isla llamada Tasmania,<br />
rodeada de un mar azulísimo y de escualos feroces<br />
en el Pacífico, al sur de Australia. Añadió que sin duda<br />
pescaba perlas el primo. Y arrancó el sello.<br />
Todos opinaron y todos concluyeron<br />
que, si aún no estaba muerto, moriría.<br />
Después lo olvidaron y pasó mucho tiempo.</p>
<p>Oh, desde que jugaba a los piratas malayos<br />
cuánto tiempo ha pasado. Y, desde la última vez<br />
que bajé a bañarme en un sitio mortal<br />
y tras un compañero de juegos monté en un árbol<br />
quebrando sus ramas y le rompí la cabeza<br />
a un rival y fui vapuleado,<br />
cuánto ha acontecido. Otros días, otros juegos,<br />
otros arrebatos de la sangre ante rivales<br />
más escurridizos: los pensamientos y los sueños.<br />
La ciudad me ha enseñado infinitos pavores:<br />
una multitud, una calle me han hecho temblar,<br />
un pensamiento espiado alguna vez en un rostro.<br />
Siento aún en los ojos la burlona luz despectiva<br />
de millares de lámparas sobre el gran barullo de pasos.</p>
<p>Mi primo volvió, terminada la guerra,<br />
gigantesco, entre los pocos. Y tenía dinero.<br />
Los parientes decían por lo bajo: &#8220;en un año, a lo sumo,<br />
lo disipa todo y se larga de nuevo.<br />
Los desesperados acaban así&#8221;.<br />
Mi primo tiene un semblante resuelto. Compró un local de cemento<br />
en el pueblo e hizo prosperar un garaje<br />
con una flamante pompa para aprovisionar gasolina<br />
y un gran anuncio bajo la curva del puente.<br />
Después puso un mecánico dentro a recibir el dinero<br />
y recorrió las Langas enteras fumando.<br />
Entretanto se había casado en la aldea. Desposó a una muchacha<br />
grácil y rubia como las extranjeras<br />
que de seguro había encontrado algún día por el mundo.<br />
Mas salía aún solo. Vestido de blanco,<br />
con las manos en la espalda y el rostro bronceado,<br />
iba de mañana a las ferias y con aire burlón<br />
adquiría caballos. Después me explicó,<br />
al fracasar el proyecto, que su plan consistía<br />
en suprimir todas las bestias del valle<br />
y obligar a la gente a comprarle motores.<br />
&#8220;Mas la bestia más grande de todas, decía,<br />
he sido yo al pensarlo. Debería saber<br />
que aquí bueyes y gentes son una misma raza&#8221;.</p>
<p>Llevamos andando más de media hora. La cima está cerca,<br />
el fragor y el silbido del viento aumentan de tono.<br />
Mi primo se detiene de pronto y se vuelve: &#8220;este año<br />
escribo en el cartel: -Santo Stefano<br />
ha sido siempre el primero en las fiestas<br />
del valle de Belbo- y que digan lo que quieran<br />
los de Canelli&#8221;. Reanuda después el ascenso.<br />
Un perfume de tierra y de viento nos envuelve en lo oscuro,<br />
algunas luces distantes: chozas, automóviles<br />
que se escuchan apenas; y yo pienso en la fuerza<br />
que me ha restituido a este hombre, arrancándolo al mar,<br />
a las tierras lejanas, al silencio que dura.<br />
Mi primo no habla de los viajes cumplidos.<br />
Dice lacónico que ha estado en tal lugar o en tal otro<br />
y piensa en sus motores.</p>
<p>Sólo un sueño<br />
le ha quedado en la sangre: una vez se embarcó<br />
como fogonero en un barco de pesca holandés, el Cetáceo,<br />
y vio volar al sol los pesados arpones,<br />
y huir las ballenas entre espumas de sangre<br />
y perseguirlas y alzarse las colas y luchar con la lancha.<br />
Me lo evoca a veces.</p>
<p>Pero cuando le digo<br />
que está entre los afortunados que han visto la aurora<br />
sobre las islas más bellas de la tierra,<br />
sonríe ante el recuerdo y responde que el sol<br />
se levantaba cuando el día era ya viejo para ellos.</p>
<p>Césare Pavese (Santo Stephano Belbo, Cuneo, Italia, 1908-1950)</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/lo-mejor-de-los-convidados-parte-tercera/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un toque de color a la poesía en francés</title>
		<link>http://losconvidados.com/un-toque-de-color-a-la-poesia-en-frances/</link>
		<comments>http://losconvidados.com/un-toque-de-color-a-la-poesia-en-frances/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 07 Sep 2008 23:23:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Antonio Sarabia</dc:creator>
				<category><![CDATA[Poesía Antillana]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Francesa Contemporánea]]></category>
		<category><![CDATA[traductores]]></category>
		<category><![CDATA[Agustí Bartra]]></category>
		<category><![CDATA[Aimé Césaire]]></category>
		<category><![CDATA[André Bretón]]></category>
		<category><![CDATA[Autores Antillanos]]></category>
		<category><![CDATA[Leopold Senghor]]></category>
		<category><![CDATA[Poesía Francesa]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://losconvidados.com/?p=62</guid>
		<description><![CDATA[Aimé Césaire (Basse Pointe, Martinique 1913-2008) llegó a París en 1931 con una beca estudiantil para terminar su bachillerato en el liceo Louis le Grand. Cuando volvió a su país natal ocho años después, en 1939, casado con una compatriota suya, Suzanne Roussi, y con el pequeño hijo de ambos, Aimé había dejado una profunda huella [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aimé Césaire (Basse Pointe, Martinique 1913-2008) llegó a París en 1931 con una beca estudiantil para terminar su bachillerato en el liceo Louis le Grand. Cuando volvió a su país natal ocho años después, en 1939, casado con una compatriota suya, Suzanne Roussi,<img id="fullSizedImage" src="http://i349.photobucket.com/albums/q388/antoniosarabia/AiimeCsaire2.jpg?t=1220829233" alt="AiimeCsaire2.jpg picture by antoniosarabia" /> y con el pequeño hijo de ambos, Aimé había dejado una profunda huella de su paso por la Ciudad Luz. Ahí había conocido a Leopoldo Senghor y a León Damás con quienes fundó la revista literaria <em>L&#8217;Etudiant Noir</em> y el célebre movimiento poético de la &#8220;negritud&#8221;. Estuvo también muy cerca de los poetas surrealistas especialmente de André Bretón, a quien le ligó una estrecha amistad sobre todo durante el tiempo que éste último pasó en la Martinica a causa de la segunda guerra mundial. Bretón, en la introducción a <em>Cahier d&#8217;un retour au pays natal</em>, calificaría esta obra de Césaire como &#8220;nada menos que el mayor monumento lírico de nuestro tiempo&#8221;.</p>
<p>A continuación, en la excelente traducción de Agustí Bartra, unas muestras del quehacer literario de uno de los más grandes poetas nacidos en Las Antillas y, sin lugar a dudas, uno de los mayores exponentes de la poesía en lengua francesa del siglo veinte.</p>
<p><span id="more-62"></span></p>
<p>BATUCA (Fragmentos)<br />
&#8212;<br />
batuca<br />
cuando el mundo será desnudo y rojo<br />
como una matriz calcinada por los grandes soles del amor<br />
batuca<br />
cuando el mundo carezca de encuesta<br />
un corazón maravilloso donde se imprime el decorado de las miradas<br />
rotas en astillas<br />
por la primera<br />
vez<br />
cuando los atractivos hagan caer en la trampa a las estrellas<br />
cuando el amor y la muerte sean<br />
una misma serpiente coral vuelta a soldar alrededor de un brazo sin<br />
joyas<br />
sin hollín<br />
sin defensa<br />
batuca del río hinchado de lágrimas de cocodrilo y de látigos a la<br />
deriva<br />
batuca del árbol de serpientes de los danzarines del prado<br />
rosas de Pensilvania miran los ojos la nariz las orejas<br />
las ventanas de la cabeza aserrada<br />
del ajusticiado<br />
batuca de la mujer de brazos de mar y cabellera de fuente submarina<br />
la rigidez cadavérica transforma los cuerpos en lágrimas de acero<br />
todos los fantasmas hojosos forman un mar de yucas azules y de almadías<br />
todos los fantasmas neuróticos han tomado el freno con los dientes<br />
batuca<br />
cuando el mundo sea una abstracción seducida y retoños de sal gema<br />
los jardines del mar<br />
por la primera y última vez<br />
un mástil de carabela olvidada arde almendro de naufragio<br />
un cocotero un baobab una hoja de papel<br />
un descho de apelación<br />
batuca<br />
cuando el mundo sea una mina al aire libre<br />
cuando el mundo sea desde lo alto de la pasarela<br />
mi deseo<br />
tu deseo<br />
conjugados en un salto en el vacío respirado<br />
en el colgadizo de nuestros ojos rompen<br />
todas las polvaredas de soles pobladas de paracaídas<br />
de incendios voluntarios de oriflamas de trigo rojo<br />
batuca de los ojos podridos<br />
batuca de los ojos de melaza<br />
batuca de los ojos cortocircuito sorprendido de leche de vaca<br />
batuca de los ojos azucarados de fiebre<br />
batuca de la noche de sexo de berenjena señalado de mercurio<br />
batuca de la noche a la noche de cigarro<br />
batuca de mar doliente encostrado de islas<br />
el Congo es un salto de sol levante al extremo de un hilo<br />
un cubo de ciudades sangrantes<br />
una espesura de cidronelas en la noche forzada<br />
batuca<br />
cuando el mundo sea una torre de silencio<br />
donde seremos la presa y el buitre<br />
todas las lluvias de loros<br />
todas las dimisiones de chinchillas<br />
batuca de trombas rotas de pájaros de aceite de chorlitos virulentos<br />
batuca de la lluvia muerta finalmente hendida de orejas enrojecidas purulencia y vigilancia</p>
<p>habiendo violado hasta la transparencia el sexo angosto del crepúsculo<br />
el gran negro de la mañana<br />
hasta el fondo del mar de piedra estallada<br />
espera los frutos de hambre de las ciudades anudadas<br />
Serpiente de las serpientes el follaje de pubis mecidos en los largos<br />
azares marinos<br />
Gaviotas olas bayúes por la mirada ráfaga del paisaje<br />
pacanas dos suaves ceñidoras herbosos brazaletes hartos<br />
besos besos<br />
frescura de río en el cuello de mujeres tambaleantes<br />
&#8212;<br />
batuca<br />
cuando el mundo sea un vivero donde yo pescaré mis ojos en el<br />
sedal de tus ojos<br />
batuca cuando el mundo sea el látex largo de las calles de sueño<br />
bebido<br />
batuca<br />
la caja de los clavos la caja de granizo corazón de sorpresa<br />
corazón de cizalla<br />
la caja de los clavos enjambres de mosquitos y vuelo de dientes<br />
la caja de la lluvia tristemente corta las alambradas del trombón<br />
y la paja de las semanas<br />
la caja de la lluvia<br />
la caja de los clavos<br />
la caja de los cisnes<br />
la caja de las hojas lentamente muertas<br />
batuca<br />
batuca de las manos<br />
batuca de los senos en furia de bejucos y de selva virgen<br />
batuca de los siete pecados decapitados<br />
batuca del sexo de beso de pájaro de huída de pez<br />
batuca de princesa negra con diadema de sol derretido<br />
batuca de la princesa que atiza a mil guardianes<br />
mil jardines olvidados debajo de la arena y del arco iris<br />
batuca de la princesa de muslos de Congo<br />
de Borneo<br />
de Caracas<br />
nieve negra de muslos de río que despliega sus sueños<br />
de absurdo ventisquero bajo la mano del sol de medianoche<br />
batuca<br />
la princesa se ahoga en su sonrisa de agua ausente<br />
batuca<br />
en su sonrisa de acequia<br />
batuca<br />
en sus ojos de sol macerado de ciruelas<br />
batuca<br />
en su justicia magnética<br />
batuca batuca<br />
la princesa en el corazón virgen del verano en el dintel de las<br />
campánulas<br />
se ha retirado ahogada del corazón reventado de las tierras<br />
reclusa algo oculta en el silencio de las olas<br />
batuca de noche sin carozo<br />
de noche sin labios<br />
con la corbata del surtidor de mi galera sin nombre<br />
de mi pájaro de bumerang<br />
he lanzado mi ojo al oleaje a la guinea de la desesperación y de la<br />
muerte<br />
todo lo extraño se cuaja isla de Pascua, isla de Pascua<br />
todo lo extraño interceptado por las caballerizas de la sombra<br />
un riachuelo de agua fresca fluye en su mano sargazo de gritos fundidos<br />
Y el navío desnudado cavó en el cerebro de las noches testarudas<br />
mi exilio minarete-sed-de-las ramas<br />
grito a la sal lunar del gran pez de lágrimas de piedra labrada<br />
Las corrientes enrollaron espesuras de sables de plata<br />
y cucharas de náuseas<br />
y el viento agujereado de los dedos del SOL<br />
esquiló el fuego de la axila de las islas de cabelleras de espuma<br />
olvidados pulmones de los repiques y de las sedas<br />
de los orgullosos tuyas susurrados sangre en los labios ardientes del<br />
blizzard macho<br />
batuca de tierras grávidas<br />
batuca del mar amurallado<br />
batuca del ukelele asesinado bajo las hierbas<br />
cuando los dedos golpeaban la hora de minutos sin fibras<br />
batuca de Burgos jorobados de pies podridos de muertos deletreados<br />
en la desesperación sin precio del recuerdo<br />
Punta-baja, Diamante, Tartana y Carabela<br />
sekeles de oro, garlopas de flotaciones atacadas por gavillas y añublos<br />
cerebros tristes donde se arrastran orgasmos<br />
armadillos humeantes<br />
Oh los crúmenos que divierten a mi timón<br />
el sol ha saltado de las grandes bolsas marsupiales del mar sin<br />
tragaluz en plena álgebra de falsos caballos y de raíles sin tranvía;<br />
batuca, los ríos son grietas en el yelmo desatado de los barrancos<br />
las cañas naufragan en los balanceos de la tierra llena de jorobas de<br />
camella las ensenadas derriban luces irresponsables las vejigas sin reflujo<br />
de las piedras<br />
¡Sol, a las gargantas!<br />
Negro rugidor, negro carnicero, negro corsario batuca desplegado de<br />
especias y de moscas<br />
Dormida manada de yeguas bajo la espesura de bambúes<br />
sangra, sangra manada de carambas<br />
Asesino te absuelvo en nombre de la violación<br />
te absuelvo en nombre del Espíritu Santo<br />
Te absuelvo de mis manos de salamandra<br />
El día pasará como una ola con las ciudades en bandolera en su<br />
alforja de conchas hinchadas de pólvora<br />
Sol, roja serpentaria acodada en mis angustias<br />
de pantano con dolores de parto<br />
el río de culebras que yo llamo mis venas<br />
El río de almenas que yo llamo mi sangre<br />
el río de azagayas que los hombres llaman mi rostro<br />
el río a pie alrededor del mundo<br />
golpeará la roca artesiana con cien estrellas de monzón</p>
<p>Libertad mi único pirata, agua del año nueve mi única sed<br />
amor mi único sampán<br />
deslizaremos nuestros dedos de risa y de calabaza<br />
entre los dientes helados de la Bella Durmiente del Bosque.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://losconvidados.com/un-toque-de-color-a-la-poesia-en-frances/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>5</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>

